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Sermón en el día miércoles 27 de abril de 2005 Título: Las bendiciones proféticas Biblia: Génesis 48:1-22 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza www.evangelio123.org 1 Sucedió después de estas cosas que dijeron a José: He aquí tu padre está enfermo. Y él tomó consigo a sus dos hijos, Manasés y Efraín. 2 Y se le hizo saber a Jacob, diciendo: He aquí tu hijo José viene a ti. Entonces se esforzó Israel, y se sentó sobre la cama, 3 y dijo a José: El Dios Omnipotente me apareció en Luz en la tierra de Canaán, y me bendijo, 4 y me dijo: He aquí yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de naciones; y daré esta tierra a tu descendencia después de ti por heredad perpetua. 5 Y ahora tus dos hijos Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese a ti a la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos. 6 Y los que después de ellos has engendrado, serán tuyos; por el nombre de sus hermanos serán llamados en sus heredades. 7 Porque cuando yo venía de Padan-aram, se me murió Raquel en la tierra de Canaán, en el camino, como media legua de tierra viniendo a Efrata; y la sepulté allí en el camino de Efrata, que es Belén. 8 Y vio Israel los hijos de José, y dijo: ¿Quiénes son éstos? 9 Y respondió José a su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí. Y él dijo: Acércalos ahora a mí, y los bendeciré. 10 Y los ojos de Israel estaban tan agravados por la vejez, que no podía ver. Les hizo, pues, acercarse a él, y él les besó y les abrazó. 11 Y dijo Israel a José: No pensaba yo ver tu rostro, y he aquí Dios me ha hecho ver también a tu descendencia. 12 Entonces José los sacó de entre sus rodillas, y se inclinó a tierra. 13 Y los tomó José a ambos, Efraín a su derecha, a la izquierda de Israel, y Manasés a su izquierda, a la derecha de Israel; y los acercó a él. 14 Entonces Israel extendió su mano derecha, y la puso sobre la cabeza de Efraín, que era el menor, y su mano izquierda sobre la cabeza de Manasés, colocando así sus manos adrede, aunque Manasés era el primogénito. 15 Y bendijo a José, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día, 16 el Ángel que me liberta de todo mal, bendiga a estos jóvenes; y sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense en gran manera en medio de la tierra. 17 Pero viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Efraín, le causó esto disgusto; y asió la mano de su padre, para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés. 18 Y dijo José a su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu mano derecha sobre su cabeza. 19 Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia formará multitud de naciones. 20 Y los bendijo aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Hágate Dios como a Efraín y como a Manasés. Y puso a Efraín antes de Manasés. 21 Y dijo Israel a José: He aquí yo muero; pero Dios estará con vosotros, y os hará volver a la tierra de vuestros padres. 22 Y yo te he dado a ti una parte más que a tus hermanos, la cual tomé yo de mano del amorreo con mi espada y con mi arco.
Muchos legados puede dejar un padre a sus hijos, no solamente los caracteres hereditarios que fueron dados cuando nacen, tipo de sangre, carácter, fisionomía, color de cabello, de cutis; también hoy sabemos que ciertas enfermedades también son hereditarias. A más de eso, muchos padres desean dejar una herencia, que los bienes que ellos ganaron perdure por generaciones, y entre ellos están las dinastías. También en otros países existe los legados de las llamadas “sangres de la nobleza”, “de la realeza”, etc. Pero apartir de hoy veremos hasta el final de Génesis, un legado diferente que dejamos los creyentes a sus hijos, lo llamaremos las BENDICIONES PROFETICAS. Si para los hombres del mundo, talvez las únicas herencias que pueden dejar a sus hijos son las que vienen por la sangre, las que vienen por su testamento. Pero ni lo uno ni lo otro, es predecible, tampoco es algo que pueda ser propagado por generaciones y generaciones. Pues en algún momento las herencias se pierden y las noblezas se diluyen. Si las herencias, el apellido, sirven para las generaciones inmediatas, también es una regla que todos los hijos en alguna generación pierde toda la fortuna. Pues la vida de todo hombre es como una neblina, como una flor del campo que hoy está pero mañana se marchita y muere. Es cierto que los creyentes también dejan testamentos, dinero, tierras; pero a más de esto, los hijos de Dios tienen un privilegio diferente, primero nosotros tenemos un mayor control sobre la herencia e incluso una fórmula concreta, que tiene un cumplimiento bíblico, respaldado por Dios. También como el caso que hoy veremos: el padre de una familia puede hacer una bendición profética y ciertamente tiene cumplimiento porque proviene de Jehová. No Cualquiera Puede Hacer Estas Bendiciones Proféticas Justamente ayer en la hora de oración hemos compartido las Palabras de Hebreos capítulo 3, 4, 5, 6. Repasando brevemente vimos cómo el pueblo de Israel que salió de Egipto, que cruzó el Mar Rojo, que fueron conducidos por Moisés, quienes recibieron las leyes de Dios en el monte Sinaí, quienes vieron, probaron, gustaron de las señales y prodigios hechos por Jehová Dios de los ejércitos, cuando llegaron a Cades Barnea y tenían que entrar en la Tierra Prometida por Dios a Abraham y su descendencia, que sería el cumplimiento de las Palabras del versículo 21 de hoy, y finalmente el camino para entrar en el reposo de Jehová. Pero el pueblo incrédulo de Israel pidió que se enviase 12 espías, luego de 40 días, éstos volvieron e hicieron desanimar al pueblo en su fe con su reporte. Mas solamente 2 personas, Caleb y Josué, se pusieron del lado de Dios y defendieron. Por eso en Hebreos 3:7-11 dice: si oyereis hoy su voz, no endurezcaís vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, y dije: siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: no entrarán en mi reposo. Luego hemos visto cómo, tanto aquellos que declararon en contra de Dios, como aquellos que murmuraron contra Dios, aun cuando fueron sacados de Egipto no pudieron entrar en el reposo de Jehová. Luego lo desearon, pero Dios ya no estuvo con ellos. Durante 40 años tuvieron que vagar por el desierto, el Dios Todopoderoso los alimentaba todos los días con el MANA y el agua que salía de las ROCA, mas jamás les concedió otra oportunidad, ni aceptó el arrepentimiento. Así también todo creyente que no defiende su fe en todos los momentos, si no elije a Jesucristo, puede que llegue a un momento en que Dios se harta de la conducta del creyente, lo tenga como el día de provocación de Israel en el desierto, y el creyente tenga que vivir toda su vida en el desierto. Tendrá el pan de cada día. Pero no entrará en el reposo de Jehová. Pero ¿por qué digo que no todo creyente puede bendecir proféticamente? Porque estos creyentes que provocan y no obedecen a Jehová, ellos mismos porque no tienen reposo, porque están deambulando en el desierto. Y la otra causa más importante es esta: Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa. (Hebreos 6:10-15). O sea, nadie puede bendecir proféticamente si no ha recibido en su vida de creyente, por su fe, obediencia y paciencia, las promesas de Jehová. Solamente aquel que ha heredado las promesas de Jehová puede bendecir proféticamente a sus hijos y a las siguientes generaciones. Y esto lo puedes hacer cuando Dios mismo hace un juramento consigo mismo para contigo. Veamos Hebreos 6:16-18 Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación. Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. Por eso, un padre puede bendecir proféticamente sobre su descendencia, cuando ha recibido la promesa de parte de Jehová. Entonces todo cuanto diga bajo la guía del Espíritu Santo, tiene cumplimiento cierto, aún cuando el hombre o sus descendientes no sean siempre rectos. La Bendición Profética De Israel Sobre Efraín Y Manasés Toda bendición profética necesita de una promesa firme de Jehová, por eso Jacob dice: El Dios Omnipotente me apareció en Luz en la tierra de Canaán, y me bendijo, y me dijo: He aquí yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de naciones; y daré esta tierra a tu descendencia después de ti por heredad perpetua. ¿Cómo puede Jacob decir estas palabras si no fuera porque el Espíritu Santo le guía y le hizo saber la voluntad de Dios? Por que dice: y ahora tus dos hijos Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese a ti a la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos. ¿Les parece que las palabras de Jacob sobre los hijos de José son las buenas palabras de un abuelo? Dice en el versículo 10: y los ojos de Israel estaban tan agravados por la vejez, que no podía ver. Por eso, la bendición profética de un padre sobre sus hijos es muy especial, porque si verifican la biblia, todas las palabras de Jacob desde Génesis 48 hasta el 49, tiene cumplimiento. Sabemos que el hombre no puede marcar las pautas de la historia, ni puede imponer sobre Dios, cómo hacer las cosas, mas sí Dios para aquellos que le son fieles, a quien le da la promesa, le revela para que las bendiciones que hace sobre sus hijos sean proféticos. Y esta es una de las más grandes bendiciones que tiene el creyente por su fidelidad al Señor, porque estas palabras se cumplen fielmente: Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán. (Proverbios 3:1-2). Que vivas largos días para ver el bien, para que puedas ver tus nietos, para que puedas morir en paz y tengas la oportunidad para que bendigas proféticamente a tus hijos antes que duermas en el Señor Jesús. Hoy recién estamos comenzando esta parte, talvez no lo puedan ver en su dimensión, pero en los siguientes miércoles verás cuando grande es la Omnipotencia de Dios. Pues no creemos en un Dios quien va corrigiendo la historia, quien junta las piezas para ver qué resulta en su conjunto. Por eso, si no crees en el Dios de Abraham, en el Dios de Isaac, en el Dios de Jacob, tampoco tú podrás hacer la bendición profética a tus hijos. ¿Cómo lo harás si no crees en la predestinación? ¿Cómo bendecirás proféticamente si todo es azar y suerte? ¿Cómo estar seguro de pronunciar siquiera tus bendiciones cuando no sabes cómo vivirán tus hijos? Mas si tu crees en Jehová Dios Todopoderoso, en el Jehová de los ejércitos, si crees en su juramento dando herencias de promesas por tu fe, por tu fidelidad, por tu obediencia, por tu amor en el cumplimiento de los mandamientos, por tu paciencia; entonces ciertamente él te mostrará y tendrás oportunidad de pronunciar las bendiciones proféticas. Simplemente haz cuenta de cuántos cristianos murieron sin pronunciar una palabra a sus hijos, de cuántos creyentes murieron súbitamente, en accidentes, en ataques cardíacos, en enfermedades prolongadas. Tienes que comparar con las palabras de hoy y preguntar en el Espíritu Santo si tú puedes hacer esto. ¿Sabes tú el camino de tus hijos? ¿De cada uno de ellos? Conclusión: Siempre existe diferencia entre creyentes y creyentes, por su fe en Dios y en la fe de que Jehová es galardonador de los que le buscan. ¿Eres un buen padre que desea que tus hijos hereden lo mejor? Buena educación, una vida sin apuros ni necesidades, salud, herencia. Todo esto es bueno, pero existe un camino mejor. Puedes con tu vida, con tu fe, con tu obediencia, con tu amor a Jesucristo, resguardar el alma de tu hijo y su futuro con las promes que el Señor te ha dado a ti y a tu descendencia para siempre. Como dijo Jesús: Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa daré el hombre por su alma? porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles. (San Marcos 8:36-38). Así que no vivan perdidamente, aprovechen bien el tiempo. Haz obra de evangelista, cuida tu corazón. Busca las cosas verdaderas, las que perduran en el tiempo, y en los tiempos. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. (San Mateo 6:33) Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. (1 Corintios 14:1-3). Pues más que a cualquier otro, para ti es importante este versículo y es verdadero: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Así que sé fiel y busca heredar en Jesucristo las promesas de Dios para ti y tu casa. Que Dios les bendiga. |
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