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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

         

Sermón en el día miércoles 18 de enero de 2012.

Título: EL SEÑOR UNO ES

Biblia: San Marcos 12:13-44

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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13.               Y le enviaron algunos de los fariseos y de los herodianos, para que le sorprendiesen en alguna palabra.

14.               Viniendo ellos, le dijeron: Maestro, sabemos que eres hombre veraz, y que no te cuidas de nadie; porque no miras la apariencia de los hombres, sino que con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo a César, o no? ¿Daremos, o no daremos?

15.               Mas él, percibiendo la hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Traedme la moneda para que la vea.

16.               Ellos se la trajeron; y les dijo: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? Ellos le dijeron: De César.

17.               Respondiendo Jesús, les dijo: Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron de él.

18.               Entonces vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, diciendo:

19.               Maestro, Moisés nos escribió que si el hermano de alguno muriere y dejare esposa, pero no dejare hijos, que su hermano se case con ella, y levante descendencia a su hermano.

20.               Hubo siete hermanos; el primero tomó esposa, y murió sin dejar descendencia.

21.               Y el segundo se casó con ella, y murió, y tampoco dejó descendencia; y el tercero, de la misma manera.

22.               Y así los siete, y no dejaron descendencia; y después de todos murió también la mujer.

23.               En la resurrección, pues, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será ella mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer?

24.               Entonces respondiendo Jesús, les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios?

25.               Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos.

26.               Pero respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?

27.               Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.

28.               Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?

29.               Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.

30.               Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.

31.               Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.

32.               Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él;

33.               Y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios.

34.               Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.

35.               Enseñando Jesús en el templo, decía: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?

36.               Porque el mismo David dijo por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies.

37.               David mismo le llama Señor; ¿cómo, pues, es su hijo? Y gran multitud del pueblo le oía de buena gana.

38.               Y les decía en su doctrina: Guardaos de los escribas, que gustan de andar con largas ropas, y aman las salutaciones en las plazas,

39.               Y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;

40.               Que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor condenación.

41.               Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho.

42.               Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante.

43.               Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca;

44.               Porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.

INTRODUCCIÓN:

Como sucede hoy, diferentes personas se acercaban y hacían cuestionamientos a Jesús, especialmente los enemigos que buscaban encontrar una falla en la enseñanza.

Y en el pasaje de hoy, vemos que existen variadas maneras para cuestionar a Dios, pues aparecieron los herodianos con los fariseos, luego los saduceos, anteriormente habían aparecido los sacerdotes, los fariseos, los ancianos. Finalmente estaba un examinador astuto: el escriba. Quien se hacía pasar que estaba del lado de Jesús pero también lanzaba sus preguntas, cada uno acorde a su inclinación de interés y profesión.

Lo que preguntó este escriba parece ser sencillo porque son palabras que están escritas en el Deuteronomio 6:3-5. En Deuteronomio, está escrito: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”, que es lo mismo que las palabras de Jesús hoy: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.

Pero muchas veces Jesús utiliza las preguntas que hacen los hombres para responder por todas las situaciones e incluso dar respuestas de los otros hombres. Justamente es el caso de hoy, pues aprovecha la pregunta del escriba para explicar las actitudes de todos aquellos que le cuestionan.

¿Por qué surgen tantas clases de cuestionamientos a Dios? ¿Por qué algunas personas cuestionan la autoridad, otros las cuestiones de impuestos, otros sobre la resurrección, y otros tientan con preguntas referentes a los mandamientos? ¿Por qué los hombres tratan de justificarse ellos por encima de Dios, porque cuestionan sus mandamientos?

Por eso el Señor Jesús nos cuenta en dónde radica el problema de estos hombres: “OYE, ISRAEL; EL SEÑOR NUESTRO DIOS, EL SEÑOR UNO ES.”

Como sabemos, Israel es todo el pueblo elegido y predestinado por Jehová para salvación por medio de Jesucristo que ha sido rescatado de Egipto y cuyos pecados han sido perdonados; de ayer, de hoy y de mañana. Esto significa que nosotros también somos Israel, y Jesús nos dice: ¡OYE!

EL SEÑOR UNO ES

¿Qué significado tiene: “El Señor nuestro Dios, el Señor uno es”?

¿Por qué “Oye, Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor uno es” es la respuesta de Jesús a los varios cuestionamientos que les hacen los hombres?

¿Qué les parece? ¿Por qué “El Señor nuestro Dios, el Señor uno es” es la respuesta de muchos cuestionamientos de hoy también?

El problema radica en que cada uno entiende a Dios según su pensamiento, según su deseo, según lo que les enseñaron sus maestros y pastores, según la doctrina de la iglesia, de la denominación, de la corriente a la cual pertenece; según las corrientes de los pensamientos de los hombres, según la evolución de los hombres y sus progresos, según la necesidad del mundo contemporáneo, según la necesidad inmediata, y según aquellos que están deseos de satisfacer los requerimientos, las necesidades de los hombres. También según la nación, según la cultura, según las tradiciones, según la geografía, según las diferentes religiones, según las realidades. Cada uno se plantea un Dios a su medida. Es decir, ellos, los hombres son los sastres y Dios… pues que se acomode lo mejor posible según hechura.

Al final, resulta en que “DIOS NO ES UNO”. Según la concepción actual de los hombres, según los diferentes pensamientos, según todas las doctrinas existentes, contemplando todas las corrientes, las diferentes filosofías que existieron y que existen a lo largo de la historia, según las políticas de cada pueblo y nación, según las relaciones de autoridad o de dependencia, según la sociología, según la economía, según la sicología, según los otros dioses de los impíos. Y además de toda la mezcla que pueden darse con cada uno de estos elementos en sus diferentes grados y sus derivativos; pues se pueden dar muchas combinaciones. EN CONCLUSIÓN: “DIOS NO ES UNO”.

Les aclaro: Dios no es uno, según los hombres de hoy y sus iglesias, porque hay el Dios judío, el Dios paraguayo, el Dios brasilero, el Dios argentino, el Dios español, el Dios del primer mundo, el Dios del segundo mundo, el Dios de los países subdesarrollados, el Dios de los blancos, de los amarillos, de los negros, de los indígenas, el Dios de los pobres, el Dios de los ricos, del Dios de los desamparados, el Dios de los enfermos, el Dios de los milagros, el Dios de los…

Entonces, ¿dónde quedan las palabras de Jesús: “Oye, Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor uno es”?

Respóndanme: ¿En qué es uno?

Porque para cada individuo, o grupos de intereses comunes o similares pueden “amar al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas” y decir que es el primer mandamiento, y el segundo es similar: “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. ¡Claro que si soy rico voy a pensar como rico y amar a ricos como yo! ¡Si soy pobre vamos a juntarnos y hacernos una causa común!

A pesar de que la declaración: Yo amo a Dios por sobre todas las cosas, y muchos pueden decir lo mismos; pero cada uno tiene en mente a SU DIOS cuando lo dice; pero no a “Jehová nuestro, Jehová uno es” según los términos de Deuteronomio 6.

Para cada uno de ellos y para cada necesidad, se puede tener un Dios y decir que le ama (O SEA, ÉL AMA AL DIOS QUE LE AME A ÉL EN SU CONDICIÓN), decir que ama a su prójimo COMO ÉL. Por eso, preguntarle: ¿Amas tú a Dios? ¡Claro que sí! ¿Pero de quién Dios estamos hablando? El Dios del vientre, el Dios de los pobres, el Dios de los desposeídos, el Dios de los dolores, el Dios de las sanidades, en Dios de los proletariados, el Dios de los inmigrantes, el Dios de los huérfanos, el Dios de las viudas. Cada cual tiene un entendimiento particular y diferente de Dios. Por eso está mal.

También todos los pecadores también pueden decir que Dios les ama, y que ellos también aman a sus prójimos caídos como ellos y en pecado: “los idólatras, los amantes del mundo, los lascivos, los adúlteros, los fornicarios, los divorciados, los padres o madres solteras, los ladrones, los estafadores, los corruptos, los asesinos, los drogadictos, los afeminados, los homosexuales, los rebeldes, los contumaces, los…

Y si juntáramos a todos ellos en un solo lugar, ¿diríamos que somos hermanos en Cristo Jesús?

¿EN DÓNDE QUEDAN LAS PALABRAS DE JESÚS: “OYE, ISRAEL: EL SEÑOR NUESTRO DIOS, EL SEÑOR UNO ES” pero según los términos de Deuteronomio 6 al cual se refiere Jesús?

Díganme, ¿en qué Jehová es uno? ¿Cómo puede Jehová ser nuestro Dios si todos creemos en Dios como queremos, como deseamos, como esperamos, como nos acordamos? Como dice la Biblia, Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Esto significa que EL SEÑOR UNO ES, significa que Dios es uno solo, sus palabras significan y muestran un solo camino, una sola verdad, y una vida. Y Jehová uno es, significa al Dios que se manifiesta en los términos precisamente que se ha ido enseñando desde Génesis hasta Deuteronomio y Josué. A ése Dios, Jesús dice: El Señor uno es.

Por tanto, todo lo que los hombres piensan acerca de Dios, es el Dios de su pensamiento, el Dios de sus deseos carnales, el Dios de sus necesidades, el Dios que complace de sus pecados. Mas JAMÁS EL JEHOVÁ BÍBLICO, EL ÚNICO, del cual Jesús dice: “JEHOVÁ, EL SEÑOR UNO ES”.

Veamos los casos que se le plantearon a Jesús y seguiré comentando.

LOS CUESTIONAMIENTOS

Hoy en los pasajes que hemos leído, vemos tres cuestionamientos que hacen los hombres ante Jesús, y por causa de estas cosas que tienen en su corazón, su conocimiento de Dios, su fe, es muy diferente de lo que Jesús ve como: “el Señor nuestro Dios, el Señor uno es”.

EL CASO DE LOS HERODIANOS

Escatimaban su dinero, imagínense, pagar impuestos a César y pagar diezmos a Jehová. Entonces, como tenían problemas de estrechez de dinero, querían pagar lo menos posible.

Saben ustedes cómo hoy los hombres están muy sensibilizados respecto al dinero. Es un bien tan amado, tan preciado y tan codicioso.

¿Cuántos están haciendo su diezmo y ofrendas correctamente? ¿Cuántos no se han mudado de iglesia por causa del dinero? Pastores que en todos los sermones hablan de dinero, miembros que necesitan y siempre piden dinero...

Mas el problema no radica en ese punto. No se debe preguntar si es correcto o si no es correcto el pagar el impuesto a César.

Pero no dejan de ver que ellos, estando en la tierra del pacto, del pacto de Abraham, de Isaac y de Jacob, ellos por su desobediencia, por su idolatría, por sus rebeldías perdieron la tierra y fueron conquistados por los romanos en ese tiempo. Su tierra también dejó de producir como anteriormente producía en tiempos de Josué, y talvez unas pocas generaciones subsiguientes.

En lugar de encontrar sus errores, sus pecados; de arrepentirse ante Dios y ver cuál es la solución del Señor, porque les había prometido que jamás faltaría un rey, un descendiente de David que se sentase en el trono de Israel. Pero en ese trono hoy estaba sentado Herodes, estaba sentado César, Augusto de Roma.

Según esta forma de ver y de solucionar, de acomodarse momentáneamente, de esquivar instantáneamente de las diferentes situaciones o dificultades, de loar al poderoso del momento, de agradar y reírse con el gobernante del momento; sin mirar cuáles son las promesas primeras de Jehová, del Dios quien es uno. De Dios que es el mismo ayer, hoy y siempre; no se tiene una respuesta completa ni satisfactoria para nadie.

¿Pero cómo vienen a hacer los cuestionamientos a Jesús? Consideran que su lugar, su posición, su situación es la correcta; a partir de ahí quiere juzgar todas las cosas y cuestiona a Dios por qué a más del impuesto a César, tengo que pagar el diezmo a Jehová.

Pues parece que al hombre no hay que deberle porque le puede meter preso en la cárcel, en cambio Dios le puede esperar.

¿Cuántas situaciones parecidas se presentan hoy ante Dios? siguen al mundo, satisfacen a los hombres del mundo; y cuando se les presenta la palabra de Dios, les cuestionan y dicen: mi situación es así, ¿qué puedo hacer? ¿Qué me dice usted?

Por ejemplo, se casó con un hombre idólatra, un impío. Ya tiene formada una familia con hijos. Luego se duele porque su marido incrédulo es adúltero, es borracho, es violento. Y finalmente viene a Dios y clama por la misericordia de Dios. ¿Y qué pide? Que su marido idólatra y adúltero que se marchó de la casa se vuelva, porque le ama, quiere que familia sea unida. Que está pronto a perdonarlo en Cristo. ¿Se atreven a orar a Dios para que el marido vuelva? ¿Se puede orar para que el marido sea fiel? ¿Se puede orar para que el marido se sujete a Dios? El problema está en que no sabe cuál es la primera ley que ella debía guardar, lo quebrantó; pero pide a Dios en nombre de Jesús para que solucione su matrimonio. ¿Dónde ha quedado la ley de Jehová que dice que no se debe casar con personas fuera del pueblo de los creyentes?

¿Ven? ¿Cómo en la mente de cada creyente existe un Dios diferente? Cada uno se imagina un Dios diferente, mas nadie se pregunta cómo yo debería creer en Jehová según la Biblia.

Es que muchos desde un principio quebrantan la ley de Jehová: de Jehová nuestro Dios, Jehová uno es; en su momento no escuchan, ni obedecen, ni las palabras de la Biblia les detiene en su pecado o su concupiscencia; mas luego desean no el arrepentimiento de sus maldades, ni reconocen sus pecados; pero esperan que Dios les devuelva sus posesiones, sus maridos, sus hijos.

EL CASO DE LOS SADUCEOS

Este es un caso similar también, pero que trata de anular la palabra de Dios, de aniquilar las Escrituras porque su comprensión de la Biblia hoy no tiene una respuesta válida. Porque según su lógica de pensamiento: ¿de quién será ella mujer en la resurrección? Y dado que existirá una pelea entre hermanos; concluyen ellos que no existen resurrección. Por eso, la primera respuesta de Jesús es: “¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios?”

Por eso, tratan de encontrar una situación límite, una situación muy especial de la vida, como el caso de los siete hermanos que tuvieron por mujer a una misma, si se resucitaran, o si existiera la resurrección, ellos consideran que habrá una gran pelea entre los hermanos por la tenencia de la mujer. Por tanto, concluyen ellos: ¡NO EXISTE RESURRECCIÓN!

Realmente son muy intrincados sus cuestionamientos, buscan situaciones en donde generalmente los hombres no tienen respuestas para así anular la Palabra de Dios.

Mas en este caso, nadie de los saduceos se cuestionan: ¿por qué el hermano mayor y la mujer no pudieron tener hijos? ¿Por qué Jehová no les dio la bendición de los hijos? Nadie les enseña la Palabra de Dios para que sus vidas tengan un suave trascurrir en la Biblia, como les dije en el sermón del domingo: “Los valores mínimos”. Siempre se deja para después, siempre se duerme hasta que vengan los problemas, y cuando aparecen los problemas o necesidades claman a Dios con desesperación.

A esta desgracia de los hermanos, tampoco existió una persona o un pastor que les enseñara de sus pecados.

Si los siete hermanos y la mujer no pudieron tener hijos, significa que todos tenían problemas, tenían pecados graves por el cual Dios no les permitía tener hijos.

Ven cómo es un problema de “Jehová nuestro Señor, Jehová uno es”. Acaso la Biblia en Deuteronomio 28:4 no dice así: “bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas”.

No lo dice también en Deuteronomio 7:14-15 “Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá en ti varón ni hembra estéril, ni en tus ganados. Y quitará Jehová de ti toda enfermedad, y todas las malas plagas de Egipto, que tú conoces, no las pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te aborrecieren”.

Cuando un cree en: “Oye, Israel, el Señor tu Dios, El Señor uno es” correctamente, no debe existir estéril, hasta los animales de tus posesiones no debe haber esterilidad, ni debe existir fallados. Incluso siempre se debe tener hijos varones y crías machos; porque la falta de varones y machos también es esterilidad porque no existe “posteridad” en la siguiente generación.

Cuando tú crees correctamente según la verdad El Señor es uno bendice y también realiza su obra: no existe esterilidad, ni existe fallados, cuando siempre tienes variedad de varones y mujeres, de machos y hembras, cuando tus frutos abundan y reproducen, significa que estás creyendo rectamente.

Por tanto, la discusión de los saduceos está mal, porque ellos plantean un problema y su discusión dentro de lo errado. Hay que buscar el principio, el origen de los hechos.

EL CASO DEL ESCRIBA

El caso de este escriba también es así, pues es bueno preguntando, es bueno probando al Señor Jesús con cuestionamientos de la Biblia, y que a sí mismo se sitúa en lugar de conocimiento, de sabiduría. Conoce pero no hace nada, no mueve ningún dedo. Por eso Jesús le responde: “No estás lejos del reino de Dios.”

Si es que sabe tanto: ¿por qué a sí mismo no ha logrado ingresar en el reino de Dios? No es que haya entrado, ni que esté en medio del reino de Dios. Sino que no ha entrado, ni está viviendo el reino, ni está gozando de su vida en el reino de Dios. Así que las muchas palabras no sirven de nada.

La mucha sabiduría de nada sirve si no obras correctamente, según la sana doctrina de El Señor es uno, y la verdad.

LA VIDA DE LA PERSONA QUIEN VIVE “EL SEÑOR UNO ES”

LA MUJER VIUDA, es el ejemplo del “Pobre de espíritu”, porque así como dice la Biblia, no como los herodianos si están cuestionando si tienen que dar su impuesto y su diezmo a Dios porque le quedará poco o nada para su vida.

Esta mujer es capaz de dar todo lo que tenía porque así exige la palabra de Dios, y su fe es capaz de transformar en acción y obediencia. Porque para ella, Jehová el Señor, Jehová uno es.

y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías” (Éxodo 34:20)

O las palabras: “traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10)

Y para que uno conozca y viva, y crea que Jehová uno es, aun a costa del hambre, aun a costa de su vida, porque la Biblia dice que hay que dar tu ofrenda, que nadie se presentará delante de Jehová con las manos vacías, que todos tienen que dar su diezmo. La mujer viuda lo hizo. Simplemente lo hizo, no hizo alarde de su condición de viuda pobre, ni buscó multitudes que le respaldasen para “no” hacer su ofrenda.

Esta es la forma de creer y de vivir: JEHOVÁ NUESTRO DIOS, JEHOVÁ UNO ES.

¿Por qué los hombres buscan consensuar para creer en tal o cual palabra de Dios? ¿Por qué pregunta, por qué discute si la Biblia está claramente escrita?

EL ENTENDIMIENTO COMO DEBE SER

¿Qué significa “Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es”?

Para ello hemos de ver qué dice Deuteronomio 6 para saber qué es el Señor uno es, y qué implican estas palabras, y veremos cómo estas palabras resuelven, y qué unifican, y qué elimina de todo concepto humano e interesado de Jesucristo.

DEUTERONOMIO 6:1-25 dice así:

Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados. Oye, pues, oh Israel y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres.

Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.

Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.

Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies, cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás. No andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en vuestros contornos; porque el Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti está; para que no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la tierra. No tentaréis a Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis en Masah.

Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y sus testimonios y sus estatutos que te ha mandado. Y haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró a tus padres; para que él arroje a tus enemigos de delante de ti, como Jehová ha dicho.

Mañana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos que Jehová nuestro Dios nos mandó? Entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con mano poderosa. Jehová hizo señales y milagros grandes y terribles en Egipto, sobre Faraón y sobre toda su casa, delante de nuestros ojos; y nos sacó de allá, para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres. Y nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy.

Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado.

DE ESTA MANERA ES: OYE, ISRAEL, EL SEÑOR NUESTRO DIOS, EL SEÑOR UNO ES.

Por eso, cuando el hombre no guarda los mandamientos como los creyentes del antiguo testamento, cuando los creyentes de hoy no se esfuerzan a entrar en el pacto de Abraham y en sus respectivas promesas, no vive de esta forma dentro de la tierra de la promesa, significa que no está creyendo en EL SEÑOR NUESTRO DIOS, EL SEÑOR UNO ES.

CONCLUSIÓN

Hoy muchos creyentes piensan “negativamente” e inmediatamente se pone un “caparazón” para todo lo que se llama mandamiento de Jehová Dios. Y por todos los lados busca “cómo no hacer o evitarse o anularlo”.

Mas “El Señor uno es” también tiene una condición de la cual nadie pone en práctica, que también son “mandamientos” que se deben conseguir alcanzar para que una persona diga que está viviendo plenamente en Dios. Por ejemplo, dice este texto de Deuteronomio “…para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres”. O cuando dice: Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies, cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.”

Cuando estas cosas no has conseguido con tu fe, si no has alcanzado estas promesas de Jehová, El Señor uno es; significa que estás creyendo mal. En muchos puntos estás fallando, significa que la doctrina que sigues, las enseñanzas de tus maestros no es la correcta.

Si hoy la sequía y el hambre, si la pestilencia y las plagas, si la espada y el cautiverio están golpeando a los creyentes y la palabra de Dios está cumpliéndose; El Señor uno es también tiene que darte todas las bendiciones de la Biblia, y si lo haces correctamente, si estás en la verdad, si tienes la correcta doctrina, si realmente crees a Jesucristo correctamente… NECESARIAMENTE TODAS LAS BENDICIONES DE LA BIBLIA DEBEN SOBREVENIRTE.

La Biblia es bien clara siguiendo en las cosas que Jesús nos intenta decir, con El Señor uno es: “Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto. Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago. Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas. Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres. Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría. Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá en ti varón ni hembra estéril, ni en tus ganados. Y quitará Jehová de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú conoces, no has pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te aborrecieren. Y consumirás a todos los pueblos que te da Jehová tu Dios; no los perdonará tu ojo, ni servirás a sus dioses, porque te será tropiezo.” (Deuteronomio 7:6-16)

Cuando estés en el camino para conseguir que todas estas cosas sucedan, realmente estás creyendo correctamente, y tu fe coindice con las palabras de Jesús: “Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, El Señor uno es.”

Que Dios te bendiga según tu fe en El Señor uno es.

 

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