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Sermón
en el día miércoles 18 de enero de 2012.
Título:
EL SEÑOR UNO ES
Biblia:
San Marcos 12:13-44
Predicador:
Pastor Dong Han David Lee
Iglesia
Esperanza Presbiteriana Reformada
Tte.
1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av. Japón,
Asunción,
Paraguay
www.evangelio123.org
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(595)
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*******************
13.
Y le enviaron algunos de
los fariseos y de los herodianos, para que le sorprendiesen en alguna palabra.
14.
Viniendo ellos, le
dijeron: Maestro, sabemos que eres hombre veraz, y que no te cuidas de nadie;
porque no miras la apariencia de los hombres, sino que con verdad enseñas el
camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo a César, o no? ¿Daremos, o no daremos?
15.
Mas él, percibiendo la
hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Traedme la moneda para que
la vea.
16.
Ellos se la trajeron; y
les dijo: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? Ellos le dijeron: De
César.
17.
Respondiendo Jesús, les
dijo: Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Y se
maravillaron de él.
18.
Entonces vinieron a él
los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, diciendo:
19.
Maestro, Moisés nos
escribió que si el hermano de alguno muriere y dejare esposa, pero no dejare
hijos, que su hermano se case con ella, y levante descendencia a su hermano.
20.
Hubo siete hermanos; el
primero tomó esposa, y murió sin dejar descendencia.
21.
Y el segundo se casó con
ella, y murió, y tampoco dejó descendencia; y el tercero, de la misma manera.
22.
Y así los siete, y no
dejaron descendencia; y después de todos murió también la mujer.
23.
En la resurrección, pues,
cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será ella mujer, ya que los siete la
tuvieron por mujer?
24.
Entonces respondiendo
Jesús, les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el
poder de Dios?
25.
Porque cuando resuciten
de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los
ángeles que están en los cielos.
26.
Pero respecto a que los
muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en
la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de
Jacob?
27.
Dios no es Dios de
muertos, sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.
28.
Acercándose uno de los
escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien,
le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?
29.
Jesús le respondió: El
primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno
es.
30.
Y amarás al Señor tu Dios
con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus
fuerzas. Este es el principal mandamiento.
31.
Y el segundo es
semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor
que éstos.
32.
Entonces el escriba le
dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de
él;
33.
Y el amarle con todo el
corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas,
y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y
sacrificios.
34.
Jesús entonces, viendo
que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y
ya ninguno osaba preguntarle.
35.
Enseñando Jesús en el
templo, decía: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?
36.
Porque el mismo David
dijo por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra,
hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies.
37.
David mismo le llama
Señor; ¿cómo, pues, es su hijo? Y gran multitud del pueblo le oía de buena
gana.
38.
Y les decía en su
doctrina: Guardaos de los escribas, que gustan de andar con largas ropas, y
aman las salutaciones en las plazas,
39.
Y las primeras sillas en
las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;
40.
Que devoran las casas de
las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor
condenación.
41.
Estando Jesús sentado
delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca;
y muchos ricos echaban mucho.
42.
Y vino una viuda pobre, y
echó dos blancas, o sea un cuadrante.
43.
Entonces llamando a sus
discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos
los que han echado en el arca;
44.
Porque todos han echado
de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su
sustento.
INTRODUCCIÓN:
Como sucede hoy, diferentes personas se
acercaban y hacían cuestionamientos a Jesús, especialmente los enemigos que
buscaban encontrar una falla en la enseñanza.
Y en el pasaje de hoy, vemos que existen
variadas maneras para cuestionar a Dios, pues aparecieron los herodianos con
los fariseos, luego los saduceos, anteriormente habían aparecido los
sacerdotes, los fariseos, los ancianos. Finalmente estaba un examinador astuto:
el escriba. Quien se hacía pasar que estaba del lado de Jesús pero también
lanzaba sus preguntas, cada uno acorde a su inclinación de interés y profesión.
Lo que preguntó este escriba parece ser
sencillo porque son palabras que están escritas en el Deuteronomio 6:3-5. En
Deuteronomio, está escrito: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”,
que es lo mismo que las palabras de Jesús hoy: Oye, Israel; el Señor nuestro
Dios, el Señor uno es.
Pero muchas veces Jesús utiliza las
preguntas que hacen los hombres para responder por todas las situaciones e
incluso dar respuestas de los otros hombres. Justamente es el caso de hoy, pues
aprovecha la pregunta del escriba para explicar las actitudes de todos aquellos
que le cuestionan.
¿Por qué surgen tantas clases de
cuestionamientos a Dios? ¿Por qué algunas personas cuestionan la autoridad,
otros las cuestiones de impuestos, otros sobre la resurrección, y otros tientan
con preguntas referentes a los mandamientos? ¿Por qué los hombres tratan de
justificarse ellos por encima de Dios, porque cuestionan sus mandamientos?
Por eso el Señor Jesús nos cuenta en dónde
radica el problema de estos hombres: “OYE, ISRAEL; EL SEÑOR NUESTRO DIOS, EL
SEÑOR UNO ES.”
Como sabemos, Israel es todo el pueblo
elegido y predestinado por Jehová para salvación por medio de Jesucristo que ha
sido rescatado de Egipto y cuyos pecados han sido perdonados; de ayer, de hoy y
de mañana. Esto significa que nosotros también somos Israel, y Jesús nos dice: ¡OYE!
EL SEÑOR UNO ES
¿Qué significado tiene: “El Señor nuestro
Dios, el Señor uno es”?
¿Por qué “Oye, Israel: El Señor nuestro
Dios, el Señor uno es” es la respuesta de Jesús a los varios cuestionamientos
que les hacen los hombres?
¿Qué les parece? ¿Por qué “El Señor
nuestro Dios, el Señor uno es” es la respuesta de muchos cuestionamientos de
hoy también?
El problema radica en que cada uno
entiende a Dios según su pensamiento, según su deseo, según lo que les
enseñaron sus maestros y pastores, según la doctrina de la iglesia, de la
denominación, de la corriente a la cual pertenece; según las corrientes de los
pensamientos de los hombres, según la evolución de los hombres y sus progresos,
según la necesidad del mundo contemporáneo, según la necesidad inmediata, y
según aquellos que están deseos de satisfacer los requerimientos, las
necesidades de los hombres. También según la nación, según la cultura, según
las tradiciones, según la geografía, según las diferentes religiones, según las
realidades. Cada uno se plantea un Dios a su medida. Es decir, ellos, los
hombres son los sastres y Dios… pues que se acomode lo mejor posible según hechura.
Al final, resulta en que “DIOS NO ES UNO”.
Según la concepción actual de los hombres, según los diferentes pensamientos,
según todas las doctrinas existentes, contemplando todas las corrientes, las
diferentes filosofías que existieron y que existen a lo largo de la historia,
según las políticas de cada pueblo y nación, según las relaciones de autoridad
o de dependencia, según la sociología, según la economía, según la sicología,
según los otros dioses de los impíos. Y además de toda la mezcla que pueden
darse con cada uno de estos elementos en sus diferentes grados y sus
derivativos; pues se pueden dar muchas combinaciones. EN CONCLUSIÓN: “DIOS NO
ES UNO”.
Les aclaro: Dios no es uno, según los
hombres de hoy y sus iglesias, porque hay el Dios judío, el Dios paraguayo, el
Dios brasilero, el Dios argentino, el Dios español, el Dios del primer mundo,
el Dios del segundo mundo, el Dios de los países subdesarrollados, el Dios de
los blancos, de los amarillos, de los negros, de los indígenas, el Dios de los
pobres, el Dios de los ricos, del Dios de los desamparados, el Dios de los
enfermos, el Dios de los milagros, el Dios de los…
Entonces, ¿dónde quedan las palabras de
Jesús: “Oye, Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor uno es”?
Respóndanme: ¿En qué es uno?
Porque para cada individuo, o grupos de
intereses comunes o similares pueden “amar al Señor tu Dios con todo tu
corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas” y decir
que es el primer mandamiento, y el segundo es similar: “amarás a tu prójimo
como a ti mismo”. ¡Claro que si soy rico voy a pensar como rico y amar a ricos
como yo! ¡Si soy pobre vamos a juntarnos y hacernos una causa común!
A pesar de que la declaración: Yo amo a
Dios por sobre todas las cosas, y muchos pueden decir lo mismos; pero cada uno
tiene en mente a SU DIOS cuando lo dice; pero no a “Jehová nuestro, Jehová uno
es” según los términos de Deuteronomio 6.
Para cada uno de ellos y para cada
necesidad, se puede tener un Dios y decir que le ama (O SEA, ÉL AMA AL DIOS QUE
LE AME A ÉL EN SU CONDICIÓN), decir que ama a su prójimo COMO ÉL. Por eso,
preguntarle: ¿Amas tú a Dios? ¡Claro que sí! ¿Pero de quién Dios estamos
hablando? El Dios del vientre, el Dios de los pobres, el Dios de los desposeídos,
el Dios de los dolores, el Dios de las sanidades, en Dios de los proletariados,
el Dios de los inmigrantes, el Dios de los huérfanos, el Dios de las viudas.
Cada cual tiene un entendimiento particular y diferente de Dios. Por eso está
mal.
También todos los pecadores también pueden
decir que Dios les ama, y que ellos también aman a sus prójimos caídos como
ellos y en pecado: “los idólatras, los amantes del mundo, los lascivos, los
adúlteros, los fornicarios, los divorciados, los padres o madres solteras, los
ladrones, los estafadores, los corruptos, los asesinos, los drogadictos, los
afeminados, los homosexuales, los rebeldes, los contumaces, los…
Y si juntáramos a todos ellos en un solo
lugar, ¿diríamos que somos hermanos en Cristo Jesús?
¿EN
DÓNDE QUEDAN LAS PALABRAS DE JESÚS: “OYE, ISRAEL: EL SEÑOR NUESTRO DIOS, EL
SEÑOR UNO ES” pero según los términos de Deuteronomio 6 al cual se refiere
Jesús?
Díganme, ¿en qué Jehová es uno? ¿Cómo
puede Jehová ser nuestro Dios si todos creemos en Dios como queremos, como
deseamos, como esperamos, como nos acordamos? Como dice la Biblia, Dios no es
Dios de confusión, sino de paz. Esto significa que EL SEÑOR UNO ES, significa
que Dios es uno solo, sus palabras significan y muestran un solo camino, una
sola verdad, y una vida. Y Jehová uno es, significa al Dios que se manifiesta
en los términos precisamente que se ha ido enseñando desde Génesis hasta
Deuteronomio y Josué. A ése Dios, Jesús dice: El Señor uno es.
Por tanto, todo lo que los hombres piensan
acerca de Dios, es el Dios de su pensamiento, el Dios de sus deseos carnales,
el Dios de sus necesidades, el Dios que complace de sus pecados. Mas JAMÁS EL
JEHOVÁ BÍBLICO, EL ÚNICO, del cual Jesús dice: “JEHOVÁ, EL SEÑOR UNO ES”.
Veamos los casos que se le plantearon a
Jesús y seguiré comentando.
LOS CUESTIONAMIENTOS
Hoy en los pasajes que hemos leído, vemos
tres cuestionamientos que hacen los hombres ante Jesús, y por causa de estas
cosas que tienen en su corazón, su conocimiento de Dios, su fe, es muy
diferente de lo que Jesús ve como: “el Señor nuestro Dios, el Señor uno es”.
EL CASO DE LOS HERODIANOS
Escatimaban su dinero, imagínense, pagar
impuestos a César y pagar diezmos a Jehová. Entonces, como tenían problemas de
estrechez de dinero, querían pagar lo menos posible.
Saben ustedes cómo hoy los hombres están
muy sensibilizados respecto al dinero. Es un bien tan amado, tan preciado y tan
codicioso.
¿Cuántos están haciendo su diezmo y
ofrendas correctamente? ¿Cuántos no se han mudado de iglesia por causa del
dinero? Pastores que en todos los sermones hablan de dinero, miembros que
necesitan y siempre piden dinero...
Mas el problema no radica en ese punto. No
se debe preguntar si es correcto o si no es correcto el pagar el impuesto a
César.
Pero no dejan de ver que ellos, estando en
la tierra del pacto, del pacto de Abraham, de Isaac y de Jacob, ellos por su
desobediencia, por su idolatría, por sus rebeldías perdieron la tierra y fueron
conquistados por los romanos en ese tiempo. Su tierra también dejó de producir
como anteriormente producía en tiempos de Josué, y talvez unas pocas
generaciones subsiguientes.
En lugar de encontrar sus errores, sus
pecados; de arrepentirse ante Dios y ver cuál es la solución del Señor, porque
les había prometido que jamás faltaría un rey, un descendiente de David que se
sentase en el trono de Israel. Pero en ese trono hoy estaba sentado Herodes,
estaba sentado César, Augusto de Roma.
Según esta forma de ver y de solucionar,
de acomodarse momentáneamente, de esquivar instantáneamente de las diferentes
situaciones o dificultades, de loar al poderoso del momento, de agradar y
reírse con el gobernante del momento; sin mirar cuáles son las promesas
primeras de Jehová, del Dios quien es uno. De Dios que es el mismo ayer, hoy y
siempre; no se tiene una respuesta completa ni satisfactoria para nadie.
¿Pero cómo vienen a hacer los
cuestionamientos a Jesús? Consideran que su lugar, su posición, su situación es
la correcta; a partir de ahí quiere juzgar todas las cosas y cuestiona a Dios
por qué a más del impuesto a César, tengo que pagar el diezmo a Jehová.
Pues parece que al hombre no hay que
deberle porque le puede meter preso en la cárcel, en cambio Dios le puede
esperar.
¿Cuántas situaciones parecidas se
presentan hoy ante Dios? siguen al mundo, satisfacen a los hombres del mundo; y
cuando se les presenta la palabra de Dios, les cuestionan y dicen: mi situación
es así, ¿qué puedo hacer? ¿Qué me dice usted?
Por ejemplo, se casó con un hombre
idólatra, un impío. Ya tiene formada una familia con hijos. Luego se duele
porque su marido incrédulo es adúltero, es borracho, es violento. Y finalmente
viene a Dios y clama por la misericordia de Dios. ¿Y qué pide? Que su marido
idólatra y adúltero que se marchó de la casa se vuelva, porque le ama, quiere
que familia sea unida. Que está pronto a perdonarlo en Cristo. ¿Se atreven a
orar a Dios para que el marido vuelva? ¿Se puede orar para que el marido sea
fiel? ¿Se puede orar para que el marido se sujete a Dios? El problema está en
que no sabe cuál es la primera ley que ella debía guardar, lo quebrantó; pero
pide a Dios en nombre de Jesús para que solucione su matrimonio. ¿Dónde ha
quedado la ley de Jehová que dice que no se debe casar con personas fuera del
pueblo de los creyentes?
¿Ven? ¿Cómo en la mente de cada creyente
existe un Dios diferente? Cada uno se imagina un Dios diferente, mas nadie se
pregunta cómo yo debería creer en Jehová según la Biblia.
Es que muchos desde un principio
quebrantan la ley de Jehová: de Jehová nuestro Dios, Jehová uno es; en su
momento no escuchan, ni obedecen, ni las palabras de la Biblia les detiene en
su pecado o su concupiscencia; mas luego desean no el arrepentimiento de sus
maldades, ni reconocen sus pecados; pero esperan que Dios les devuelva sus
posesiones, sus maridos, sus hijos.
EL CASO DE LOS SADUCEOS
Este es un caso similar también, pero que
trata de anular la palabra de Dios, de aniquilar las Escrituras porque su
comprensión de la Biblia hoy no tiene una respuesta válida. Porque según su
lógica de pensamiento: ¿de quién será ella mujer en la resurrección? Y dado que
existirá una pelea entre hermanos; concluyen ellos que no existen resurrección.
Por eso, la primera respuesta de Jesús es: “¿No
erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios?”
Por eso, tratan de encontrar una situación
límite, una situación muy especial de la vida, como el caso de los siete
hermanos que tuvieron por mujer a una misma, si se resucitaran, o si existiera
la resurrección, ellos consideran que habrá una gran pelea entre los hermanos
por la tenencia de la mujer. Por tanto, concluyen ellos: ¡NO EXISTE RESURRECCIÓN!
Realmente son muy intrincados sus
cuestionamientos, buscan situaciones en donde generalmente los hombres no
tienen respuestas para así anular la Palabra de Dios.
Mas en este caso, nadie de los saduceos se
cuestionan: ¿por qué el hermano mayor y la mujer no pudieron tener hijos? ¿Por
qué Jehová no les dio la bendición de los hijos? Nadie les enseña la Palabra de
Dios para que sus vidas tengan un suave trascurrir en la Biblia, como les dije
en el sermón del domingo: “Los valores mínimos”. Siempre se deja para después,
siempre se duerme hasta que vengan los problemas, y cuando aparecen los
problemas o necesidades claman a Dios con desesperación.
A esta desgracia de los hermanos, tampoco
existió una persona o un pastor que les enseñara de sus pecados.
Si los siete hermanos y la mujer no
pudieron tener hijos, significa que todos tenían problemas, tenían pecados
graves por el cual Dios no les permitía tener hijos.
Ven cómo es un problema de “Jehová nuestro
Señor, Jehová uno es”. Acaso la Biblia en Deuteronomio 28:4 no dice así: “bendito el fruto de tu vientre, el fruto
de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de
tus ovejas”.
No lo dice también en Deuteronomio 7:14-15
“Bendito serás más que todos los
pueblos; no habrá en ti varón ni hembra estéril, ni en tus ganados. Y quitará
Jehová de ti toda enfermedad, y todas las malas plagas de Egipto, que tú
conoces, no las pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te
aborrecieren”.
Cuando un cree en: “Oye, Israel, el Señor
tu Dios, El Señor uno es” correctamente, no debe existir estéril, hasta los
animales de tus posesiones no debe haber esterilidad, ni debe existir fallados.
Incluso siempre se debe tener hijos varones y crías machos; porque la falta de
varones y machos también es esterilidad porque no existe “posteridad” en la
siguiente generación.
Cuando tú crees correctamente según la
verdad El Señor es uno bendice y también realiza su obra: no existe
esterilidad, ni existe fallados, cuando siempre tienes variedad de varones y
mujeres, de machos y hembras, cuando tus frutos abundan y reproducen, significa
que estás creyendo rectamente.
Por tanto, la discusión de los saduceos
está mal, porque ellos plantean un problema y su discusión dentro de lo errado.
Hay que buscar el principio, el origen de los hechos.
EL CASO DEL ESCRIBA
El caso de este escriba también es así,
pues es bueno preguntando, es bueno probando al Señor Jesús con
cuestionamientos de la Biblia, y que a sí mismo se sitúa en lugar de
conocimiento, de sabiduría. Conoce pero no hace nada, no mueve ningún dedo. Por
eso Jesús le responde: “No estás lejos
del reino de Dios.”
Si es que sabe tanto: ¿por qué a sí mismo
no ha logrado ingresar en el reino de Dios? No es que haya entrado, ni que esté
en medio del reino de Dios. Sino que no ha entrado, ni está viviendo el reino,
ni está gozando de su vida en el reino de Dios. Así que las muchas palabras no
sirven de nada.
La mucha sabiduría de nada sirve si no
obras correctamente, según la sana doctrina de El Señor es uno, y la verdad.
LA VIDA DE LA PERSONA QUIEN VIVE “EL SEÑOR UNO ES”
LA MUJER VIUDA, es el ejemplo del “Pobre
de espíritu”, porque así como dice la Biblia, no como los herodianos si están
cuestionando si tienen que dar su impuesto y su diezmo a Dios porque le quedará
poco o nada para su vida.
Esta mujer es capaz de dar todo lo que
tenía porque así exige la palabra de Dios, y su fe es capaz de transformar en
acción y obediencia. Porque para ella, Jehová el Señor, Jehová uno es.
“y
ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías” (Éxodo 34:20)
O las palabras: “traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y
probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las
ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que
sobreabunde” (Malaquías 3:10)
Y para que uno conozca y viva, y crea que
Jehová uno es, aun a costa del hambre, aun a costa de su vida, porque la Biblia
dice que hay que dar tu ofrenda, que nadie se presentará delante de Jehová con
las manos vacías, que todos tienen que dar su diezmo. La mujer viuda lo hizo.
Simplemente lo hizo, no hizo alarde de su condición de viuda pobre, ni buscó
multitudes que le respaldasen para “no” hacer su ofrenda.
Esta es la forma de creer y de vivir: JEHOVÁ
NUESTRO DIOS, JEHOVÁ UNO ES.
¿Por qué los hombres buscan consensuar
para creer en tal o cual palabra de Dios? ¿Por qué pregunta, por qué discute si
la Biblia está claramente escrita?
EL ENTENDIMIENTO COMO DEBE SER
¿Qué significa “Oye, Israel, el Señor
nuestro Dios, el Señor uno es”?
Para ello hemos de ver qué dice
Deuteronomio 6 para saber qué es el Señor uno es, y qué implican estas
palabras, y veremos cómo estas palabras resuelven, y qué unifican, y qué
elimina de todo concepto humano e interesado de Jesucristo.
DEUTERONOMIO 6:1-25 dice así:
“Estos,
pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó
que os enseñase, para que pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis
vosotros para tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus
estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu
hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados. Oye, pues,
oh Israel y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que
fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus
padres.
Oye,
Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.
Y
amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus
fuerzas.
Y
estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a
tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y
al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y
estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu
casa, y en tus puertas.
Cuando
Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham,
Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste,
y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no
cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies,
cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa
de servidumbre.
A
Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás. No
andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en
vuestros contornos; porque el Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti está;
para que no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra ti, y te destruya de
sobre la tierra. No tentaréis a Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis en
Masah.
Guardad
cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y sus testimonios y sus
estatutos que te ha mandado. Y haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová,
para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró a tus
padres; para que él arroje a tus enemigos de delante de ti, como Jehová ha
dicho.
Mañana
cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios y
estatutos y decretos que Jehová nuestro Dios nos mandó? Entonces dirás a tu hijo:
Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con
mano poderosa. Jehová hizo señales y milagros grandes y terribles en Egipto,
sobre Faraón y sobre toda su casa, delante de nuestros ojos; y nos sacó de
allá, para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres. Y nos mandó
Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro
Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida,
como hasta hoy.
Y
tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos
delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado.
DE ESTA MANERA ES: OYE, ISRAEL, EL SEÑOR
NUESTRO DIOS, EL SEÑOR UNO ES.
Por eso, cuando el hombre no guarda los
mandamientos como los creyentes del antiguo testamento, cuando los creyentes de
hoy no se esfuerzan a entrar en el pacto de Abraham y en sus respectivas
promesas, no vive de esta forma dentro de la tierra de la promesa, significa
que no está creyendo en EL SEÑOR NUESTRO DIOS, EL SEÑOR UNO ES.
CONCLUSIÓN
Hoy muchos creyentes piensan
“negativamente” e inmediatamente se pone un “caparazón” para todo lo que se
llama mandamiento de Jehová Dios. Y por todos los lados busca “cómo no hacer o
evitarse o anularlo”.
Mas “El Señor uno es” también tiene una
condición de la cual nadie pone en práctica, que también son “mandamientos” que
se deben conseguir alcanzar para que una persona diga que está viviendo
plenamente en Dios. Por ejemplo, dice este texto de Deuteronomio “…para que te vaya bien en la tierra que
fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus
padres”. O cuando dice: Cuando
Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham,
Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste,
y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no
cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies,
cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa
de servidumbre.”
Cuando estas cosas no has conseguido con
tu fe, si no has alcanzado estas promesas de Jehová, El Señor uno es; significa
que estás creyendo mal. En muchos puntos estás fallando, significa que la
doctrina que sigues, las enseñanzas de tus maestros no es la correcta.
Si hoy la sequía y el hambre, si la
pestilencia y las plagas, si la espada y el cautiverio están golpeando a los
creyentes y la palabra de Dios está cumpliéndose; El Señor uno es también tiene
que darte todas las bendiciones de la Biblia, y si lo haces correctamente, si
estás en la verdad, si tienes la correcta doctrina, si realmente crees a
Jesucristo correctamente… NECESARIAMENTE TODAS LAS BENDICIONES DE LA BIBLIA
DEBEN SOBREVENIRTE.
La Biblia es bien clara siguiendo en las
cosas que Jesús nos intenta decir, con El Señor uno es: “Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te
ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están
sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido
Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los
pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a
vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre,
de la mano de Faraón rey de Egipto. Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios,
Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan
sus mandamientos, hasta mil generaciones; y que da el pago en persona al que le
aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará
el pago. Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te
mando hoy que cumplas. Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y
puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que
juró a tus padres. Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el
fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la
cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus
padres que te daría. Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá en ti
varón ni hembra estéril, ni en tus ganados. Y quitará Jehová de ti toda
enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú conoces, no has pondrá
sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te aborrecieren. Y consumirás a
todos los pueblos que te da Jehová tu Dios; no los perdonará tu ojo, ni
servirás a sus dioses, porque te será tropiezo.” (Deuteronomio 7:6-16)
Cuando estés en el camino para conseguir que
todas estas cosas sucedan, realmente estás creyendo correctamente, y tu fe
coindice con las palabras de Jesús: “Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, El
Señor uno es.”
Que Dios te bendiga según tu fe en El
Señor uno es.
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