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Sermón en el día miércoles 11 de enero de 2012.

Título: LOS CONFUNDIDOS

Biblia: San Marcos 12:1-44

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1.                 Entonces comenzó Jesús a decirles por parábolas: Un hombre plantó una viña, la cercó de vallado, cavó un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos.

2.                Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que recibiese de éstos del fruto de la viña.

3.                 Mas ellos, tomándole, le golpearon, y le enviaron con las manos vacías.

4.                Volvió a enviarles otro siervo; pero apedreándole, le hirieron en la cabeza, y también le enviaron afrentado.

5.                 Volvió a enviar otro, y a éste mataron; y a otros muchos, golpeando a unos y matando a otros.

6.                Por último, teniendo aún un hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo.

7.                 Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra.

8.                Y tomándole, le mataron, y le echaron fuera de la viña.

9.                ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará su viña a otros.

10.            ¿Ni aun esta escritura habéis leído: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo;

11.            El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?

12.            Y procuraban prenderle, porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; pero temían a la multitud, y dejándole, se fueron.

13.            Y le enviaron algunos de los fariseos y de los herodianos, para que le sorprendiesen en alguna palabra.

14.            Viniendo ellos, le dijeron: Maestro, sabemos que eres hombre veraz, y que no te cuidas de nadie; porque no miras la apariencia de los hombres, sino que con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo a César o no? ¿Daremos, o no la daremos?

15.            Mas él, percibiendo la hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Tráeme la moneda para que la vea.

16.            Ellos se la trajeron; y les dijo: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? Ellos le dijeron: De César.

17.             Respondiendo Jesús, les dijo: Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron de él.

18.            Entonces vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, diciendo:

19.            Maestro, Moisés nos escribió que si el hermano de alguno muriere y dejare esposa, pero no dejare hijos, que su hermano se case con ella, y levante descendencia a su hermano.

20.           Hubo siete hermanos; el primero tomó esposa, y murió sin dejar descendencia.

21.            Y el segundo se casó con ella, y murió, y tampoco dejó descendencia; y el tercero, de la misma manera.

22.           Y así los siete, y no dejaron descendencia; y después de todos murió también la mujer.

23.            En la resurrección, pues, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será ella mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer?

24.           Entonces respondiendo Jesús, les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios?

25.            Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos.

26.           Pero respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?

27.            Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.

28.           Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?

29.           Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.

30.            Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.

31.            Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.

32.            Entonces el escriba la dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él;

33.            Y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios.

34.            Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.

35.            Enseñando Jesús en el templo, decía: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?

36.            Porque el mismo David dijo por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies.

37.             David mismo le llama Señor; ¿cómo, pues, es su hijo? Y gran multitud del pueblo le oía de buena gana.

38.            Y les decía en su doctrina: Guardaos de los escribas, que gustan de andar con largas ropas, y aman las salutaciones en las plazas,

39.            Y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;

40.           Que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor condenación.

41.            Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho.

42.           Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas o sea un cuadrante.

43.            Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca;

44.           Porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.

INTRODUCCIÓN:

Dentro de las diferentes características que presentan las personas que son higueras estériles que Jesús nos expresa por medio de estos capítulos, hoy veremos el de “LOS CONFUNDIDOS”.

Hay que entender que estas características pueden aparecer individualmente en diferentes personas, o también en los casos más avanzados, se presentan todas en una misma persona.

Por eso, es difícil precisar con exactitud cuando comienza la debacle de una persona, desde cuándo comienza a volverse estéril; mas según los diferentes ejemplos de Dios que hemos visto hasta ahora, tiene que ver principalmente con la Palabra, de cómo cree en ella, cómo vive según el camino del pacto y aplica fielmente las diferentes doctrinas bíblicas en todos los aspectos de la vida; y especialmente cuando se enseña a otros. También está en la forma como responde a Dios.

EL TEMOR DE JEHOVÁ COMO PUNTO DE PARTIDA

La Biblia es bien clara respecto a esto: “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Proverbios 1:7)

Por todas estas cosas, siempre les recalco el grado del TEMOR DE JEHOVÁ que tiene un creyente. Pues con el temor de Jehová comienza todo, pues recién cuando el creyente de Jesucristo aprende y teme a Jehová comienza a salir la verdadera manifestación de fe del creyente.

Porque del temor de Jehová se ve la fe para hacer y guardar lo imposible de la carne, y por medio del temor de Jehová se ve la fe que refrena la carne para cometer pecados y evitar la desobediencia de la ley de Jehová.

También se puede decir con certeza y toda firmeza que si un creyente no tiene el temor de Jehová, “nunca ha visto a Jehová” ni ha escuchado sus palabras verdaderamente.

Y esto resulta de la afirmación anterior, si una persona escucha “supuestamente” el evangelio de Jesucristo de una persona quien no tiene el temor de Jehová, mayormente escucha “un cuento”, una narración humana de los hechos de la Biblia. Porque jamás se puede imaginar que el Espíritu Santo esté obrando sobre una persona quien no tiene el temor de Jehová, y si el maestro no obedece a la Palabra de Jehová, porque “supuestamente funge de maestro de la Biblia”, ¿creen que Dios le dará una gracia, o tocará el corazón de un discípulo?

Por eso, estas personas son doblemente confundidas, porque ellos mismos están confundidos y no disciernen la Palabra de Dios y más temen a los hombres por sus opiniones, y también cuando enseñan a otros como maestros y pastores, ¿no confundirá a los oyentes?

Sí esta es la primera confusión: “imaginarse que sin importar quién sea, si es un incrédulo de las palabras de Jehová, si es un desobediente, si es un confundido; creer que con tal de hablar la palabra de Dios, o contar un cuento o con narrar la Biblia, con subirse a un púlpito o estar en la posición de maestro”: Jehová acudirá, que el Espíritu Santo obrará, que Jesucristo tendrá misericordia tanto de él como del pobre que le oye.

Porque el temor de Jehová demuestra “cuánto” y con qué “fidelidad” y “celo” cumplirá y guardará la Palabra de Dios en toda su extensión, y en todo tiempo, sin importar las circunstancias. El temor de Jehová que demuestra un pastor es el seguro que tienen los miembros de la iglesia que su ministro “enseñará” y “predicará” fielmente la Palabra de Dios con toda doctrina. El temor de Jehová es el seguro que también desea el pastor encontrar en sus ovejas, pues cuando una oveja tiene el temor de Jehová y lo ha experimentado, vivirá fielmente en toda Palabra en el mundo, en los negocios, en la familia, en el sacerdocio familiar, en su vida privada.

Y cuando una iglesia vive y se mueve en el temor de Jehová, tenemos la Palabra más segura, la correcta, y la alabanza de Dios.

Por eso, “los confundidos” son justamente lo opuesto a aquellos que son los temerosos de Jehová.

LOS TEMEROSOS TAMBIÉN PUEDEN ESTAR CONFUNDIDOS

Ahora bien, los creyentes que aprenden el temor de Jehová también pueden caer en confusión. Principalmente cuando no sabe la dirección que tiene la disciplina del Señor Jesús.

¿Por qué creen que los labradores fueron incapaces de dar frutos al Señor de la tierra? Seguro que si la tierra produjera abundantemente no habría problemas, mas cuando la tierra produce poco también el corazón del hombre se vuelve mezquino.

¿Qué seguridad tienen ustedes que sí producirán buenos frutos y abundantes, y que darán a los siervos del señor de la tierra aquello que él busca? ¿Qué seguridad tienen ustedes que no terminarán también como labradores malvados?

¿Cómo pueden asegurar que producirán, que su tierra responderá cuando les toque a ustedes el turno de cultivar la tierra del señor? ¿Están seguros que no serán los siguientes judíos en ser enjuiciados por la esterilidad?

¡Claro que todos hoy creen capaces! Con tal que el Señor les encargue sienten confianza que serán buenos.

Hoy muchos de ustedes saben cuál es su tierra prometida, ¿cómo piensan conquistarla? ¿Cómo piensan heredarla?

Sí, entre los creyentes que creen y siguen el camino del pacto de Jehová también pueden caer en la confusión si no entienden los caminos de Dios y su disciplina. Es más, para muchos, toda disciplina es molesta, es difícil, es rígida, el proceso es muy largo y a muchos les parece nunca poder complacer a Dios.

Mas esto sucede principalmente porque los pecados son muchos y el proceso de sanidad es largo. Y muchos creen que el creyente simplemente debe sanarse de sus pecados, de sus heridas, de sus dolores, de sus enfermedades, de tener paz en Jesús.

Pero eso, es solamente la primera etapa. Y en muchos vemos la confusión, porque no entienden cómo si el Señor Jesús ya nos perdonó todos los pecados, ¿por qué él nos tiene que mostrar nuestros pecados en la carne y espera que nos arrepintamos de todos ellos? Es que únicamente de esta forma podemos conocer lo pecaminoso de nuestro pecado, y solamente de esta forma, estamos en paz con Dios. Porque él nos enseña sus mandamientos y nos enseña a vivir fiel y en santidad; pues todo aquel que hace la voluntad de Dios vive y está en paz con él.

Y realmente el proceso es largo, porque nuestros pecados son muchos, y como estamos viendo en estos días, sabemos que Dios ha condenado el pecado en la carne; y hemos de aprender a desligarnos poco a poco de toda carne, hemos de aprender a seguir y vivir únicamente confiado en Cristo Jesús, y esperar nuestro pacto y sus promesas. Pues así se aprende a vivir en el espíritu. Esta es nuestra justificación por medio de la fe.

Ahora bien, con sanarnos, con curarnos, con resolver los pecados no termina la confusión.

Porque el Señor Jesús nos guía para que aprendamos a seguir creciendo, pues nos enseña a elevarnos al siguiente nivel; al nivel en donde verdaderamente el hijo de Dios debe vivir, y también porque cuando estamos disciplinados y discipulados para ese nivel, sabemos que podremos recibir nuestra herencia, cuidar la tierra prometida que el Señor nos da y fielmente trabajar en ella dando los frutos que Dios busca y espera recibir.

O sea, la disciplina que hoy muchos creyentes tienen, no se refiere únicamente a solucionar los problemas de pecados y vicios del pasado, sino tiene que ver con ser aptos para entrar en la tierra prometida, conquistarla y subyugarla. Y además, tenemos que ser fiel y hacer que Dios obre a nuestro favor.

Pues, hoy los hombres miran el cielo, escuchan los pronósticos del tiempo, se previenen dentro de lo humanamente posible contra la sequía, contra las plagas, contra las infecciones, cuida al máximo su salud, hace proyecciones, tiene sueños. Mas nada de todo eso es seguro. Nadie puede prever que vendrá la lluvia en su justo tiempo, o que no existirán inundaciones, o temporales, o sequías, o incendios.

En cambio, nuestro discipulado tiene el objetivo de aprender a cómo vivir según la Biblia, y que Dios responda bíblicamente y en la justa medida para que todas las bendiciones de Dios nos sean provistas a su justo tiempo y medida.

Hoy muchos consideran que las disciplinas son muchas, duras y largas. Mas ¿qué sabes tú cuán difíciles serán las batallas para conquistar tu tierra prometida? A Josué y su pueblo les fue necesario cinco años, pero fueron cuarenta de preparación. Mas casi inmediatamente después de una generación, cuando murieron los hombres que conocieron la guerra, se perdieron en idolatría y fue necesario la aparición de los primeros jueces.

Por eso, deben entender el proceso, e incluso hay que aprender lo mejor y lo máximo posible, pues según tú preparación conquistarás y heredarás toda tu tierra o deberás vivir con personas que luego se convertirán en tus espinos y cardos, que te hagan debilitar y finalmente pierdas la tierra.

En tema es el grado de disciplina y obra que pide, y muchas veces exige el Señor. Siempre pedimos que el Señor nos dé fuerza, fortaleza, que podamos recibir nuestro pacto, mas nos vemos sobrepasado en exigencias. Es porque el único quien sabe cuánto necesitamos y en qué condiciones estoy yo es Dios. ¿Qué dificultades encontraré? ¿Cómo estoy ahora? ¿Qué debilidades o fortalezas necesitaré para cumplir toda la faena?

Sí, es la razón por la que hoy inexplicablemente tengamos que pasar por muchas etapas de disciplinas, obras, ministerios, paciencias, obediencias ciegas.

Y por si fuera poco, siempre la Palabra de Dios nos sigue mostrando nuestras debilidades y faltas de la carne.

MUCHOS MALES SE RESUELVEN VOLANDO

A veces nos encontramos con personas muy humildes, modestas en su actitud, pero también sinceras en parte. Pues ve los defectos, las faltas que tiene su vida, se siente pequeño en realizar la obra que Dios le está pidiendo. Y piensa que primero debe prepararse suficientemente y cuando no tenga defectos, dedicarse a las obras del Señor.

Esto es cierto en parte, pero muchas cosas se solucionan más fácilmente cuando estamos realizando la obra de Dios, cuando estamos encaminados hacia nuestro pacto y sus promesas. Porque cuanto más te fortalezcas espiritualmente, más fácil y sencillo es vencer las realidades de la carne.

También cuando aprendes a ver las cosas espirituales, cuando ves y sientes el fortalecimiento, el conocimiento, y el poder espiritual; los elementos que tanto nos atrapaban en la carne resultan más fáciles vencerlas. Es que se requiere de un remplazo a lo que tanto amamos como hombres, entonces, cuando encontramos un remplazo en Dios con un asunto de su reino y vemos los beneficios, las esperanzas que produce, y ver cuánto le agrada a Dios, nos resulta más sencillo remplazar “el mundo” por la parte de Dios.

Claro que existen dificultades, luchas, se deben tomar decisiones que no son fáciles de asumir, o cambios drásticos de vida. Más cuanto más espiritual seas, cuando más poder recibas; es más fácil decidir y vencer.

Por eso, no se mira solamente el suelo, ni siempre se recuerda y se mortifica por el pasado; y el lamentarse no lo es todo. Pues aceptar y crecer espiritualmente es la mejor expresión de que ha entendido verdaderamente sus pecados y su vida anterior que ha estado obedeciendo a la carne.

Incluso cuando se trata de crecer espiritualmente, el tiempo que se requiere en consumir para perfeccionarse, más la paciencia que uno necesita hasta alcanzar los hechos carcome cualquier fe. Por eso, siempre se reciben palabras que nos fortalecen, palabras que nos indican nuestra posición actual respecto al pacto, nos aclara el entendimiento de la realidad que vivimos, incluso nos confirma el pacto y lo aumenta en grandeza, en poder, en visión y en promesas.

Siempre se requiere un día más de paciencia con fe y una vez más de esperar con fe. Es que las cosas no se hacen en un día, ni se terminan en un día.

Luego de un buen tiempo, cuando el Señor nos da un descanso y llegamos a una pequeña paz; podemos contemplar nuestras obras, el camino, la edificación recibida y el crecimiento obtenido, la autoridad recibida.

Cuando tu poder espiritual aumenta, los asuntos de la carne son más fáciles de vencer; además tu visión del reino de Dios, tu visión acerca de la vida cambia radicalmente.

UNA DOBLE CONFUSIÓN

También existen aquellos creyentes quienes desean vivir fielmente al Señor Jesús, y se activan fervorosamente en sus respectivas iglesias. ¡Vaya si los hay!

Más generalmente, estas personas son fieles y entendidas dentro de la educación clásica cristiana que imparten las iglesias evangélicas. Están acostumbrados a los diferentes programas que realizan sus iglesias, escuelas dominicales, servir como maestros, coros, algunos ministerios, misiones, evangelizaciones. Sí, muchos hacen todas las cosas que enseñan las iglesias y que lo han aprendido por generaciones.

¡Por esto mismo resulta difícil de cambiar! Porque por generaciones se hizo de esta manera, porque los maestros y pastores de hoy lo aprendieron de sus maestros y pastores respectivos, y éstos de la generación anterior. Por esta causa es tan difícil de discutir o de cambiar el camino que se vienen andando. Además es muy arriesgado para un pastor implementar el camino del pacto, porque no se tienen resultados inmediatos como hoy las iglesias evangélicas están tan acostumbradas a contar.

En conclusión, lo cierto es que el cambio requiere de correcciones radicales de rumbo, y un pastor que no tenga un conocimiento sólido, firme, y una autoridad bien afianzada en la iglesia, no le resultará fácil cambiar y seguir por el camino del pacto de Abraham, de Isaac y de Jacob. Porque muchos programas se deben eliminar, muchas actividades se deben suprimir y activar otras que requiere de que cada miembro “cargue con su cruz y siga al Señor Jesús”, y como no están acostumbrados a ello, se pierden o se quedan en el intento.

Y aquí sucede generalmente la doble confusión. Porque cada iglesia, cada pastor, cada líder, cada creyente vive y sirve según las reglas, los programas, las obras establecidas por la iglesia por generaciones, por denominaciones, por aquellas que están escritas muchas veces en la iglesia.

Mas igual, ocurren asuntos extraños, difíciles de explicar: creyentes que se cansan, cada nuevo año es difícil encontrar obreros, muchos quieren renunciar, otros están cansados, las personas continúan enfermándose, ocurren accidentes; alumnos, creyentes quienes eran muy activos se mudan o migran a otros lugares y países, cada día se tiene un “acostumbramiento” a la iglesia. Ya no se tiene el mismo vigor, ni la misma fuerza, ni produce el mismo encanto, ni la satisfacción. “SÍ, SABEMOS QUE TODO ES PARA EL SEÑOR JESÚS”, pero no es fácil seguir los pasos.

Yo lo sé, porque esa vida he vivido durante muchos, muchos años. Si les digo que fueron aproximadamente veinticinco años, es considerable y tengo cierto conocimiento en el tema, ¿no? Hasta que finalmente fui honesto ante Dios: ¡RENUNCIÉ A CASI TODO! Porque no me movía el “amor” por Cristo, ni el “amor” por mis alumnos de la iglesia, sino era un vacío, y obraba como un hipócrita.

Sí, esta es la doble confusión. Porque el creyente piensa hacer lo correcto, aquellas cosas que toda su vida vio y aprendió en la iglesia, cuando le correspondió su turno, obró con fuerza, corrió como pocos, mas se quedó con las manos vacías. No había un florecimiento del corazón, ni un aumento de amor por Cristo. Todo es insípido, todo es insensibilidad. Es como un mundo “neutral” dentro de la persona.

¿Por qué si uno estaba “trabajando y sirviendo” al Señor Jesús y en su iglesia me causaba tanta confusión? Incluso que muchas veces aumentaba de grado de obras y servicios, vivía en la iglesia “trabajando” desde las seis de la mañana hasta el anochecer del domingo.

Ninguna cosa podía resultar porque era el CAMINO EQUIVOCADO. En lugar de clarificar, en lugar de crecer espiritualmente, en lugar de sentir el reino de Dios, en lugar de crecer y confirmar en el pacto; ME ESTABA SECANDO. Llegué al punto de estar “QUEMADO ESPIRITUALMENTE”. Y yo sé que muchos creyentes quienes están en las iglesias tradicionales, que hacen las obras tradicionales, que incluso hagan nuevas obras y que sean novedosas, terminarán VACÍOS.

¿Por qué?

Porque el camino que hoy se enseña, del principio que se utiliza, el evangelio de la prosperidad, el evangelio de la pobreza, el evangelio de la sanidad, el evangelio… sea celular, sea apostólico, sea misionera, sea futbolera, sea deportiva, sea de servicios sociales y comunitarios, NINGUNO SERVIRÁ, TODOS DEJARÁN CANSADOS Y VACÍOS a los creyentes. Sí a esa conclusión llegarán. Y HARÁN QUE MUCHOS JÓVENES SE PIERDAN HACIA EL MUNDO, del cuál justamente desean rescatar o hacerlos apartar.

SÍ ES UNA DOBLE CONFUSIÓN. Porque no tienen nada que edifique, todo lo que enseñan no resulta. Tampoco tienen ningún argumento para aquellos que se alejan de la iglesia por lo insípido y las faltas de respuestas que otorga. Los pastores, los maestros, los compañeros no tienen verdadera respuesta contra todo. La paciencia, la fe, el trabajo, el servicio: NADA CAMBIA LA REALIDAD VACÍA Y SIN CRECIMIENTO que resultan las actividades de las iglesias de hoy.

¿Cómo salir de la doble confusión de los creyentes? ¿Se dan cuenta por qué los creyentes de hoy también se convierten en labradores que no trabajan su tierra y están prontos para ser echados por ser ellos mismos malvados?

Todo esto sucede porque el CAMINO ESTÁ MAL. Porque no es hacer creer en Jesús, edificar una iglesia y tener una vida dentro de la iglesia. ¡NO! Sino que el creyente desde el momento en que cree en Jesús y pisa la iglesia, debe ser encaminado él también como Abraham a dejar su mundo, y embarcarse a la tierra de su pacto, crecer y ser una gran nación, y ser el bendito de Jehová. Se debe discipular para esto, debe aprender y conocer a Jehová Dios y sus Palabras, debe aprender a tomar la cruz de Jesús y seguir en este camino del pacto y buscar su herencia en Cristo.

Por eso, Jesús dijo: Yo soy el camino, y la verdad y la vida. Piensen, si Jesús mismo es la salvación, si en él al estar unidos a él YA ESTAMOS SALVADOS, YA ESTAMOS JUSTIFICADOS, SI YA ESTAMOS GLORIFICADOS y estamos hoy sentados en los lugares celestiales. ¿Por qué dice: soy el camino, la verdad, la vida? Esto más que la salvación, indica el camino del pacto en el cual está fundada toda la Biblia, y únicamente aquella persona quien cree en el pacto y vive plenamente en ese sentido, conocerá, tendrá y vivir en la plenitud de Jesús.

CONCLUSIÓN:

Muchos creyentes leyeron este pasaje de los labradores malvados, mas pocos se han preocupado en investigar por qué los labradores se convirtieron en malvados. ¿Por qué no pudieron dar los frutos que el Señor de la tierra buscaba? ¿Por qué comenzaron a maltratar a los siervos que les eran enviados? ¿Por qué llegaron a matar a Jesús?

Y este pasaje no se refiere únicamente a los judíos de la época de Jesús, pues todos los creyentes también están expuestos a lo mismo. Por eso, la Biblia dice: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” (Filipenses 2:5-13)

Piensen, este es un hecho: “Dios es quien en nosotros produce el querer como el hacer por su buena voluntad”; ahora: si la vida y las obras que hacen los creyentes fueran agradables y correctas ante el Señor, ¿por qué los creyentes están confundidos, otros abandonan sus ministerios y otros se alejan de la iglesia? Se han preguntado: ¿Por qué Dios no produce el querer como el hacer en ellos?

Por eso, el camino que hoy siguen las iglesias y los creyentes que están en ellas está mal encaminado, y Dios no obra dándoles el “querer” ni el “hacer”.

Por eso, sabemos que el camino del pacto de Abraham, de Isaac, de Jacob es diferente. Y porque el pacto de Jesucristo tiene sus frutos plenos.

Que Dios te bendiga encaminándote en la verdad de su camino y librándote de toda confusión, en Cristo Jesús Señor nuestro.

 

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