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Sermón
en el día miércoles 11 de enero de 2012.
Título:
LOS CONFUNDIDOS
Biblia:
San Marcos 12:1-44
Predicador:
Pastor Dong Han David Lee
Iglesia
Esperanza Presbiteriana Reformada
Tte.
1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av. Japón,
Asunción,
Paraguay
www.evangelio123.org
pastordavid@evangelio123.org
(595)
021-301-706 / (595) 0981-815-179
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1.
Entonces comenzó Jesús a
decirles por parábolas: Un hombre plantó una viña, la cercó de vallado, cavó un
lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos.
2.
Y a su tiempo envió un siervo
a los labradores, para que recibiese de éstos del fruto de la viña.
3.
Mas ellos, tomándole, le
golpearon, y le enviaron con las manos vacías.
4.
Volvió a enviarles otro
siervo; pero apedreándole, le hirieron en la cabeza, y también le enviaron
afrentado.
5.
Volvió a enviar otro, y a
éste mataron; y a otros muchos, golpeando a unos y matando a otros.
6.
Por último, teniendo aún un
hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo.
7.
Mas aquellos labradores
dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será
nuestra.
8.
Y tomándole, le mataron, y le
echaron fuera de la viña.
9.
¿Qué, pues, hará el señor de
la viña? Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará su viña a otros.
10.
¿Ni aun esta escritura habéis
leído: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del
ángulo;
11.
El Señor ha hecho esto, y es
cosa maravillosa a nuestros ojos?
12.
Y procuraban prenderle,
porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; pero temían a la
multitud, y dejándole, se fueron.
13.
Y le enviaron algunos de los
fariseos y de los herodianos, para que le sorprendiesen en alguna palabra.
14.
Viniendo ellos, le dijeron:
Maestro, sabemos que eres hombre veraz, y que no te cuidas de nadie; porque no
miras la apariencia de los hombres, sino que con verdad enseñas el camino de
Dios. ¿Es lícito dar tributo a César o no? ¿Daremos, o no la daremos?
15.
Mas él, percibiendo la
hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Tráeme la moneda para que
la vea.
16.
Ellos se la trajeron; y les
dijo: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? Ellos le dijeron: De César.
17.
Respondiendo Jesús, les dijo:
Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron
de él.
18.
Entonces vinieron a él los
saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, diciendo:
19.
Maestro, Moisés nos escribió
que si el hermano de alguno muriere y dejare esposa, pero no dejare hijos, que
su hermano se case con ella, y levante descendencia a su hermano.
20.
Hubo siete hermanos; el
primero tomó esposa, y murió sin dejar descendencia.
21.
Y el segundo se casó con
ella, y murió, y tampoco dejó descendencia; y el tercero, de la misma manera.
22.
Y así los siete, y no dejaron
descendencia; y después de todos murió también la mujer.
23.
En la resurrección, pues,
cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será ella mujer, ya que los siete la
tuvieron por mujer?
24.
Entonces respondiendo Jesús,
les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de
Dios?
25.
Porque cuando resuciten de
los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los
ángeles que están en los cielos.
26.
Pero respecto a que los
muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en
la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de
Jacob?
27.
Dios no es Dios de muertos,
sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.
28.
Acercándose uno de los
escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien,
le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?
29.
Jesús le respondió: El primer
mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.
30.
Y amarás al Señor tu Dios con
todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas.
Este es el principal mandamiento.
31.
Y el segundo es semejante:
Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.
32.
Entonces el escriba la dijo:
Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él;
33.
Y el amarle con todo el
corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas,
y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y
sacrificios.
34.
Jesús entonces, viendo que
había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya
ninguno osaba preguntarle.
35.
Enseñando Jesús en el templo,
decía: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?
36.
Porque el mismo David dijo
por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta
que ponga tus enemigos por estrado de tus pies.
37.
David mismo le llama Señor;
¿cómo, pues, es su hijo? Y gran multitud del pueblo le oía de buena gana.
38.
Y les decía en su doctrina:
Guardaos de los escribas, que gustan de andar con largas ropas, y aman las
salutaciones en las plazas,
39.
Y las primeras sillas en las
sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;
40.
Que devoran las casas de las
viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor
condenación.
41.
Estando Jesús sentado delante
del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y
muchos ricos echaban mucho.
42.
Y vino una viuda pobre, y
echó dos blancas o sea un cuadrante.
43.
Entonces llamando a sus
discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos
los que han echado en el arca;
44.
Porque todos han echado de lo
que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su
sustento.
INTRODUCCIÓN:
Dentro de las diferentes características
que presentan las personas que son higueras estériles que Jesús nos expresa por
medio de estos capítulos, hoy veremos el de “LOS CONFUNDIDOS”.
Hay que entender que estas características
pueden aparecer individualmente en diferentes personas, o también en los casos
más avanzados, se presentan todas en una misma persona.
Por eso, es difícil precisar con exactitud
cuando comienza la debacle de una persona, desde cuándo comienza a volverse
estéril; mas según los diferentes ejemplos de Dios que hemos visto hasta ahora,
tiene que ver principalmente con la Palabra, de cómo cree en ella, cómo vive
según el camino del pacto y aplica fielmente las diferentes doctrinas bíblicas
en todos los aspectos de la vida; y especialmente cuando se enseña a otros.
También está en la forma como responde a Dios.
EL TEMOR DE JEHOVÁ COMO PUNTO DE PARTIDA
La Biblia es bien clara respecto a esto: “El principio de la sabiduría es el temor
de Jehová” (Proverbios 1:7)
Por todas estas cosas, siempre les recalco
el grado del TEMOR DE JEHOVÁ que tiene un creyente. Pues con el temor de Jehová
comienza todo, pues recién cuando el creyente de Jesucristo aprende y teme a
Jehová comienza a salir la verdadera manifestación de fe del creyente.
Porque del temor de Jehová se ve la fe
para hacer y guardar lo imposible de la carne, y por medio del temor de Jehová
se ve la fe que refrena la carne para cometer pecados y evitar la desobediencia
de la ley de Jehová.
También se puede decir con certeza y toda
firmeza que si un creyente no tiene el temor de Jehová, “nunca ha visto a
Jehová” ni ha escuchado sus palabras verdaderamente.
Y esto resulta de la afirmación anterior,
si una persona escucha “supuestamente” el evangelio de Jesucristo de una
persona quien no tiene el temor de Jehová, mayormente escucha “un cuento”, una
narración humana de los hechos de la Biblia. Porque jamás se puede imaginar que
el Espíritu Santo esté obrando sobre una persona quien no tiene el temor de
Jehová, y si el maestro no obedece a la Palabra de Jehová, porque
“supuestamente funge de maestro de la Biblia”, ¿creen que Dios le dará una
gracia, o tocará el corazón de un discípulo?
Por eso, estas personas son doblemente confundidas,
porque ellos mismos están confundidos y no disciernen la Palabra de Dios y más
temen a los hombres por sus opiniones, y también cuando enseñan a otros como
maestros y pastores, ¿no confundirá a los oyentes?
Sí esta es la primera confusión:
“imaginarse que sin importar quién sea, si es un incrédulo de las palabras de
Jehová, si es un desobediente, si es un confundido; creer que con tal de hablar
la palabra de Dios, o contar un cuento o con narrar la Biblia, con subirse a un
púlpito o estar en la posición de maestro”: Jehová acudirá, que el Espíritu
Santo obrará, que Jesucristo tendrá misericordia tanto de él como del pobre que
le oye.
Porque el temor de Jehová demuestra
“cuánto” y con qué “fidelidad” y “celo” cumplirá y guardará la Palabra de Dios
en toda su extensión, y en todo tiempo, sin importar las circunstancias. El
temor de Jehová que demuestra un pastor es el seguro que tienen los miembros de
la iglesia que su ministro “enseñará” y “predicará” fielmente la Palabra de Dios
con toda doctrina. El temor de Jehová es el seguro que también desea el pastor encontrar
en sus ovejas, pues cuando una oveja tiene el temor de Jehová y lo ha
experimentado, vivirá fielmente en toda Palabra en el mundo, en los negocios,
en la familia, en el sacerdocio familiar, en su vida privada.
Y cuando una iglesia vive y se mueve en el
temor de Jehová, tenemos la Palabra más segura, la correcta, y la alabanza de
Dios.
Por eso, “los confundidos” son justamente lo
opuesto a aquellos que son los temerosos de Jehová.
LOS TEMEROSOS TAMBIÉN PUEDEN ESTAR CONFUNDIDOS
Ahora bien, los creyentes que aprenden el
temor de Jehová también pueden caer en confusión. Principalmente cuando no sabe
la dirección que tiene la disciplina del Señor Jesús.
¿Por qué creen que los labradores fueron
incapaces de dar frutos al Señor de la tierra? Seguro que si la tierra
produjera abundantemente no habría problemas, mas cuando la tierra produce poco
también el corazón del hombre se vuelve mezquino.
¿Qué seguridad tienen ustedes que sí
producirán buenos frutos y abundantes, y que darán a los siervos del señor de
la tierra aquello que él busca? ¿Qué seguridad tienen ustedes que no terminarán
también como labradores malvados?
¿Cómo pueden asegurar que producirán, que
su tierra responderá cuando les toque a ustedes el turno de cultivar la tierra
del señor? ¿Están seguros que no serán los siguientes judíos en ser enjuiciados
por la esterilidad?
¡Claro que todos hoy creen capaces! Con
tal que el Señor les encargue sienten confianza que serán buenos.
Hoy muchos de ustedes saben cuál es su
tierra prometida, ¿cómo piensan conquistarla? ¿Cómo piensan heredarla?
Sí, entre los creyentes que creen y siguen
el camino del pacto de Jehová también pueden caer en la confusión si no
entienden los caminos de Dios y su disciplina. Es más, para muchos, toda
disciplina es molesta, es difícil, es rígida, el proceso es muy largo y a
muchos les parece nunca poder complacer a Dios.
Mas esto sucede principalmente porque los
pecados son muchos y el proceso de sanidad es largo. Y muchos creen que el
creyente simplemente debe sanarse de sus pecados, de sus heridas, de sus
dolores, de sus enfermedades, de tener paz en Jesús.
Pero eso, es solamente la primera etapa. Y
en muchos vemos la confusión, porque no entienden cómo si el Señor Jesús ya nos
perdonó todos los pecados, ¿por qué él nos tiene que mostrar nuestros pecados
en la carne y espera que nos arrepintamos de todos ellos? Es que únicamente de
esta forma podemos conocer lo pecaminoso de nuestro pecado, y solamente de esta
forma, estamos en paz con Dios. Porque él nos enseña sus mandamientos y nos
enseña a vivir fiel y en santidad; pues todo aquel que hace la voluntad de Dios
vive y está en paz con él.
Y realmente el proceso es largo, porque
nuestros pecados son muchos, y como estamos viendo en estos días, sabemos que
Dios ha condenado el pecado en la carne; y hemos de aprender a desligarnos poco
a poco de toda carne, hemos de aprender a seguir y vivir únicamente confiado en
Cristo Jesús, y esperar nuestro pacto y sus promesas. Pues así se aprende a
vivir en el espíritu. Esta es nuestra justificación por medio de la fe.
Ahora bien, con sanarnos, con curarnos,
con resolver los pecados no termina la confusión.
Porque el Señor Jesús nos guía para que
aprendamos a seguir creciendo, pues nos enseña a elevarnos al siguiente nivel;
al nivel en donde verdaderamente el hijo de Dios debe vivir, y también porque
cuando estamos disciplinados y discipulados para ese nivel, sabemos que
podremos recibir nuestra herencia, cuidar la tierra prometida que el Señor nos
da y fielmente trabajar en ella dando los frutos que Dios busca y espera
recibir.
O sea, la disciplina que hoy muchos
creyentes tienen, no se refiere únicamente a solucionar los problemas de
pecados y vicios del pasado, sino tiene que ver con ser aptos para entrar en la
tierra prometida, conquistarla y subyugarla. Y además, tenemos que ser fiel y
hacer que Dios obre a nuestro favor.
Pues, hoy los hombres miran el cielo,
escuchan los pronósticos del tiempo, se previenen dentro de lo humanamente
posible contra la sequía, contra las plagas, contra las infecciones, cuida al
máximo su salud, hace proyecciones, tiene sueños. Mas nada de todo eso es
seguro. Nadie puede prever que vendrá la lluvia en su justo tiempo, o que no existirán
inundaciones, o temporales, o sequías, o incendios.
En cambio, nuestro discipulado tiene el
objetivo de aprender a cómo vivir según la Biblia, y que Dios responda
bíblicamente y en la justa medida para que todas las bendiciones de Dios nos
sean provistas a su justo tiempo y medida.
Hoy muchos consideran que las disciplinas
son muchas, duras y largas. Mas ¿qué sabes tú cuán difíciles serán las batallas
para conquistar tu tierra prometida? A Josué y su pueblo les fue necesario
cinco años, pero fueron cuarenta de preparación. Mas casi inmediatamente
después de una generación, cuando murieron los hombres que conocieron la
guerra, se perdieron en idolatría y fue necesario la aparición de los primeros jueces.
Por eso, deben entender el proceso, e
incluso hay que aprender lo mejor y lo máximo posible, pues según tú
preparación conquistarás y heredarás toda tu tierra o deberás vivir con
personas que luego se convertirán en tus espinos y cardos, que te hagan
debilitar y finalmente pierdas la tierra.
En tema es el grado de disciplina y obra
que pide, y muchas veces exige el Señor. Siempre pedimos que el Señor nos dé
fuerza, fortaleza, que podamos recibir nuestro pacto, mas nos vemos sobrepasado
en exigencias. Es porque el único quien sabe cuánto necesitamos y en qué
condiciones estoy yo es Dios. ¿Qué dificultades encontraré? ¿Cómo estoy ahora?
¿Qué debilidades o fortalezas necesitaré para cumplir toda la faena?
Sí, es la razón por la que hoy
inexplicablemente tengamos que pasar por muchas etapas de disciplinas, obras,
ministerios, paciencias, obediencias ciegas.
Y por si fuera poco, siempre la Palabra de
Dios nos sigue mostrando nuestras debilidades y faltas de la carne.
MUCHOS MALES SE RESUELVEN VOLANDO
A veces nos encontramos con personas muy
humildes, modestas en su actitud, pero también sinceras en parte. Pues ve los
defectos, las faltas que tiene su vida, se siente pequeño en realizar la obra
que Dios le está pidiendo. Y piensa que primero debe prepararse suficientemente
y cuando no tenga defectos, dedicarse a las obras del Señor.
Esto es cierto en parte, pero muchas cosas
se solucionan más fácilmente cuando estamos realizando la obra de Dios, cuando
estamos encaminados hacia nuestro pacto y sus promesas. Porque cuanto más te
fortalezcas espiritualmente, más fácil y sencillo es vencer las realidades de
la carne.
También cuando aprendes a ver las cosas
espirituales, cuando ves y sientes el fortalecimiento, el conocimiento, y el
poder espiritual; los elementos que tanto nos atrapaban en la carne resultan
más fáciles vencerlas. Es que se requiere de un remplazo a lo que tanto amamos
como hombres, entonces, cuando encontramos un remplazo en Dios con un asunto de
su reino y vemos los beneficios, las esperanzas que produce, y ver cuánto le
agrada a Dios, nos resulta más sencillo remplazar “el mundo” por la parte de
Dios.
Claro que existen dificultades, luchas, se
deben tomar decisiones que no son fáciles de asumir, o cambios drásticos de
vida. Más cuanto más espiritual seas, cuando más poder recibas; es más fácil
decidir y vencer.
Por eso, no se mira solamente el suelo, ni
siempre se recuerda y se mortifica por el pasado; y el lamentarse no lo es
todo. Pues aceptar y crecer espiritualmente es la mejor expresión de que ha
entendido verdaderamente sus pecados y su vida anterior que ha estado obedeciendo
a la carne.
Incluso cuando se trata de crecer
espiritualmente, el tiempo que se requiere en consumir para perfeccionarse, más
la paciencia que uno necesita hasta alcanzar los hechos carcome cualquier fe.
Por eso, siempre se reciben palabras que nos fortalecen, palabras que nos
indican nuestra posición actual respecto al pacto, nos aclara el entendimiento
de la realidad que vivimos, incluso nos confirma el pacto y lo aumenta en
grandeza, en poder, en visión y en promesas.
Siempre se requiere un día más de
paciencia con fe y una vez más de esperar con fe. Es que las cosas no se hacen
en un día, ni se terminan en un día.
Luego de un buen tiempo, cuando el Señor
nos da un descanso y llegamos a una pequeña paz; podemos contemplar nuestras obras,
el camino, la edificación recibida y el crecimiento obtenido, la autoridad
recibida.
Cuando tu poder espiritual aumenta, los
asuntos de la carne son más fáciles de vencer; además tu visión del reino de
Dios, tu visión acerca de la vida cambia radicalmente.
UNA DOBLE CONFUSIÓN
También existen aquellos creyentes quienes
desean vivir fielmente al Señor Jesús, y se activan fervorosamente en sus
respectivas iglesias. ¡Vaya si los hay!
Más generalmente, estas personas son
fieles y entendidas dentro de la educación clásica cristiana que imparten las
iglesias evangélicas. Están acostumbrados a los diferentes programas que
realizan sus iglesias, escuelas dominicales, servir como maestros, coros,
algunos ministerios, misiones, evangelizaciones. Sí, muchos hacen todas las
cosas que enseñan las iglesias y que lo han aprendido por generaciones.
¡Por esto mismo resulta difícil de
cambiar! Porque por generaciones se hizo de esta manera, porque los maestros y
pastores de hoy lo aprendieron de sus maestros y pastores respectivos, y éstos
de la generación anterior. Por esta causa es tan difícil de discutir o de
cambiar el camino que se vienen andando. Además es muy arriesgado para un
pastor implementar el camino del pacto, porque no se tienen resultados
inmediatos como hoy las iglesias evangélicas están tan acostumbradas a contar.
En conclusión, lo cierto es que el cambio
requiere de correcciones radicales de rumbo, y un pastor que no tenga un
conocimiento sólido, firme, y una autoridad bien afianzada en la iglesia, no le
resultará fácil cambiar y seguir por el camino del pacto de Abraham, de Isaac y
de Jacob. Porque muchos programas se deben eliminar, muchas actividades se
deben suprimir y activar otras que requiere de que cada miembro “cargue con su
cruz y siga al Señor Jesús”, y como no están acostumbrados a ello, se pierden o
se quedan en el intento.
Y aquí sucede generalmente la doble
confusión. Porque cada iglesia, cada pastor, cada líder, cada creyente vive y
sirve según las reglas, los programas, las obras establecidas por la iglesia
por generaciones, por denominaciones, por aquellas que están escritas muchas
veces en la iglesia.
Mas igual, ocurren asuntos extraños,
difíciles de explicar: creyentes que se cansan, cada nuevo año es difícil
encontrar obreros, muchos quieren renunciar, otros están cansados, las personas
continúan enfermándose, ocurren accidentes; alumnos, creyentes quienes eran muy
activos se mudan o migran a otros lugares y países, cada día se tiene un
“acostumbramiento” a la iglesia. Ya no se tiene el mismo vigor, ni la misma
fuerza, ni produce el mismo encanto, ni la satisfacción. “SÍ, SABEMOS QUE TODO
ES PARA EL SEÑOR JESÚS”, pero no es fácil seguir los pasos.
Yo lo sé, porque esa vida he vivido
durante muchos, muchos años. Si les digo que fueron aproximadamente veinticinco
años, es considerable y tengo cierto conocimiento en el tema, ¿no? Hasta que
finalmente fui honesto ante Dios: ¡RENUNCIÉ A CASI TODO! Porque no me movía el
“amor” por Cristo, ni el “amor” por mis alumnos de la iglesia, sino era un vacío,
y obraba como un hipócrita.
Sí, esta es la doble confusión. Porque el
creyente piensa hacer lo correcto, aquellas cosas que toda su vida vio y
aprendió en la iglesia, cuando le correspondió su turno, obró con fuerza,
corrió como pocos, mas se quedó con las manos vacías. No había un florecimiento
del corazón, ni un aumento de amor por Cristo. Todo es insípido, todo es
insensibilidad. Es como un mundo “neutral” dentro de la persona.
¿Por qué si uno estaba “trabajando y
sirviendo” al Señor Jesús y en su iglesia me causaba tanta confusión? Incluso
que muchas veces aumentaba de grado de obras y servicios, vivía en la iglesia
“trabajando” desde las seis de la mañana hasta el anochecer del domingo.
Ninguna cosa podía resultar porque era el
CAMINO EQUIVOCADO. En lugar de clarificar, en lugar de crecer espiritualmente,
en lugar de sentir el reino de Dios, en lugar de crecer y confirmar en el pacto;
ME ESTABA SECANDO. Llegué al punto de estar “QUEMADO ESPIRITUALMENTE”. Y yo sé
que muchos creyentes quienes están en las iglesias tradicionales, que hacen las
obras tradicionales, que incluso hagan nuevas obras y que sean novedosas,
terminarán VACÍOS.
¿Por qué?
Porque el camino que hoy se enseña, del
principio que se utiliza, el evangelio de la prosperidad, el evangelio de la
pobreza, el evangelio de la sanidad, el evangelio… sea celular, sea apostólico,
sea misionera, sea futbolera, sea deportiva, sea de servicios sociales y
comunitarios, NINGUNO SERVIRÁ, TODOS DEJARÁN CANSADOS Y VACÍOS a los creyentes.
Sí a esa conclusión llegarán. Y HARÁN QUE MUCHOS JÓVENES SE PIERDAN HACIA EL
MUNDO, del cuál justamente desean rescatar o hacerlos apartar.
SÍ ES UNA DOBLE CONFUSIÓN. Porque no
tienen nada que edifique, todo lo que enseñan no resulta. Tampoco tienen ningún
argumento para aquellos que se alejan de la iglesia por lo insípido y las
faltas de respuestas que otorga. Los pastores, los maestros, los compañeros no
tienen verdadera respuesta contra todo. La paciencia, la fe, el trabajo, el
servicio: NADA CAMBIA LA REALIDAD VACÍA Y SIN CRECIMIENTO que resultan las
actividades de las iglesias de hoy.
¿Cómo salir de la doble confusión de los
creyentes? ¿Se dan cuenta por qué los creyentes de hoy también se convierten en
labradores que no trabajan su tierra y están prontos para ser echados por ser
ellos mismos malvados?
Todo esto sucede porque el CAMINO ESTÁ
MAL. Porque no es hacer creer en Jesús, edificar una iglesia y tener una vida
dentro de la iglesia. ¡NO! Sino que el creyente desde el momento en que cree en
Jesús y pisa la iglesia, debe ser encaminado él también como Abraham a dejar su
mundo, y embarcarse a la tierra de su pacto, crecer y ser una gran nación, y
ser el bendito de Jehová. Se debe discipular para esto, debe aprender y conocer
a Jehová Dios y sus Palabras, debe aprender a tomar la cruz de Jesús y seguir
en este camino del pacto y buscar su herencia en Cristo.
Por eso, Jesús dijo: Yo soy el camino, y la
verdad y la vida. Piensen, si Jesús mismo es la salvación, si en él al estar
unidos a él YA ESTAMOS SALVADOS, YA ESTAMOS JUSTIFICADOS, SI YA ESTAMOS
GLORIFICADOS y estamos hoy sentados en los lugares celestiales. ¿Por qué dice:
soy el camino, la verdad, la vida? Esto más que la salvación, indica el camino
del pacto en el cual está fundada toda la Biblia, y únicamente aquella persona
quien cree en el pacto y vive plenamente en ese sentido, conocerá, tendrá y
vivir en la plenitud de Jesús.
CONCLUSIÓN:
Muchos creyentes leyeron este pasaje de
los labradores malvados, mas pocos se han preocupado en investigar por qué los
labradores se convirtieron en malvados. ¿Por qué no pudieron dar los frutos que
el Señor de la tierra buscaba? ¿Por qué comenzaron a maltratar a los siervos que
les eran enviados? ¿Por qué llegaron a matar a Jesús?
Y este pasaje no se refiere únicamente a
los judíos de la época de Jesús, pues todos los creyentes también están
expuestos a lo mismo. Por eso, la Biblia dice: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo
Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como
cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo,
hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a
sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual
Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo
nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están
en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese
que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Por tanto, amados míos,
como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho
más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,
porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su
buena voluntad.” (Filipenses 2:5-13)
Piensen, este es un hecho: “Dios es quien
en nosotros produce el querer como el hacer por su buena voluntad”; ahora: si
la vida y las obras que hacen los creyentes fueran agradables y correctas ante
el Señor, ¿por qué los creyentes están confundidos, otros abandonan sus
ministerios y otros se alejan de la iglesia? Se han preguntado: ¿Por qué Dios
no produce el querer como el hacer en ellos?
Por eso, el camino que hoy siguen las
iglesias y los creyentes que están en ellas está mal encaminado, y Dios no obra
dándoles el “querer” ni el “hacer”.
Por eso, sabemos que el camino del pacto
de Abraham, de Isaac, de Jacob es diferente. Y porque el pacto de Jesucristo
tiene sus frutos plenos.
Que Dios te bendiga encaminándote en la
verdad de su camino y librándote de toda confusión, en Cristo Jesús Señor
nuestro.
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