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Sermón en el día miércoles 4 de enero de 2012.

Título: LOS DISPUTADORES

Biblia: San Marcos 12:1-44

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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San Marcos 11

27. Volvieron entonces a Jerusalén; y andando él por el templo, vinieron a él los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos,

28. Y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio autoridad para hacer estas cosas?

29. Jesús, respondiendo, les dijo: Os haré yo también una pregunta; respondedme, y os diré con qué autoridad hago estas cosas.

30. El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres? Respondedme.

31. Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿por qué, pues, no le creísteis?

32. ¿Y si decimos, de los hombres…? Pero temían al pueblo, pues todos tenían a Juan como un verdadero profeta.

33. Así que, respondiendo, dijeron a Jesús: No sabemos. Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.

 

San Marcos 12:

1.                 Entonces comenzó Jesús a decirles por parábolas: Un hombre plantó una viña, la cercó de vallado, cavó un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos.

2.                Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que recibiese de éstos del fruto de la viña.

3.                 Mas ellos, tomándole, le golpearon, y le enviaron con las manos vacías.

4.                Volvió a enviarles otro siervo; pero apedreándole, le hirieron en la cabeza, y también le enviaron afrentado.

5.                 Volvió a enviar otro, y a éste mataron; y a otros muchos, golpeando a unos y matando a otros.

6.                Por último, teniendo aún un hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo.

7.                 Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra.

8.                Y tomándole, le mataron, y le echaron fuera de la viña.

9.                ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará su viña a otros.

10.            ¿Ni aun esta escritura habéis leído: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo;

11.            el Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?

12.            Y procuraban prenderle, porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; pero temían a la multitud, y dejándole, se fueron.

13.            Y le enviaron algunos de los fariseos y de los herodianos, para que le sorprendiesen en alguna palabra.

14.             Viniendo ellos, le dijeron: Maestro, sabemos que eres hombre veraz, y que no te cuidas de nadie; porque no miras la apariencia de los hombres, sino que con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo a César, o no? ¿Daremos, o no daremos?

15.            Mas él, percibiendo la hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Traedme la moneda para que la vea.

16.            Ellos se la trajeron; y les dijo: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? Ellos le dijeron: De César.

17.             Respondiendo Jesús, les dijo: Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron de él.

18.            Entonces vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, diciendo:

19.            Maestro, Moisés nos escribió que si el hermano de alguno muriere y dejare esposa, pero no dejare hijos, que su hermano se case con ella, y levante descendencia a su hermano.

20.           Hubo siete hermanos; el primero tomó esposa, y murió sin dejar descendencia.

21.            Y el segundo se casó con ella, y murió, y tampoco dejó descendencia; y el tercero, de la misma manera.

22.           Y así los siete, y no dejaron descendencia; y después de todos murió también la mujer.

23.            En la resurrección, pues, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será ella mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer?

24.           Entonces respondiendo Jesús, les dijo: ¿no erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios?

25.            Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos.

26.           Pero respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?

27.            Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.

28.           Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?

29.           Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.

30.            Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.

31.            Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.

32.            Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él;

33.            Y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios.

34.            Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: no estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.

35.            Enseñando Jesús en el templo, decía: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?

36.            Porque el mismo David dijo por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies.

37.             David mismo le llama Señor; ¿cómo, pues, es su hijo? Y gran multitud del pueblo le oía de buena gana.

38.            Y les decía en su doctrina: Guardaos de los escribas, que gustan de andar con largas ropas, y aman las salutaciones en las plazas,

39.            Y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;

40.           Que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor condenación.

41.            Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba mucho.

42.           Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante.

43.            Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca;

44.           Porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.

INTRODUCCIÓN:

No es fácil precisar cuándo. Mas sí luego de un tiempo de incredulidad, cuando no fue encaminado a aprender y en conocer vívidamente a Dios y en el camino del Pacto de Dios, cuando está en la superficialidad de la fe y se sigue inmerso en el mundo y sus quehaceres, cuando la incredulidad se hace manifiesta una y otra vez, cuando se rehúsa a vivir plenamente en todas las palabras de Jesús y de los profetas; el creyente va disminuyendo en su capacidad de conocimiento de la Palabra, su entendimiento de Dios disminuye, ya no se ven rastros de aumento de sabiduría, y lo que le queda se va opacando.

Es muy difícil establecer un punto exacto; en algunas personas son una serie de hechos que se encadenan y suman hasta que el total es negativo para que Dios corte su gracia con un último hecho.

Por ejemplo: “Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí. Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho. Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra, todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz, no verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá. Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión. Ahora bien, el amalecita y el cananeo habitan en el valle; volveos mañana y salid al desierto, camino del Mar Rojo.”

“Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: ¿Hasta cuándo oiré esta depravada multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí se quejan? Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. En este desierto caerán vuestros cuerpos; todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años arriba, los cuales han murmurado contra mí. Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun. Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis. En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto. Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto. Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo. Yo Jehová he hablado; así haré a toda esta multitud perversa que se ha juntado contra mí; en este desierto serán consumidos, y ahí morirán.” (Números 14.19-35)

En otros, son hechos puntuales por el cual la persona pierde totalmente la gracia de Dios:

“Y Jehová te envió en misión y dijo: Ve, destruye a los pecadores de Amalec, y hazles guerra hasta que los acabes. ¿Por qué, pues, no has oído la voz de Jehová, sino que vuelto al botín has hecho lo malo ante los ojos de Jehová? Y Saúl respondió a Samuel: Antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas. Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, las primicias del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehová tu Dios en Gilgal. Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.”

“Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado, y vuelve conmigo para que adore a Jehová. Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel. Y volviéndose Samuel para irse, él se asió de la punta de su manto, y éste se rasgó. Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú. Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta. Y él dijo: Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante e Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehová tu Dios.” (1 Samuel 15:18-30)

Estos son dos hechos donde el pueblo de Israel y sus gobernantes han perdido la gracia de Jehová Dios. Todos causados por la incredulidad, por el desconocimiento de Jehová, y no guardaron el pacto que Jehová hizo con sus padres.

LA GRACIA COMO UN FINO CRISTAL

De esta manera las personas pueden caer en la superficialidad, se olvidan o no les interesan el pacto de Abraham, de Isaac y de Jacob y viven según sus deseos de la carne y por consiguiente se ha cortado la gracia de Jehová. Durante cuarenta años vivieron sin ver una obra de Dios, o por más que la vieran no la podían reconocer ni entender para beneficio y aumento de la fe. Incluso Jehová nunca hizo revertir el castigo de aquellos que rechazaron la tierra prometida y se rebelaron. Es que la gracia de Dios les fue cortado definitivamente.

Y también sucede lo mismo con las personas quienes en este período de cuarenta años, eran menores de veinte años o los que nacían durante este período, debían llevar el pecado de sus padres.

Incluso en algunas pocas personas quienes sí buscaban a Jehová en lo personal, que sí eran obedientes como Caleb, como Josué, como David; hasta que no se cumpliesen los cuarenta años o la muerte de Saúl; nada podían hacer que mejorara las cosas, no podían apurar ni entrar por su cuenta a la tierra de Canaán, ni convertirse en rey a la fuerza.

Por eso, tienen que entender que nosotros tenemos la gracia de nuestro Señor Jesucristo pero siempre debemos pensar que tenemos en un fino y exquisito cristal. Tan puro, tan bueno, tan hermoso, tan gratificante; mas también puede romperse ante el descuido de la gracia que nos concede Jehová todos los días y a precio de Jesucristo.

¿Por qué Dios no puede dar la gracia solamente a personas como Caleb, Josué, David? Es porque el pueblo de Israel es tomado como iglesia, como un conjunto, como una sola congregación y no solamente por individuos. ¡Claro que Jehová sabe dar gracia a la persona que es fiel y lo sostiene; mas también deben llevar la carga de los otros como iglesia!

Por eso, hoy también hemos de cuidar la gracia, la mía y la de ustedes como miembros del cuerpo de Cristo; porque no basta que tú seas bueno, que seas el más apto; sino que debes cuidar la iglesia, debes cuidar por la salud espiritual de los otros hermanos en Cristo, para enseñar, para que no se salgan a la rebeldía, para que no exista el rechazo al pacto y que tú y tu casa se vean privados por largos períodos de desierto.

Y también la vida de los líderes es muy importante cuidarla, porque un error de un líder, de un rey, de un príncipe, de un sacerdote puede condenar a un pueblo o la iglesia durante todo el tiempo que viva el líder.

En el tiempo de Jesús era así también, por eso vemos nuestro pasaje, los versículos 6-9: “Por último, teniendo aún un hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas aquellos labradores dijeron entre sí: este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra. Y tomándole, le mataron, y le echaron fuera de la viña. ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará su viña a otros.”

Por eso tienen que entender que no es fácil cambiar las cosas de una corriente que está fluyendo, ni es fácil comenzar un avivamiento espiritual porque es preciso saber en qué posición están, si la gracia de Dios está con nosotros, o si es posible recuperar la gracia, o simplemente tenemos que esperar que las personas mueran y se cumplan los años de castigo de Dios por la desobediencia. Piensen, están en el año treinta de los cuarenta que debían estar los israelitas en el desierto, ¿podría ocurrir un avivamiento que cambie la decisión de Jehová? Seguro que muchos nacieron, muchos entendieron por medio de la gracia de los errores de los padres, incluso muchos padres habrán comprendido sus errores y querrían revertirlos; mas hasta que se cumplan los cuarenta años de Jehová, nada podía cambiar el juicio tomado y en plena ejecución. Incluso debían mantenerse firmes y fieles, venciendo las diferentes tentaciones y ser pacientes cuidando la rebeldía.

En este caso de los tiempos de Jesús también era lo mismo. La Biblia nos relata cuántas personas se cansaron de Jesús y dejaron de seguirle, o porque sus palabras eran muy duras, y difíciles de ser puestas por obra. Y las cosas habían llegado a tal punto de la evolución de los hechos que solamente quedaba que los labradores matasen a Jesús quien era el heredero del reino. Ningún profeta podría cambiar esto, por eso, Jesús mencionaba a Juan el Bautista: ¿De dónde era? ¿Del cielo o de los hombres?

 No se tiene una eternidad de espera ni de infinitas oportunidades de espera y de arrepentimiento para entrar y recibir las promesas del pacto.

LOS DISPUTADORES

Por estas causas, porque sabemos que hoy también existen con todos aquellos quienes no creen en el pacto, aquellos que aun aman a Egipto, porque existen aquellos que simplemente desean permanecer y vivir en donde están y cómo están, porque existe incredulidad del pacto y de las promesas del pacto, y creen con la fe y su sabiduría triunfar en el mundo. Mas no saben que Dios se opone a ello.

Porque no muchos conocen el camino de la vida nueva, porque incluso aquellos que conocen a Jesús están buscando por caminos equivocados y empeoran la situación, pues piensan que con la sola fe se puede caminar y agradar a Dios, creen poder triunfar con la fe y no verse contaminado. Y porque existe una incomprensión de todo este tema y rechazan completamente el pacto diciendo que ese contrato Jehová lo dispuso solamente con Abraham y los israelitas y no con los gentiles. Por eso, ni siquiera se esfuerzan en comprenderla. Y quieren imponer su sabiduría y caminar en Cristo Jesús.

Y cuanto más y más se empecinan en vivir rebeldes al pacto, uno a uno van cayendo de la gracia de Dios, y viven rebeldes; y en todo camino de Dios son disputadores, que aparecen porque han perdido toda gracia, porque son superficiales, porque desean permanecer en sus errores, porque consideran como sus enemigos y adversarios todo aquel que muestra el buen camino y les indica que su vida es mala, que están en pecado.

Una cosa que tenemos que resaltar con respecto a estos disputadores, sea respecto a los sacerdotes, los escribas, los ancianos, los herodianos, los saduceos, los fariseos que se acercaban al Señor, es justamente la actitud de Jesús. Verán que en ningún momento el Señor Jesús trata de convertirlos, ni convencerlos de sus errores. Vemos que sus sentidos espirituales están totalmente endurecidos y corrompidos. ¿Se han preguntado el por qué? ¿Por qué Jesús no hace un esfuerzo para cambiar del error en que están postrados? Es porque el juicio de Jesús respecto a las higueras estériles está declarada, y la higuera se está secando y muriendo consecuentemente. O sea, ya no existe una vuelta atrás. Ya está decidido que la tierra será arrendada a otros.

Por eso, siempre les digo que nunca se debe jugar con la gracia de Dios, porque nadie sabe cuánto, ni cuándo, ni con qué asunto la gracia se termina, ya no existe más misericordia para ellos; y están declaradas “higueras estériles” y se están muriendo. Lo que Pedro vio y lo comprobaron con los demás discípulos que la higuera se secó al día siguiente y murió; en los hombres puede llevar bastante tiempo, incluso cuarenta años como lo mostró Jehová con el pueblo de Israel y con Saúl.

Mas ¿cuáles son las señales de que son higueras estériles? Por los ejemplos de disputadores que se aproximaron a Jesús y discutieron. El ejemplo de los sacerdotes que preguntan por la autoridad de Jesús, de los herodianos que traen cuestiones del mundo y de la vida diaria y piden una respuesta bíblica; de los saduceos que pretenden y buscan resquicios y aparentes vacíos en la doctrina; de fariseos quienes preguntan la palabra y a sí mismos se quieren justificar y se aparentan justos.

Así que, hemos de luchar intensamente contra toda incredulidad; y para ello, no existe otro camino que la enseñanza, la práctica, el ejemplo, la lucha contra toda doctrina de hombres que enseñan mandamientos de hombres como Palabras de Dios; mas todo esto aplicado y vivido dentro de los términos del pacto.

Pueden tener toda la apariencia de cristiano, pueden manejarse y mostrarse como creyentes, como santos; mas la gracia de Dios pudo haberse cortado.

Y una de las primeras señales de eso, es justamente la actitud de “disputadores” contra toda autoridad de Jehová Dios, aquellos que como dicen los versículos 11:28-33 “Y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio autoridad para hacer estas cosas? Jesús, respondiendo, les dijo: Os haré yo también una pregunta; respondedme, y os diré con qué autoridad hago estas cosas. El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres? Respondedme. Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿por qué, pues, no le creísteis? ¿Y si decimos, de los hombres…? Pero temían al pueblo, pues todos tenían a Juan como un verdadero profeta. Así que, respondiendo, dijeron a Jesús: No sabemos. Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.” Hablan mirando y considerando sus propios intereses y no la rectitud de la Palabra.

Vienen para tentar y prueban con preguntas para hacer caer a los hijos fieles de Dios, aquellos que preguntan sobre los hechos del mundo, sea para disputar respecto a sus doctrinas equivocadas, o aquellos que tratan de justificarse a sí mismos.

¿Y qué esperanza y solución hay para estos disputadores? O alguien puede preguntar, ¿por qué Dios no tiene misericordia una vez más con ellos y les hace volver de su incredulidad?

Sé que con estas personas, estas palabras le serán aplicados, y ninguna otra gracia les será dado: “Entonces le dijo: Te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.” (San Lucas 16.27-31)

O sea, cuanto más disputador sea, más difícil les será regresar, porque a más del hecho que son rebeldes y rechazan toda palabra y doctrina, y les falta muchísimo la obediencia. El Señor únicamente les dará a Moisés y a los profetas; o sea, palabras que les son aún más difíciles y complicados de escuchar, de digerir y retornar. Y muchos de ellos “ya están declarados como estériles”, de los cuales solamente les espera la muerte desde la raíz.

Incluso, existen palabras como la parábola de los labradores malvados que el Señor les dirige, pero entienden que habla de ellos, que a ellos les señalan, los está acusando de muchos pecados y sobretodo de rechazar la Palabra de Dios y maltratar y matar a los que le son enviados, y finalmente matan al propio Señor Jesús.

Entienden que el Señor les acusa con sus palabras, mas antes de arrepentirse, tratan de matar a Jesús: “Y procuraban prenderle, porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; pero temían a la multitud, y dejándole, se fueron.” (v. 12:12)

LA IGLESIA DE JESUCRISTO

“La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo; el Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos.” (v. 10-11)

¿Cómo debe creer cada creyente para no caer en incredulidad y finalmente ser un disputador contra todo lo que es Dios? ¿Cómo deben ser los miembros de una iglesia?

Mientras muchos creyentes buscan a Dios solamente su necesidad, o cuando algo les sobra, Jesús nos enseña cuál y cuánto debe ser la forma de buscar y creer en Dios, para seguir su camino de vida y nos dice por medio de la viuda pobre: “Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante. Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; Porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.” (v. 42-44)

Mas si tu forma de creer en Jesús y de esperar en Dios sucede como los ricos que depositan de lo que les sobra: cuando sobre el tiempo, cuando sobra voluntad, cuando sobran fuerzas, cuando sobra dinero; y como tantos están faltos de tiempo, de voluntad, de fuerzas, de esfuerzo, de dinero… ¿qué dará a Dios? ¡Solamente excusas! No tienen tiempo para labrar la tierra.

Mas una iglesia debe estar compuesta, y se debe entrenar a cada creyente a vivir como esta mujer pobre, capaz de entregar todo su sustento en fe y seguir el camino del pacto en Jesucristo.

CONCLUSIÓN:

Por lo general los disputadores no se dan cuenta de su situación. Creen que su camino de fe es correcto.

Mas deben esforzarse en perfeccionar como esta viuda pobre, que sea capaz de entregar toda su vida, su camino, poner en manos de Dios. Por eso Jesús nos enseña: “Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró. (San Mateo 13:44-46)

Sabemos que si cada creyente, una y otra vez no es capaz de vender todo lo que tiene y seguir a Jesús a través del pacto de Abraham, siempre caerá y se perderá, se convertirá en un disputador del Jesucristo. Y sus días están contados.

Por eso, es muy importante que el creyente pueda acompañar a Jesús por medio de la guía del Espíritu Santo en cada tiempo, y que en cada ocasión pueda ofrendar todo su sustento, toda su vida en manos de Cristo. Así únicamente tendrá una vida continua llena de frutos.

Que Dios te bendiga.

 

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: 7 de enero de 2012