|
Sermón
en el día miércoles 4 de enero de 2012.
Título:
LOS DISPUTADORES
Biblia:
San Marcos 12:1-44
Predicador:
Pastor Dong Han David Lee
Iglesia
Esperanza Presbiteriana Reformada
Tte.
1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av. Japón,
Asunción,
Paraguay
www.evangelio123.org
pastordavid@evangelio123.org
(595)
021-301-706 / (595) 0981-815-179
*******************
San Marcos 11
27. Volvieron entonces a Jerusalén; y
andando él por el templo, vinieron a él los principales sacerdotes, los
escribas y los ancianos,
28. Y le dijeron: ¿Con qué autoridad
haces estas cosas, y quién te dio autoridad para hacer estas cosas?
29. Jesús, respondiendo, les dijo: Os
haré yo también una pregunta; respondedme, y os diré con qué autoridad hago
estas cosas.
30. El bautismo de Juan, ¿era del cielo,
o de los hombres? Respondedme.
31. Entonces ellos discutían entre sí,
diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿por qué, pues, no le creísteis?
32. ¿Y si decimos, de los hombres…? Pero
temían al pueblo, pues todos tenían a Juan como un verdadero profeta.
33. Así que, respondiendo, dijeron a
Jesús: No sabemos. Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Tampoco yo os digo
con qué autoridad hago estas cosas.
San Marcos 12:
1.
Entonces comenzó Jesús a
decirles por parábolas: Un hombre plantó una viña, la cercó de vallado, cavó un
lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos.
2.
Y a su tiempo envió un siervo
a los labradores, para que recibiese de éstos del fruto de la viña.
3.
Mas ellos, tomándole, le
golpearon, y le enviaron con las manos vacías.
4.
Volvió a enviarles otro
siervo; pero apedreándole, le hirieron en la cabeza, y también le enviaron
afrentado.
5.
Volvió a enviar otro, y a
éste mataron; y a otros muchos, golpeando a unos y matando a otros.
6.
Por último, teniendo aún un
hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: Tendrán respeto a mi
hijo.
7.
Mas aquellos labradores
dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será
nuestra.
8.
Y tomándole, le mataron, y le
echaron fuera de la viña.
9.
¿Qué, pues, hará el señor de
la viña? Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará su viña a otros.
10.
¿Ni aun esta escritura habéis
leído: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del
ángulo;
11.
el Señor ha hecho esto, y es
cosa maravillosa a nuestros ojos?
12.
Y procuraban prenderle,
porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; pero temían a la
multitud, y dejándole, se fueron.
13.
Y le enviaron algunos de los
fariseos y de los herodianos, para que le sorprendiesen en alguna palabra.
14.
Viniendo ellos, le dijeron: Maestro, sabemos
que eres hombre veraz, y que no te cuidas de nadie; porque no miras la
apariencia de los hombres, sino que con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es
lícito dar tributo a César, o no? ¿Daremos, o no daremos?
15.
Mas él, percibiendo la
hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Traedme la moneda para que
la vea.
16.
Ellos se la trajeron; y les
dijo: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? Ellos le dijeron: De César.
17.
Respondiendo Jesús, les dijo:
Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron
de él.
18.
Entonces vinieron a él los
saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, diciendo:
19.
Maestro, Moisés nos escribió
que si el hermano de alguno muriere y dejare esposa, pero no dejare hijos, que
su hermano se case con ella, y levante descendencia a su hermano.
20.
Hubo siete hermanos; el
primero tomó esposa, y murió sin dejar descendencia.
21.
Y el segundo se casó con
ella, y murió, y tampoco dejó descendencia; y el tercero, de la misma manera.
22.
Y así los siete, y no dejaron
descendencia; y después de todos murió también la mujer.
23.
En la resurrección, pues,
cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será ella mujer, ya que los siete la
tuvieron por mujer?
24.
Entonces respondiendo Jesús,
les dijo: ¿no erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de
Dios?
25.
Porque cuando resuciten de
los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los
ángeles que están en los cielos.
26.
Pero respecto a que los
muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en
la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de
Jacob?
27.
Dios no es Dios de muertos,
sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.
28.
Acercándose uno de los
escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien,
le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?
29.
Jesús le respondió: El primer
mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.
30.
Y amarás al Señor tu Dios con
todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus
fuerzas. Este es el principal mandamiento.
31.
Y el segundo es semejante:
Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.
32.
Entonces el escriba le dijo:
Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él;
33.
Y el amarle con todo el
corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas,
y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y
sacrificios.
34.
Jesús entonces, viendo que
había respondido sabiamente, le dijo: no estás lejos del reino de Dios. Y ya
ninguno osaba preguntarle.
35.
Enseñando Jesús en el templo,
decía: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?
36.
Porque el mismo David dijo
por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta
que ponga tus enemigos por estrado de tus pies.
37.
David mismo le llama Señor;
¿cómo, pues, es su hijo? Y gran multitud del pueblo le oía de buena gana.
38.
Y les decía en su doctrina:
Guardaos de los escribas, que gustan de andar con largas ropas, y aman las
salutaciones en las plazas,
39.
Y las primeras sillas en las
sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;
40.
Que devoran las casas de las
viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor
condenación.
41.
Estando Jesús sentado delante
del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba mucho.
42.
Y vino una viuda pobre, y
echó dos blancas, o sea un cuadrante.
43.
Entonces llamando a sus
discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos
los que han echado en el arca;
44.
Porque todos han echado de lo
que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su
sustento.
INTRODUCCIÓN:
No es fácil precisar cuándo. Mas sí luego
de un tiempo de incredulidad, cuando no fue encaminado a aprender y en conocer
vívidamente a Dios y en el camino del Pacto de Dios, cuando está en la
superficialidad de la fe y se sigue inmerso en el mundo y sus quehaceres,
cuando la incredulidad se hace manifiesta una y otra vez, cuando se rehúsa a
vivir plenamente en todas las palabras de Jesús y de los profetas; el creyente
va disminuyendo en su capacidad de conocimiento de la Palabra, su entendimiento
de Dios disminuye, ya no se ven rastros de aumento de sabiduría, y lo que le
queda se va opacando.
Es muy difícil establecer un punto exacto;
en algunas personas son una serie de hechos que se encadenan y suman hasta que
el total es negativo para que Dios corte su gracia con un último hecho.
Por ejemplo: “Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu
misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.
Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho. Mas tan
ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra, todos los que vieron
mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han
tentado ya diez veces, y no han oído mi voz, no verán la tierra de la cual juré
a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá. Pero a mi siervo
Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le
meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión. Ahora
bien, el amalecita y el cananeo habitan en el valle; volveos mañana y salid al
desierto, camino del Mar Rojo.”
“Y
Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: ¿Hasta cuándo oiré esta depravada
multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí
se quejan? Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos,
así haré yo con vosotros. En este desierto caerán vuestros cuerpos; todo el
número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años arriba, los
cuales han murmurado contra mí. Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra,
por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a
Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun. Pero a vuestros niños, de los
cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la
tierra que vosotros despreciasteis. En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos
caerán en este desierto. Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto
cuarenta años, y ellos llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos
sean consumidos en el desierto. Conforme al número de los días, de los cuarenta
días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta
años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo. Yo Jehová he hablado; así
haré a toda esta multitud perversa que se ha juntado contra mí; en este
desierto serán consumidos, y ahí morirán.” (Números 14.19-35)
En otros, son hechos puntuales por el cual
la persona pierde totalmente la gracia de Dios:
“Y
Jehová te envió en misión y dijo: Ve, destruye a los pecadores de Amalec, y
hazles guerra hasta que los acabes. ¿Por qué, pues, no has oído la voz de
Jehová, sino que vuelto al botín has hecho lo malo ante los ojos de Jehová? Y
Saúl respondió a Samuel: Antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la
misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a
los amalecitas. Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, las primicias del
anatema, para ofrecer sacrificios a Jehová tu Dios en Gilgal. Y Samuel dijo:
¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se
obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los
sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como
pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación.
Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para
que no seas rey.”
“Entonces
Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová
y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona,
pues, ahora mi pecado, y vuelve conmigo para que adore a Jehová. Y Samuel
respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y
Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel. Y volviéndose Samuel
para irse, él se asió de la punta de su manto, y éste se rasgó. Entonces Samuel
le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un
prójimo tuyo mejor que tú. Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni
se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta. Y él dijo: Yo he
pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y
delante e Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehová tu Dios.” (1 Samuel
15:18-30)
Estos son dos hechos donde el pueblo de
Israel y sus gobernantes han perdido la gracia de Jehová Dios. Todos causados
por la incredulidad, por el desconocimiento de Jehová, y no guardaron el pacto
que Jehová hizo con sus padres.
LA GRACIA COMO UN FINO CRISTAL
De esta manera las personas pueden caer en
la superficialidad, se olvidan o no les interesan el pacto de Abraham, de Isaac
y de Jacob y viven según sus deseos de la carne y por consiguiente se ha
cortado la gracia de Jehová. Durante cuarenta años vivieron sin ver una obra de
Dios, o por más que la vieran no la podían reconocer ni entender para beneficio
y aumento de la fe. Incluso Jehová nunca hizo revertir el castigo de aquellos
que rechazaron la tierra prometida y se rebelaron. Es que la gracia de Dios les
fue cortado definitivamente.
Y también sucede lo mismo con las personas
quienes en este período de cuarenta años, eran menores de veinte años o los que
nacían durante este período, debían llevar el pecado de sus padres.
Incluso en algunas pocas personas quienes
sí buscaban a Jehová en lo personal, que sí eran obedientes como Caleb, como
Josué, como David; hasta que no se cumpliesen los cuarenta años o la muerte de
Saúl; nada podían hacer que mejorara las cosas, no podían apurar ni entrar por
su cuenta a la tierra de Canaán, ni convertirse en rey a la fuerza.
Por eso, tienen que entender que nosotros
tenemos la gracia de nuestro Señor Jesucristo pero siempre debemos pensar que
tenemos en un fino y exquisito cristal. Tan puro, tan bueno, tan hermoso, tan
gratificante; mas también puede romperse ante el descuido de la gracia que nos
concede Jehová todos los días y a precio de Jesucristo.
¿Por qué Dios no puede dar la gracia
solamente a personas como Caleb, Josué, David? Es porque el pueblo de Israel es
tomado como iglesia, como un conjunto, como una sola congregación y no
solamente por individuos. ¡Claro que Jehová sabe dar gracia a la persona que es
fiel y lo sostiene; mas también deben llevar la carga de los otros como iglesia!
Por eso, hoy también hemos de cuidar la
gracia, la mía y la de ustedes como miembros del cuerpo de Cristo; porque no
basta que tú seas bueno, que seas el más apto; sino que debes cuidar la
iglesia, debes cuidar por la salud espiritual de los otros hermanos en Cristo,
para enseñar, para que no se salgan a la rebeldía, para que no exista el
rechazo al pacto y que tú y tu casa se vean privados por largos períodos de
desierto.
Y también la vida de los líderes es muy
importante cuidarla, porque un error de un líder, de un rey, de un príncipe, de
un sacerdote puede condenar a un pueblo o la iglesia durante todo el tiempo que
viva el líder.
En el tiempo de Jesús era así también, por
eso vemos nuestro pasaje, los versículos 6-9: “Por último, teniendo aún un hijo suyo, amado, lo envió también a
ellos, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas aquellos labradores dijeron
entre sí: este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra. Y
tomándole, le mataron, y le echaron fuera de la viña. ¿Qué, pues, hará el señor
de la viña? Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará su viña a otros.”
Por eso tienen que entender que no es
fácil cambiar las cosas de una corriente que está fluyendo, ni es fácil
comenzar un avivamiento espiritual porque es preciso saber en qué posición
están, si la gracia de Dios está con nosotros, o si es posible recuperar la
gracia, o simplemente tenemos que esperar que las personas mueran y se cumplan
los años de castigo de Dios por la desobediencia. Piensen, están en el año
treinta de los cuarenta que debían estar los israelitas en el desierto, ¿podría
ocurrir un avivamiento que cambie la decisión de Jehová? Seguro que muchos
nacieron, muchos entendieron por medio de la gracia de los errores de los
padres, incluso muchos padres habrán comprendido sus errores y querrían
revertirlos; mas hasta que se cumplan los cuarenta años de Jehová, nada podía
cambiar el juicio tomado y en plena ejecución. Incluso debían mantenerse firmes
y fieles, venciendo las diferentes tentaciones y ser pacientes cuidando la
rebeldía.
En este caso de los tiempos de Jesús
también era lo mismo. La Biblia nos relata cuántas personas se cansaron de
Jesús y dejaron de seguirle, o porque sus palabras eran muy duras, y difíciles
de ser puestas por obra. Y las cosas habían llegado a tal punto de la evolución
de los hechos que solamente quedaba que los labradores matasen a Jesús quien
era el heredero del reino. Ningún profeta podría cambiar esto, por eso, Jesús
mencionaba a Juan el Bautista: ¿De dónde era? ¿Del cielo o de los hombres?
No
se tiene una eternidad de espera ni de infinitas oportunidades de espera y de
arrepentimiento para entrar y recibir las promesas del pacto.
LOS
DISPUTADORES
Por estas causas, porque sabemos que hoy
también existen con todos aquellos quienes no creen en el pacto, aquellos que
aun aman a Egipto, porque existen aquellos que simplemente desean permanecer y
vivir en donde están y cómo están, porque existe incredulidad del pacto y de
las promesas del pacto, y creen con la fe y su sabiduría triunfar en el mundo.
Mas no saben que Dios se opone a ello.
Porque no muchos conocen el camino de la
vida nueva, porque incluso aquellos que conocen a Jesús están buscando por
caminos equivocados y empeoran la situación, pues piensan que con la sola fe se
puede caminar y agradar a Dios, creen poder triunfar con la fe y no verse
contaminado. Y porque existe una incomprensión de todo este tema y rechazan
completamente el pacto diciendo que ese contrato Jehová lo dispuso solamente
con Abraham y los israelitas y no con los gentiles. Por eso, ni siquiera se
esfuerzan en comprenderla. Y quieren imponer su sabiduría y caminar en Cristo
Jesús.
Y cuanto más y más se empecinan en vivir
rebeldes al pacto, uno a uno van cayendo de la gracia de Dios, y viven
rebeldes; y en todo camino de Dios son disputadores, que aparecen porque han
perdido toda gracia, porque son superficiales, porque desean permanecer en sus
errores, porque consideran como sus enemigos y adversarios todo aquel que
muestra el buen camino y les indica que su vida es mala, que están en pecado.
Una cosa que tenemos que resaltar con
respecto a estos disputadores, sea respecto a los sacerdotes, los escribas, los
ancianos, los herodianos, los saduceos, los fariseos que se acercaban al Señor,
es justamente la actitud de Jesús. Verán que en ningún momento el Señor Jesús
trata de convertirlos, ni convencerlos de sus errores. Vemos que sus sentidos
espirituales están totalmente endurecidos y corrompidos. ¿Se han preguntado el
por qué? ¿Por qué Jesús no hace un esfuerzo para cambiar del error en que están
postrados? Es porque el juicio de Jesús respecto a las higueras estériles está
declarada, y la higuera se está secando y muriendo consecuentemente. O sea, ya
no existe una vuelta atrás. Ya está decidido que la tierra será arrendada a
otros.
Por eso, siempre les digo que nunca se
debe jugar con la gracia de Dios, porque nadie sabe cuánto, ni cuándo, ni con
qué asunto la gracia se termina, ya no existe más misericordia para ellos; y
están declaradas “higueras estériles” y se están muriendo. Lo que Pedro vio y
lo comprobaron con los demás discípulos que la higuera se secó al día siguiente
y murió; en los hombres puede llevar bastante tiempo, incluso cuarenta años
como lo mostró Jehová con el pueblo de Israel y con Saúl.
Mas ¿cuáles son las señales de que son
higueras estériles? Por los ejemplos de disputadores que se aproximaron a Jesús
y discutieron. El ejemplo de los sacerdotes que preguntan por la autoridad de
Jesús, de los herodianos que traen cuestiones del mundo y de la vida diaria y
piden una respuesta bíblica; de los saduceos que pretenden y buscan resquicios
y aparentes vacíos en la doctrina; de fariseos quienes preguntan la palabra y a
sí mismos se quieren justificar y se aparentan justos.
Así que, hemos de luchar intensamente
contra toda incredulidad; y para ello, no existe otro camino que la enseñanza,
la práctica, el ejemplo, la lucha contra toda doctrina de hombres que enseñan
mandamientos de hombres como Palabras de Dios; mas todo esto aplicado y vivido
dentro de los términos del pacto.
Pueden tener toda la apariencia de
cristiano, pueden manejarse y mostrarse como creyentes, como santos; mas la
gracia de Dios pudo haberse cortado.
Y una de las primeras señales de eso, es
justamente la actitud de “disputadores” contra toda autoridad de Jehová Dios,
aquellos que como dicen los versículos 11:28-33 “Y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio
autoridad para hacer estas cosas? Jesús, respondiendo, les dijo: Os haré yo
también una pregunta; respondedme, y os diré con qué autoridad hago estas
cosas. El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres? Respondedme.
Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿por
qué, pues, no le creísteis? ¿Y si decimos, de los hombres…? Pero temían al
pueblo, pues todos tenían a Juan como un verdadero profeta. Así que,
respondiendo, dijeron a Jesús: No sabemos. Entonces respondiendo Jesús, les
dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.” Hablan
mirando y considerando sus propios intereses y no la rectitud de la Palabra.
Vienen para tentar y prueban con preguntas
para hacer caer a los hijos fieles de Dios, aquellos que preguntan sobre los
hechos del mundo, sea para disputar respecto a sus doctrinas equivocadas, o
aquellos que tratan de justificarse a sí mismos.
¿Y qué esperanza y solución hay para estos
disputadores? O alguien puede preguntar, ¿por qué Dios no tiene misericordia
una vez más con ellos y les hace volver de su incredulidad?
Sé que con estas personas, estas palabras
le serán aplicados, y ninguna otra gracia les será dado: “Entonces le dijo: Te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi
padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no
vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a
los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si
alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le
dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque
alguno se levantare de los muertos.” (San Lucas 16.27-31)
O sea, cuanto más disputador sea, más
difícil les será regresar, porque a más del hecho que son rebeldes y rechazan
toda palabra y doctrina, y les falta muchísimo la obediencia. El Señor
únicamente les dará a Moisés y a los profetas; o sea, palabras que les son aún
más difíciles y complicados de escuchar, de digerir y retornar. Y muchos de
ellos “ya están declarados como estériles”, de los cuales solamente les espera
la muerte desde la raíz.
Incluso, existen palabras como la parábola
de los labradores malvados que el Señor les dirige, pero entienden que habla de
ellos, que a ellos les señalan, los está acusando de muchos pecados y sobretodo
de rechazar la Palabra de Dios y maltratar y matar a los que le son enviados, y
finalmente matan al propio Señor Jesús.
Entienden que el Señor les acusa con sus
palabras, mas antes de arrepentirse, tratan de matar a Jesús: “Y procuraban prenderle, porque entendían
que decía contra ellos aquella parábola; pero temían a la multitud, y
dejándole, se fueron.” (v. 12:12)
LA IGLESIA DE JESUCRISTO
“La
piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo; el
Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos.” (v. 10-11)
¿Cómo debe creer cada creyente para no
caer en incredulidad y finalmente ser un disputador contra todo lo que es Dios?
¿Cómo deben ser los miembros de una iglesia?
Mientras muchos creyentes buscan a Dios solamente
su necesidad, o cuando algo les sobra, Jesús nos enseña cuál y cuánto debe ser
la forma de buscar y creer en Dios, para seguir su camino de vida y nos dice
por medio de la viuda pobre: “Y vino
una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante. Entonces llamando a
sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que
todos los que han echado en el arca; Porque todos han echado de lo que les
sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.” (v.
42-44)
Mas si tu forma de creer en Jesús y de
esperar en Dios sucede como los ricos que depositan de lo que les sobra: cuando
sobre el tiempo, cuando sobra voluntad, cuando sobran fuerzas, cuando sobra
dinero; y como tantos están faltos de tiempo, de voluntad, de fuerzas, de
esfuerzo, de dinero… ¿qué dará a Dios? ¡Solamente excusas! No tienen tiempo
para labrar la tierra.
Mas una iglesia debe estar compuesta, y se
debe entrenar a cada creyente a vivir como esta mujer pobre, capaz de entregar
todo su sustento en fe y seguir el camino del pacto en Jesucristo.
CONCLUSIÓN:
Por lo general los disputadores no se dan
cuenta de su situación. Creen que su camino de fe es correcto.
Mas deben esforzarse en perfeccionar como
esta viuda pobre, que sea capaz de entregar toda su vida, su camino, poner en
manos de Dios. Por eso Jesús nos enseña: “Además,
el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual
un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo
que tiene, y compra aquel campo. También el reino de los cielos es semejante a
un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa,
fue y vendió todo lo que tenía, y la compró. (San Mateo 13:44-46)
Sabemos que si cada creyente, una y otra
vez no es capaz de vender todo lo que tiene y seguir a Jesús a través del pacto
de Abraham, siempre caerá y se perderá, se convertirá en un disputador del
Jesucristo. Y sus días están contados.
Por eso, es muy importante que el creyente
pueda acompañar a Jesús por medio de la guía del Espíritu Santo en cada tiempo,
y que en cada ocasión pueda ofrendar todo su sustento, toda su vida en manos de
Cristo. Así únicamente tendrá una vida continua llena de frutos.
Que Dios te bendiga.
|