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Sermón en el día miércoles 21 de diciembre de 2011.

Título: CUANDO TODO RESULTA PARA MAL

Biblia: San Marcos 11:1-12:12

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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San Marcos 11

1.     Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos,

2.     y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo.

3.     Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? Decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá.

4.     Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron.

5.     Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino?

6.     Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron.

7.      Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él.

8.     También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino.

9.     Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!

10.¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas!

11. Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce.

12.Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre.

13. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos.

14.Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos.

15. Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas;

16.Y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno.

17. Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

18.Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban como matarle; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina.

19.Pero al llegar la noche, Jesús salió de la ciudad.

20. Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.

21.Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.

22. Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.

23.Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.

24. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

25.Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.

26. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.

27. Volvieron entonces a Jerusalén; y andando él por el templo, vinieron a él los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos,

28. Y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quien te dio autoridad para hacer estas cosas?

29. Jesús, respondiendo, les dijo: Os haré yo también una pregunta; respondedme, y os diré con qué autoridad hago estas cosas.

30.El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres? Respondedme.

31. Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?

32.¿Y si decimos, de los hombres…? Pero temían al pueblo, pues todos tenían a Juan como un verdadero profeta.

33. Así que, respondiendo, dijeron a Jesús: No sabemos. Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.

San Marcos 12

1.   Entonces comenzó Jesús a decirles por parábolas: Un hombre plantó una viña, la cercó de vallado, cavó un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos.

2.   Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que recibiese de éstos del fruto de la viña.

3.   Mas ellos, tomándoles, le golpearon, y le enviaron con las manos vacías.

4.   Volvió a enviarles otro siervo; pero apedreándole, le hirieron en la cabeza, y también le enviaron afrentado.

5.   Volvió a enviar otro, y a éste mataron; y a otros muchos, golpeando a unos y matando a otros.

6.   Por último, teniendo aún un hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: Tendrán respecto a mi hijo.

7.   Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra.

8.   Y tomándole, le mataron, y le echaron fuera de la viña.

9.   ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará su viña a otros.

10.¿Ni aun esta escritura habéis leído: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo;

11. el Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?

12. Y procuraban prenderle, porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; pero temían a la multitud, y dejándole, se fueron.

INTRODUCCIÓN:

Desde el sermón del miércoles pasado que he hablado sobre la higuera estéril, y dentro de la temática del Evangelio de Jesucristo que es este libro de San Marcos; hoy veremos una parte que no es muy comentada ni mencionada.

¿Por qué un creyente no se daría cuenta que es una higuera estéril? ¿Qué no está produciendo ningún fruto para el Señor hoy incluso con todas las obras, ministerios y servicios que hace?

Saquemos algunos detalles dentro de las palabras de Jesús:

San Mateo 25:14-20: “Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” (San Mateo 25:14-34)

Volvamos a nuestro tema teniendo este pasaje de los talentos en mente.

¿Quién entre los creyentes desearía ser una higuera estéril? ¡Claro que nadie! Entonces, ¿por qué existen higueras estériles? ¡Y les aseguro que existen bastantes!

¿Saben por qué? Porque cada uno busca a Dios con una idea propia, con ideas humanizadas que creen apropiadas para el reino de Dios y no han conocido a Dios correctamente y no han conocido el camino bíblico. Seguro que dirán que creen en Jesús, mas no conocen todo el camino de Dios y sus formas de hacer las cosas; porque se requiere de ciertas características especiales, únicas y distintivas.

¿Por qué no se dan cuenta que son higueras estériles? Uno, porque nunca han sentido la plenitud en el Espíritu Santo haciendo las cosas correctamente. Entonces, los creyentes no tienen ninguna referencia de lo que es BUENO Y CORRECTO; y en estas condiciones, la única forma de pensar y hacer con la fe más carnal, más humanizada. Y en segundo lugar porque nadie les ha enseñado ni mostrado lo que es correcto.

Fíjense en el caso de los tres siervos que recibieron los talentos según su capacidad. Eran siervos, que fueron encargados de trabajar y cuidar de los talentos del señor, nadie les ha dicho que serán recompensados con esos talentos, nadie les avisó diciendo que serían dueños tanto de los talentos recibidos como de los que ganarían. Todos los siervos comenzaron desde una misma situación, como “SIERVOS”, con una “OBLIGACIÓN”. Al comienzo no había diferencia, los tres eran siervos sin talentos, pero al final, sí hubo una diferencia: el siervo que no tenía nada pero se esforzó en el encargo del Señor, recibió diez talentos y luego recibió uno más. El que al comienzo no tenía nada pero no se quiso esforzar, se quedó sin nada y además fue echado de la presencia del señor y fue a unirse con los que crujen los dientes, de dolor, de lamento, de tormento.

Finalmente, el primero y el segundo tenían la plenitud, el gozo, la alegría, la recompensa; y el otro las manos vacías y fue echado de la presencia del señor, éste nunca probó en sí mismo la plenitud y la recompensa del señor. ¿Qué gran diferencia entre la plenitud y la ausencia de talentos o frutos, no?

¿Por qué unos comenzaron a negociar y otros no lo hicieron? ¿Qué dificultad hubo?

1.     HACERSE SIERVO: Dice que entregó los talentos a los siervos. Es decir, que los creyentes en Jesucristo, para que puedan obrar y negociar con sus talentos recibidos primeramente debe aprender a ser siervo. ¿Por qué tengo que hacer este servicio? ¿Por qué tengo que evangelizar? ¿Por qué el pastor y la iglesia me quiere imponer reglas, amonesta, disciplina? ¿Por qué no puedo ser simplemente un creyente que asiste a la iglesia sin compromisos?

Pues aquí está el primer gran escollo, hacerse siervo de Jesucristo. Todos sabemos cuántos quieren estar en las fiestas, en las cenas, en los acontecimientos donde tu nombre es alabado. Mas nadie quiere tomar la cruz de Jesús y seguir, nadie quiere ser siervo en obedecer fielmente y estarse dentro de los límites de “siervo”. Todos se creen ser libres.

Por eso, los talentos son repartidos según la capacidad de siervo, es decir, cuánto más se puede sujetar una persona a Dios, cuanto más se puede obedece en todas las palabras y vive fielmente en ellas incluso por encima de su voluntad humana porque impone su fe, significa que tiene mayor capacidad como siervo, y recibe más talentos y otros.

2.     DEBE LLEVAR LA CRUZ DE CRISTO: Negociar con los talentos recibidos tiene unas reglas bien claras, no es negociar de cualquier manera, sino según los principios del Evangelio de Jesucristo, dentro de los términos del pacto de Dios. Por ejemplo, cuando evangeliza, no puede utilizar la bolsa de dinero para facilitar ni reunir gente prometiendo premios, regalos, sorteos o ayudas económicas. No puede utilizar cualquier método de atracción o que suavice el discipulado, ni que encubra la cruz por medio de alabanzas, de programas, de colegios y hospitales. Tiene que ser una predicación pura y neta, sin aditamentos, y si eso implica discusión, divergencia, disensión, persecución, vituperio; pues se lo tenemos que recibir.

Esta es la razón por qué tantas personas reciben pocos talentos, y como desechan el principio del “padecimiento como Cristo”, jamás pueden negociar los talentos y aumentarlos. Sé que muchos trabajan en “sus” ministerios, mas se han empeñado y perfeccionado para evitar y quitar todo padecimiento. Y así, trabajarán mucho, estarán cargados de ministerios y programas, pero no hay padecimiento a la manera de Cristo porque nadie quiere ser rechazado, burlado, vituperado, muerto y llevar las cargas de otros y mayormente de los desconocidos. Sé que muchos dicen que sufren padecimientos, ¡mas no según la ley!

Por tanto, aquella persona quien conoce a Dios y sabe su proceder, antes que muchas obras y ministerios; aprende la obediencia como siervo primeramente y luego se dedica a la obra de Dios.

¡UNA HIGUERA ESTÉRIL NO SE DA CUENTA!

Si un creyente en algún momento de su vida de fe en Jesucristo hubiera experimentado el gozo y la plenitud espiritual de recibir diez o cuatro talentos, y se gozara en el Espíritu Santo; de no tener nada a tenerlo todo, de ser felicitado por el señor… ¡CLARO QUE SE DARÍA CUENTA SI ESA PLENITUD LE ES QUITADA PORQUE SE HA HECHO ESTÉRIL! ¿No les parece?

La realidad de los creyentes quienes hoy son como higueras estériles es que NUNCA PROBARON LA PLENITUD de lo que es bueno. Y cuando no tiene este entendimiento, siempre piensa según lo sublime de lo humano. Fíjense en la descripción que hace la Biblia en San Marcos acerca de la higuera: “Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hijos, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos” (12:13-14)

O sea, tenía todas las formas de una higuera saludable, llena de hojas pero mirándolo de cerca, no tenía frutos.

¡Qué engaño! ¡Qué decepción se llevó el señor Jesús!

Ahora pensemos desde el lado de la higuera, del creyente quien hoy se cree un buen creyente, quien se cree estar firme en la fe, quien no falta a la iglesia, que tiene LA FE HOSANNA. Que es loado y aceptado en su iglesia, que tiene todas las apariencias de un buen creyente, pero no tiene frutos.

¡Y lo peor es que no lo sabe! Si lo supiera, ciertamente que lo buscaría, ciertamente que se esforzaría. Sí, es el problema de los malos maestros y pastores que no le han abierto los ojos para ver, entender y sentir. Y justamente, eso; porque los pastores y maestros, que en muchos casos se consideran apóstoles y profetas, o que son guías de ciegos y liberadores de casas de prisión; ellos mismos son higueras estériles, ellos mismos nunca probaron la plenitud para notar la diferencia. Como lo dijo Jesús: “Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.” (San Mateo 15:13-14)

Entonces cabe la pregunta: ¿por qué? ¿Por qué nadie se preocupa de trabajar con su talento? ¡Pero si todos creen firmemente que están sirviendo a la obra del Señor Jesús! El problema está en que han pintado “lo errado” como cierto y verdadero. Es porque existen malos ejemplos de las demás higueras estériles, y como generalmente las higueras estériles se hacen grandes a sí mismos delante de los hombres, y delante de la iglesia, y como nadie tiene un conocimiento acabado de la falta de frutos; todos piensan que eso es ser “buen creyente”, es un modelo de “cristiano” fiel y trabajador. “¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?” (San Juan 5:44)

Estos creyentes ciegos en realidad hacen con su mejor intención, sirven con el mayor esfuerzo, creen que realmente eso es enaltecer y glorificar a Dios, como la fe Hosanna, como las declaraciones de Pedro: “te seguiré donde quiera que te vayas, y si me es necesario morir, lo haré”. Y también están aquellos que se esfuerzan para hacerse grande y ocupar una posición, una autoridad, un privilegio como los hermanos Juan y Jacobo.

Y cada vez, estas higueras estériles no se dan cuenta de su situación tan delicada frente al Señor Jesús, cada día caen a peor, porque se cae a una abierta competencia por ocupar lugares y posiciones, porque se debe superar al hermano, al miembro de la iglesia, se hacen veladas competencias entre pastores, y uno y otro se quieren ubicarse por encima, ganarse un lugar, tener autoridad, renombre.

Y en el apresuramiento para ganarse un lugar y autoridad, empeoran su situación frente a Dios a tal punto de llevar la iglesia a sus pretensiones y ambición para convertirlos en cueva de ladrones, de comercios, de restaurantes, de supermercados, de salones de promoción, se convierten en farmacias, en hospitales, en cines, en teatros, en lugares de baile y conciertos, en guarderías, en escuelas, en campos de deportes, en lugares de entretenimiento y esparcimiento de la familia.

Todo esto pasa porque nunca, nunca probaron la plenitud de los diez talentos, o de los cuatro talentos.

Por eso, Jesús dice: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.” (San Mateo 23:23-28)

Estando en esta situación, cada vez peor, cada vez más y más estéril, cada vez en mayores tinieblas; creerán que están bien espiritualmente, se sentirán cada día más y más orgullosos y soberbios ante la Palabra de Dios y por sus muchas obras de fe.

Y cuando el señor envía palabra, envía personas que les habla y amonesta acerca de estas cosas, vean cómo sentían respecto a Jesús: “Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración a todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cómo matarle; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina” (v. San Marcos 11:17-18)

Por eso les digo, quien hoy ya es una higuera estéril o está próximo a ello, cada vez que escucha la palabra de corrección: vituperan, apedrean, maltratan, afrentan y matan a los que les son enviados con el Evangelio de la verdad. Por eso, cada día aumentan para sí mismos el mal.

Y cuando viene el señor Jesús, en tiempos de frutos de higuera, o en cualquier momento buscando frutos y cuando no los encuentra, la maldice.

¿Existirá alguna solución o misericordia para la higuera maldecida? Veamos qué nos dice la Palabra de hoy: “Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.” O sea, ya no hay esperanzas para una recuperación.

Realmente es muy difícil salir de esta espiral descendente para mal, porque debe existir una GRACIA MUY ESPECIAL, una gracia muy grande que proviene de los padres.

¿POR QUÉ SE HACEN HIGUERAS ESTÉRILES?

Les había dicho que cada creyente, según su capacidad, recibe cinco, o dos, o un talento.

  • Uno por la gran cantidad de ejemplos de higueras estériles. Porque aprenden y siguen sus pisadas. Todos se muestran limpios y lavados, pero por dentro están llenos de rapacidad, de orgullo, se incredulidad, de maldad, de amores de la carne.

Pero, ¿por qué se hacen tan fácilmente estériles? Porque es un camino de fe, porque es un camino que se debe creer en el pacto de Abraham, que se debe cambiar, que se debe renunciar a todos los conceptos conocidos de vida, de economía, de salud, de vida, de riquezas, de familia, de relaciones.

Y para comenzar a vivir esta forma de caminar, y en el transcurso de ella, serán probados y deberán vencer en diferentes pruebas, y seguir firmes:

  • ¡Quítate de delante de mí, Satanás! Porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. (San Marcos 8:33)
  • Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiere salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. (San Marcos 8:34)
  • Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles. (San Marcos 8:38)
  • Se debe conocer el reino de Dios venido con poder.
  • Vencer las tentaciones de las higueras estériles, y la facilidad de su vida y de hacer todas las cosas.
  • Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: de cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. (San Mateo 25:35-40)

Es que todo tiene su tiempo preciso para creer y en vivir según la Palabra de Dios; muchos creen que es una opción más de vida (pues así lo aprendiendo según la doctrina predominante en las iglesias cristianas de hoy); mas la Biblia dice que estamos muertos respecto a los pecados y a la ley que los regía, y ahora estamos bajo la ley del Espíritu Santo de vida que es en Cristo Jesús. Y bajo esta guía del Espíritu de Dios, también se tienen unas reglas y una ley. No es pasar las vacaciones en la iglesia, ni es correcto esperar y buscarse un tiempo que el creyente piense correcto para hacerlo.

Los talentos entregados no se fructifican si se los dejan solos, ni se multiplican utilizando cualquier método de cultivo; pues solamente existe un método que está enmarcado según la doctrina y en el pacto de Abraham, de Isaac y de Jacob.

Ninguna otra fórmula o camino existe para Dios, y es justamente por qué Jesús habla por medio de unas parábolas respecto a los labradores malvados del capítulo doce de San Marcos.

Sí la tierra prometida es la tierra que el Señor entrega a unos labradores y al cual envía a sus siervos de tiempo en tiempo para buscar los frutos de ella. Y cuando los labradores (creyentes y sacerdotes, el pueblo de Israel en general: israelitas y gentiles) deben labrar la tierra según el encargo recibido; y así generar y entregar a su tiempo.

Hoy las higueras que son los creyentes, también se están haciendo inútiles y estériles porque poquísimos están enterados que existe un pacto que hemos recibido según los términos de Abraham y que debemos esforzarnos en entrar en la tierra de la promesa, y que luego se debe trabajar produciendo frutos. Pocos saben que hoy si no viven según los principios del pacto, siempre y no importa qué tipo de ministerio hagan, siempre serán acusados de higueras estériles. Y ciertamente que las doctrinas predominantes en las iglesias cristianas de hoy que dicen y creen que el hombre “optó y creyó buscando a Jesús” es una perdición segura como higuera estéril.

CONCLUSIÓN

¡Ciertamente que la doctrina no salva! Mas sí ciertamente nos enmarca un camino a seguir y nos guía para recibir toda la plenitud de la salvación en Jesucristo; además nos hacen abundantes, plenos, fieles cumplidores de toda la palabra de Dios, caminantes en la senda angosta y además fieles y felicitados porque negociamos con los talentos recibidos y nos multiplicamos.

Generalmente las personas, los labradores que rechazan la autoridad del padre de familia que plantó la viña, siempre tienden a empeorar su situación. Al mal lo aumentan y caen en peores. Finalmente ya no existe forma de salirse de pendiente que se hizo muy pronunciada. Salvo que exista una gracia realmente especial del Señor, jamás pueden salirse de ella.

Si hoy, alguien tiene años de creyente, pero nunca ha creído en el pacto y siempre se ha sentido vacío, que todo cuanto está haciendo no le está llenando, si siente que cada día se está alejando de Dios; debería parar completamente y arrepentirse; arrepentirse y arrepentirse por si Dios le da la gracia del entendimiento y regrese al buen encaminamiento. Le ayudará mucho si no habla con nadie, ni con pastor alguno y menos con otro creyente; pues le convencerá a renunciar y a empeorar la situación.

Y para aquellos que sí siguen el camino del pacto, hay que ser firme, es cierto que con pocos se pueden conversar sobre estos temas; mas hay que ser esforzado y valiente, cuando cada día estás sembrando y mudando tus tiendas hacia tu tierra del pacto; verás cómo el Señor te da el alimento y las aguas de reposo.

Que Dios les bendiga.

 

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: 27 de diciembre de 2011