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Palabras de Vida
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Sermón en el día miércoles 21 de julio de 2004 Título: El Alfarero Dios Biblia: Génesis 25:1-11 Predicador: Rev. Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza www.evangelio123.org 25:1 Abraham tomó otra mujer, cuyo nombre era Cetura, 2 la cual le dio a luz a Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa. 3 Y Jocsán engendró a Seba y a Dedán; e hijos de Dedán fueron Asurim, Letusim y Leumim. 4 E hijos de Madián: Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos éstos fueron hijos de Cetura. 5 Y Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac. 6 Pero a los hijos de sus concubinas dio Abraham dones, y los envió lejos de Isaac su hijo, mientras él vivía, hacia el oriente, a la tierra oriental. 7 Y éstos fueron los días que vivió Abraham: ciento setenta y cinco años. 8 Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de años, y fue unido a su pueblo. 9 Y lo sepultaron Isaac e Ismael sus hijos en la cueva de Macpela, en la heredad de Efrón hijo de Zohar heteo, que está enfrente de Mamre, 10 heredad que compró Abraham de los hijos de Het; allí fue sepultado Abraham, y Sara su mujer. 11 Y sucedió, después de muerto Abraham, que Dios bendijo a Isaac su hijo; y habitó Isaac junto al pozo del Viviente-que-me-ve.
Necesitamos respuestas con frecuencia, nos sorprendemos de las cosas que vemos, que escuchamos. No es fácil entender todas las cosas, y se nos exige fe para aceptar aquellas que sobrepasan nuestro límite humano. En muchos de los lugares de la Biblia encontramos pasajes sumamente difíciles de entender, otras veces preocupantes. No existe carta blanca Hoy el pasaje que hemos leído parece que no tiene relevancia, sino que está hablando de las cosas que sucedieron a Abraham después de Isaac. Que volvió a tener a otra mujer, y que de esta Cetura también tuvo muchos hijos, 6 en total. Luego habla de la muerte de Abraham y en donde fue sepultado y por quienes. A continuación está escrito acerca de Ismael. De cómo las palabras de Dios a Agar se cumplieron, de cómo los descendientes de Ismael se multiplicaron grandemente, vivieron en una gran extensión de la tierra. Parece un pasaje que relata los postreros tiempos de Abraham y de sus hijos. Pero si se fijan con atención, aparecen todos los hijos de Abraham, si lo ponemos en orden de nacimiento: Ismael, Isaac, Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa. Ocho en total. A pesar de que Abraham fue llamado amigo de Dios, que es el padre de todos los creyentes, no por todas las cosas que consiguió, puede decirse obtuvo de Dios las cartas libres, ni se ha ganado el favor de Dios para que los hijos de Abraham sean admitidos dentro de la descendencia ni dentro de la promesa que tuvo Isaac. Y también vemos cómo Abraham mismo sabía de esto y así actuó, leamos juntos el versículo 5 y 6: Y Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac. Pero a los hijos de sus concubinas dio Abraham dones, y los envió lejos de Isaac su hijo. Cuando dice concubinas, son dos: Agar y Cetura. O sea, no porque una persona viva rectamente por Dios, fuera del plan de Dios, fuera de lo que él ha establecido como su descendencia, ni un hombre como Abraham puede incluir a sus otros hijos. No es por su persona, ni por su trayectoria, ni por su obediencia, ni por su fe inclusive. De las tres bendiciones que Dios le ha prometido a Abraham: 1. Tierra 2. Nación 3. Serás bendito. Solamente Isaac tuvo esta última bendición. Y vemos cómo este capítulo 25 está lleno y se concentra solamente sobre este asunto, porque desde el versículo 19 hasta el final habla del caso de dos hermanos, gemelos que salieron de un mismo padre y madre. Así que nadie puede cambiar un plan determinado por Dios, y aquí por el pasaje que hemos leído, tampoco Dios agrega nada en su plan que ya tiene establecido. Aun el mismo Abraham no puede incluir a sus hijos en la lista de los elegidos de Dios. Por eso consideremos el pasaje de San Juan 1:12-13 que dice: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. ¿Quién no querría como todo padre, incluir a todos sus hijos en la lista de los elegidos de Dios? ¿Quién tendría más derechos que Abraham para pedirle que todos los que son de su sangre sean incluidos? ¿No le nacieron a Abraham otros 7 hijos? ¿Abraham no podía pedir a Dios e insistir en ello? ¿Pero quién puede obligarle a Dios? Y vemos cómo Abraham ni siquiera ha intentado pedir a Dios por sus seis hijos que le nacieron de Cetura. Así vemos cómo nadie tiene cartas libres respecto a la elección y a la bendición de Dios. Y esto es una autoridad que tiene EL ALFARERO DIOS, y nadie más. También Abraham actuó en consecuencia, sabiendo de esta verdad: a sus otros hijos les dio dones y los envió lejos, pero todo cuanto tenía dejó a Isaac, además lo dejó allí, porque era la tierra prometida por Dios. Los benditos de Dios Claramente vemos cómo para el hijo que es de la descendencia de Abraham, de aquél que ha sido elegido por Dios; le concede todas las cosas. Hoy debemos dar gracias al Señor, hoy debemos saber cuán importante es estar entre los Benditos de Dios. Porque si las personas del mundo lo supieran, harían más que lo imposible para conseguir el mayor de las herencias. La vida eterna. Es por eso que Dios dejó que todas estas cosas se escondan bajo la llave del desconocimiento, dejó que se vea como algo sin atractivo, ni deseable. Por eso dejó que esté escondido bajo el camino de la persecución, del camino angosto, del camino de la cruz, del secreto del pacto eterno. Esto nos tiene que fortalecernos más que nunca en agradecimiento a Dios, en gratitud a Dios. Renovar nuestras fuerzas, reafirmar nuestras rodillas cansadas y los pies cansados. Hoy Dios nos ha hecho parte de su vida, de su promesa. A nosotros nos es concedido todo, pero a los otros nada. Si aun no puedes apreciar este todo, es tiempo de orar y comprender, es tiempo de leer la Palabra de Dios y tener fe. Conclusión: ¿De qué sirve que tengan dones de la tierra, de ser naciones, de ser poderosos hoy, cuando mañana no serán más que hierbas del campo que mueren, desaparecen y son olvidados? Es tiempo que apreciemos un poco más hoy lo que somos, la gracia que nos es concedido. También es nuestra fe confiar y aceptar en la autoridad del ALFARERO DIOS. El hace las cosas y nadie puede cambiar. Cuidemos nuestro andar, cuidemos nuestra vida. Hoy debemos vivir con intensidad, y sugiero vivir en las bendiciones que el Señor nos ha dado hoy. Por eso, es necesario orar en cada acto, en cada decisión, en cada relación con el hombre o con la mujer. Debemos orar para que nuestros hijos encuentren y se casen con las personas preparadas por el ALFARERO. Cuidemos nuestros pasos. Que nuestras palabras también sean guiadas por el Espíritu Santo para que no salgan palabras que no sean bíblicas. Hoy vemos más que nunca, de la gracia que hemos recibido. También es fe en el ALFARERO DIOS no pedir nada que no corresponda o por cosas que sean imposibles. Que Dios les bendiga. |
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