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Palabras de Vida
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Sermón en el día Miércoles 7 de julio de 2004 Título: Discerniendo la Providencia de Dios Biblia: Génesis 24:6-27 Predicador: Rev. Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza 6 Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá. 7 Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo. 8 Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo. 9 Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este negocio. 10 Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor. 11 E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las doncellas por agua. 12 Y dijo: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham. 13 He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua. 14 Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor. 15 Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca mujer de Nacor hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro. 16 Y la doncella era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que varón no había conocido; la cual descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía. 17 Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro. 18 Ella respondió: Bebe, señor mío; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber. 19 Y cuando acabó de darle de beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber. 20 Y se dio prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos. 21 Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no. 22 Y cuando los camellos acabaron de beber, le dio el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez, 23 y dijo: ¿De quién eres hija? Te ruego que me digas: ¿hay en casa de tu padre lugar donde posemos? 24 Y ella respondió: Soy hija de Betuel hijo de Milca, el cual ella dio a luz a Nacor. 25 Y añadió: También hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para posar. 26 El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová, 27 y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó de mi amo su misericordia y su verdad, guiándome Jehová en el camino a casa de los hermanos de mi amo.
Todos quienes creemos en Jesucristo, también naturalmente creemos en los milagros. Creemos en la señales y prodigios, los hechos milagrosos que ocurren, que no tienen forma de explicación fuera de la fe. Aquellos que lo ven sin fe, son hechos fortuitos, pero para nosotros quienes creemos en un Dios Todopoderoso, la confirmación de que él está guiando nuestros pasos, vemos cómo el abre las puertas y cada día nuestra fe estará más firme en él. De qué es un hecho milagroso, o desde dónde se considera milagroso, solamente podremos analizarlo con el transcurrir de los hechos y viendo el final. Todo milagro se inicia con fe Parecen una palabras sin sentido, pero todo milagro se inicia con fe. Y estoy repitiendo esto porque muchas personas dicen tener fe pero nunca pueden ver milagros, en cambio existen personas que sí tienen la fe y confían en el Señor Jesús, y es capaz de ver los milagros. Otra vez podremos comenzar una larga discusión acerca de quién no tiene fe, pero vuelvo a decir, aquel que tiene fe en Dios, verá los milagros.
Verdaderamente el que tiene fe, no dejaría de orar nunca, ¿cierto? Siempre hubiera estado orando y muchas cosas no le habría sorprendido. Vemos cómo las palabras de Abraham hoy en el versículo 7 dicen claramente: Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo. Si Abraham no tuviera fe y estuviera orando continuamente, no obraría tan decididamente de esta manera, ni hablaría de esta manera. En su fe, la promesa de Dios de que le daría esta tierra sigue muy viva, real. También sabía que había llegado el tiempo que su hijo debía casarse y tener familia. Y por fe en las promesas de Dios, el Señor enviaría su ángel. Esta forma de actuar jamás se ve ni se consigue de una persona que no conozca perfectamente a Dios, tampoco si no está en una relación continua con él. Sin fe, ¿cómo sabrá que es el tiempo, cómo sabrá que Dios enviará? No son simplemente palabras que aparentan fe.
También estaba tan seguro de que Dios se haría cargo de esta misión y que el Señor guiaría los pasos de ese siervo que dice: Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo.
Son pasos que necesitamos dar si queremos ver milagros. Poder acalmar su espíritu y tu impulso, tus ganas de hacerlo a tu manera, si pusiste en Dios tu confianza, también debes se consecuente y esperar. ¿Cómo habrá estado Abraham durante toda esta espera? Siempre pensamos que al toro hay que tomarle las astas, pero YO SOY QUIEN TENGO QUE HACERLO TODO, y esta es una medida de fe. Si he orado a Dios, debo dejar manos libres a Jehová Dios Todopoderoso para que él haga tu obra, y nosotros esperar en oración. El método de Dios
Y esta guía del Espíritu Santo, cuando él lo está guiando, uno siente como si estuviera en el medio del río, así como se siente la correntada de agua que te empuja con fuerza, también se sabe exactamente cuál es el camino. Por eso, salen de nuestras bocas palabras que no salen de nuestro pensamiento, sino simplemente uno lo está diciendo pero siente firmeza en esas palabras, estás seguro de las cosas que estás hablando porque sabes que es el Espíritu Santo quien te hace hablar así. Les puedo asegurar que solamente una persona que siempre está orando sabe esto, solamente aquellos que claman constantemente por el Poder del Espíritu Santo, que oran profundamente pidiendo ser llenado por el Espíritu Santo lo sabe y siente el obrar de Espíritu de Cristo.
Esto acerca de lo cual estoy hablando vemos en las palabras de siervo de Abraham, este siervo vio todos los milagros que hizo Dios Todopoderoso, porque vivió todos esos años viendo cómo el Señor, Dios de Abraham obraba. Pero para los ojos de los hombres, necesitamos de hechos con que tener discernimiento y ver “hechos”, “caminos”, “respuestas”. Por eso hace la oración del versículo 12-14: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham. He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua. Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor. Aquí nos queda una duda: ¿Puedo probar así a Dios? Sí, puedes preguntar y probar a Dios cuando estás en comunión con él, porque seguro que te responderá, primeramente por la Palabra de Dios, segundo: también con un hecho sorprendente que te dará convencimiento. ¿Qué pregunta hacer para tener discernimiento? Es en este punto donde estarás encontrando el “camino” a seguir y que Dios te mostrará. Qué pregunta hacer, bueno, todo depende de la situación. Tampoco es hacer una pregunta a cada vuelta de esquina, sino luego de orar continuamente, el Señor pondrá en tu corazón la prueba que hay que pedir, la persona con quien encontrar, las palabras con qué hablar. Y SIEMPRE HABRA UNA MURALLA DE IMPOSIBLE Y DE FE QUE HAY QUE SALTAR. También la característica de esta prueba dejará un convencimiento profundo, porque no es posible un “azar”, o una “coincidencia”, no existe “la buena suerte”. Porque será un hecho que nos abrirá los ojos y nos quitará toda sombra de duda. Y como resultado de esto, sentirán y tendrán fe de que en ese momento pueden mover cualquier montaña. Esta es la gracia del Espíritu Santo. Hoy vemos el ejemplo con este siervo. Que la mujer dé agua para beber a un hombre y sus otros acompañantes tan espontáneamente, y a desconocidos, habla del corazón de la mujer. Pero que espontáneamente también salga de ella el deseo de dar de beber a 10 camellos, es una tarea que no cualquiera desearía hacer gratis. ¿Por qué? Porque los camellos tienen una característica que durante muchos días pueden dejar de beber durante un largo viaje (de Beerseba hasta Harán, lo que hoy sería del sur de Israel hasta el Irak, más o menos), pero cuando beben cada uno de ellos bebe 45 litros de agua aproximadamente. Significa que ¿cuántos baldes de agua una mujer tiene que sacar del pozo para satisfacer a los animales? Y todo lo hace muy naturalmente, ¿por qué? Porque Dios había puesto en el corazón de este siervo orar de esta manera, o sea, Dios le dio la idea de cómo tener discernimiento. Por eso ni bien acabó su oración a Dios, ya apareció la mujer y vio en esa mujer las cualidades que también él buscaba para su amo Isaac: una doncella de aspecto muy hermoso, virgen, que no había conocido varón. ¿Cómo surge el discernimiento en el Espíritu Santo? Esa idea que nos puso el Señor para que nos muestre el camino, Dios la hace exactamente así para que no tengamos duda. Por eso, hoy la biblia dice acerca de la reacción de este siervo: Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no (v. 21). Cuando vio cumplido cada uno de los términos de su pedido de prueba a Dios, esperó hasta el final, estuvo seguro, así comenzó a obrar regalando los presentes de oro. No puedes fallar nunca Cuando uno obra de esta manera, así tiene los discernimientos y ve el camino que Dios en persona nos guía y nos abre las puertas, nadie puede detener. También vemos cómo Dios todo los corazones de los familiares para que su hija siga con un hombre desconocido, a un país lejano, simplemente con la promesa de casamiento. Todo esto solamente lo puede hacer Dios. Es por eso, que en todo este proceso es necesario que tengamos tiempo para esperar, obrar con fe, saber discernir la obra del Espíritu Santo. Todo el tiempo que inviertes orando continua y profundamente a Jesús, nunca puedes fallar. Y una vez que Dios comienza a abrir las puertas, solamente hay que seguir la corriente que te conduce y aún las puertas más cerradas, los corazones más duros, los hombres más incrédulos, TODO, se te abrirá. Porque Dios es quien toca los corazones. ¿Quién puede resistir a Dios Todopoderoso? Conclusión: En Jeremías 43:10 dice el Señor: y diles: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí yo enviaré y tomaré a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y pondré su trono sobre estas piedras que he escondido, y extenderá su pabellón sobre ellas. También en Éxodo 7:3-4 dice: Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas. Y Faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré a mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios. Así que cuando Dios está obrando, nadie puede interponérsele. Él tiene misericordia de quien quiere tener misericordia. Hoy es tiempo que tú estés bajo su misericordia y vea los milagros, sepas distinguir los caminos, aguardar la guía del Señor. Que él obre poderosamente en tu vida. Así como hizo Dios con Abraham en el casamiento de Isaac. También aún en las pequeñas cosas esto se debe hacer así. Para ello es necesario que estemos orando y estar en comunión continua con él. Que Dios te bendiga.
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