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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

 Sermón en el día miércoles 30 de junio de 2004

Título: Un nuevo estilo de vida

Biblia: Génesis 24:1-27

Predicador: Rev. Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

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Génesis 24:1 Era Abraham ya viejo, y bien avanzado en años; y Jehová había bendecido a Abraham en todo.  2 Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo,  3 y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito;  4 sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.  5 El criado le respondió: Quizá la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra. ¿Volveré, pues, tu hijo a la tierra de donde saliste?  6 Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá.  7 Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo.  8 Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo.  9 Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este negocio.  10 Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor.  11 E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las doncellas por agua.  12 Y dijo: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham.  13 He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua.  14 Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor.  15 Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca mujer de Nacor hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro.  16 Y la doncella era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que varón no había conocido; la cual descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía.  17 Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro.  18 Ella respondió: Bebe, señor mío; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber.  19 Y cuando acabó de darle de beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber.  20 Y se dio prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos.  21 Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no.  22 Y cuando los camellos acabaron de beber, le dio el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez,  23 y dijo: ¿De quién eres hija? Te ruego que me digas: ¿hay en casa de tu padre lugar donde posemos?  24 Y ella respondió: Soy hija de Betuel hijo de Milca, el cual ella dio a luz a Nacor.  25 Y añadió: También hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para posar.  26 El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová,  27 y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó de mi amo su misericordia y su verdad, guiándome Jehová en el camino a casa de los hermanos de mi amo.

 

Cada país tiene su cultura y cada persona tiene su pensar. Las costumbres de cada nación es una. Generalmente esta es la parte más difícil de aceptar y entender en la biblia.

Porque en ella aparecen nuevas formas de vida, nos enseña nuevas prácticas de las cuales no estamos acostumbrados. También vemos algo parecido y muchas veces es la dificultad que yo siento con muchos de ustedes.

Algunas personas piensan que las cosas que yo recalco, que les inculco para que se practique, la dedicación, la perseverancia, siempre tiene una contrapartida de recelo por parte de los oyentes. Dicen que muchas de mis enseñanzas son así porque soy coreano, que estoy metiendo mucho del carácter y de las costumbres coreanas en la vida de ustedes. Por eso, siempre son reacios a escuchar, a aceptar, incluso llegan a decir que todo el Antiguo Testamento está lleno de costumbres hebreas.

Es cierto que no puedo salirme de esa influencia a pesar de vivir mucho tiempo en Paraguay, pero las personas entienden la forma en que hago las cosas, la forma en que encaro las cosas, principalmente en la práctica de la fe en Jesucristo, después de mucho batallar llegan a reconocer que es más el celo del Pastor David para enseñar lo bueno y correcto de Jesús y su reino.

Muchas veces nos complicamos la vida porque no sabemos hasta qué punto debemos seguir las enseñanzas bíblicas en nuestra vida. Porque parece más una mezcla la tradición israelita que se quiere implantar en las raíces del paraguayo condimentados al estilo coreano.

Eso es entendible porque hoy por hoy, los creyentes no leen la biblia, tampoco tienen mucha paciencia para escuchar las palabras, ni quiere razonar. Solamente quiere productos enlatados, listos para ser aplicados momentáneamente, que solucionen los problemas inmediatos. Pero no desean que se produzca cambios profundos.

Pero quiero decirles de un nuevo estilo de vida, ser hijo de Dios por creer en Jesucristo implica un nuevo estilo de vida. Debemos aprender toda una forma de vida, que no es paraguayo, que no es israelita ni coreano. Nuestras costumbres, pensamientos, sentimientos deben cambiar a esta nueva forma de vida que tenemos en Cristo. Entonces siempre la mejor regla para ello es escuchar o leer los mensajes y tener a mano una biblia abierta para leer y juzgar, si es bíblico o no.

Y dentro de ese nuevo estilo de vida a que tenemos que adaptar es respecto al matrimonio.

El matrimonio de los hijos

Uno de los puntos más difíciles de convencer a los jóvenes y a nuestros hijos es respecto al matrimonio. Porque piensan que tienen la suficiente capacidad y también necesitan de libertad de hacer su vida.

Hoy vemos que esto no ocurre, sino que Abraham, el anciano, alguien que respecto a Isaac tiene una diferencia de por lo menos 4 generaciones, envía sin el conocimiento de su hijo al mayordomo para que busque esposa para su hijo.

Imagínense que ustedes hagan eso ahora con sus hijos, ¿piensan que alguien de ellos se casará con la primera persona que ustedes le presentan?

He aquí donde nosotros necesitamos de sabiduría cuando leemos la Palabra de Dios. Es cierto que aquí existe mucho de tradición de los hebreos, pero necesitamos ver dentro de este pasaje de qué manera Dios fue trabajando.

Cuando Dios dijo que bendeciría a Abraham y que sus descendientes serían como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar, significa que él se encargaría de todos los hijos.

Entonces, si tú tienes una promesa de Dios y el Señor quiere bendecirte a ti y a tus hijos para siempre, está claro que tenemos que cuidar algunos aspectos de las futuras generaciones.

Condicionantes

En el versículo 3 dice: te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito.

Estas palabras yo entiendo así: que no le gustaba el carácter y las costumbres paganas de ellos. Y también cuando Dios le dijo que le daría toda la tierra que pisara sus pies, estaba diciendo que serían con hijos que nacería de sus lomos, o sea, descendientes directos, nacidos y no por parentescos y relaciones.

Y hoy entendemos estas palabras, porque dice el Señor: Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Esto, pues, digo: el pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa. (Gálatas 3:16-18)

Así que hoy, debemos condicionar que nuestros hijos también sean enseñados desde pequeños que no deben salirse de la promesa de Dios, porque una persona que conoce y vuelve a casarse con alguna persona del mundo está saliendo de la promesa, no está creyendo en la promesa de Dios.

En segundo lugar dice en los versículos 5 y 6: El criado le respondió: Quizá la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra. ¿Volveré, pues, tu hijo a la tierra de donde saliste? Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá.

Una vez que el creyente salió del mundo y entró al reino de Dios, no debe volver al mundo bajo ningún motivo. Y aquí Abraham le ordena con juramento a su siervo, que ni el matrimonio es causa suficiente, ni la mujer de una persona es causa suficiente para que volvamos al mundo de las tinieblas.

Bases firmes en la fe y en la promesa

Todo creyente necesita afirmarse y tener una actitud firme en muchos casos, pero también tienen que saber que mientras que ustedes sean los padres, tienen la responsabilidad de que sus descendientes sigan sus palabras.

También es necesario que tengan el poder espiritual para que sus hijos cuando escuchan sus palabras, lo escuchen como del mismísimo Dios Todopoderoso. Es por eso que hoy, nosotros tenemos que practicar y estar en comunión con Dios.

Miren, cuánto debemos luchar, cuánto sufrimos por los hermanos y ¡Cuánto sufrirán ellos mismos! Porque hoy tienen una pesada carga que tienen que dejar, muchas cosas que renunciar, pero si hoy no estamos preparando y orando al Señor, les puedo asegurar que no tendrán el control de sus hijos. Si a ustedes les resulta tan difícil salirse de mundo y todas sus intrincadas lianas que unen y apresan a los hombres. Es realmente una necedad pensar que mis hijos lo podrán hacer bien y dejarlos a su suerte.

La guía del Señor

Cuando uno tiene un corazón firme como el de Abraham, cuando las promesas de Dios hace que su vida también se rija por esas reglas, entonces vemos cómo Dios escucha la oración de un siervo y le ilumina el camino.

Siempre necesitamos ver y comprobar que Dios nos está guiando, pero para ello es necesario en primer término nuestra obediencia y estar bien relacionado con Dios.

Saber que Dios sí puede resolver mis problemas y confiar porque su promesa está en mí.

Veo a muchas personas quienes nunca se preocupan por sus hijos, pero esperan que mañana ellos venga con sus parejas y tengan una vida familiar en la iglesia.

Les pregunto, ¿cómo harán ustedes si esa persona se casó con una persona no elegido por Dios desde antes de la fundación del mundo como dice Efesios 1:4? ¿Por qué si tu has llevado un yugo desigual, permitirás que tus hijos vuelvan a vivir de esa forma? ¿Es eso amor de padre?

Les digo, nunca existe libertad del hombre fuera de Dios. Talvez para los hombres, todos los hombres y mujeres son iguales, pero existe un mundo espiritual en donde existen los hijos de Dios y los hijos del mundo. El uno es luz y el otro es de las tinieblas.

La misma palabra de Dios dice: porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. (Romanos 8: 13-14)

Entonces, cuando todas las cosas se cumplen, también Dios envía señales para mostrar y guiar el camino del hombre.

Conclusión:

¿Qué tienen en cuenta ustedes para el futuro hogar de tus hijos?

Hoy vemos que los padres deben tomar una mayor participación, principalmente que se cumplan ciertas reglas en el Señor. Y así orar desde ahora.

Debes saber cuáles son las promesas que Dios te ha dado, que él vaya revelando y que él llegue a cumplir en los momentos oportunos para que tus hijos siempre estén dentro de esa promesa que te ha mostrado.

No hay hombre perfecto ni mujer perfecta, pero sí podemos nosotros condicionar e imponer nuestra autoridad para que nuestros hijos estén firmes en el Señor. Que la promesa que el Señor Jesús te ha dado a ti eso se prolongue en la siguiente generación.

Así como tú eres un descendiente de Abraham por la fe en Jesucristo, tus hijos y los nietos también lo sean. Y esto también es una responsabilidad de los padres.

Este es el nuevo estilo de vida del creyente en Jesucristo. No podemos seguir las costumbres dejando la Palabra de Dios. Sino que necesitamos adaptarnos a nuevas reglas, mucho más sublimes y perfectas basadas en la biblia. Pensando en los hijos y en futuras generaciones, para que la promesa de Dios siga en nuestras familias.

Que Dios les bendiga.

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