Es un Ministerio  de la Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

 
Palabras de Vida

www.evangelio 1 2 3 .org

LLevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar. 

 
 

 

Sermón en el día miércoles 2 de junio de 2004

Título: Las falsas promesas

Biblia: Génesis 21:22-34

Predicador: Rev. Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

22. Aconteció en aquel mismo tiempo que habló Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, a Abraham, diciendo: Dios está contigo en todo cuanto haces.

23. Ahora, pues, júrame aquí por Dios, que no faltarás a mí, ni a mi hijo ni a mi nieto, sino que conforme a la bondad que yo hice contigo, harás tú conmigo, y con la tierra en donde has morado.

24. Y respondió Abraham: Yo juraré.

25. Y Abraham reconvino a Abimelec a causa de un pozo de agua, que los siervos de Abimelec le habían quitado.

26. Y respondió Abimelec: No sé quién haya hecho esto, ni tampoco tú me lo hiciste saber, ni yo lo he oído hasta hoy.

27. Y tomó Abraham ovejas y vacas, y dio a Abimelec; e hicieron ambos pacto.

28. Entonces puso Abraham siete corderas del rebaño aparte.

29. Y dijo Abimelec a Abraham: ¿Qué significan esas siete corderas que has puesto aparte?

30. Y él respondió: Que estas siete corderas tomarás de mi mano, para que me sirvan de testimonio de que yo cavé este pozo.

31. Por esto llamó a aquel lugar Beerseba; porque allí juraron ambos.

32. Así hicieron pacto en Beerseba; y se levantó Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, y volvieron a tierra de los filisteos.

33. Y plantó Abraham un árbol tamarisco en Beerseba, e invocó allí el nombre de Jehová Dios eterno.

34. Y moró Abraham en tierra de los filisteos muchos días.

 

En San Mateo 16:19 leemos un versículo muy difícil de entender y dice: Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

También tenemos versículos que dicen: Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. (San Mateo 5:37)

Es imposible que nosotros evitemos cometer errores, simplemente podemos disminuir en cantidad y en gravedad. Es así como siempre que nos encontramos con personas conocidas desde la niñez, lo que desagrada es cuando saca a colación, cómo éramos, los errores que hemos cometido. Extraño, rara vez recuerdo que hayan hablado de cosas buenas acerca de mí, siempre fueron las travesuras, el carácter, las cosas que hacemos.

¡Qué felices seríamos si hoy no hubiéramos tenido tantos errores! Si bien, por los errores aprendemos a madurar y a ser prudentes.

Mas también existen cosas que una vez que hemos dicho algo, una afirmación, una promesa, eso se queda firme a través del tiempo.

Hoy vemos a un hombre Abraham que en el capítulo 20 había mentido diciendo que su esposa era su hermana, afirmación que casi rompió la familia de Abraham, mas Dios no permitió porque era la familia de su escogido. En el capítulo 21 nace Isaac, luego de un tiempo echa fuera de su casa a su otro hijo, Ismael. Mas en la lectura bíblica que hemos hecho, vemos que Abraham hace un pacto con el rey Abimelec, con su hijo y su nieto.

Parece que no es gran cosa, parece ser la seguridad en ese momento, poder vivir en la tierra y no tener problemas, evitar guerras.

Mas sí es un problema con Dios, porque la promesa de Dios era otra, en Génesis 13:14-15 dice: Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.

Cuando esta promesa de Dios fue dada a Abraham, esta promesa incluía la tierra de los filisteos, o sea, la tierra del rey Abimelec. Mas hoy Abraham hace un pacto de no agresión y también dice que respetará la tierra de Abimelec. Y esto causa que ni el rey David, con el poderío que tenía pudo vencer completamente a los filisteos.

Y hoy también la tierra que los israelitas están peleando con los palestinos es la Franja de Gaza, una porción de la tierra que pertenecía antiguamente al rey Abimelec.

Todo lo que atares en la tierra será atado en el cielo y todo lo que desatares en la tierra también será desatado en el cielo. ¿No les produce en ustedes un estremecimiento de temor que le embarga? Significa que como hijos de Dios, cada palabra que estamos prometiendo, que estamos jurando tiene a Dios como testigo. Y él toma cuenta de estas palabras que proferimos y lo cumple.

Si Abraham supiera que estas palabras, este acuerdo que él hacía afectaría tanto a sus hijos, ¿lo hubiera hecho? Lo más probable es que no. Hoy también sin pensar en las consecuencias que pueden ocurrir en el futuro, a nuestros hijos, estamos haciendo acuerdos, estamos prometiendo cosas que nos ligarán de por vida, o incluso por generaciones.

Así también pasó cuando Josué hizo el pacto de paz con los gabaonitas, y cuando el rey Saúl rompió ese acuerdo al tratar de matar a todos los hombres de ese pueblo que vivía en medio de Israel (como un holocausto), Dios castigó ese crimen en la época de David.

¿Quién dijo que la maldad que se comete aquí en la tierra no se paga? Si los acuerdos que los hombres celebran, en especial si es con el hijo de Dios, cómo no se cumplirá también el castigo. Por eso Dios dice: Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. (San Mateo 5:6)

Es por esta razón que Jesús nos enseña y nos advierte, que nuestras palabras sean simplemente Sí, sí y No, no. Porque lo que es más de esto, del mal procede. También Jesús dijo: Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.

No existe juramento a la ligera, ni por desconocimiento; no puede ser que tú hayas prometido y que te retraigas. Porque si Dios es fiel, en alguna manera esas palabras que has pronunciado juzgará al hombre. Y Dios mismo hará que sus hijos también cumplan con todas las palabras que han salido de sus bocas.

Entonces entendemos, porque hoy oramos muchas veces por las cosas que hemos cometido en el pasado, acuerdos que hemos hecho, matrimonios que hemos hecho en el pasado, pero Dios no escucha nuestras oraciones hoy. Porque lo hemos hecho con juramento, hemos prometido bajo juramento. Y este es un caso de normalmente cometemos, juramos vivir con la persona con quien nos casamos, sea creyente o sea incrédulo; sea que yo soy creyente o incrédulo, tengo que saber que las palabras son eternas, porque Dios es quien escucha y es testigo. Así es que todas las consecuencias que se derivan de esos juramentos y promesas, acuerdos o pactos, quedarán firmes hasta la muerte de una de las partes en el caso de matrimonio, o hasta las generaciones si es de otra índole.

Por eso, es bueno que cumplamos rápidamente con nuestras promesas. ¿Haz hecho alguna promesa al Señor Jesús? No tardes en cumplirla.

Hoy yo sé que muchos de ustedes han prometido al Señor, Dios si me concedes esto que te pido, yo haré este otro. ¿Qué dices? ¿No te remuerde la conciencia? También ¿no te acuerdas de todas las cosas que has prometido al Señor Jehová? Ora para que el Espíritu Santo te refresque la memoria.

Estoy seguro que muchas de las cosas que no nos sale hoy, las puertas que no se abren hoy, tienen relación con muchas promesas que hemos hecho al Señor Jesús. Y hasta que no lo cumplas, seguirán cerradas, seguirán llaveadas.

¿Piensas que estoy exagerando? ¿Y quién puede decirme lo contrario? Por eso, cuando yo digo que debemos orar, hay que orar como mínimo 1 hora por día, porque solamente por medio de una oración continua, con una oración prolongada podemos hablar mucho tiempo con el Señor y él nos enseñará de cosas como estas, nuestra promesas que no están pagadas.

Por eso dice la Biblia: Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería pecado en ti. Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado. Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás, conforme a lo prometiste a Jehová tu Dios, pagando la ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca. (Deuteronomio 23:21-23)

Ahora, nos invade el miedo y vemos con asombro el alcance de todas las cosas. Ahora nos inquieta algo: ¿QUE PODEMOS HACER PARA NO EQUIVOCARNOS, PARA NO TRASPASAR MALES A NUESTROS HIJOS Y GENERACIONES? ¿COMO PODEMOS CUIDAR NUESTRA BOCA Y NUESTROS PENSAMIENTOS?

Dice la Biblia: fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. (Proverbios 3:5). Porque la Biblia es el único libro que puede y sabe lo que ocurrirá a todos los hombres, cuanto más lo sepas más sabio y prudente serás. Primeramente ante Dios y luego ante los hombres.

Por eso también nuestra iglesia tiene reglas que cada uno de ustedes han aceptado y están aceptando. Por eso, yo me niego o trato en lo posible de no hacer promesas que no puedo cumplir, ni llegaremos a ningún acuerdo hasta tanto el Señor no lo indique.

Eso es una de las razones de por qué nosotros distribuimos los folletos Palabras de Vida en forma gratuita, uno porque el Evangelio me fue dado por la gracia de Dios. Pero no haremos ningún acuerdo con personas, iglesias o organizaciones que pueda en algún momento limitar nuestro alcance. Esto ocurre así con Palabras de Vida y con todos los otros ministerios. Yo no seré quien cierre las cataratas de gracia que el Señor quiere derramarnos, y oro constantemente para que esté despierto en ese sentido. Nadie puede delimitar una zona para decir que es exclusivo suyo, tampoco nadie puede impedir que personas que quieran conocer a Jesús venga desde lejos.

Porque conocerán que aquí en la Iglesia Presbiteriana Esperanza, Dios está obrando y que está con nosotros. No lo digo por retórica, sino que miren nuestras obras. Pero para que esto siga, es necesario que cada uno de nosotros seamos prudentes, sabios y entendidos. Imaginen que queremos llevar un gran barco, el barco no tiene su ancla echada al agua, pero si cada miembro tiene varios hilos de pescar trabados en el fondo del río también serán anclas que imposibilitarán al barco seguir.

Por eso es importante que cada miembro esté plenamente convencido y que aprendan a confiar en Jesús. Que cada uno sea sabio, estudiando la Palabra de Dios, discipulándose para que tengamos entendimiento de todo.

Conclusión:

No sabemos las consecuencias de cada caso y de cada acto, pero puedo asegurarles que si hoy eres fiel a Jesús y meditas y escudriñas la Biblia pacientemente todos los días, tu vida será mucho más sencilla, pacífica.

No ates ataduras que no sabes si mañana podrás deshacer. Porqué pasarás por dolores que no podrás soportar, sabiendo que los que tenemos hoy ya son suficientes.

Como Abraham, no se dejen llevar por las emociones o por las circunstancias, lo que parece bien a los ojos del hombre, puede no ser la voluntad de Dios. Y una vez que has pronunciado, ¿cómo recogerás tus palabras?

Existe palabras que sí hablamos con fe, con entendimiento porque fueron debidamente reveladas por el Señor Jesús. Esas sí que no debemos escatimar, ni la fe debilitar para ser pronunciado en viva voz.

Si hemos visto que una acción de impaciencia de Abraham, hizo que fallara para tener a Ismael como hijo y luego hemos visto el desenlace. Hoy hemos leído el pasaje en donde por el error de una promesa que no fue consultado con Dios debidamente, generará en muchos dolores y sufrimientos para sus hijos cuando desobedecieron porque los filisteos siempre se constituyeron en las espinas de los israelitas.

Sé sabio, estudia la Biblia, adquiera sobretodo sabiduría. En nuestra iglesia las puertas para estudiar la Palabra de Dios están siempre abiertas, siempre lo hacemos gratuitamente; así que nadie puede negar que no tuvo oportunidad.

Que Dios te bendiga para que seas sabio y prudente.

 

   


Informes sobre esta página: webmaster@evangelio123.org
Copyright © 2003-2004 Palabras de Vida, www.evangelio123.org
Última modificación: 7 de junio de 2004