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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

Sermón en el día miércoles, 21 de abril de 2004

 Título: Cuando Dios se agrada

Biblia: Génesis 18:16-21

Predicador: Rev. Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

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16. Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos.

17. Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer,

18. habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?

19. Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.

20. Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo,

21. descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.

 

Las personas generalmente viven todos los días sin ninguna variación de lo que hacía el día anterior o según la programación de todos las semanas. Si llueve recibimos la lluvia y nada más podemos hacer, tratar de cubrirnos de la lluvia, bajo techo, con una sombrilla o mojándonos.

¿Podemos anticipar algún suceso? Claro que en ciertos casos sí lo podemos hacer, pero siempre en base a una experiencia anterior, siempre en base a datos pasados, o ciertos datos de sucesos que están ocurriendo en el momento que dan indicios. Pero nadie puede predecir ni saber cuándo ni qué ocurrirá, nadie sabe dónde ocurrirá el siguiente terremoto, qué sucederá a una persona el año que viene. Nadie tiene la fecha de su muerte. Hay tantos factores que pueden suceder.

También están distintas clases de personas, vamos a suponer el caso de una competencia de natación: existen los nadadores, los técnicos y preparadores, los árbitros, los técnicos, los reporteros, los familiares de los competidores, el públicos y otros más. Cada persona tiene un protagonismo diferente, por tanto, cada uno ve de distinto ángulo.

En la iglesia también es así, existen personas quienes cargan sobre sus hombros las cargas del ministerio, existen aquellos quienes miran y alientan, existen aquellos que miran y son indiferentes, existen aquellos que están expectantes fuera de la iglesia para ver qué sucede con la iglesia y sus miembros. Seguro que a algunos no los he mencionado.

Cada persona tiene una participación diferente

Vivimos en una época en donde las personas tratan de no comprometerse con nada, de no sentirse atado a nada, porque piensan que eso es libertad. Las cosas cambian si está en juego su dinero o una ganancia que le puede redituar en el tiempo. Estamos en el mundo del interés personal.

Y por eso, no es de extrañarse encontrar con esta clase de personas también en la iglesia, aquellos creyentes quienes desean simplemente asistir a la iglesia, no tener compromisos, ni mezclarse para evitar problemas, preocupaciones, perder su tiempo en cosas no redituables.

Pero éstas son las personas que están en el primer lugar, dispuestos a recibir la bendición de Dios. Generalmente lo que reciben es escaso, aún más, ni siquiera están listos para entender cuándo viene la bendición, por consiguiente, tampoco puede agradecer al Señor por el mismo.

Mas hoy vemos un caso distinto, estamos ante el caso de Abraham. Vamos a ver cómo Dios actúa con una persona a quien es de su agrado, hasta qué punto el Señor le bendice e incluso cómo le da a conocer sus proyectos y también escucha las palabras de Abraham.

Son los ejemplos que estaba dando al comienzo, muchos se contentan con ser espectador. Muchos hermanos están felices de venir los domingos, tratan de evitar las molestias de la oración, del estudio bíblico, de la evangelización. Como dirían en el lenguaje comercial, UN CREYENTE LIGHT.

Mas cuánto están perdiendo estos hermanos, quiero que ustedes escuchen este mensaje y se reafirmen, que todo compromiso que haces con Dios, no es olvidado ni falto de recompensa. Mas también como hijo de Dios estarás participando para cortar la torta de la historia.

¿De qué me sirve involucrarme tanto en la iglesia?

Abraham, a esta altura de su vida, durante 24 años estuvo caminando con Dios, el Señor lo estuvo moldeando, enseñando, hasta llegar a este momento.

Porque Abraham trató de creer en las promesas de Dios (con la ayuda de Jehová, por supuesto), él siempre siguió caminando y esperando en las Palabras de Dios. Y cuando llegó a este largo viaje, Dios mismo afirma que dará lo prometido y habla de tal forma que es un hecho: Habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra? (v. 18)

Veamos el premio que recibe Abraham por su paciencia, su espera, su fe y de caminar con Dios, por creer en Dios. Veamos el versículo 17: y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer? Podemos sentir en las palabras de Jehová, cómo el Señor se expresa como que es una obligación suya de revelar, de contar a Abraham lo que va a hacer con Sodoma y Gomorra.

¿Acaso ustedes conversaron con sus hijos pequeños acerca de grandes proyectos, les hicieron participar a sus hijos de conversaciones de adultos? Mas cuando el hijo crece, tiene entendimiento y raciocinio, entonces el padre hacer participar a su hijo, ¿no es cierto?

Así también, luego de 24 años, siendo Abraham ya un hombre maduro espiritualmente, Dios le hace participar, le revela los secretos acerca de qué hará con Sodoma y Gomorra. Y seguro porque Abraham estaba orando con respecto a su sobrino Lot que vivía en esa tierra de pecado y perdición.

¿Por qué involucrarme tanto en la iglesia? Es cierto que muchas obras que hacen ustedes no tienen recompensa monetaria, pero sí el Señor no se olvida de cada uno de ellos. Vemos con el ejemplo, que cuando uno está orando constantemente y tiene la madurez espiritual, Dios le muestra qué va a hacer, también permite que participe, que ore e interceda por el lugar, por las personas, por los justos que viven en ese lugar.

O sea, cuando estás espiritualmente maduro y esto se consigue solamente involucrándote en la obra de Jesucristo, nada de lo que ocurra te tomará por sorpresa, sino que el Señor también te concede que puedas cortar la torta. Para que veas cómo obra en el mundo, cómo el Señor juzga a los incrédulos del mundo.

Porque Dios tiene un objetivo al hacer eso, quiere enseñar a sus hijos de sí mismo, para que los hijos aprendan, crean en él, que le teman. Fijémonos en cómo dice: Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.

Dios debe estar seguro de ti

Aquí, Dios está indicando de que puede mostrar a Abraham las cosas que sucederá porque está seguro de que enseñará a sus hijos todas las cosas que vio, que escuchó.

Y esto es un nivel diferente de enseñanza, contar por anticipado las cosas que ocurrirán, para que pueda comprobar cómo el Poder de Dios gobierna esta tierra.

Si tenemos a este tipo de enseñanza, también tenemos el otro, que las cosas suceden a los demás creyentes, y éstos ni siquiera tienen tiempo de prepararse, reciben las calamidades, los juicios de Dios, juntamente con los incrédulos. Por eso Jesús dice: entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. (San Mateo 24:16-18). Y es por eso, porque Lot y su familia no estaban preparados para la calamidad, cuando el juicio de Dios llegó de repente para ellos, tuvieron que dejar todo, salieron sin una cabeza de ganado, solamente con sus ropas puestas. Y tanto fue la pérdida que la esposa de Lot, no pudiendo olvidar la desgracia que les sobrevenía miró hacia atrás, se convirtió en una estatua de sal.

Mas a Abraham, a su familia y a su ganado Dios les avisa para que estén bien lejos, salvándose de la calamidad y del día de la calamidad.

¿De qué te sirve que aprendas la lección después que haya caído la lluvia? ¿Siempre aprenderás con la calamidad tocando tu vida y tu familia? Porque Dios, siempre avisa a los que están en comunión con él. Él siempre cuida de comunicar, de avisar, de impedir que no estén ahí. De que no sufran la peor parte.

Por ejemplo tenemos la calamidad de la recesión económica. Aquel que escuchó la Palabra del Señor, que escudriñó y aprendió que no debía tener deuda con nadie; hoy aún con la recesión económica, la falta de trabajo, que tenga pocos ingresos, puede sobrellevar la casa decorosamente, honradamente. En cambio, aquél que no escuchó, ni creyó, ni escuchó la predicación ni la enseñanza por su pereza, se endeudó hasta no poder; hoy está nadando en el lodo de las deudas, de los intereses, no puede dar las buenas cosas a sus hijos, pierden sus casas, su dinero, su negocio, empeñan sus bienes, incluso van a la cárcel porque no puede pagar.

Así también pasará con todos aquellos que hoy no escuchan, ni creen, ni obedecen, y siendo creyentes hacen lo que les dá la gana. ¿Por qué Dios no avisa a éstos? Pues no cumplen también con Dios.

Cuando Dios se agrada

Cuando Dios se agrada de ti, él te tiene como a la niña de sus ojos. Es como un padre que cierra sus ojos y ve a su hijo. Y eso pasa con el padre que está siempre atento con su hijo. ¿no es cierto?

También una mamá se dice que puede reconocer el lloriqueo de su hijo entre cien niños que está llorando al mismo tiempo.

Así que Dios también con aquél que se agrada.

Yo sé que muchos quienes están escuchando ahora, son como los hombres que están en la piscina. Algunos ya son protagonistas. Otros se están preparando para entrar a competir y están haciendo calentamiento. Otros están simplemente mirando. También existen siempre aquellos que no hacen nada y tienen envidia. Aquellos que no hacen nada, ni se entrenan y dice en su interior, si yo nadara lo haría mejor que el fulano, si mi hijo nadara arrasaría con todos los premios. Mas nunca se dispone a ser protagonista. ¿Por qué? Por la pereza. ¿Por qué? Porque no cree en la palabra de Dios, no cree que pueda ocurrir la calamidad, que Dios es siempre bueno y repartirá por igual a todos los hijos.

Hoy vemos que no es así. Hoy vemos que Dios hace distinción. Hoy vemos que el Señor, siempre tiene en primer lugar de consideración a su hijo predilecto.

Yo quiero que cada uno de ustedes, luego de escuchar este mensaje, se ponga en campaña, en buscar a Dios. No te quedes tranquilo, porque si estás al costado de la piscina, lo único que puede suceder es un buen baño por el agua que salpica. No tendrás ni el premio, ni el honor.

Conclusión

¿Cómo piensas que podrás agradar a Dios?

Jesús dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió. (San Juan 14:23-24)

¿Y cuál es la Palabra que debemos guardar? Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. (San Lucas 10:27)

Amar exige esfuerzo, exige paciencia, exige fuerza, se debe sobrellevar muchas dificultades y hay que practicar el amor todos los días.

Hoy conoces el bien que Dios te puede hacer y el bien que Dios puede dejar de hacer. De ti depende. Despiértate.

Que Dios te bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. Siempre que desees utilizar como una cita bibliográfica debe hacer referencia a: www.evangelio123.org, Pastor Dong Han David Lee, título del sermón o estudio bíblico.

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