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Sermón en el día miércoles, 14 de abril de 2004 Título: El Cumplimiento Biblia: Génesis 18:1-15 Predicador: Rev. Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza 1. Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día. 2. Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra, 3. y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo. 4. Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol, 5. y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón, y después pasaréis; pues por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: haz así como has dicho. 6. Entonces Abraham fue de prisa a la tienda a Sara, y le dijo: Toma pronto tres medidas de flor de harina, y amasa y haz panes cocidos debajo del rescoldo. 7. Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y lo dio al criado, y éste se dio prisa a prepararlo. 8. Tomó también mantequilla y leche, y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos; y él se estuvo con ellos debajo del árbol, y comieron. 9. Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda. 10. Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él. 11. y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. 12. Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor yo viejo? 13. Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? 14. ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volverá a ti, según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo. 15. Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído.
Hemos visto cómo Jehová Dios había aparecido a Abraham para concertar con él un pacto y como señal de dicho pacto había implementado la circuncisión en la carne, para que todos los días tenga a la vista. Pero cuando llegó el tiempo del cumplimiento, y pienso que no fue mucho tiempo después del capítulo 17, porque decía en el versículo 1 de dicho capítulo: Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y teniendo en cuenta que Abraham tuvo a Isaac a los 100 años, entonces podemos ver de cómo el Señor tiene en cuenta los tiempos. Vemos cómo en la época que no existía la biblia, Dios enviaba a personas para hablar con Abraham, y en este caso, existen muchas personas quienes dice que esta persona con quien Abraham conversó era Dios mismo. La biblia no hace alusión directa a eso, pero habla como Dios. Y al ser este el cumplimiento de una de las grandes promesas de Dios, nuevamente aparece a Abraham, para contarle sobre esto. Para decirle que el tiempo había llegado. Algo que necesitamos resaltar es la diferencia de actitud entre las dos personas, en el capítulo 17 habíamos visto cómo Abraham se había reído cuando Dios le dijo que iba a tener un hijo, pero esta vez, el recibimiento que hace Abraham, y en sus palabras y sus actos no denotan ninguna incredulidad, porque sabía que algo estaba sucediendo. En cambio, en la actitud de Sara vemos que es otra. Aún cuando Abraham tomó a todos los varones de su casa, a sí mismo, a Ismael y a todos los siervos varones comprados y nacidos para circuncidarlos, de cómo este proceso es doloroso y tarda varios días en sanar. Seguro que Sara viendo todo esto, al comienzo no habrá entendido nada, pero viendo cómo su marido hacía la circuncisión de todos los hombres, ¿qué actitud habrá tomado? ¿se habrá quedado silenciosa? ¿habrá meditado en las acciones de su marido? Pero siempre que personalmente no se tenga un contacto, una visión, un sueño, unas palabras reveladoras, siempre las cosas que ocurren a otra persona, es algo lejano para mí. Por eso cuando, después de comer la comida preparado por Abraham le dijo que según el tiempo de la vida, es decir, en el tiempo que lleva que un niño sea concebido, que crezca en la madre y que nazca en un proceso normal, tendrá un niño. Y cuando dice esto, no relata la actitud de Abraham, pero sí el de Sara, ella estaba a las espaldas de que le hablaba, y cuando es sorprendida por las palabras del hombre diciendo que se estaba riendo, ella en una actitud natural, miente diciendo que no lo hizo. Así es la fe, cada persona tiene que tener un conocimiento por el encuentro personal con Dios. Todos tenemos la misma biblia, leemos los mismos libros, los mismos versículos; mas para algunos tiene un significado y para otros es revelado de otra forma. Algunos pueden aceptar con fe, otros con excepticismo, algunos dicen amén, otros dicen es imposible. Mas siempre debemos entender que el Señor hace un proceso, él tampoco hace un milagro en la persona sin preparar a la persona. Es como siempre decimos, cómo puedes recibir algo si no está preparado tu recipiente. ¿Si tú estás pidiendo por una carga que solamente un camión puede cargar, pero cómo traspasarás esa mercadería si tu capacidad de una camioneta de media tonelada? Esta es la diferencia de actitud, aquel que tiene fe porque tuvo muchas experiencias con el Señor, con quien Dios hizo el trabajo para que tenga fe y que su fe aumente, lo recibirá con fe, lo creerá y obrará en consecuencia hasta recibirlo. Pero cuando se trata de una persona que no tiene experiencia en la fe, aún cuando el mismísimo Dios aparece para decirte que tendrás un hijo, como lo hizo Sara, simplemente te reirás. ¿Por qué? Porque tu fe no puede acompañar en la misma medida de lo que estás escuchando. Todos sabemos que la fe no crece de un día para el otro, tampoco crece en pasos agigantados, sino que todo tiene un proceso. Imaginemos que en un día de lluvia tengas un recipiente en tus manos, por más que llueva en toda la ciudad, la única cantidad de lluvia que podrás acumular es lo que entra en tu recipiente. Por más que lo sostengas durante todo el día, no podrás sobrepasar a la capacidad de tu recipiente. Y finalmente eso es lo que tendrás y podrás ver con tus ojos, también agradecerás por lo que tienes entre tus manos. No puedes agradecer a Dios por algo que no ves, ni sabes cuánta lluvia cayó en toda la ciudad. Esta es la capacidad de la fe. Mas cuando Dios promete algo grande, siempre su trabajo está en agrandar tu recipiente para que puedas recibir y acumular mayor gracia, para que agradecimiento al Señor sea mayor, para que su gloria sea demostrada en igual medida. Así que si deseas algo, si has pedido algo, y por lo general es algo imposible, algo que es mayor que tus posibilidades ahora; tienes que saber que debes practicar, entrenar, esforzarte para que tu fe pueda crecer y acompañar en suficiente medida, hasta que Dios vea que eres capaz para recibir con fe y que no te gloriarás por ello. Miren cómo estaba Sara, había llegado el tiempo para tener un hijo, pero su fe no acompañaba, si alguna vez tuvo fe, se fue diluyendo en el tiempo. A tal punto que Dios tiene que decirle para que pueda ver otra vez: ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo. Tiempo de cumplimiento, tu fe, tu capacidad, tu espera. Siempre necesitamos saber que Dios hará un proceso en ti. Tú debes acompañar ese proceso, no puedes sentarte, ni estar simplemente esperando. El tiempo de cumplimiento está en las manos de Dios, pero también depende de cómo estés preparado. También tenemos que saber de antemano y eso nos ayudará a esperar y creer siempre, que Dios obra en los imposibles, allí donde la mano del hombre no puede, ni tiene capacidad. Puede transcurrir 25 años pero igual se cumple. Muchas veces cuando Dios dice, haré naciones de ti, pensamos que Abraham debe ver cómo sus hijos se multiplican, los nietos, los bisnietos, necesitamos hablar de la realidad del hombre, de los años que puede vivir, de las cosas que puede hacer. Pero también cuando Dios dice, haré de ti una gran nación, estas palabras por sí solo implica ya un cumplimiento. Por eso, siempre digo que necesitamos ver desde la perspectiva de los ojos de Dios. Puede que muchas veces veamos solamente una pequeña parte del todo, mas Dios tiene todo el plan hecho y por realizarse. ¿Cuánto estamos preparados nosotros? Pero también en la medida en que seguimos orando con fe, él siempre nos alimenta para que no perdamos las esperanzas, siempre existe un realimentación en su palabra, en la esperanza. ConclusiónNos damos cuenta cómo si no fuera por la fidelidad de Dios nada se cumpliría. Porque es difícil que nuestra fe pueda sostenernos a través del tiempo. También si no tengo la experiencia personalmente, es difícil creer en las palabras de otras personas. Por eso, si no estamos orando en el espíritu, es difícil acompañar las palabras de fe que pronuncian otros. Así también es cuando ustedes escuchan un sermón o leen la Palabra de Dios, si no estás orando continuamente, la cantidad de gracia que recibes es limitado, la cantidad de palabras que puedes absorber es limitado, porque tus ojos no son clarificados en forma suficiente. Quieres ver más, hay que renovarse a sí mismo en la fe y en la perseverancia. Solamente orando con fe y perseverancia puedes ver cosas que otros no ven, así Dios puede contarte de cosas que otros no escuchan. Porque tú tienes fe. Por eso dice el Señor en Hebreos 11:6 PERO SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS; PORQUE ES NECESARIO QUE EL QUE SE ACERCA A DIOS CREA QUE LE HAY, Y QUE ES GALARDONADOR DE LOS QUE LE BUSCAN. Pongamos un ejemplo y terminemos, ¿cuántas promesas que has recibido el año pasado? ¿Sobre ella, por cuántas sigues orando con fe y esperanza? Entonces tendrás una medida de cómo estás esperando con fe. ¿Cuánto estás agradando a Dios? ¿Verás milagros más grandes? Ponte a orar en serio, renueva tu fe, en esperanza. Reaviva tu fe. Que Dios te bendiga. |
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