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Sermón en el día miércoles 3 de marzo de 2004 Título: La revelación progresiva Biblia: Génesis 15:5-21 Predicador: Rev. Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza 5. Y los llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. 6. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia. 7. Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra. 8. Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar? 9. Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino. 10. Y tomó él todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de la otra; mas no partió las aves. 11. Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba. 12. Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él. 13. Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. 14. Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza. 15. Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez. 16. Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí. 17. Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos. 18. En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates; 19. la tierra de los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos, 20. los heteos, los ferezeos, los refaítas, 21. los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.
Uno de los peores enemigos del creyente, el más traicionero, creo es la paciencia. Tampoco podemos dejar de lado las argucias del diablo quien tienta, quien remueve nuestro piso, pero nosotros que tenemos la seguridad de la salvación, creemos que Jesucristo nos preservará en su nombre la salvación que ya nos ha dado hasta el día del Señor. Tenemos pruebas como sus palabras: Nadie me la quita (San Juan 10:18. También tenemos versículos cómo nos dice que nuestra justificación, nuestra resurrección y nuestra glorificación ya está consumada. Tenemos los versículos como Romanos 8:29-30 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. Y tenemos las pruebas de cómo la glorificación del creyente ya ha sido consumado, tenemos en Efesios 2:4-7 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales en Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Por tanto, el diablo ya no tiene nada que hacer con nosotros, para él es una guerra perdida. Una lucha sin causa. Porque hoy, Jesús ya nos dio la victoria eterna. Pero nos queda un aspecto que para nosotros se convierte siempre en mucha angustia. La paciencia. Siempre nos es difícil esperar hasta el tiempo del cumplimiento de todas las cosas, pero, más aún esperar con fe. Porque siempre suponemos que cuando está en nuestras manos, cuando lo podemos tocar, es cuando realmente la promesa se ha cumplido. Mas el Señor nos enseña hoy y por muchos otros pasajes de la Biblia que no es así. Cuando él nos promete algo, esa simple promesa es la respuesta ya concretada. El largo trajín de Abram Abram salió con una promesa. Partió de la casa de su padre creyendo simplemente en una promesa, en una visión o sueño. Cuando llegó al lugar, Dios le mostró toda la tierra desde lo alto de una montaña y le dijo que se la daría. Pero cuando descendió a Egipto, Dios interviene en ese viaje y más o menos expulsa a Abram, porque no era ese la tierra que tenía preparado. Cuando se separó de su sobrino Lot, Dios le dijo, mira al oriente y al occidente, mira al norte y al sur. Toda la tierra que ves te la daré a ti y a tu descendencia para siempre. ¿Saben cuánto puede ver un hombre? Se dice que aproximadamente 20 Km. Es un terreno inmenso, entonces alguien como nosotros podemos pensar, cuántas personas pueden vivir dentro de ese territorio y si nos ubicamos en esa época, donde cada ciudad es un reino. Nos da las pautas para pensar que Dios nos hará una de las naciones más grande entre los reinos. Imaginen a Jericó. O podemos imaginar a Nínive, que era una ciudad inmensa, donde vivían 120.000 personas. Yo creo que Abram, pensaba de esa forma, y se desesperaba, porque todos los días se envejecía, su señora también. Pensaba y sentía en su propio cuerpo que ya no tendría tiempo para que todas estas cosas se cumplieran. Por eso, es seguro que se había cansado de esperar, había esperado, había tenido paciencia, pero estaba decayendo en su fe. Así, aparece el Señor para decir: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Mayores revelaciones Al comienzo vemos que Dios le promete que haría de él una gran nación. También le prometió que le daría la tierra que veían sus ojos. Entonces aquí vemos cómo puede entrar la imaginación del hombre, porque puede jugar con los números, o puede soñar demasiado o puede quedar corto en su estimación. Pero cuando la fe de Abram estaba decayendo, Dios vuelve a aparecerle y le revela nuevas cosas: 1. No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Luego le dice: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: así será tu descendencia. Yo estoy seguro que Abram se habrá asustado, ustedes saben que nosotros no podemos ver tantas estrellas por las luces de la ciudad, pero cuando salimos al campo, en la oscuridad de la noche, si vemos el cielo, nos asombramos de la candidad inmensa de estrellas del cielo. Por fin, Dios le mostró la cantidad que él estaba pensando en darle a Abram. No el número que Abram pensaba. Entonces creyó Abram, y dice la Biblia que esto le fue contado por justicia. 2. Luego es el tema de la tierra: Jehová dice: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra. Abram le pregunta ¿cómo sé que me darás esta tierra? Es cuando Dios pide que haga un sacrificio a Abraham. Y cuando ofrece ese sacrificio, el Señor muestra dos señales. De una grande oscuridad y de una antorcha de fuego que se mueve a lo largo de los animales partidos.
Para la alabanza de su gloria Generalmente, muchos hacemos nuestras ofrendas a Dios, pero luego tenemos la costumbre de mezquinar el resto. Y aún para muchas personas, esto es algo difícil. Pero aquí vemos que sin que haya ganancia material para Abram, Dios exige que le dé un sacrificio, una becerra, una cabra, un carnero, una tórtola y un palomino. Una vez ofrecido el sacrificio, Dios muestra a Abram 2 señales, tuvo el temor de una grande oscuridad que cayó sobre él. Y la segunda es un horno humeando y una antorcha de fuego que pasaba entre los animales divididos. También Jehová comienza a hablar más detalladamente acerca de las promesas, le cuenta a Abram cómo sucederán las cosas, cómo sus hijos tendrán la tierra después de 400 años. Luego le promete que Abram morirá en buena vejez, tendrá paz porque el Señor le dará la paz. Y vuelve a hacer un pacto con Abram, y aquí comienza a contar la verdadera extensión de lo que Dios tenía planeado darle a Abram. No una ciudad, sino una verdadera nación como hoy conocemos, y le especifica el tamaño del territorio, desde el río de Egipto hasta el río Eufrates, la tierra de los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos, los heteos, los ferezeos, los refaítas, los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos. Dios es el dueño de todo, de todo el oro, de toda la plata, de todas las riquezas. Muchas veces pensamos, ¿para qué quiere más? ¿por qué lo mío? Mas hoy vemos que la alabanza que Dios desea, no sea solamente de palabras, sino que también pongamos parte de nuestro bien, en ofrenda. Abram no podía negarle, pero también es cierto que Dios no le hubiera revelado todas las cosas, con mucho detalle, si no lo ofrecía. La revelación progresiva El Señor revela poco a poco las cosas, porque es necesario que muchas cosas ocurran. Pero también vemos cómo el Señor puede prometerte cosas que sucederán 400 años en adelante. Puede hacer que la historia se mueva hacia el cumplimiento de su palabra. La paciencia del hombre es una limitación, porque con la corta paciencia muere la fe, entra la desesperación. ¿Hasta dónde tienes la revelación de Dios? ¿Es eso suficiente? Necesitas orar y pedir más al Señor, para que especifique con números, con cifras, con contenido, con tiempo. También el Señor muchas veces espera, para que tú también busque esas cosas a él. Porque muchas cosas puso en el misterio, pero a nosotros nos corresponde investigar, descubrir, pedir para que se nos revele. Mas todo esto se corta si nuestra paciencia, nuestra fe en el Señor no puede sostenerlo. Conclusión Vemos cómo el Señor no revela todas las cosas de una sola vez, sino que lo hace a tiempos, espera cierto crecimiento de la fe, espera que el hombre se desenvuelva con la fe que ha recibido. Que practique la fe, que conozca a Dios. También hace ver que solamente estamos bajo total soberanía de Dios, porque es él quien nos revela lo que nos ocurrirá en el futuro, en él está el cumplimiento de nuestra promesa. El Señor también puede confirmar o posponer o detener, puede ampliar o reducir. También nos enseña que debemos ser un poco más liberales con los bienes que tenemos para con Dios. Dios les bendiga |
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Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. Siempre que desees utilizar como una cita bibliográfica debe hacer referencia a: www.evangelio123.org, Pastor Dong Han David Lee, título del sermón o estudio bíblico. |
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