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Sermón en el día miércoles, 25 de febrero de 2004 Titulo: Tu fe como signo de justicia Biblia:Génesis 15:1-6 Predicador: Rev. Dong Han David Lee www.evangelio123.org
1. Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. 2. Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? 3. Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. 4. Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. 5. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. 6. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.
Aún para los grandes hombres de la Biblia, considerado el padre de la fe, en algún momento fue pequeño. Pero hay que resaltar la obra que hace Dios para que la fe de ese hombre crezca. Muchos creyentes hoy están en la ciénaga de la impotencia, porque habían creído en su fe, pensaron que tenían mucha fe, pero cuando llegó un obstáculo no puede sobreponerse. Entonces nos preguntamos ¿cómo se hace para que la fe crezca? ¿quién hace crecer nuestra fe? ¿Cómo puede algunos hombres realizar grandes obras, mientras muchos pasan despercibidos? La fe tiene unos principios de crecimiento He hablado mucho sobre este punto, hemos sacado varios principios, y hoy no será diferente. En su soberanía, Nuestra la libertad Este es un punto siempre difícil de determinar, hasta dónde se extiende la soberanía de Dios y desde cuándo inicia la responsabilidad del hombre. Como dije al comienzo, muchos quienes piensan que él tiene fe, generalmente Dios se encarga de romper ese molde, ese esquema de pensamiento, hasta el punto de dejarlo impotente. Luego Dios inicia su proceso de enseñarle poco a poco, por medio de acontecimientos, por los sucesos de todos los días. Él dirige la historia según su voluntad, él es quien nos forma, nos moldea a su antojo. Él tiene un plan trazado para cada uno de nosotros. Y en la generalidad no utiliza la fuerza bruta para hacernos comprender de algo, ni para sacar de nosotros nuestra aceptación. En un principio siempre él nos viene con mucha elegancia, nos llena de gracia por medio de su palabra, por medio de su presencia, como suele decirse, nos toca el corazón tan inmensamente que llena todo nuestro ser. Y hace que de nuestros labios salgan palabras de agradecimiento, de convicción del hecho de ser hijos de Dios, nos hace decir: GRACIAS SEÑOR, YO TE AMO JESUS. QUE GRANDE ERES TU. YO HARE TODO LO QUE TU QUIERAS. ALGUNOS INCLUSIVE DICEN: HAZ LO QUE QUIERAS DE MI. Creo que hasta este punto, muchos de ustedes han sentido, han hecho todas o algunas de estas confesiones. Dios derrama su gracia, nos da gozo en el espíritu, en el alma y cuerpo. ¿Qué es lo que Dios espera con esto? ¿Por qué lo hace? Porque desea que nosotros tomemos una decisión, una decisión de fe. También luego de esta confesión de fe, él espera que nosotros seamos consecuentes con estas palabras. O sea, necesita ver que esas palabras que has pronunciado y la promesa o el voto que has hecho sea cumplido. Cuando pasas a la siguiente etapa, cuando realizas lo que has prometido, sea que has prometido leer 5 capítulos de la biblia todos los días, que has hecho un voto a Dios de que vendrías a orar aquí en la iglesia hasta que él te dé lo que ha pactado, que tú has decidido a entregar los folletos Palabras de Vida a una persona o a las personas de tu trabajo, de tu barrio, que tú has decidido a dejar el pecado en que estás viviendo, que cambiarás tu forma de vivir, que cambies tus costumbres, tus hábitos. Dios te guía, te acompaña, pero no hace todos los deberes Por esto decía que esta línea divisoria entre hasta dónde obra Dios y desde dónde comienza tu responsabilidad con la fe que él te ha dado, exige una experiencia, y muchas veces con la práctica se conoce. Dios está siempre contigo, siempre que existe un peligro que tú no ves, él te salvará. Pero cuando existe un obstáculo que debes vencer, las lecciones que debes completar para practicar tu fe, él se queda espectante. También en la generalidad de los casos, él no tiene mucho apuro en el tiempo. Yo sé que muchas madres completan las tareas de sus hijos, falsificando la letra para aparentar que los chicos hicieron. Pero Dios no es así. Tú debes poner tu fe. Sólo que vemos que muchos se equivocan en la dirección a donde apuntan su fe. Muchos creen que tienen fe suficiente para vencer una prueba, una tribulación. Por eso, cuando algo fuera de lo común, cuando la piedra que ustedes pensaban se movería no cede, tu fe viene abajo. Esta es una dirección equivocada de hacer trabajar tu fe. Tú debes apuntar la fe a Dios. Confiar en la sinceridad de Dios, que el Señor te hará más que vencedor, recostarse en Dios y creer ¿Quién podrá cortar el amor de Dios? Que todo lo puedo en Cristo quien me fortalece. ¿Existe algo difícil para Dios? No temas, ni te intimides. Y obrar, convencido de que si Dios te da esta obra, es porque tienes fe suficiente para vencerla. Y que él te llevará a la victoria. El vacío de Abraham Después de la guerra para liberar a su sobrino Lot, después de ver la majestuosidad del sacerdote Melquisedec, de ofrecer los diezmos de todo y poder confesar que su benefactor en todas las cosas es Dios. Abram volvió a su casa, su sobrino recobró sus pertenencias y de nuevo fue a la ciudad de Sodoma para morar. Aparentemente todo volvió a la normalidad de antes. Abram experimentó un gran milagro de Dios en su vida, vio cómo Dios le fortaleció para vencer un ejército inmenso. Pero creo que luego de esta euforia, volvió a la realidad. No tenía nada en sus manos. Los otros volvieron felices, pero él, solamente seguía teniendo las promesas. Es en este punto cuando Dios vuelve a visitarlo. Había obrado con fe, en su impulso comprobó que Dios estaba con él, pero sentía vacío, sentía solitario, como abandonado. Por eso, para levantarlo y hacerle recobrar las fuerzas, Dios le consuela y le dice: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Y aquí vemos un poco del lamento de Abram, vemos aquí el cansancio de un hombre, porque aún no ve la respuesta de Dios a sus promesas. Le cuenta a Dios de sus temores y también se lamenta porque el Señor no le dio nada de lo que había prometido. Dios derrama su gracia El Señor no necesita de mucho tiempo para consolar a una persona, y somos testigos, hoy también sus palabras no son muchas para que la fe de Abram vuelva a fortalecerse. Porque los hombres vamos con palabras intencionadas para tratar de convencer y ayudar a levantar el ánimo de las personas. Mas Dios no necesita hacer eso, como hoy vemos que lo hizo, simplemente dijo: NO TE HEREDARA ESTE, SINO UN HIJO TUYO SERA EL QUE TE HEREDARA. Luego lo lleva a fuera, en la noche y muestra las estrellas del cielo y dice: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. ¿Qué te parece? ¿No parecen palabras de aliento? Sí lo es, porque Dios sabe tocar tu corazón. Te puede hablar y te puede dar el convencimiento suficiente. Puede darte la fe para que creas y sepas tan decididamente como si lo tuvieras en tus manos. En la Biblia no aparece, pero por el Dios que conozco, estoy seguro que el Señor le dio tal seguridad a Abram, que cuando Abram vio las estrellas, eran simples estrellas, pero luego que Jehová le habló y le volvió a confirmar sus promesas. Esas estrellas como que se convirtieron en hijos vivientes a sus ojos. Es como que veía los rostros de cada uno, las sonrisas de cada uno. Y Dios le dio tal convencimiento, que creyó en Jehová. O sea, dijo en su interior, GRACIAS SEÑOR, ES CIERTO Y CREO EN LO QUE DICES. Entonces Jehová tuvo esa fe como justicia. O sea, Dios le dio la gracia, hizo todo para que Abram pudiera comprender, convencerse, le derramó sobreabundantemente su Espíritu Santo. Y Abram solamente tuvo que decir, Gracias Señor. Y ya Dios se contentó con sus palabras, confirmó que ciertamente todas las promesas se cumplirían sin faltar ninguna de ellas. Esto veremos la semana entrante. Dios no pide que saques agua del desierto seco El Señor no tiene costumbre, ni obra de otra forma, porque sabe quiénes somos, que si él nos abandona un instante, seremos incrédulos. Él no pide imposibles. Él simplemente espera que punto que realmente puedas utilizar la fe, extenderla para que ella crezca. Si Jehová no derramara su gracia antes, no existiría Abraham, ni Isaac, ni Jacob, ni José, ni Moisés, ni David, ni Daniel, ni Elías, ni Pedro, ni Pablo, ni Juan. Ninguno de los hombres de fe, que obraron serían lo que fueron, sin la gracia de Dios. Incluso Jesús mismo testifica: Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.(San Juan 12:49-50) Como siempre he dicho, para mí la definición de fe es: La cantidad de fe que tenemos es lo suficiente para presentarnos delante de él y contar todos nuestros problemas, todas nuestras angustias, todas nuestras necesidades. Y cuando lo hacemos, Jehová Dios Todopoderoso, Jehová de los Ejércitos, Jesús Rey de Reyes, él nos hace todo, abre todas las puertas, y nosotros solamente debemos avanzar en esa dirección. Y cuando encontramos un obstáculo poder decir: ¿Dónde estás mi Dios? Muéstrame tus maravillas. Y todas las cosas serán hechas. Conclusión: No todos los días vemos a Dios, no todos los días hablamos con él. Pero estoy seguro que cada vez que oras a él antes, y esperas en su providencia, yo sé que él nos dará las respuestas, abrirá las puertas a su tiempo. También aun cuando no lo vemos, ni le hemos escuchado; necesitamos de la fe para creer que él YA NOS ESCUCHO, y por más que no tenemos su SI AUDIBLE, seguir con fe. Porque él no se quedará parado cuando nos ve obrar con fe y en fe. Es tiempo de mostrar nuestra fe. Y que esta fe sea la confirmación de Dios, la prueba que el Señor necesita ver en nosotros. Para declarar que la fe que tenemos es lo que él necesita ver para que constituya en nuestra justicia. Entonces él confirmará y cumplirá en todas las cosas que nos ha prometido. Que Dios les bendiga. |
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Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. Siempre que desees utilizar como una cita bibliográfica debe hacer referencia a: www.evangelio123.org, Pastor Dong Han David Lee, título del sermón o estudio bíblico. |
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