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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

 Sermón en el día 28 de enero de 2004

Título: Una promesa que marca el futuro

Biblia: Génesis 12:1-8

Predicador: Hno. Carlos Ortiz

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.  

2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.  

3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.  

4 Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.  

5 Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.  

6 Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el encino de More; y el cananeo estaba entonces en la tierra.  

7 Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido.  

8 Luego se pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda, teniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente; y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová.

Conocer la mente del hombre es difícil, pero adentrar en ella también lo es. Siempre tenemos las limitaciones humanas, planeamos pero siempre estamos sujetos a los cambios que ocurren en el transcurso de los sucesos.

O sea, existen tantas variables, situaciones que se presentan al hombre que el resultado obtenido es muy diferente a que hemos planeado o deseado.

Pero ¿cómo entender la mente del Señor? Estos días estamos estudiando el libro de Efesios los sábados. Y uno de los temas más difíciles de comprender es el tema de la predestinación. Que Dios nos haya elegido antes de la fundación del mundo aquellos que luego serán salvados por medio de Jesucristo.

No es fácil para la mente humana comprender y decir que eso es así. Sin la fe es imposible. Porque nos hacemos preguntas como: ¿Cómo puede Dios controlar todos los sucesos para llevar a cabo su objetivo? He ahí la grandeza de Dios. Como dice su palabra: para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.

Así siempre el hombre tuvo una respuesta para cosas que no entiende acerca de la Biblia o la obra de Dios: ¡Imposible! ¡No puede ser! ¡No lo creo! Y así cerró las páginas de la Biblia y de su entendimiento.

Abrir nuestros ojos a la altura de Dios

Como ocurre en todo aprendizaje humano, si alguien dice que es imposible, jamás avanzará más allá del límite que él se impone. Pero si impones un límite para las cosas de Dios, no podrás ver la inmensidad de Dios.

Con solo un ejemplo entre muchos es posible comparar todas las cosas que estoy diciendo: cuando miramos el cielo por la noche, nuestros ojos puede simplemente ver la luna y las miles de estrellas de la Vía Láctea. Pero por medio de los telescopios y de los descubrimientos astronómicos sabemos que existen millones de galaxias y la Vía Láctea es una de las pequeñas. Pero soñar con que podremos llegar a alguna de esas estrellas lejas es casi un imposible, hoy.

Mas para Dios, todo este gigantesco universo, queda simplemente en la palma de su mano. Como dice las palabras de Proverbios 8: 26-28 No había aún hecho la tierra, ni los campos, ni el principio del polvo del mundo. Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo; cuando afirmaba los cielos arriba, cuando afirmaba las fuentes del abismo;

Por eso, lo que nuestros ojos no alcanzan para ver, Dios nos ha dado los OJOS DE LA FE, para que podamos ver su mundo. Entonces, lo que corresponde a los hijos de Dios es no rechazar las palabras de la Biblia diciendo que es imposible, sino pedir al Señor para que el Espíritu Santo nos abra los OJOS DE LA FE.

Solamente así podremos ver a Dios, solamente así podremos ver sus obras, solamente así podremos ver su propósito en nuestra vida.

Como creyentes, no debemos rebajar el poder de Dios a nuestras posibilidades, sino levantar nuestros ojos a la altura del Poder de Dios.

Para ello es necesario que constantemente clamemos para que nos dé más FE, que nos dé su SABIDURIA, para que nos dé el entendimiento de la CIENCIA. Solamente así podrán ver que los OJOS DE LA FE es tan exacto y mucho más creíble que LOS OJOS FISICOS. ¿Por qué? Porque los ojos de la FE tiene una ventaja que los ojos físicos no tienen, pueden percibir el mundo y también puede percibir a Dios, su mundo y sus obras.

Abraham y las promesas

A partir de Abraham, vemos cómo Dios trabaja con un hombre que él ha escogido, al que lo ha llamado, le ha prometido bendiciones y de cómo Dios ha estado obrando por toda la Biblia para que tengan su cumplimiento.

Por eso, es necesario ver la obra de Dios en la totalidad, de cómo Dios hila las historias de los hombres en base a una promesa hecha. Así desde Abraham llegamos a Israel, de Israel a David, de David a Jesús, de Jesús a nosotros.

Siempre, en toda la historia, la salvación del hombre fue personal. Así Dios hizo el pacto con Noé diciendo que entrarían en el Arca. Una familia. Aquí también vemos el llamamiento de Abram, un hombre y su familia: Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.

Este llamamiento no es definitivamente general, ni para todas las naciones ni para todos los hombres que existían en esa época. Sino es bien puntual: Abram y su mujer.

Y al momento del llamamiento el Señor le hace 3 promesas:

1.      A la tierra que te mostraré.

2.      Haré de ti una nación grande.

3.      Te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Y estas promesas se constituyen en los elementos del pacto entre Dios y Abraham en el capítulo 17, y el Señor le da un carácter muy especial: Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.

¿Qué implica la palabra “Pacto Perpetuo” en este caso? Ahora que comienza el pacto, significa que Dios hará todas las cosas necesarias para que Abraham y sus hijos tengan estas 3 promesas, desde ahora y por todas las generaciones, siempre que cumplan con una condición: Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones. Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.(Génesis 17:9-10)

Las promesas de Dios a través de la Biblia

Dios para dar la tierra y hacer de Abraham una nación grande está contenido en los relatos del Antiguo Testamento.

Para dar la tierra: ustedes saben que las primeras generaciones no recibieron la tierra, sino hasta Josué. Pero de ningún modo Dios había fallado con Abraham ni con sus hijos, porque sí Abraham recibió la tierra que Dios le prometió. Porque le mostró una tierra mejor que las que pisó sus pies, la tierra del reino celestial. Pero también la tierra prometida, la recibirían sus hijos, 430 años después. Y esa tierra fue creciendo hasta su máxima extensión con el rey David. Toda la tierra que había prometido.

Para dar una nación grande: Cuando Abraham fue llamado no tenía descendencia porque su esposa era estéril. Mas luego en tiempo de Jacob eran 70. Cuando se venía un hambre terrible, Dios se adelanta y envía a José. En Egipto, se convierte en una verdadera nación, el día que salieron de Egipto eran 600 mil hombres que podían sacar espada.

Para bendecir a Abraham, todas las naciones serán benditas en ti: Vemos a lo largo de la Biblia, cómo Dios cuida de su pueblo, preserva al pueblo, escoge a personas en cada tiempo, pone a líderes en cada tiempo, mantiene a los hombres en su pureza y eso se extiende hasta Jesucristo. Luego de Jesucristo se extiende a todo el mundo, hasta llegar a nosotros. Porque dice la Palabra de Dios en Romanos 9:6-8 No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia. Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.

Por este motivo, hoy, nosotros que creemos en Jesucristo como nuestro salvador, también somos descendientes de Abraham, dice la Biblia en Romanos 2:28-29 Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.

El Plan de Dios o La Predestinación

Dijimos al comienzo que necesitamos tener LOS OJOS DE LA FE para entender a Dios, para ver a Dios y para ver las obras y maravillas de Dios.

Cuando deseamos creer simplemente en la elección de los hombres antes de la fundación del mundo, de cómo fuimos elegidos para que seamos santos y sin manchas en Jesús. Es difícil de coordinar, de entender qué pasa conmigo hoy, con mi hijo hoy, y qué pasará con los míos mañana.

Pero si sabemos mirar y si seguimos las obras y los milagros que Dios es capaz de realizar para que estas promesas de Abraham sigan con vigencia, que se cumplan en los tiempos, que sucesos increíbles sean formados, desarrollados, cómo Dios cuida para que el diablo no pueda estorbar en su plan, de cómo las distintas profecías de Dios nos avisan con antelación todas las cosas y nosotros que tenemos la Biblia en nuestras manos y vemos los resultados. Si consideramos que todas las cosas que ha prometido a Abraham se han cumplido, si vemos que todas las profecías con respecto a los hijos de Abraham se han cumplido, si confiamos de que todas las profecías y promesas de Dios se están cumpliendo en nuestra vida AHORA, ¿negaremos que existe UN PLAN DE DIOS?

¿Cuál de las profecías no se han cumplido? Solamente las apocalípticas faltan, pero se están cumpliendo una por una. Y todas se cumplirán hasta la venida de Jesucristo.

Entonces si hoy estamos aquí en la iglesia Esperanza, somos hijos de Abraham por la fe común en Jesucristo, que somos circuncidados en nuestros corazones, que hemos también sido bautizados en la muerte y resurrección de Jesucristo. ¿Cómo dejaremos de creer en el Plan de Dios? ¿Cómo dejaremos de creer en la Predestinación?

Aquel que niega la Predestinación no tiene todavía suficiente OJO ESPIRITUAL DE LA FE. Por eso, debes comenzar a orar al Señor. Y de esto mismo dice el Señor Jesucristo a la iglesia en Laodicea en Apocalipsis 3:18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.

Conclusión

¿Conoces a Dios? ¿Cómo es Dios? ¿Sabes en qué está pensado Dios ahora? ¿Sabes acaso su íntimo pensamiento?

Así que, no pequemos delante de él diciendo “No puede ser”, “No existe”, “Imposible”, si ni siquiera hemos visto a Dios. Si apenas conocemos la Palabra de Dios que él nos ha dado. Debes saber que este fue el pecado de Job, pensó que sabía todo de Dios, que tenía todos los conocimientos de cómo Dios obraba y a él mismo se consideraba justo.

Por eso, que yo no pueda ver con mis ojos de fe actual, no significa que no existe o que sea imposible. Porque si nuestra fe crece y si el Señor lo permite, podremos ver cosas más grandes.

La cuestión es nuestra fe, cuánta fe tenemos y cuánto buscamos a Dios para tenerlas. Moisés vio la espalda de Dios, Enoc y Elías fueron llevados por Dios a su seno sin ver muerte, Abraham es considerado padre de la fe y padre de todos los creyentes, el apóstol Juan y Pablo visitaron el cielo.

¿Por qué nosotros no estamos buscando estas cosas? ¿Por qué nos empecinamos en negar la existencia de un Plan de Dios, de la Predestinación, pecando contra Dios?

¿A quién Dios mostrará primero su voluntad y sus maravillas? ¿A aquel que constantemente está negando el Poder y la Capacidad de Dios ó aquel que alaba y glorifica y busca purificándose a sí mismo para llegar a la plenitud de Dios? ¿De quién se agradará Dios?

Hoy hemos visto una pequeña muestra de cómo Dios puede mover todas las cosas y el mundo para que sus promesas a Abraham tengan cumplimiento. Así cambió el futuro de Abraham. ¿Cómo puede Dios cambiar tu futuro? El lo hará según la promesa o el pacto que haya establecido contigo. También estaremos ampliando esto en los siguientes sermones.

Sé humilde delante de él. Si no puedes creer porque no tienes los ojos de la FE, ora al Señor constantemente para que él te lo ABRA. Y verás cosas tan grandes y maravillosas que solamente saldrá alabanzas de tu boca.

Que Dios te bendiga.

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