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Sermón en el día miércoles, 21 de enero de 2004

Título: El origen de las naciones

Biblia: Génesis 11:1-9

Predicador: Rev. Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

1.      Tenía ennntonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.

2.      Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí.

3.      Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillos y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.

4.      Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.

5.      Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.

6.      Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.

7.      Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.

8.      Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.

9.      Por eso fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

 

Nos sorprende ver, cómo el hombre se olvida rápidamente de todas las cosas, también de cómo las palabras de Dios son ciertas y tienen cumplimiento.

Hoy este pasaje nos muestra que si el hombre no es cambiado por el Espíritu Santo, no hay forma que el hombre tenga conciencia de Dios, ni que busque las cosas de Dios.

El Hombre

Ya en el capítulo 6, cuando Dios estaba juzgando a los hombres y antes que ocurra el diluvio estaba diciendo: Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal (v.5)

Luego vino el diluvio, murieron todos los hombres de la tierra, menos Noé y su familia.

Pero aquí debemos acotar un detalle importante. En este juicio, vemos solamente muerte y salvación. Pero no existe ninguna transformación de los hombres. Noé no fue transformado en una persona, ni su mujer, ni sus hijos ni las nueras.

Así que, el hombre seguía siendo igual. Que Noé era justo ante los ojos de Dios era una cuestión personal con el Señor. Y eso nos hace ver cómo la justicia de un hombre no se traspasa a la siguiente generación, sin que esta nueva generación no se dedique por sí mismo a una relación con Dios.

Nada es automático, ni se hereda. Por eso en Ezequiel tenemos versículos como 18:20 El alma que pecare, ésa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.

También nos indica de cómo Noé puede equivocarse y perder el juicio por la vino que hizo de la vid. Y cómo eso puede marcar diferencias y el destino de los hijos, luego de naciones.

Esto nos muestra cómo la fe, la bendición, la oración de un padre puede influir en el destino de los hijos. Seguro que ahí estuvo la mano de Dios, pero de que tiene influencia, es evidente.

En la bendición y maldición de Noé, se ven los destinos de las naciones, e incluso hasta el día de hoy eso tiene sus secuelas.

Vemos que Dios bendice a Sem y a Jafet. Pero maldice diciendo que Cam será su siervo.

Es por eso, las palabras y bendiciones de los padres, influirán en los hijos. Es por eso, siempre hay que tener cuidado con las cosas que dicen, no causar situaciones que sus hijos puedan cometer errores, pero también corresponde al padre no cometerlos.

En este aspecto, muchos padres que hoy dicen son creyentes, pero por su capricho están alejados de la iglesia, eso trae como consecuencia que sus hijos tampoco asisten a la iglesia. ¿Qué consecuencia traerá esa actitud de los padres hacia los hijos? Aquí nosotros tenemos un modelo de lo que puede ocurrir.

Y esto tiene incidencia en naciones, si hoy hablamos de naciones del primer mundo, del tercer mundo; de las naciones desarroladas, de las naciones en vías de desarrollo. Sea el nombre que deseen poner, las acciones de Noé, de sus hijos, las acciones de los hombres en Babel tienen sus consecuencias hasta el día de hoy.

El pacto olvidado

Leamos los versículos 9:7-11 Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella. Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo: He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; y con todo ser viviente que está con vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra. Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.

Dios ordenó que salga a la nueva tierra, que fructifiquen, que se multipliquen, que se procreen abundantemente llenando la tierra. Pero como les dije al comienzo, el designio de los pensamientos del corazón de ellos es de continuo solamente el mal.

Les dije que las personas que pasaron el diluvio no fueron cambiados, no nacieron de nuevo, sino que simplemente entraron y salieron del arca; el mundo cambió pero el hombre no. Así que la tendencia del hombre solamente hacia lo malo, sus pensamientos, su fe y su incredulidad no cambió.

Dios puso una señal en el cielo diciendo que ya no habrá más juicio con agua, lo dijo y prometió. Pero el hombre no cree en ello. Viven todos juntos, en la llanura de Sinar comienzan a construir una ciudad y una torre. Para que sirva de centro, de punto de unión y también como dice la biblia, para llegar al cielo.

Es un desafío a Dios, a sus palabras, es incredulidad, es no ir más allá para dominar la tierra.

Se olvidaron muy prontamente de Dios, si vemos que el que comenzó el reino de Babel es Nimrod, hijo de Cus, hijo de Cam. Vemos que son simplemente 3 generaciones.

Nos preguntamos: ¿En tres generaciones se puede olvidar de todo un juicio de Dios, del mismo Dios? Ciertamente no tenemos una respuesta exacta, pero aquí, luego de algo tan terrible. Incluso, cuando ocurrió este hecho de Babel, Sem uno de los sobrevivientes del mundo anterior, todavía vivía. Pues en el capítulo 11 aparece la genealogía de Sem y si vemos que la tierra fue repartida en los días de Peleg. Significa que en poco más de 100 años se perdió todo pacto con Dios.

Esta es la responsabilidad de todo hombre, de todo creyente, de todo padre de familia. Hoy también nosotros tenemos esta responsabilidad como cabezas de familia.

Si tu no te empecinas en seguir el camino del Señor, seguramente dentro de 100 años, tu familia ya no esté con el Señor. Si no empeñas en enseñar a tus hijos hoy en el camino del Señor, si no sufres ciertas dificultades y tragas ciertos disgustos, si no eres celoso en guardar la Palabra de Dios y si no lo enseñas con ahínco. Una pregunta que podemos hacernos hoy para que pensemos: ¿Si hoy dejamos de existir en la tierra, tus hijos seguirán en el camino de Jesucristo? ¿Serán ellos celosos por la Palabra de Dios como o más que ustedes? ¿Qué seguridad tienes que tus nietos de hoy o los futuros que algún día vendrá seguirá siendo creyente?

Es cierto que depende de la misericordia de Dios, pero como hemos visto el domingo pasado acerca del Pacto Eterno Hoy, en tu vida, ¿Qué seguridad tienes que tus hijos seguirán teniendo la misericordia de Dios, por amor a ti? Como hizo Dios con toda la descendencia de David.

La torre de Babel Hoy

Hoy podemos ver todos los idiomas que hay en el mundo. Hoy vemos cuántas naciones hay en el mundo. De cómo cada nación no se ponen de acuerdo, por el idioma, por la cultura, por los intereses. Hoy podemos ver las diferencias que tenemos incluso con países que tienen el mismo idioma como el español: Paraguay, Argentina, Uruguay.

Para qué vamos tan lejos, vemos cómo tenemos tantos problemas dentro incluso de nuestro país, el español y el guaraní. El idioma es esto, antes que riqueza y fortaleza, es una división. Vemos cómo los niños que crecieron en el guaraní, tienen problemas de aprendizaje en las escuelas. Por tanto, y por el ejemplo de Babel, nuestro pueblo también está dividido en dos oficialmente. Pero si tenemos en cuenta las otras lenguas, cuántas divisiones tenemos, y vemos cuán difícil es para esas personas o grupos integrarse a la sociedad.

Conclusión

Hoy necesitamos entender que no porque yo estoy en la iglesia, mis hijos y los siguientes seguirán también en la iglesia. Sino es necesario que cada generación sepa del pacto de Dios, que cada generación lo renueve con el consiguiente compromiso ante el Señor.

Es necesario que cada generación tiene que confesar: Tú eres mi Cristo y mi Salvador Jesucristo. Y corresponde a cada padre mostrar y enseñar a sus hijos el Temor de Dios.

También vemos que cada persona necesita nacer de nuevo, como dice las Palabras de Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Porque hemos visto cómo un juicio tan terrible como el diluvio ocurrió a los hombres, pero los hombres no aprenden de ello. Porque no cambiaba el corazón del hombre. Hoy nosotros estamos en la misma situación, tenemos el milagro de conocer a Jesucristo, necesitamos renacer en el Espíritu Santo.

Así también necesitamos orar y pedir al Señor para que todos nuestros hijos también renazcan en el espíritu y en el agua. Para que sus corazones sean cambiados. Porque si uno no renueva el pacto, si cada generación no renueva el pacto, la misericordia del primer padre seguirá, pero no se extenderá a todos los hijos de cada generación.

Cada generación tiene su responsabilidad, cada persona tiene su responsabilidad. El padre con sus hijos.

Que Dios les bendiga.

 


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Última modificación: 23 de enero de 2004