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Sermón en el día miércoles 3 de diciembre de 2003 Título: Los males a conciencia Biblia: Génesis 4:5-15 Predicador: Rev. Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza
5. Pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. 6. Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? 7. Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? Y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. 8. Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató. 9. Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? 10. Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. 11. Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. 12. Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra. 13. Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado. 14. He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará. 15. Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara. Le quiero preguntar algo, ¿cuánto han aprendido de los sermones de Génesis? ¿Están comenzando a entender cómo ver el mundo? ¿De dónde salen las cosas? Pues conoceremos más cosas, que les revelen para entender el mundo y para saber por qué necesitamos predicar a Jesucristo. Porque solamente creyendo en Jesús y renaciendo en el Espíritu Santo es que podemos cambiar para ser una nueva persona, rompiendo el deseo del hombre de hacer solamente lo malo. Cuando conocemos estas cosas, sabremos por qué los hombres del mundo son violentos, son mentirosos, son propensos a cometer males. Todo comienza en la cabeza y en el corazón Aquí vemos cuán importante es el perdón. Poder perdonar a una persona, poder aplacar un sentimiento de enojo. Veamos el versículo 4 y 5: Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. Sabemos que este sentimiento, la comparación, ver que otro sea aceptado; sin importar si hizo según la ley de Dios o no. El sentimiento de envidia, y cuando eso nace en el corazón de hombre, cómo eso se aflora y es como una semilla de odio que se planta en el corazón. Se intensifica con el tiempo y en la medida que uno piensa en ello. Y este sentimiento los lleva a hacer perder la cabeza, como se dice comunmente, pero es porque el odio, el mal domina al hombre, el odio hace nacer a más odio, y así sucesivamente. Cuando una persona no tiene una forma de aplacar esto, llega al ensañamiento, pérdida de toda razón lógica, y solamente ve lo que dicta su enojo. En nuestras visitas a la cárcel de Tacumbú vemos muchísimos casos de esta clase, personas que por la furia de un momento que no pudo ser aplacado, y hoy están marcados en su mente y por la sociedad. Solamente que no pueden retroceder. Para un incrédulo, no existe ningún mecanismo efectivo para aplacar esto. Para algunos es el odio que perdura en el tiempo, otros la venganza por mano propia, y otros por medio de juicios. Cuando este mal no puede ser eliminado, siempre queda acumulado en la persona, y hace que cambie su carácter, pero para mal. El Control del pecado Veamos el versículo 7: Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? Y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. La palabra de Dios nos dice que el hombre desde que conoce el bien y el mal, ahora puede hacer el bien y el mal. Antes, cuando no había comido el fruto del Conocimiento del Bien y del Mal, solamente el hombre podía hacer bienes. Pero no ahora. Pero con todo, puede ver que hay un bien y un mal. Que puede escoger lo bueno y lo malo. Mas vemos en Caín que el mal domina al hombre, uno porque no conoce la gravedad de eso, pero también no tiene el poder suficiente para dominar; podía enseñorearse del pecado, pero se deja llevar. Por eso la palabra de Dios dice que el pecado está a la puerta. También nos indica cuán fácil es irse al pecado, es abrir simplemente la puerta. ¿Lo difícil? Imagínense, es mantener la puerta cerrada. Esto es, controlar tus emociones, que el enojo no pase a mayores, que puedas aplacar tus sentimientos. Romper un plato en tu enojo es fácil, pero guardar tus impulsos para no tirarlo al suelo o a una persona es muy difícil. Gritar a una persona es fácil, pero orar por esa persona, calmar los nervios, bendecir a la persona. Eso es difícil. Por eso Jesús nos dice en San Mateo 5:38-39 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Luego en el versículo 44 dice: Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que estáis en los cielos. Aquí nos dice Jesús, que solamente aquel que puede dominar el enojo, el mal, perdonar y bendecir, puede ser hijo de Dios. La voz de la sangre clama desde la tierra Dios dice que la vida de una persona está en la sangre, por eso él prohibió que los hombres, coman sangre, sea de hombre o sea de cualquier animal. Y ahora comprenden por qué al comienzo, Dios había dado solamente los frutos para que el hombre se alimente. Pero luego del pecado, comienza a comer la carne. Pero cuando uno derrama la sangre cometiendo un homicidio, dice que esa sangre clama a Dios por venganza. Y el Señor dice: Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos. (Apo 13:10) Primera maldición: Este es el fin de aquel que levanta su mano para derramar la sangre. Hoy la palabra nos dice: Maldito seas tú de la tierra. Segunda maldición: cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza. (Esto se agrega a lo que Dios ya maldijo por el pecado del primer hombre) Tercera maldición: Errante y extranjero serás en la tierra. Aquí vemos cómo una maldad hace nacer a otras maldades. Cómo un odio que comienza no tiene fin, sino es consecuencia de una cadena de males. ¿Cómo cortar este mal? La respuesta está en el versículo 7: el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. Aquí nos dice que uno puede decidir a pecar o a no pecar. Pero cómo evitar el pecado. Cuando tú estás enfrascado en la oscuridad no sientes la diferencia. Pero cuando uno es lavado una vez por la Sangre de Jesucristo, entonces sabe qué es estar limpio y sucio. Qué es la dicha del perdón y el vivir en el pecado sin tener los sentidos despiertos. Por eso la biblia nos dice en 2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Aquí nos dice que todas las cosas son hechas nuevas, TODAS LAS COSAS, en todos los sentidos. Porque nacemos nuevamente con el corazón de Dios, para hacer todas las cosas que a Dios le agrada, pero también la capacidad del hombre de desechar el pecado. Vencer el pecado. Esto es ser guiado por el Espíritu Santo que nos habla Romanos 8. Y todos aquellos que son guiados por el Espíritu Santo, aquellos que pueden vencer el pecado, son hijos de Dios. ¿Cómo se nace de nuevo? Hay que creer en Jesucristo, porque solamente creyendo en él, tenemos el perdón de pecados. Tenemos la sanidad de nuestra vida. Nacemos nuevamente. Conclusión Esta es la diferencia de los creyentes. Porque hacen la voluntad de Dios. Muchos hablan de corrupción, de robo, de asesinato como maldades. Pero eso no es suficiente. Hay que hablar con el término: Pecado. Saber que existen esas maldades no hace que uno pueda dejarlo. Están recurriendo a la conciencia, a la vergüenza. Pero no es suficiente fuerza para que le hombre deje de hacerlo. Solamente la fuerza de Jesucristo hace posible que puedas sentir como pecado y que puedas dejarlo, porque el Espíritu Santo te ayuda. Por tanto, de ahora en adelante, cuando se presente algún mal, hay que vencerlo en el Nombre de Jesús. También toda persona que conoce y cree en Jesús, todos los días crece por medio de la comunión con el Espíritu Santo por medio de la oración y de la Palabra de Dios, entonces el hombre se hace cada vez más sensible y cada vez más es capaz de distinguir más pecados y los males que le invaden. Pero también probando vencer los pecados, sentirán cómo son verdaderamente hijos de Dios, equipados con el Poder de Dios. Pruébalo, vence con el Nombre de Jesús. Que Dios te Bendiga y te dé fe para creer en sus palabras. |
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Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. Siempre que desees utilizar como una cita bibliográfica debe hacer referencia a: www.evangelio123.org, Pastor Dong Han David Lee, título del sermón o estudio bíblico. |
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