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Sermón en el día miércoles 6 de abril de 2005 Título: Asegurando el futuro Biblia: Génesis 46:28-47:12 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza www.evangelio123.org 28 Y envió Jacob a Judá delante de sí a José, para que le viniese a ver en Gosén; y llegaron a la tierra de Gosén. 29 Y José unció su carro y vino a recibir a Israel su padre en Gosén; y se manifestó a él, y se echó sobre su cuello, y lloró sobre su cuello largamente. 30 Entonces Israel dijo a José: Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro, y sé que aún vives. 31 Y José dijo a sus hermanos, y a la casa de su padre: Subiré y lo haré saber a Faraón, y le diré: Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido a mí. 32 Y los hombres son pastores de ovejas, porque son hombres ganaderos; y han traído sus ovejas y sus vacas, y todo lo que tenían. 33 Y cuando Faraón os llamare y dijere: ¿Cuál es vuestro oficio? 34 entonces diréis: Hombres de ganadería han sido tus siervos desde nuestra juventud hasta ahora, nosotros y nuestros padres; a fin de que moréis en la tierra de Gosén, porque para los egipcios es abominación todo pastor de ovejas. Genesis 47:1 Vino José y lo hizo saber a Faraón, y dijo: Mi padre y mis hermanos, y sus ovejas y sus vacas, con todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canaán, y he aquí están en la tierra de Gosén. 2 Y de los postreros de sus hermanos tomó cinco varones, y los presentó delante de Faraón. 3 Y Faraón dijo a sus hermanos: ¿Cuál es vuestro oficio? Y ellos respondieron a Faraón: Pastores de ovejas son tus siervos, así nosotros como nuestros padres. 4 Dijeron además a Faraón: Para morar en esta tierra hemos venido; porque no hay pasto para las ovejas de tus siervos, pues el hambre es grave en la tierra de Canaán; por tanto, te rogamos ahora que permitas que habiten tus siervos en la tierra de Gosén. 5 Entonces Faraón habló a José, diciendo: Tu padre y tus hermanos han venido a ti. 6 La tierra de Egipto delante de ti está; en lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos; habiten en la tierra de Gosén; y si entiendes que hay entre ellos hombres capaces, ponlos por mayorales del ganado mío. 7 También José introdujo a Jacob su padre, y lo presentó delante de Faraón; y Jacob bendijo a Faraón. 8 Y dijo Faraón a Jacob: ¿Cuántos son los días de los años de tu vida? 9 Y Jacob respondió a Faraón: Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado a los días de los años de la vida de mis padres en los días de su peregrinación. 10 Y Jacob bendijo a Faraón, y salió de la presencia de Faraón. 11 Así José hizo habitar a su padre y a sus hermanos, y les dio posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramesés, como mandó Faraón. 12 Y alimentaba José a su padre y a sus hermanos, y a toda la casa de su padre, con pan, según el número de los hijos.
Normalmente los hombres queremos clasificar a Dios según reglas usuales, humanas. Queremos entender la manera que Dios trabaja, de cómo es. Incluso cuando pensamos que estamos bien encaminados, existen ciertos sucesos que salen fuera de nuestro entendimiento. Hablamos de economía, de macroeconomía, hablamos de política, de economías de gobierno. Mas vemos cómo la sequía y el hambre cambia las cosas. Cómo una familia entera, cómo una nación entera cambia de destino, cómo sus hombres viven una vida diferente por causa del hambre. Talvez hoy tengamos mayor tecnología, tengamos mayor capacidad de almacenamiento, de irrigación, de transporte, de manejo de la información. Mas nadie puede manejar un cúmulo de nube que viaja en medio del cielo. No puede cambiar la dirección del viento, no puede influir a que llueva. Por eso dice Dios: de Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan. Porque él la fundó sobre los mares, y la afirmó sobre los ríos. (Salmo 24:1-2). ¿Quién podía prever que vendría una sequía tan grande unos quince años después? Y vemos cómo la sequía y el hambre puede cambiar la vida de los hombres, puede transportar al hombre de su morada, cambiar hábitos, hacerlos vivir en un lugar nuevo y diferente. ¿No habría alguna forma de vivir por encima de todos esos problemas? ¿No se podría anticipar a esos problemas? ¿No se podría estar en el lugar correcto y evitar que el mal caiga sobre uno? Seguro que hoy también nos hacemos estas preguntas, incluso leyendo estas cosas nos quedamos abrumados. Justamento hoy los hombres viven así, abrumados por los problemas cotidianos, los cambios en las condiciones de vida, las dificultades que suceden aquí y allá, el aumento de la competencia, el deterioro de la vida. Aumentan los precios de alimentos, de productos indispensables, ¿cuándo terminará? Podremos sobrepasar todos estos problemas, ¿será que la fe en Jesús nos puede resolver estos problemas? En realidad que esto también es fe, no solamente para nuestra salvación a la vida eterna. Sino la fe para que podamos vivir en esta tierra. Anticipando a los hechos Hemos visto cómo por hechos que en su momento parecían extraños, venganza, maldades, pero que Dios los condujo para que José llegara a Egipto. ¿Quién podría imaginar que sería el salvador de su familia? Muchas veces, Dios tiene que trabajar aun con la incomprensión del hombre sobre una situación, incluso tiene que forzar una situación a lo más extremo para que el hombre y su familia se salve. Pues esta es la tendencia natural del hombre, nadie elegirá el camino malo o difícil cuando esté en una encrucijada. Hoy también, entre los creyentes, ustedes que escuchan acerca del pacto, de las promesas de Dios, de las bendiciones que el Señor les quiere dar, mas son reticientes a buscarlos con afán. Solamente después de muchos “golpes” comprendemos, pues nadie quiere elegir el “camino de Dios, a la manera de Dios”, porque la mente humana y su lógica le dicen que está mal. En el pasaje de hoy vemos la conclusión de por qué Dios tuvo que sacar forzadamente a José de la tierra de Canaán y traerlo a Egipto. Y seguro que de esta manera Dios está obrando, ANTICIPADAMENTE A LOS HECHOS, tal vez 5, 10, 20 años antes que sucedan. Tenemos en nuestras manos la biblia, escuchamos la Palabra de Dios respecto a todo lo que sucedió, la conclusión y el buen final a que Dios condujo a José y a toda la familia de Jacob. Mas hoy, ¿ustedes están sembrando para lo que ocurrirá 20 años después? Podrán hacer esta pregunta: ¿cómo puedo saber cuál es el camino para ahorrar ante Dios para los siguientes 20 ó 50 años? ¿Cuál es la fórmula para que anticipemos a los hechos que ocurrirán dentro de 30 años? Existe un solo camino y una forma hoy, la biblia nos dice: ¿quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño. El recibirá la bendición de Jehová, y justicia del Dios de salvación. Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. (Salmo 24:3-6). ¿Cómo podemos estar seguros? Para eso existe el pacto, el contrato que hace Dios con nosotros. Y sabemos que “Dios no puede mentir”. Es lo único seguro que podemos hacer hoy. Recuerden, la fe que uno tiene no es seguro incluso en nuestras manos. Tantas veces hemos prometido a Dios y hemos incumplido. Es una cosa muy diferente que tú creas que de Jehová es el mundo y su plenitud, es cierto. Mas existe una abismal diferencia a que Jehová haga un pacto contigo asegurándote el mundo y su plenitud. Veamos un ejemplo. Si tú tienes fe en Dios, ¡excelente! Tú vivirás así y lo comprobarás. ¿Mas cómo podrás asegurar que tu hijo también tendrá tu misma fe? ¿Cómo enseñarás a tu hijo para que mantenga en la misma línea que tú caminas? ¿Cómo lo harás con la tercera, la cuarta generación? Es aquí donde termina nuestro límite, pues no viviremos lo suficiente para enseñar o ver, pues ¿cómo saber y estar seguro que tu hijo enseñará de la misma manera, con el mismo celo que tú vives hoy? Y aquí viene la diferencia. Cuando tú te esfuerzas a conciencia y con voluntad, con iniciativa y perseverancia buscas a Jesús, cuando te concentras solamente en ver a ti mismo ante Dios y no lo que hacen “todo el mundo” con su fe. Llegará un momento en que Dios te dará un pacto. Hará un pacto contigo como Isaías 59:21 y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre. También tenemos ejemplos de pactos que Dios hizo con Abraham cuando dijo: bendeciré a los que te bendijeren, y los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. (Génesis 12:3). Y hoy, Abraham es el padre de todos los creyentes. Nosotros somos testigos porque hasta hoy estamos viendo por medio de la serie de sermones del Génesis cuán fiel es Dios por ese pacto que hizo con Abraham. Nos faltaría tiempo para hablar por ejemplo del pacto de Dios con el rey David, porque dijo: he puesto el socorro sobre uno que es poderoso; he exaltado a un escogido de mi pueblo. Hallé a David mi siervo; lo ungí con mi santa unción. Mi mano estará siempre con él, mi brazo también lo fortalecerá. No lo sorprenderá el enemigo, ni hijo de iniquidad lo quebrantará; sino que quebrantaré delante de él a sus enemigos, y heriré a los que le aborrecen. Mi verdad y mi misericordia están con él, y en mi nombre será exaltado su poder. Asimismo pondré su mano sobre el mar, y sobre los ríos su diestra. El me clamará: Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salvación. Yo también le pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra. Para siempre le conservaré mi misericordia, y mi pacto será firme con él. Pondré su descendencia para siempre, y su trono como los días de los cielos. Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios, si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos, entonces castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David. Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol delante de mí. Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo. (Salmo 89:19-37). Vemos que quien hoy busca a Dios a conciencia, con fervor, con fe; y a quien Dios le hace un pacto entre ambos, es Dios quien cuida que ese pacto se cumpla, no tu fe. Entonces, incluso después de tu muerte, incluso después de varias generaciones, todos tus hijos se beneficiarán de ese pacto. Corresponde a cada hombre enseñar a sus hijos acerca de este pacto, para que ellos verifiquen que es cierto y lo reclamen a Dios contantemente. ¿Para qué esforzarte más? ¿Para qué esforzarte más en la búsqueda de Dios? ¿Por qué no vivimos con la mínimo necesario en la fe? ¿Por qué queremos ser diferentes a los otros creyentes? ¿Sabes por qué? Porque Jesús dijo: pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. (San Mateo 7:7-8). Tenemos que pedir a conciencia, sabiendo qué necesitamos pedir. Si tú no crees en el pacto, no le pedirás. Si no estás convencido de que Dios puede hacer un pacto contigo, no pedirás uno para ti. Y aquí está el secreto: nadie recibe el pacto porque tú tienes fe. Sino el pacto es un contrato que hay que suscribirlo entre dos, Dios contigo. Puedes tener el escrito del pacto en tus manos, creer y comprobar lo que está escrito en la biblia y de cómo se cumplió. Mas no tiene relación contigo, porque el pacto no te pertenece, ni hace referencia a ti. El pedazo de tierra en donde vives, y dices que es tu casa, mañana en una sequía como la que está escrito en la biblia, puede cambiar de manos. Tu condición económica puede cambiar drásticamente y lo vendas. ¿por qué? la tierra y su plenitud es de Dios. Hoy, tú lo estás arrendando de Dios, por más que tengas el título, eso es transitorio. Mas si tienes un pacto con Dios, seguirás arrendándolo por generaciones. ¿Para qué esforzarte más en la fe en Jesucristo? Tienes que tener los motivos bien presentes en tu mente y en tu corazón. Nosotros no vivimos ni creemos al azar. Sino vivimos con propósito. Y si tú crees en estas palabras, lo pedirás. Los israelitas hoy fueron removidos de Canaán, la tierra prometida por Jehová a Abraham, mas cuando uno tiene el pacto de Dios, el Señor les prometió que volverían luego de 400 años. Y luego vemos en la biblia cómo eso se cumple. No importa que hoy: toda la familia de Jacob se instale en Egipto, una vez prometido, Dios lo cumple. Por eso, nosotros necesitamos aferrarnos no en las cosas materiales, no en el trabajo, no en el mundo. Sino necesitamos aferrarnos en Jehová, en Jesucristo nuestro salvador. Porque solamente él nos guardará y nos guiará más allá de la muerte. Conclusión: Hoy con la mudanza de toda la familia de Jacob a Egipto, de su establecimiento en a tierra de Gosén, obtienen lo mejor de la tierra de Egipto aun cuando tienen una profesión abominable para los egipcios que es el de “pastor de ovejas”, mas cada término del pacto que Dios hizo con Abraham se cumple. Pues Jehová dijo a Abraham: ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza. (Génesis 15:13-14). Vean cómo Dios es fiel en cumplir los términos del contrato suscripto con Abraham. ¿Lo crees? Es necesario que tú también suscribas un pacto con Dios. Hay que buscarlo a conciencia, a sabiendas. El creer en sus palabras, el obedecer en sus palabras, incluso será necesario pasar por algunas pruebas para ver si eres aprobado en la fe. Pues Dios también busca pruebas verdaderas y valederas en tu fe y en la firmeza de tu fe, para que él suscriba un pacto. ¿No harías tú lo mismo si fueras él? Cuando tú suscribes un pacto de matrimonio con tu pareja, ¿no has comprobado primeramente que él o ella sea lo que promete ser? ¿No crees que Dios buscará “ver tu fe en Jesucristo y en sus palabras”? Solamente así podrás asegurar tu futuro, y el de tu hijos. El mundo es cambiante y Dios lo cambia. Mas si estás con Dios, la roca, estarás por encima de todo y de todos. Ten fe y créelo. Que Dios te bendiga. | ||
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