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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

Sermón en el día miércoles 30 de marzo de 2005

Título: No vivimos en una isla

Biblia: Génesis 46:1-34

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

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1 Salió Israel con todo lo que tenía, y vino a Beerseba, y ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac.

2 Y habló Dios a Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí.

3 Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación.

4 Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver; y la mano de José cerrará tus ojos.

5 Y se levantó Jacob de Beerseba; y tomaron los hijos de Israel a su padre Jacob, y a sus niños, y a sus mujeres, en los carros que Faraón había enviado para llevarlo.

6 Y tomaron sus ganados, y sus bienes que habían adquirido en la tierra de Canaán, y vinieron a Egipto, Jacob y toda su descendencia consigo;

7 sus hijos, y los hijos de sus hijos consigo; sus hijas, y las hijas de sus hijos, y a toda su descendencia trajo consigo a Egipto.

8 Y éstos son los nombres de los hijos de Israel, que entraron en Egipto, Jacob y sus hijos: Rubén, el primogénito de Jacob.

9 Y los hijos de Rubén: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi.

10 Los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar, y Saúl hijo de la cananea.

11 Los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari.

12 Los hijos de Judá: Er, Onán, Sela, Fares y Zara; mas Er y Onán murieron en la tierra de Canaán. Y los hijos de Fares fueron Hezrón y Hamul.

13 Los hijos de Isacar: Tola, Fúa, Job y Simrón.

14 Los hijos de Zabulón: Sered, Elón y Jahleel.

15 Éstos fueron los hijos de Lea, los que dio a luz a Jacob en Padan-aram, y además su hija Dina; treinta y tres las personas todas de sus hijos e hijas.

16 Los hijos de Gad: Zifión, Hagui, Ezbón, Suni, Eri, Arodi y Areli.

17 Y los hijos de Aser: Imna, Isúa, Isúi, Bería, y Sera hermana de ellos. Los hijos de Bería: Heber y Malquiel.

18 Éstos fueron los hijos de Zilpa, la que Labán dio a su hija Lea, y dio a luz éstos a Jacob; por todas dieciséis personas.

19 Los hijos de Raquel, mujer de Jacob: José y Benjamín.

20 Y nacieron a José en la tierra de Egipto Manasés y Efraín, los que le dio a luz Asenat, hija de Potifera sacerdote de On.

21 Los hijos de Benjamín fueron Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamán, Ehi, Ros, Mupim, Hupim y Ard.

22 Éstos fueron los hijos de Raquel, que nacieron a Jacob; por todas catorce personas.

23 Los hijos de Dan: Husim.

24 Los hijos de Neftalí: Jahzeel, Guni, Jezer y Silem.

25 Éstos fueron los hijos de Bilha, la que dio Labán a Raquel su hija, y dio a luz éstos a Jacob; por todas siete personas.

26 Todas las personas que vinieron con Jacob a Egipto, procedentes de sus lomos, sin las mujeres de los hijos de Jacob, todas las personas fueron sesenta y seis.

27 Y los hijos de José, que le nacieron en Egipto, dos personas. Todas las personas de la casa de Jacob, que entraron en Egipto, fueron setenta.

28 Y envió Jacob a Judá delante de sí a José, para que le viniese a ver en Gosén; y llegaron a la tierra de Gosén.

29 Y José unció su carro y vino a recibir a Israel su padre en Gosén; y se manifestó a él, y se echó sobre su cuello, y lloró sobre su cuello largamente.

30 Entonces Israel dijo a José: Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro, y sé que aún vives.

31 Y José dijo a sus hermanos, y a la casa de su padre: Subiré y lo haré saber a Faraón, y le diré: Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido a mí.

32 Y los hombres son pastores de ovejas, porque son hombres ganaderos; y han traído sus ovejas y sus vacas, y todo lo que tenían.

33 Y cuando Faraón os llamare y dijere: ¿Cuál es vuestro oficio?

34 entonces diréis: Hombres de ganadería han sido tus siervos desde nuestra juventud hasta ahora, nosotros y nuestros padres; a fin de que moréis en la tierra de Gosén, porque para los egipcios es abominación todo pastor de ovejas.

 

Para que podamos entender el pasaje de hoy es necesario que refresquemos nuestra memoria dentro de la biblia y dentro de los tiempos, veamos juntos Génesis 15:

1 Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.

2 Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?

3 Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.

4 Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.

5 Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.

6 Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

7 Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra.

8 Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?

9 Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino.

10 Y tomó él todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de la otra; mas no partió las aves.

11 Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba.

12 Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.

13 Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.

14 Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.

15 Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.

16 Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.

17 Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.

18 En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates;

19 la tierra de los ceneos, los cenezeos, los admoneos,

20 los heteos, los ferezeos, los refaítas,

21 los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.

En este capítulo 15 de Génesis vemos cómo Abram ansioso por ver el cumplimiento de la promesa que Jehová, el Señor le hace nuevamente una renovación del pacto, le muestra las estrellas del cielo y le promete que su descendencia será como ellos. Mas también dice desde el versículo 13 en adelante que sus hijos serán esclavos durante cuatrocientos años. Se convertirán en una gran nación y volverían a la cuarta generación, serían enriquecidos en gran manera. Porque dice en el versículo 16 “porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.”

En el capítulo 46 de Génesis cómo estas palabras de Jehová se cumple, porque Dios crea las condiciones para que José se adelante en la tierra de Egipto, sea el señor de esa tierra, luego envía una bonanza y una sequía tan grande, para que toda la familia de Jacob tenga que irse de Canaán y se adentre en Egipto.

La Palabra tiene cumplimiento

Este es una de las realidades menos comprendidas por los hombres y difícilmente entendidas por los creyentes. Que nosotros no vivimos en una isla solitaria, que nuestra vida no es una isla. No comienza simplemente con un nacimiento y termina con nuestra muerte. Sino que todo cuanto nosotros hacemos tiene relación con nuestros padres y con nuestros hijos.

La promesa hecha a Abraham, el pacto que se estableció tiene un cumplimiento tan cierto y absoluto, por eso Jehová nunca permitió que tuvieran una tierra definitiva en la tierra de Canaán. Siempre ellos vivieron como extranjeros, eran respetados incluso temidos, mas nunca fueron los dueños de la tierra.

¿Por qué? Porque aun no era el tiempo del cumplimiento, porque aun no había llegado el colmo la maldad del amorreo hasta Dios. También porque los hijos de Abraham, en este caso los hijos de Jacob aun eran pequeños en número.

Y esto confronta muchas veces con la fe de muchos creyentes hoy, porque piensan que pueden cambiar el plan trazado por Dios con solo tener mucha fe y pedirle a Jehová.

Mas vemos en la palabra hoy que no es así. Pareciera que se están degradando, que están camino a la perdición, porque tendrían que ser siervos, esclavos de una nación. Mas también vemos que nadie puede cambiar el plan de Dios. Que el Señor tiene propósitos, tiene sus motivos que muchas veces no se nos revela.

Nosotros pensamos solamente en mi persona, en mi familia, talvez en nuestra iglesia o nuestro país. Mas Dios es Dios de todos los hombres del mundo, justo. Quien gobierna con equidad para todos los hombres.

La paciencia de los justos

Muchas veces, queremos decidir un asunto desde nuestra óptica, ahora, con nuestros pensamientos y sensibilidad. Mas notamos que existen cosas mucho más profundas, más anchas de lo que imaginamos.

Mas también con esto aprendemos que no somos una isla aislada, que nuestra vida está conectada mucho más allá de nuestro entendimiento. También que muchos de nuestras oraciones, de nuestras actitudes, de nuestro compromiso con Dios hoy, tiene reflejo en las futuras generaciones.

Entonces, vemos la responsabilidad que tenemos, porque según respondemos, según la decisión que tomemos, influirá. En el caso de Abram vemos cómo lo que le contó Jehová tiene cumplimiento. Y este viaje a Egipto para encontrarse con José y establecerse en la tierra de Gosén no iba a ser solamente por los restantes 5 años de la sequía, sino que iba a durar 430 años, hasta que Moisés guíe a este pueblo nuevamente hacia la tierra de Canaán.

Hoy nosotros estamos preocupados por un pedazo de pan, mas Jehová tiene planes por cientos de años, incluso hasta la eternidad. Así que mal hacemos si somos irresponsables hoy en la fe que tenemos, por eso, muchas de las bendiciones que aparecen en la biblia, solamente pueden recibirse cuando una o varias generaciones de la misma familia son fieles a Jehová.

Hoy, queremos por nuestra comodidad dejar de perseverar en guardar toda la Palabra de Dios, muchos quieren hacer lo que quieren. Dejan de hacer lo mínimo en buscar a Jehová. Aun hoy, muchos de ustedes son inconstantes en buscar a Jesús. Mas recuerden que cada actitud, cada inconstancia, tiene influencia en tus hijos y en las generaciones subsiguientes.

Porque mañana también, talvez dentro de 70 años, dentro de 100 años, necesitaremos de un José que salve a nuestro país, que salve a una nación, deberá nacer Moisés, ¿pero en la familia de quién nacerá? ¿En la tuya o en la mía? Por eso no vivimos en una isla, sino cada decisión que hoy tomamos a favor de Dios nuestro Padre Celestial, tiene influencia mañana.

Por eso dice la Palabra de Dios en Santiago 1:3-4 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

Tú no sabes por qué tienes que soportar una prueba hoy, porque tienes que ser afligido. Si miras solamente la montaña que está frente a ti, es para desesperarte. Es por eso que Dios nos dice: y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. (Santiago 1:5). ¿De qué sabiduría está hablando? Puede que hoy no entiendas los motivos, mas si pides al Señor Jehová el entendimiento para que puedas sobrellevar tu carga hoy, Dios puede revelarte así como lo hizo con Abram en Génesis 15, de por qué las cosas no están abriendo, te puede mostrar en visión del camino que hay que caminar. Te puede mostrar las estrellas del cielo y afirmar tu fe, para que puedas creer.

Así que, una persona sin sabiduría de Dios, es aquella que vive pensando que está en una isla, que su vida es suya y que puede hacer de ella como quiere. Y Dios incluso puede levantar de casos extremos, porque poderoso es el Señor para crear con su poder allí donde nada existe, allí donde nada es posible. Por eso dijo: nada hay imposible para Dios. (San Lucas 1:37).

También así prometió en Isaías 56:1-5 Así dijo Jehová: guardad derecho, y haced justicia; porque cercana está mi salvación para venir, y mi justicia para manifestarse. Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el día de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal. Y el extranjero que sigue a Jehová no hable diciendo: Me apartará totalmente Jehová de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo soy árbol seco. Porque así dijo Jehová: A los eunucos que guarden mis días de reposo, y escojan lo que yo quiero, y abracen mi pacto, yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá.

Por eso, todo creyente que tiene fe en Jesucristo debe saber esto: pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. (Hebreos 11:6)

La entrada a Egipto

Pareciera que es una degradación, en lugar de subir y subir, en lugar de conquistar la tierra de Canaán, Dios pareciera que les hace retroceder porque los saca fuera de la tierra prometida.

Es por eso que muchos cristianos hoy no pueden ser firmes en su fe, porque no tienen conocimiento, porque no leen la Biblia ni oran para encontrar la sabiduría de Dios, porque no le buscan entonces el Señor no les revela sus propósitos. El plan de Dios sigue oculto.

¿Parece un retroceso? Sí, a primera vista sí es un retroceso. Hoy también muchos abandonan porque se les presenta una prueba. Porque no desean sufrir. Porque no quieren llevar una cruz. Porque son acusados. Porque están degradando antes que recibir más y más bendiciones.

Por eso, en el capítulo 46 detalla nombre por nombre, por cada familia los que descendieron a Egipto, en total 66 los que vinieron de Canaán, más los cuatro de la familia de José, en total entraron en Egipto 70 personas, niños y adultos.

Luego en Números 1:44-46 dice: éstos fueron los contados, los cuales contaron Moisés y Aarón, con los príncipes de Israel, doce varones, uno por cada casa de sus padres. Y todos los contados de los hijos de Israel por las casas de sus padres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra en Israel, fueron todos los contados seiscientos tres mil quinientos cincuenta. Mas vean cómo en este número no se incluyeron los menores a veinte años, no fueron contados las mujeres, no fueron contados los hombres de la tribu de Leví.

En cuatrocientos treinta años, el pueblo de 70 se multiplicó a aproximadamente 2 millones. Verdaderamente como las estrellas del cielo en multitud, en comparación a Abram y Sara (aun sin hijos, avanzados en edad. Génesis 15).

Por tanto, si pronto no aprendemos a mirar con los ojos espirituales y entendemos en toda sabiduría de Dios, jamás podremos sostenernos, jamás nuestra paciencia tendrá su obra completa. Jamás veremos la maravillosa obra que hace nuestro Padre Celestial.

Conclusión:

Por eso, muchos creyentes hoy se ahogan en un pequeño vaso de agua, se desesperan, no entienden, no tienen paciencia, quieren sostenerse en su fe pero no pueden. Juzgan las cosas apresuradamente, en realidad no tienen más cerebro que una mula.

Y con mucha razón, el Señor nos dice en 1 Corintios 2:14-16 pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. Así que, ustedes, hoy cristianos, teniendo la fe, no lleguen a caer tan bajo como los hombres del mundo, sin entendimiento, quienes no perciben nada.

Sean creyentes con entendimiento, con discernimiento espiritual, llenos del Espíritu Santo, plenos en la mente de Cristo. Sabiendo que somos hijos de Dios, quien planea y realiza su obra, ayer, hoy y mañana. Y el que tiene entendimiento, no quedará vacío.

Y este es el hombre guiado por el Espíritu Santo: sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno. (Colosenses 4:6).

No vivas en una isla, tú no eres una isla. Tu fe para con Jesús hoy, influirá en tus generaciones futuras. Y si tus padres no plantaron correctamente, tú puedes rectificar conociendo la Palabra y haciendo lo correcto. Ten confianza en nuestro Padre Celestial.

Que Dios te bendiga.

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: 12 de enero de 2011