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Sermón en el día miércoles 9 de marzo de 2005 Título: Acostumbrados a vencer Biblia: Génesis 43:1-34 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza www.evangelio123.org Genesis 43:1 El hambre era grande en la tierra; 2 y aconteció que cuando acabaron de comer el trigo que trajeron de Egipto, les dijo su padre: Volved, y comprad para nosotros un poco de alimento. 3 Respondió Judá, diciendo: Aquel varón nos protestó con ánimo resuelto, diciendo: No veréis mi rostro si no traéis a vuestro hermano con vosotros. 4 Si enviares a nuestro hermano con nosotros, descenderemos y te compraremos alimento. 5 Pero si no le enviares, no descenderemos; porque aquel varón nos dijo: No veréis mi rostro si no traéis a vuestro hermano con vosotros. 6 Dijo entonces Israel: ¿Por qué me hicisteis tanto mal, declarando al varón que teníais otro hermano? 7 Y ellos respondieron: Aquel varón nos preguntó expresamente por nosotros, y por nuestra familia, diciendo: ¿Vive aún vuestro padre? ¿Tenéis otro hermano? Y le declaramos conforme a estas palabras. ¿Acaso podíamos saber que él nos diría: Haced venir a vuestro hermano? 8 Entonces Judá dijo a Israel su padre: Envía al joven conmigo, y nos levantaremos e iremos, a fin de que vivamos y no muramos nosotros, y tú, y nuestros niños. 9 Yo te respondo por él; a mí me pedirás cuenta. Si yo no te lo vuelvo a traer, y si no lo pongo delante de ti, seré para ti el culpable para siempre; 10 pues si no nos hubiéramos detenido, ciertamente hubiéramos ya vuelto dos veces. 11 Entonces Israel su padre les respondió: Pues que así es, hacedlo; tomad de lo mejor de la tierra en vuestros sacos, y llevad a aquel varón un presente, un poco de bálsamo, un poco de miel, aromas y mirra, nueces y almendras. 12 Y tomad en vuestras manos doble cantidad de dinero, y llevad en vuestra mano el dinero vuelto en las bocas de vuestros costales; quizá fue equivocación. 13 Tomad también a vuestro hermano, y levantaos, y volved a aquel varón. 14 Y el Dios Omnipotente os dé misericordia delante de aquel varón, y os suelte al otro vuestro hermano, y a este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, séalo. 15 Entonces tomaron aquellos varones el presente, y tomaron en su mano doble cantidad de dinero, y a Benjamín; y se levantaron y descendieron a Egipto, y se presentaron delante de José. 16 Y vio José a Benjamín con ellos, y dijo al mayordomo de su casa: Lleva a casa a esos hombres, y degüella una res y prepárala, pues estos hombres comerán conmigo al mediodía. 17 E hizo el hombre como José dijo, y llevó a los hombres a casa de José. 18 Entonces aquellos hombres tuvieron temor, cuando fueron llevados a casa de José, y decían: Por el dinero que fue devuelto en nuestros costales la primera vez nos han traído aquí, para tendernos lazo, y atacarnos, y tomarnos por siervos a nosotros, y a nuestros asnos. 19 Y se acercaron al mayordomo de la casa de José, y le hablaron a la entrada de la casa. 20 Y dijeron: Ay, señor nuestro, nosotros en realidad de verdad descendimos al principio a comprar alimentos. 21 Y aconteció que cuando llegamos al mesón y abrimos nuestros costales, he aquí el dinero de cada uno estaba en la boca de su costal, nuestro dinero en su justo peso; y lo hemos vuelto a traer con nosotros. 22 Hemos también traído en nuestras manos otro dinero para comprar alimentos; nosotros no sabemos quién haya puesto nuestro dinero en nuestros costales. 23 Él les respondió: Paz a vosotros, no temáis; vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os dio el tesoro en vuestros costales; yo recibí vuestro dinero. Y sacó a Simeón a ellos. 24 Y llevó aquel varón a los hombres a casa de José; y les dio agua, y lavaron sus pies, y dio de comer a sus asnos. 25 Y ellos prepararon el presente entretanto que venía José a mediodía, porque habían oído que allí habrían de comer pan. 26 Y vino José a casa, y ellos le trajeron el presente que tenían en su mano dentro de la casa, y se inclinaron ante él hasta la tierra. 27 Entonces les preguntó José cómo estaban, y dijo: ¿Vuestro padre, el anciano que dijisteis, lo pasa bien? ¿Vive todavía? 28 Y ellos respondieron: Bien va a tu siervo nuestro padre; aún vive. Y se inclinaron, e hicieron reverencia. 29 Y alzando José sus ojos vio a Benjamín su hermano, hijo de su madre, y dijo: ¿Es éste vuestro hermano menor, de quien me hablasteis? Y dijo: Dios tenga misericordia de ti, hijo mío. 30 Entonces José se apresuró, porque se conmovieron sus entrañas a causa de su hermano, y buscó dónde llorar; y entró en su cámara, y lloró allí. 31 Y lavó su rostro y salió, y se contuvo, y dijo: Poned pan. 32 Y pusieron para él aparte, y separadamente para ellos, y aparte para los egipcios que con él comían; porque los egipcios no pueden comer pan con los hebreos, lo cual es abominación a los egipcios. 33 Y se sentaron delante de él, el mayor conforme a su primogenitura, y el menor conforme a su menor edad; y estaban aquellos hombres atónitos mirándose el uno al otro. 34 Y José tomó viandas de delante de sí para ellos; mas la porción de Benjamín era cinco veces mayor que cualquiera de las de ellos. Y bebieron, y se alegraron con él.
Existe un dicho entre los hombres. Es difícil ganar el primer millón de dólares, pero los siguientes no cuesta tanto que los siguientes. Así también, un atleta que es joven, quien se entrena para una competencia. Lo más díficil es ganarse su primer campeonato, pero apartir de ahí, sabe qué es el sabor de ser campeón. Ya no tiene la tensión, y le es más fácil saber cuánto tiene que aspirar y cuánto tiene que prepararse. Así también el creyente también necesita tener confianza y acostumbrarse a vencer, sobre todo en la fe. Que puede vencer cualquier obstáculo. Porque lo sigue venciendo todos los días. Para eso es necesario confiar en Dios, creer en Dios que él lee en la Palabra de Dios. Comprobar personalmente que es cierto. Entonces cuando la primera vez, algo muy difícil de la palabra se cumple, automáticamente las siguientes veces es mucho más fácil que el anterior o la primera vez, eso es acostumbrarse a vencer. Estar confiado. Hoy en el capítulo 43 que hemos leído, recuerdan que la semana pasada hemos hablado de Judá, mas vean cómo con un solo hecho en un solo capítulo, por un lado Dios estaba trabajando y enalteciendo a Judá y por el otro está hablando de José. Nosotros no sabemos exactamente cómo Dios prepara a los hombres, pero aquí tenemos una muestra. A través de las pequeñas cosas, de los pequeños ministerios que ustedes están participando. Puede que ustedes digan, yo no soy el líder de este grupo, no importa, pero poco a poco, el Señor está comenzando a darle la autoridad a Judá. Es así como el Señor trabaja. Nunca deja un líder, una época o un tiempo en la historia sin uno de sus obreros para continuar la obra. Por qué? Porque hoy sea su pastor, pero mañana no lo voy a ser. Pero sí sé, que si estamos orando, el Señor está preparando al sucesor. De qué manera está preparando no lo sé, pero el Señor lo sabe. Esta es la forma que el Señor trabaja. Nunca se qué sin obrero, sin su profeta en los tiempos. Por eso muchas personas, como él dice que se quedará mucho tiempo, y yo no tengo cabida. Es ahí, tengo que tener conciencia que Dios está constantemente haciendo líderes. José está en la cumbre, pero está preparando a Judá. Acostumbrados a vencer, por qué? Necesitamos confiar Confiar una vez, confiar dos veces, y tres; para comprobar que la Palabra de Dios se cumple. Nuestra fe no es mucha, no podemos decir que nuestra fe se conservar igual nuestra fe hasta el fin del año. Tampoco podemos decir que nuestra fe seguirá creciendo todos los días. Si uno no tiene confianza y aplica la palabra obedeciendo, no hay forma que permanezca. Por eso necesita confiar en la Palabra, y la mejor manera es que la Palabra se cumple. Hoy en capítulo 43, versículo 28 dice: y ellos respondieron bien va a tu siervo, aun vive. Y se inclinaron e hicieron reverencia. Ahora sí, hubo una primera vez que los hermanos se inclinaron. Pero ¿cuántos hermanos eran? Sí fueron solamente diez. Porque su hermano Benjamín no estaba ahí. ¿El sueño de José se cumplió o no? No se cumplió el sueño de José porque, veamos en Génesis 37:6 y el les dijo…………………… Se inclinaban once manojos, no podemos decir, que por una aproximación el sueño se está cumpliendo. La primera vez también se acordó del sueño y agradeció al Señor. pero hoy once manojos se inclinaron a él. Vean con qué precisión la Palabra de Dios se cumple, ¿cuántos años después? Trece años pasaron, pero con la exactitud que la profecía de Dios se cumple, ¿qué puede tener este hombre en su corazón? Confianza, ¿no es cierto? De que puede confiar plenamente en Dios. Ahí dije manojos, es justamente por el trigo que sus hermanos habían venido. Cuando una persona, después que había pasado mucho tiempo, porque el sueño no se cumplía aun, cuando se cumple… vean de qué forma puede ayudar al hombre. De cómo tiene confianza en Dios. Cuando estas cosas se cumple la primera vez, la segunda vez. Entonces se tiene la costumbre de confiar en el Señor. ¿Saben cuándo es lo más difícil de confiar en la Palabra de Dios? Es la primera vez cuando para él era algo imposible de cumplir. Cuando confió en el Señor, obedeció a la Palabra, y pudo porque el Señor dijo, a partir de ahí siempre la primera vez queda como referencia. Entonces siempre en los momentos difíciles, nos acordamos y decimos: ¿te acordás de la primera vez, de la segunda vez? Necesitamos acostumbrarnos a vencer en la fe. Y como podemos aprender? Solamente por el lado de la confianza de que la Palabra se cumple. Yo sé que ustedes oran, pero hasta que se cumpla la primera promesa. Y cuando se cumpla esa promesa, se quedará como el más grande referente en tu corazón. A partir de ahí uno acostumbra a vencer. Entonces como dice en Romanos 8 aparece la palabra: Mas que vencedores. Piensan que una persona siempre está perdiendo respecto al pecado, pierde, y pierde, mas finalmente gana en algo pequeño decir “soy más que vencedor”, ¿saben por qué? Porque nunca se sintió vencedor. Pero cuando una persona está acostumbrado a vencer, entonces es más que vencer. Para ello hay que confiar. Que la Palabra de Dios se cumpla. Por eso tienen que ser más atrevidos. Atrevidos en la oración. ¿De qué quieres que Dios te cuide? Oren más específicos para que puedan probar que Dios está escuchando y está abriendo. Hay que ser atrevidos en la oración. Pedir dentro de que uno teme, pero hay que pedir. Hay que atreverse, sino ¿cómo se acostumbrarán a vencer? El creyente que es más que vencedor, no es el creyente que vence de vez en cuando. Mas que vencedor, podemos decir de una persona quien está venciendo todos los días. Si está acostumbrado a ver el milagro de Dios todos los días. No se dice de la persona quien mueve una vez la montaña, sino aquél que mueve todos los días, o está acostumbrado a moverla. Por eso atrévanse todos los días en la oración. Que no me pase nada, que no me resbale. Sino, Señor quiero ver cómo estás obrando en nuestra vida, comprobar por medio de la oración. Yo quiero que sean vencedores, acostumbrados a vencer tanto. Hay que saber humillarse. Aquí está la causa aproximadamente el 95% de todos los creyentes que cayeron, vencieron una vez, vencieron dos veces, pero la tercera vez dice que automáticamente vencerán. Eso no existe, porque estamos luchando contra el diablo. aunque sea la centésima vez de la misma lucha, si puedes orar como la primera vez, Señor Jesús te necesito. Entonces verán siempre. Tenemos que acostumbrarnos a vencer en nombre de Jesús. no solamente utilizar el nombre de Jesús para mi provecho. Sino nuestro interés es vencer para glorificar al Padre. ¿Jesús trabajó para sí mismo siendo Dios? Yo le estoy enseñando y mostrando lo que mi Padre me enseñó y mostró. Por eso, las veces que Jesús escuchó la voz del Padre, dijo: Tú eres mi hijo amado, en quien tengo complacencia. ¿Nosotros hijos de quién somos? ¿A quién agradaremos? ¿A mí? ¿Al pastor David? De nada sirve. ¿Ustedes van a complacer a la iglesia? Ustedes tienen que complacer al Padre y la única forma de hacer es humillarse delante de Dios, como la primera vez que desearon probar la Palabra de Dios. Entonces la primera, la segunda, la centésima vez buscarán a Jesús. ¿Sabían ustedes que buscar de la misma manera a Jesús la centésima vez es mucho más difícil? ¿Saben Por qué? Creo que esto es suficiente. Creo que con esto Dios me responderá. No ocurrirá eso. Aunque sea la millonésima vez, tiene que ser como la voz de Jesús que dijo a Pedro: Ven. Necesitamos escuchar la voz de Dios quien nos dice: Hazlo. No es decir, él me escuchó, yo tengo fe. No es lo que tu supones. Tu puedes decir y suponer todo, mas finalmente necesitamos la aprobación de Dios. ¿Por qué la fe de los hombres no crece si estamos leyendo la misma biblia? La diferencia está en la obediencia. Si lees 100 veces, mas si no obedeces no sirve. Humillarse es el secreto para que sigas venciendo hasta que se haga costumbre. Vean cómo la Palabra de Dios se cumple perfectamente, los once hermanos quienes se inclinan delante de José. Aproximadamente 13 años pasaron, pero se cumplió. Ustedes también, el día que se cumpla exactamente según tu oración, el Espíritu Santo te hará saber cuándo se está cumpliendo. Sentirás en tu corazón, ¡esto es! Experimentarán que Dios no miente nunca. Un cumplimiento es diferente al otro, pero para experimentar que Dios es fiel, tiene que cumplirse exactamente según la visión, según el sueño, según la palabra que nos ha dicho el Señor. Acostumbrense a vencer, no obedecer como viene el viento, no como la lluvia que se hace esperar. El cumplimiento en tu vida tiene que ser constante. Solamente así diremos más que vencedores. Oren para que tengan un espíritu ganador, un espíritu vencedor en ustedes. Ahí no anda el perezoso, el tranquilo. Sino hay que luchar para vencer. Atrévanse más en la oración, prueben la fidelidad del Señor Jesús. no hagan oraciones vanas, de palabreríos. Necesitamos poder responder a todas nuestras inquietudes a tal punto de no tener dudas respecto a Dios, de cómo él me responderá. Que Dios te bendiga. | ||
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