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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

Sermón en el día miércoles 2 de marzo de 2005

Título: El líder Judá.

Biblia: Génesis 42:36 – 43:15

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

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42:36 Entonces su padre Jacob les dijo: Me habéis privado de mis hijos; José no parece, ni Simeón tampoco, y a Benjamín le llevaréis; contra mí son todas estas cosas.

37. Y Rubén habló a su padre, diciendo: Harás morir a mis dos hijos, si no te lo devuelvo; entrégalo en mi mano, que yo lo devolveré a ti.

38. Y él dijo: No descenderá mi hijo con vosotros, pues su hermano ha muerto, y él solo ha quedado; y si le aconteciere algún desastre en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor al Seol.

43:1 El hambre era grande en la tierra;

2 y aconteció que cuando acabaron de comer el trigo que trajeron de Egipto, les dijo su padre: Volved, y comprad para nosotros un poco de alimento.

3 Respondió Judá, diciendo: Aquel varón nos protestó con ánimo resuelto, diciendo: No veréis mi rostro si no traéis a vuestro hermano con vosotros.

4 Si enviares a nuestro hermano con nosotros, descenderemos y te compraremos alimento.

5 Pero si no le enviares, no descenderemos; porque aquel varón nos dijo: No veréis mi rostro si no traéis a vuestro hermano con vosotros.

6 Dijo entonces Israel: ¿Por qué me hicisteis tanto mal, declarando al varón que teníais otro hermano?

7 Y ellos respondieron: Aquel varón nos preguntó expresamente por nosotros, y por nuestra familia, diciendo: ¿Vive aún vuestro padre? ¿Tenéis otro hermano? Y le declaramos conforme a estas palabras. ¿Acaso podíamos saber que él nos diría: Haced venir a vuestro hermano?

8 Entonces Judá dijo a Israel su padre: Envía al joven conmigo, y nos levantaremos e iremos, a fin de que vivamos y no muramos nosotros, y tú, y nuestros niños.

9 Yo te respondo por él; a mí me pedirás cuenta. Si yo no te lo vuelvo a traer, y si no lo pongo delante de ti, seré para ti el culpable para siempre;

10 pues si no nos hubiéramos detenido, ciertamente hubiéramos ya vuelto dos veces.

11 Entonces Israel su padre les respondió: Pues que así es, hacedlo; tomad de lo mejor de la tierra en vuestros sacos, y llevad a aquel varón un presente, un poco de bálsamo, un poco de miel, aromas y mirra, nueces y almendras.

12 Y tomad en vuestras manos doble cantidad de dinero, y llevad en vuestra mano el dinero vuelto en las bocas de vuestros costales; quizá fue equivocación.

13 Tomad también a vuestro hermano, y levantaos, y volved a aquel varón.

14 Y el Dios Omnipotente os dé misericordia delante de aquel varón, y os suelte al otro vuestro hermano, y a este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, séalo.

15 Entonces tomaron aquellos varones el presente, y tomaron en su mano doble cantidad de dinero, y a Benjamín; y se levantaron y descendieron a Egipto, y se presentaron delante de José.

 

Un día el rey que el pueblo de Israel había defraudado a Dios y el Señor dijo que daría el reino a uno mejor que Saúl. Para el nombramiento del sucesor había sido enviado Samuel a Isaí quien vivían en Belén de Judá.

Cuando Samuel vio a Eliab, el primogénito de Isaí, el profeta dijo: de cierto delante de Jehová está su ungido. Pero Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. (1 Samuel 16:6-7)

Así desfilaron 7 hijos de Isaí, pero Jehová no había aprobado a ninguno. Samuel preguntó si eran todos los hijos de Isaí, entonces éste le respondió: queda uno. Pero este último, a los hijos de Isaí era tan pequeño, que ni fue llamado, ni fue considerado opto por su padre para que sea alguien. Cuando fue llamado en el campo porque era pastor de ovejas, Jehová dijo: levántate y úngelo, porque éste es. Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. (1 Samuel 16:12-13)

El camino de Jehová

Todos leen la biblia y existen muchas maneras de ver e interpretar la Palabra de Dios.

Una manera, es la interpretación de la lógica humana: es leer la biblia e interpretarla según las leyes que los hombres utilizamos para juzgar todas las cosas. Es juzgar según el criterio del bien y del mal, de la acción y de la consecuencia. Existe una forma de interpretar para que las cosas encajen según la lógica del hombre.

En el pasaje de la biblia que hemos leído de Génesis, vemos cómo Rubén habla a su padre para que confíe en él, que él se hará responsable por la vida de su hermano menor Benjamín. Pero vemos que su padre corta tajante: no descenderá mi hijo con vosotros, pues su hermano ha muerto, y él solo ha quedado; y si le aconteciere algún desastre en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor al Seol. (v. 42:38). Generalmente se interpreta de esta manera porque Rubén había mancillado el lecho de su padre (1 Crónicas 5:1).

La segunda manera, es que todo esto está dentro del plan que Dios tiene trazado y lo está realizando, poco a poco, sin resaltar demasiado pero que se ve en la biblia como un camino bien definido.

Más tarde, cuando terminaron con toda la comida que habían comprado, Judá habló a su padre y éste sí se apoyó en su cuarto hijo. Aquí ya estaba creciendo la importancia de Judá, la preponderancia y portavoz entre sus hermanos. Realmente la biblia no indica la vida detallada de Judá, salvo sus hechos en el capítulo 38. Pero a este hombre, Dios lo está preparando, está elevando la presencia y la fuerza de Judá para lo que vendría después, cuando brillaría en lo más alto en la época de David y posteriormente en el reino sempiterno de Jesucristo.

Dios pone a los hombres necesarios

Realmente es difícil decir que porque David fue un hombre excepcionalmente bueno, Dios lo bendijo para que Jesús nazca de su familia.

Mas si vemos con atención la biblia, comprendemos que Dios no hace las cosas al azar, también el hecho que David fuera una persona importante, es más porque Dios lo sostuvo y porque él quiso que fuera así.

Por tanto, no podemos decir que David se mereció, mas bien, dentro de la guía que Dios hizo, este hombre también fue agraciado con la fe y un amor especial de Dios. Porque Jehová es quien debe ser alabado.

Vean cómo las condiciones se hacen propicias a lo largo de los tiempos, años antes Rubén, quien era el primogénito había caído, por haber amancillado el lecho de su padre al acostarse con Bilha (Génesis 35:22).

Los siguientes en importancia por orden de nacimiento es Simeón, pero éste con Leví (el cuarto) habían matado a todos los hombres de Siquem en venganza por la deshonra a Dina. También Jacob emitió un juicio acerca de estos hijos: me habéis turbado con hacerme abominable a los moradores de esta tierra, el canananeo y el ferezeo; y teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra mí y me atacarán, y seré destruido yo y mi casa. (Génesis 34:30). También en las bendiciones de Jacob a sus hijos momentos antes de morir también refleja esto: Simeón y Leví son hermanos; armas de iniquidad sus armas. En su consejo no entre mi alma, ni mi espíritu se junte en su compañía. Porque en su furor mataron hombres, y en su temeridad desjarretaron toros. Maldito su furor, que fue fiero; y su ira, que fue dura. Yo los apartaré en Jacob, y los esparciré en Israel. (Génesis 49:5-7)

Ahora, Judá es el cuarto, no podemos decir que Dios causó todos estos males a los tres primeros, como dice la biblia: cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie (Santiago 1:13). Pero sí podemos decir, que en el plan de Dios, el Señor dejó y no los sujetó ni se opuso en sus caminos para que hicieran los males que cometieron. Mas sí podemos decir que Dios cuida el camino de los hombres que él desea, para preservarlos, para cuidarlos, y aquí tenemos ejemplo en el pasaje que hemos leído, cómo la voz de Judá tiene peso y aceptación en su padre.

Así, comienza Judá a engrandecerse entre sus hermanos, incluso cuando emite su voz para que José sea vendido, en lugar de ser sacrificado en el desierto.

Esta es una muestra de la sabiduría de Dios, de cómo él prepara el camino de Jesucristo. De cómo va engrandeciendo a Judá, la tribu de Judá (que llega a ser muy poderoso entre las demás tribus), también veremos en su momento en los capítulos posteriores cómo la figura de Judá se engrandece.

Una luz que está preparado para que brille después

En todos estos capítulos que hemos leído, vemos cómo José es la figura preponderante.

José es quien salva a sus hermanos y a la familia de su padre. Incluso tiene la preferencia de su padre.

Mas vemos que no es lo que el hombre quiere ni lo que él disponga, sino que Dios tiene un camino, un plan que tiene trazado. Y en ese plan, que hasta ahora de Génesis no está del todo revelado, el Señor guarda los caminos y hace crecer a las personas que él desea.

Por eso Jesús dijo: y he aquí hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros. (San Lucas 13:30). Y esta es la gloria de Dios Todopoderoso. Pues no mira solamente los sucesos de hoy, sino que los sucesos de hoy tienen implicancia dentro de muchas generaciones.

Las palabras de Judá y sus razones, finalmente hacen convencer a su padre, parece un hecho aislado, pequeño, mas estos pequeños hechos hacen que gane fuerza, notoriedad y liderazgo entre sus hermanos. Es una muestra de la luz, que está comenzando a brillar.

Tampoco nosotros podemos olvidarnos de esto. Nadie puede ser subestimado. Pero es necesario que hasta en las pequeñas cosas, no seamos reprendidos ni reprochados.

Aquí queda una duda: ¿significa que Dios levanta solamente a aquellos que él tiene planeado y el resto no tiene esperanzas?

Seguro que hay muchas formas de ver, pero miremos de la forma positiva: aquí tenemos un ejemplo claro de cómo Dios se preocupa de las generaciones por donde nacerá Jesucristo, de cómo él preserva el camino del Cristo que nacerá.

Por ejemplo, dentro de la doctrina de la inmaculada concepción de María de la Iglesia Católica, resaltan que todos los hombres nacieron con el pecado original, pero solamente María fue una excepción. Así tratan de explicar, pero vemos que el camino de Jesucristo, de la genealogía de Jesús es mucho más profunda y planificada por Dios.

Pues vemos que Dios cuidó que cada uno de los hijos de Abraham hasta Judá y de Judá hasta David y finalmente hasta Jesucristo, cuidó de que no exista ninguna maldición.

Así podemos estar seguros, si Dios cuida de esta manera a Jesús, nosotros que fuimos adoptados hijos suyos por su voluntad, también seremos cuidados por las generaciones. Y con la fe que tenemos, nos da el entendimiento para que nos permanezcamos en esta gracia, porque él nos sujeta y porque nos dice que guardemos sus mandamientos.

Lo largo y lo corto

Hoy estamos viendo lo largo y lo corto.

Que la primogenitura de Rubén de nada sirve cuando uno no cuida a sí mismo en los mandamientos del Señor. También de nada sirve cuando Dios no tiene misericordia de un hombre para preservarlo.

Un hombre como Judá que no es protagonista anteriormente, pero poco a poco comienza a tener su voz, tiene autoridad, principalmente en los momentos difíciles. Y vemos cómo Dios puede levantar a un hombre hasta brillarlo, haciendo que nazca Jesús entre sus descendientes.

De un patriarca como Jacob, nacen 12 hijos, pero estamos viendo cómo el camino de cada uno es diferente. De cómo conoce a Jehová y cree en sus palabras, de cómo cumple sus palabras hace que los destinos de los hombres varíen grandemente.

También vemos que nadie puede tocar la voluntad de Dios, cuando elige a un hombre, él lo cuida personalmente hasta que finalmente consigue su objetivo. Entonces, ¿por más que me afane en ser celoso hoy, no podré conseguir escalar en el monte de Dios? Jesús dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre (San Mateo 20:23)

Aquí estamos entrando en el mundo de la autoridad absoluta de Dios, de su exclusiva soberanía. Nosotros no podemos exigir nada, pues la salvación viene de Dios. Solamente que nosotros tengamos de él, su gracia y su misericordia.

Y hoy, estamos en una nueva realidad, en que somos hijos de Dios, porque creemos en el nombre de Jesucristo.

Ahora, como hijos de Dios, todos somos iguales ante el Padre, y todos estamos en una misma carrera, peleando la buena batalla, acabar la carrena y guardar la fe. Como dice en Hebreos 10:39 Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.

En esta nueva etapa, sé que cada uno tiene que ganarse el ser amado por el Padre, como dijo Jesús: el que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. (San Juan 14:21)

Dios puede ser así de fiel con aquellos que le aman. Y yo sé, que aquel que gana la misericordia de Dios, él también será misericordioso. Como dice el Salmista: con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto con el hombre íntegro. Limpio te mostrarás para con el limpio, y rígido serás para con el perverso. (2 Samuel 22:26)

Conclusión:

Seguro que tenemos muchas más cosas para contar, pero la salvación viene de Jehová. El extiende su misericordia a quien quiere. Al que quiere enaltece.

Por eso, hoy dependemos de Dios más de lo que nos imaginamos.

Él será fiel con aquel que le ama, y cuidará sus generaciones. Como dice su mandamiento: no te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. (Éxodo 20:4-6).

Sí, somos hijos de Dios por medio de Jesucristo. Así como él nos muestra su fidelidad y de cómo cuida al que quiere, enaltece al que quiere y preserva al que quiere. Hoy es necesario que estemos en su misericordia, bajo las sombras de sus alas. Para que la bendición nos alcance y siga por mil generaciones, en todos los hijos.

Hoy vemos un ejemplo de cómo Dios es celoso por un hombre, y la gracia que tiene con ese hombre. ¿Estás con el favor de Jehová? Sé fiel y serás amado.

Que Dios te bendiga.

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: 12 de enero de 2011