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Sermón en el día miércoles 23 de febrero de 2005 Título: El dolor por el desconocimiento Biblia: Génesis 42:1-38 Predicador: Rev. Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza www.evangelio123.org Génesis 42:1 Viendo Jacob que en Egipto había alimentos, dijo a sus hijos: ¿Por qué os estáis mirando? 2 Y dijo: He aquí, yo he oído que hay víveres en Egipto; descended allá, y comprad de allí para nosotros, para que podamos vivir, y no muramos. 3 Y descendieron los diez hermanos de José a comprar trigo en Egipto. 4 Mas Jacob no envió a Benjamín, hermano de José, con sus hermanos; porque dijo: No sea que le acontezca algún desastre. 5 Vinieron los hijos de Israel a comprar entre los que venían; porque había hambre en la tierra de Canaán. 6 Y José era el señor de la tierra, quien le vendía a todo el pueblo de la tierra; y llegaron los hermanos de José, y se inclinaron a él rostro a tierra. 7 Y José, cuando vio a sus hermanos, los conoció; mas hizo como que no los conocía, y les habló ásperamente, y les dijo: ¿De dónde habéis venido? Ellos respondieron: De la tierra de Canaán, para comprar alimentos. 8 José, pues, conoció a sus hermanos; pero ellos no le conocieron. 9 Entonces se acordó José de los sueños que había tenido acerca de ellos, y les dijo: Espías sois; por ver lo descubierto del país habéis venido. 10 Ellos le respondieron: No, señor nuestro, sino que tus siervos han venido a comprar alimentos. 11 Todos nosotros somos hijos de un varón; somos hombres honrados; tus siervos nunca fueron espías. 12 Pero José les dijo: No; para ver lo descubierto del país habéis venido. 13 Y ellos respondieron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un varón en la tierra de Canaán; y he aquí el menor está hoy con nuestro padre, y otro no parece. 14 Y José les dijo: Eso es lo que os he dicho, afirmando que sois espías. 15 En esto seréis probados: Vive Faraón, que no saldréis de aquí, sino cuando vuestro hermano menor viniere aquí. 16 Enviad a uno de vosotros y traiga a vuestro hermano, y vosotros quedad presos, y vuestras palabras serán probadas, si hay verdad en vosotros; y si no, vive Faraón, que sois espías. 17 Entonces los puso juntos en la cárcel por tres días. 18 Y al tercer día les dijo José: Haced esto, y vivid: Yo temo a Dios. 19 Si sois hombres honrados, quede preso en la casa de vuestra cárcel uno de vuestros hermanos, y vosotros id y llevad el alimento para el hambre de vuestra casa. 20 Pero traeréis a vuestro hermano menor, y serán verificadas vuestras palabras, y no moriréis. Y ellos lo hicieron así. 21 Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia. 22 Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo y dije: No pequéis contra el joven, y no escuchasteis? He aquí también se nos demanda su sangre. 23 Pero ellos no sabían que los entendía José, porque había intérprete entre ellos. 24 Y se apartó José de ellos, y lloró; después volvió a ellos, y les habló, y tomó de entre ellos a Simeón, y lo aprisionó a vista de ellos. 25 Después mandó José que llenaran sus sacos de trigo, y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y les diesen comida para el camino; y así se hizo con ellos. 26 Y ellos pusieron su trigo sobre sus asnos, y se fueron de allí. 27 Pero abriendo uno de ellos su saco para dar de comer a su asno en el mesón, vio su dinero que estaba en la boca de su costal. 28 Y dijo a sus hermanos: Mi dinero se me ha devuelto, y helo aquí en mi saco. Entonces se les sobresaltó el corazón, y espantados dijeron el uno al otro: ¿Qué es esto que nos ha hecho Dios? 29 Y venidos a Jacob su padre en tierra de Canaán, le contaron todo lo que les había acontecido, diciendo: 30 Aquel varón, el señor de la tierra, nos habló ásperamente, y nos trató como a espías de la tierra. 31 Y nosotros le dijimos: Somos hombres honrados, nunca fuimos espías. 32 Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno no parece, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán. 33 Entonces aquel varón, el señor de la tierra, nos dijo: En esto conoceré que sois hombres honrados: dejad conmigo uno de vuestros hermanos, y tomad para el hambre de vuestras casas, y andad, 34 y traedme a vuestro hermano el menor, para que yo sepa que no sois espías, sino hombres honrados; así os daré a vuestro hermano, y negociaréis en la tierra. 35 Y aconteció que vaciando ellos sus sacos, he aquí que en el saco de cada uno estaba el atado de su dinero; y viendo ellos y su padre los atados de su dinero, tuvieron temor. 36 Entonces su padre Jacob les dijo: Me habéis privado de mis hijos; José no parece, ni Simeón tampoco, y a Benjamín le llevaréis; contra mí son todas estas cosas. 37 Y Rubén habló a su padre, diciendo: Harás morir a mis dos hijos, si no te lo devuelvo; entrégalo en mi mano, que yo lo devolveré a ti. 38 Y él dijo: No descenderá mi hijo con vosotros, pues su hermano ha muerto, y él solo ha quedado; y si le aconteciere algún desastre en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor al Seol.
Existen muchas maneras de vivir, algunos planifican su futuro, trazan metas que alcanzar y así viven. Otros viven en una forma totalmente diferente, viven el día a día, sin ningún interés por el día de mañana. Pero usualmente vemos en los hombres del mundo, que les ocurre un accidente, un incidente, una enfermedad, un cambio que marca decisivamente su vida, e incluso por sucesos que están fuera de su alcance de control. Y generalmente en estos casos, los problemas son tan grandes y tan amplio que uno no sabe por dónde comenzar a resolver el problema. Y siempre la debilidad del hombre es que siempre ve su problema de ese momento, esa enfermedad, ese accidente, el incidente en forma puntual. Es como el hombre que con sus manos trata de tapar y enmendar los agujeros que surgen en una gran represa. No puede entender que toda la represa tiene problema y se está derrumbando, mas sus ojos se enfocan en el problema local, en el agujero que apareció delante de su nariz. Generalmente las personas dicen, ¿por qué a mí? Mas no deja de ver todos los pecados, las maldades que hizo. ¡No sabe que Dios tiene su tiempo de retribución por los pecados que el hombre comete, y esto no solamente en el día del juicio final!!! Veamos algunos versículos que dicen de esto: Deuteronomio 32:35-43 Mía es la venganza y la retribución; a su tiempo su pie resbalará, porque el día de su aflicción está cercano, y lo que les está preparado se apresura. Porque Jehová juzgará a su pueblo, y por amor de sus siervos se arrepentirá, cuando viere que la fuerza pereció, y que no queda ni siervo ni libre. Y dirá: ¿dónde están sus dioses, la roca en que se refugiaban; que comían la grosura de sus sacrificios, y bebían el vino de sus libaciones? Levántense, que os ayuden y os defiendan. Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir, y yo hago vivir; yo hiero, y yo sano; y no hay quien pueda librar de mi mano. Porque yo alzaré a los cielos mi mano, y diré: Vivo yo para siempre, si afilare mi reluciente espada, y echare mano del juicio, yo tomaré venganza de mis enemigos, y daré retribución a los que me aborrecen. Embriagaré de sangre mis saetas, y mi espada devorará carne; en la sangre de los muertos y de los cautivos, en las cabezas de larga cabellera del enemigo. Alabad, naciones, a su pueblo, porque él vengará la sangre de sus siervos, y tomará venganza de sus enemigos, y hará expiación por la tierra de su pueblo. También tenemos Isaías 47:1-5: Desciende y siéntate en el polvo, virgen hija de Babilonia. Siéntate en la tierra, sin trono, hija de los caldeos; porque nunca más te llamará tierna y delicada. Toma el molino y muele harina; descubre tus guedejas, descalza los pies, descubre tus piernas, pasa los ríos. Será tu vergüenza descubierta, y tu deshonra será vista; haré retribución, y no se librará hombre alguno. Nuestro Redentor, Jehová de los ejércitos es su nombre, el Santo de Israel. Siéntate, calla, y entra en tinieblas, hija de los caldeos; porque nunca más te llamarán señora de los reinos. Como dije recién, el hombre pecador solamente ve el agujero en la represa que tiene frente a sus narices, pero no deja de ver cuánto él o ella es pecador y cómo toda la represa de su vida está derrumbando porque Jehová de los ejércitos, quien retribuye la maldad de los hombres, hoy está juzgando. Por eso, dice la biblia que Dios bendecirá a sus hijos con larga vida para que pueda ver el pago que Jehová hace en los injustos, en los impíos por sus pecados, y así el hijo de Dios alabe y también que teme más a Jehová. ¿Qué hará con los hijos de Dios? Hoy los hombres tratan de justificar a sí mismos, tratan de justificar sus actos. Pero el Señor Jehová, cuando llega el tiempo, retribuye la maldad de sus actos, y bíblicamente tenemos ejemplos de ello como Sodoma y Gomorra, como el juicio por el diluvio en época de Noé. Mas generalmente el hombre no aprende, pero también le están cerrados sus ojos y su entendimiento. Pero nosotros, hijos de Dios, que tenemos el conocimiento de Jesucristo nuestro Señor, tenemos todas las cosas para entender, para enseñar, para anticipar. Por eso, ayer en la hora de intercesión con la oración, les había dicho acerca de Efesios 1:17-18 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. Este es el extremo a que el Señor nos quiere llevar, al conocimiento, al alumbramiento de nuestro entendimiento de las cosas que pasan, tanto las celestiales como las terrenales. Y aquí está la diferencia entre los creyentes. Algunos que no son celosos por las cosas de Dios, reciben todos los males como los incrédulos, porque no tiene entendimiento de cuál es la voluntad de Dios. Tienen los mismos problemas, las mismas preocupaciones, se afanan por buscar las soluciones a su manera, muchos en su tiempo no buscaron a Dios para evitar los problemas, por eso tienen que lidiar con ellas ahora. No solamente recibe los males, y en su camino están todos los accidentes, porque se había alejado de Dios; sino que siendo creyente recibe la burla de los incrédulos porque le preguntan “¿Dónde está tu Dios?”. Ellos pueden atribuir sus desgracias a la mala suerte, pero tú que declarabas en voz alta que eras creyente, que eres cristiano o tal vez evangélico, te tildan de “¿Dónde está tu Dios? ¿Dónde está tu fe?”. Y al final, ensucias no solamente tu vida, sino que cierras las puertas del evangelio para aquellos que desean entrar. Oh tú creyente, tienes que saber que si Jehová de los ejércitos es retribuidor de los males a los hombres incrédulos e idólatras, ¿crees tú que quedará con los brazos cruzados y en forma benigna contigo, que supuestamente conoces la Palabra de Dios? Por eso, el juicio de Dios comienza con los miembros de su propia casa, para luego extenderlo a los impíos e incrédulos. El creyente tiene que tener la sensibilidad espiritual para saber que los pequeños asuntos que ocurren en tu vida y que está fuera de orden, es una advertencia, es una obra de Dios. Muchos lo quieren pasar por alto, mas tienes que saber que ese mismo enojo que tiene contigo, si se aplicara a los incrédulos sería una catástrofe grandiosa. ¿Por qué en ti es más leve? Porque estás en la misericordia del Señor. Aún ahora te quiere salvar, te quiere evitar mayores males. Así como la fiebre en el cuerpo es un primer indicio de que el cuerpo se está enfermando generalizadamente, el creyente si conociera la Palabra de Dios, ante las pequeñas señales, ante un pequeño aumento de la fiebre debería de despertarse y alarmarse. Debe orar profundamente y arrepentirse. Y llegar a descubrir dónde está el mal verdadero. Esto sí que es misericordia de Dios, porque el Señor a ti, te avisa. En cambio a los incrédulos, viene directamente el mal. Dime: ¿Quién te sustenta a ti? ¿Tú o Dios? Los males a la familia de José Hoy tenemos en la Biblia un ejemplo de cómo los hijos de Dios pueden vivir en la oscuridad cuando no tienen entendimiento. Por envidia habían querido matar, pero finalmente vendieron a su hermano. Ese peso de conciencia lo tuvieron todos los días hasta el día en que se presentaron ante José. Y ante el mal que les sobrevino, fue lo primero que pensaron. No entendieron porque de la sequía, de por qué su hermano Simeón tuvo que quedarse preso. Incluso Jacob no sabía, y estaba preso en la desesperación. Uno puede preguntarse, ¿por qué José actuó de esa manera? ¿Era una manera de retribución o de venganza? Mas vemos que él abandona ese lugar y en solitario, vemos que llora. Yo tengo una teoría respecto a eso, talvez puede ser que esa idea le haya nacido y que haya actuado de esa manera. Pero también puede ser que era al poco tiempo del inicio de la sequía, aun la autoridad y el poder de José no había crecido a tal extremo de hacer todo cuanto quisiera. O si se daba a conocer en ese momento, talvez otra vez sus diez hermanos mentirían a su padre, no daría a conocer acerca de José y finalmente no vendrían a la tierra de Egipto y morirían de hambre, porque cuando por fin José habló vemos que aun quedaban 5 años de hambre en la tierra. Tanto tiempo vivieron sin conocer la verdad. Vivieron en sus errores, en su culpabilidad, acusándose el uno al otro. Envidiando y teniendo envidia entre hermanos, nunca pudieron ser sinceros con su padre, pues siempre la confabulación y en engaño había en sus vidas. Pero lo peor, durante todo ese tiempo tenían que pecar una y otra vez, por la mentira, por el engaño, por vender a un hermano. Pero también de un padre que no estuvo enseñando acerca del Temor de Jehová. De un padre que vemos tiene que llevar las consecuencias de su pecado de haberse casado con varias mujeres, y había una disputa y maldad entre sus hijos. Al final, nadie confiaba en nadie. ¿Cómo puede uno imponer orden en esta clase de familia? Solamente cuando les sobreviene una calamidad muy grande, en este caso fue el hambre. Conclusión: El Señor Jesús vino para darnos vida, para que seamos restablecidos y restituidos de nuestra caída. Porque la elección es firme y el llamamiento eficaz. Mas dentro de Jesucristo, nosotros tenemos libertad de decidir y de buscarle, principalmente porque tenemos el entendimiento de la Palabra. Mas ¡ay! Si nosotros despreciáremos sus palabras. Por eso, tenemos que buscar más a Jesús, entender las profundidades de la sabiduría de Dios, entender su corazón, seguir su voluntad. ¿Por qué somos como ignorantes quienes sabiendo de los males que ya están escritos en la biblia, pero igual caminamos al pozo? Pero para aquellos que buscan afanosamente a Jesucristo y buscan el espíritu de sabiduría y de revelación, serán alumbrados en el conocimiento de Dios. Entenderán y sentirán el corazón de Dios por medio del Espíritu Santo. Búscalo con convicción, búscalo y serás encontrado a mitad de camino por el Señor Jesús y su Espíritu te guiará en toda esa senda. Que Dios les bendiga. | ||
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