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Sermón en el día miércoles 2 de febrero de 2005 Título: Bueno en su talento Biblia: Génesis 41:1-36 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza www.evangelio123.org 1 Aconteció que pasados dos años tuvo Faraón un sueño. Le parecía que estaba junto al río; 2 y que del río subían siete vacas, hermosas a la vista, y muy gordas, y pacían en el prado. 3 Y que tras ellas subían del río otras siete vacas de feo aspecto y enjutas de carne, y se pararon cerca de las vacas hermosas a la orilla del río; 4 y que las vacas de feo aspecto y enjutas de carne devoraban a las siete vacas hermosas y muy gordas. Y despertó Faraón. 5 Se durmió de nuevo, y soñó la segunda vez: Que siete espigas llenas y hermosas crecían de una sola caña, 6 y que después de ellas salían otras siete espigas menudas y abatidas del viento solano; 7 y las siete espigas menudas devoraban a las siete espigas gruesas y llenas. Y despertó Faraón, y he aquí que era sueño. 8 Sucedió que por la mañana estaba agitado su espíritu, y envió e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y les contó Faraón sus sueños, mas no había quien los pudiese interpretar a Faraón. 9 Entonces el jefe de los coperos habló a Faraón, diciendo: Me acuerdo hoy de mis faltas. 10 Cuando Faraón se enojó contra sus siervos, nos echó a la prisión de la casa del capitán de la guardia a mí y al jefe de los panaderos. 11 Y él y yo tuvimos un sueño en la misma noche, y cada sueño tenía su propio significado. 12 Estaba allí con nosotros un joven hebreo, siervo del capitán de la guardia; y se lo contamos, y él nos interpretó nuestros sueños, y declaró a cada uno conforme a su sueño. 13 Y aconteció que como él nos los interpretó, así fue: yo fui restablecido en mi puesto, y el otro fue colgado. 14 Entonces Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron apresuradamente de la cárcel, y se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón. 15 Y dijo Faraón a José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo interprete; mas he oído decir de ti, que oyes sueños para interpretarlos. 16 Respondió José a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón. 17 Entonces Faraón dijo a José: En mi sueño me parecía que estaba a la orilla del río; 18 y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado. 19 Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy feo aspecto; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en fealdad en toda la tierra de Egipto. 20 Y las vacas flacas y feas devoraban a las siete primeras vacas gordas; 21 y éstas entraban en sus entrañas, mas no se conocía que hubiesen entrado, porque la apariencia de las flacas era aún mala, como al principio. Y yo desperté. 22 Vi también soñando, que siete espigas crecían en una misma caña, llenas y hermosas. 23 Y que otras siete espigas menudas, marchitas, abatidas del viento solano, crecían después de ellas; 24 y las espigas menudas devoraban a las siete espigas hermosas; y lo he dicho a los magos, mas no hay quien me lo interprete. 25 Entonces respondió José a Faraón: El sueño de Faraón es uno mismo; Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer. 26 Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo. 27 También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del viento solano, siete años serán de hambre. 28 Esto es lo que respondo a Faraón. Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado a Faraón. 29 He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto. 30 Y tras ellos seguirán siete años de hambre; y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra. 31 Y aquella abundancia no se echará de ver, a causa del hambre siguiente la cual será gravísima. 32 Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla. 33 Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto. 34 Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia. 35 Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdelo. 36 Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre.
Entre las profesiones que existen en el mundo actual, hay aquellas que se denominan “consejeros”, son personas que tienen un cierto grado de preparación en el campo en donde actúan, supuestamente son sabios en sus materias, es la voz de la coherencia, de la experiencia, que puede resolver problemas complicados para los demás. Porque supuestamente, varios cerebros pensantes son mejor que uno. También están aquellos que son los críticos, que opinan sobre un asunto y juzgan el accionar de otras personas, también están los comentaristas. Estas personas siempre opinan que saben de su materia, algunos sí, otros no. En ocasiones opinan de cosas que tienen la solución perfecta, mas seguro que si se les pusiera en el lugar de la acción, no sabría cómo hacerlo. Dejando de lado el ensueño Nosotros estamos en medio de dos mundos, el mundo de Dios donde nada es imposible, y el mundo de los hombres donde el pragmatismo gobierna la vida. Realmente es muy difícil de diferenciar cómo el uno influye en el otro, en dónde está el límite de la diferencia, cómo no vivir en el ensueño y vivir en la realidad, mas sin perder tu fe y esperanza en Dios. He escuchado a muchos creyentes quienes dicen que necesitan una oportunidad como la de José, hoy son mediocres, hoy no conocen ni se esfuerzan en conocer ni en aprender, mas pretender ser buenos o serán buenos cuando les caiga un fuego de lo alto. Así siguen estáticos, esperan y esperan, no necesitan esforzarse, porque cuando el Espíritu Santo les dé el poder, no necesitarán de ningún esfuerzo. O incluso algunos esperan recibir un don especial como lo tuvo José, esperan también recibir el don para revelar sueños, y que algún presidente de turno, algún gerente de empresa tenga un sueño extraño para que él lo pueda revelar y ocupar un puesto de relevancia. Esto también pasa en la iglesia, muchos líderes y pastores esperan un poder de lo alto, un poder que les dé todo, que les haga todo, que automáticamente les abra las puertas; así son aquellos que esperan recibir un don sensacional que cause expectacularidad. Mas en su interior no son más que mediocres, que ni se esfuerzan en su vida de comunión con Jesús. Por eso, tenemos que dejar de lado el ensueño, muchos piensan encontrar a Jesús en algún camino a Damasco como ocurrió con Saulo, que recibirá todo el conocimiento y el poder, mas hoy pueden dormir hasta que eso ocurra. Se engañan a sí mismos creyendo que un milagro le hará todo. También encuentro esa actitud en el seminario, los estudiantes piensan que serán excelentes predicadores ni bien se gradúen y se conviertan en pastor. Un tiempo para aprender y prepararse Hoy les puedo asegurar que si José pasara directamente de ser un hijo querido a estar parado delante de Faraón para interpretar el sueño, seguro que no podrá interpretar el sueño ni podría dar un consejo de cómo resolver el dilema de cómo administrar estos 14 años. Hace unas semanas atrás les dije que desde el día que Dios te instala en la tierra, desde el día en que te llama dándote una visión, el Señor te provee un don, un talento especial que es tuyo. Pero ese período, desde el llamamiento hasta el cumplimiento, tiene un lapso de tiempo que es proporcional a la importancia de la obra que tendrás que hacer. Por eso, todo creyente que tiene una visión de Dios, hoy tú que eres llamado para ser hijo de Dios tienes que perfeccionarte en dos frentes: 1. En en campo espiritual: veamos el caso de José, Dios le ha proveído de un don, en especial el del sueño, de interpretar los sueños. Mas no es suficiente tenerlo, sino hay que potenciarlo, hay que aprender a utilizarlo, hay que saber la voluntad de Dios para poder utilizar el don que tiene. Otros necesitan encontrar su don, porque muchas veces no es muy evidente, tiene que preguntar al Señor Jesús por su don, hay que potenciar con la fe, con la oración, saber cuándo se puede utilizar, saber dónde utilizar. Por eso Jesús responde a sus discípulos cuando le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? Jesús les dijo: Por su poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. (San Mateo 17:19-20). También en el mismo caso, Jesús habla de la experiencia que debemos tener en los distintos casos: pero este género no sale sino con oración y ayuno. (San Mateo 17:21). También hay que saber cuándo utilizar el don que tienes según la voluntad de Dios: no deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen. (San Mateo 7:6) También necesitan ser ejercitados en la paciencia, en la prudencia, en el fervor espiritual, en la sabiduría de Dios como dice la biblia: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (2 Timoteo 3:16-17). Es cierto, en lo espiritual, por un lado tú tienes que estar muy preparado en el conocimiento de la Palabra de Dios; mas otro punto no menos importante es la experiencia, o sea, cómo y de qué forma aplicar la Palabra de Dios para cada situación. 2. en el mundo, en las ciencias: nosotros somos personas que vivimos con fe en el mundo de los hombres sin fe. Necesitamos aprender a convivir. Pero también es cierto que necesitamos ser buenos en la sabiduría de los hombres, en las ciencias, en el relacionamiento de los hombres. No porque tienes detrás de ti a Jehová Dios Todopoderoso, automáticamente el Señor te dá todo, sino que también es necesario tu esfuerzo para aprender, de estudiar, de sobresalir en el medio en que estás desempeñando, hay que vivir intensamente. Este es el caso de José, cuando él estuvo trabajando intensamente en la casa de Potifar, siendo fiel a su trabajo, Dios le bendijo y su amo se dio cuenta de eso. Mas no fue al revés. No fue bendecido abundantemente primero y luego trabajó. Luego vemos el mismo esfuerzo y fidelidad de José en la cárcel, por eso ganó la confianza del carcelero y también la bendición de Dios para progresar. Mas durante todo el tiempo que estuvo en la cárcel, desde el tiempo de 2 años que tenemos registrado en la biblia, entre la interpretación al copero al sueño de Faraón, siguió trabajando, esforzándose, y aprendiendo de todas las enseñanzas de la vida. En ningún momento se quedó a esperar, a que todo cayera del cielo. Por eso, cuando llegó la hora de interpretar el sueño a Faraón y de dar su sugerencia, pudo utilizar todos sus conocimientos hasta entonces acumulado. BUENO EN SU TALENTO Jesús nos dejó una comparación para que veamos cómo el talento que tenemos es para que lo practiquemos, que lo utilicemos: porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. (San Mateo 25:14-18) El Señor Jesús ha puesto en tus manos un gran talento, como un diamante, pero en bruto; te ha provisto de oro, pero en bruto. Y hace falta que tú te perfecciones, que lo estés puliendo, purificándolo, afinando para que sea muy precioso. Por eso, el Señor Jesús también te da el tiempo de preparación, desde que te provee de un sueño, de una visión, de una promesa de bendición hasta su cumplimiento, en ese lapso de tiempo necesitas practicar, prepararte utilizando tus talentos, aprendiendo a utilizarlos, perfeccionándolos. Sobretodo hay que saber utilizar tus talentos de acuerdo a la voluntad de Dios. Tampoco hay tiempo para descansar, porque no sabes cuándo el Señor abrirá las puertas. ¿Cuándo crees que Jehová le dio los sueños a Faraón? ¿Jehová tuvo que esperar hasta que José se pusiera a tono de las exigencias? ¿O será que Jehová trabaja en ambos sentidos, tanto en los hechos de la historia y en José mismo? Supongamos, si Jesús te quiere utilizar como obrero médico, hasta que te gradúes de la facultad de medicina, no se cumplirá el mayor de los proyectos, ¿cierto? Y cuanto más tardes, estarás con las manos atadas. ¿Y si no eres un buen médico? ¿Cómo podrías dar un buen consejo a Faraón como el de José si nunca has ensuciado tus manos de trabajo y experiencia? ¿Si siempre has sido reacio a trabajar en la iglesia, cómo podrás encargarte de una misión? ¿Cómo pretendes constituirte en líder en la iglesia, por más dones que hayas recibido de Dios, pero ninguno de los hermanos de la iglesia te conoce o si no has ganado el reconocimiento de la congregación como un buen soldado y obrero de Cristo? Talvez dirás que nadie es profeta en su tierra, ¿mas si en la pequeñas cosas no eres fiel, quién te encargará de las grandes obras? Así que tienes que ser bueno en tu talento, practicar al máximo, aprovechar todas las ocasiones posibles, no trabajar simplemente porque te gusta o no. Sino hay que trabajar sirviendo, entonces podrás lidiar con todos. Conclusión: La mediocridad espiritual no funciona ni tiene cabida en Dios. La mediocridad en sabiduría y en las ciencias no funciona ni tiene cabida en el mundo en que vivimos. Hoy necesitamos de obreros sabios, inteligentes, preparados, experimentados, capaz de realizar cualquier obra. Mas principalmente tiene que ser responsable en el talento que Dios le ha concedido. Y para ser bueno en el talento que ha recibido, no tiene que perder su cabeza ni su corazón mirando el talento ajeno, sino preocuparse en ser fiel en aquello que Jesús le ha encargado. Sino jamás serás bueno en el tuyo, y por supuesto tampoco en el talento de tu hermano. Porque el talento que tienes es exclusivo tuyo y Dios espera que tú lo realices. Imagínate que cada uno de nosotros somos una pieza de engranaje de un gran reloj, que se llama iglesia, que se llama reino de Dios. Si tú no haces debidamente tu parte, muchas cosas fracasa, muchos dependen de ti, incluso otros tendrán que hacer un doble trabajo. No sabemos cuántos repuestos tendrá Dios para cada uno de nosotros, en previsión a nuestra inoperancia, mas seguro que todo resiente cuando no podemos cumplir con nuestro talento. Así que preocúpate por ti mismo en ser bueno, un talento que brille. Que Dios te bendiga. | ||
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