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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

Sermón en el día miércoles 26 de enero de 2005

Título: Una aguja en el pajar

Biblia: Génesis 40:1 – 41:1

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

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1 Aconteció después de estas cosas, que el copero del rey de Egipto y el panadero delinquieron contra su señor el rey de Egipto.

2 Y se enojó Faraón contra sus dos oficiales, contra el jefe de los coperos y contra el jefe de los panaderos,

3 y los puso en prisión en la casa del capitán de la guardia, en la cárcel donde José estaba preso.

4 Y el capitán de la guardia encargó de ellos a José, y él les servía; y estuvieron días en la prisión.

5 Y ambos, el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban arrestados en la prisión, tuvieron un sueño, cada uno su propio sueño en una misma noche, cada uno con su propio significado.

6 Vino a ellos José por la mañana, y los miró, y he aquí que estaban tristes.

7 Y él preguntó a aquellos oficiales de Faraón, que estaban con él en la prisión de la casa de su señor, diciendo: ¿Por qué parecen hoy mal vuestros semblantes?

8 Ellos le dijeron: Hemos tenido un sueño, y no hay quien lo interprete. Entonces les dijo José: ¿No son de Dios las interpretaciones? Contádmelo ahora.

9 Entonces el jefe de los coperos contó su sueño a José, y le dijo: Yo soñaba que veía una vid delante de mí,

10 y en la vid tres sarmientos; y ella como que brotaba, y arrojaba su flor, viniendo a madurar sus racimos de uvas.

11 Y que la copa de Faraón estaba en mi mano, y tomaba yo las uvas y las exprimía en la copa de Faraón, y daba yo la copa en mano de Faraón.

12 Y le dijo José: Ésta es su interpretación: los tres sarmientos son tres días.

13 Al cabo de tres días levantará Faraón tu cabeza, y te restituirá a tu puesto, y darás la copa a Faraón en su mano, como solías hacerlo cuando eras su copero.

14 Acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí a Faraón, y me saques de esta casa.

15 Porque fui hurtado de la tierra de los hebreos; y tampoco he hecho aquí por qué me pusiesen en la cárcel.

16 Viendo el jefe de los panaderos que había interpretado para bien, dijo a José: También yo soñé que veía tres canastillos blancos sobre mi cabeza.

17 En el canastillo más alto había de toda clase de manjares de pastelería para Faraón; y las aves las comían del canastillo de sobre mi cabeza.

18 Entonces respondió José, y dijo: Ésta es su interpretación: Los tres canastillos tres días son.

19 Al cabo de tres días quitará Faraón tu cabeza de sobre ti, y te hará colgar en la horca, y las aves comerán tu carne de sobre ti.

20 Al tercer día, que era el día del cumpleaños de Faraón, el rey hizo banquete a todos sus sirvientes; y alzó la cabeza del jefe de los coperos, y la cabeza del jefe de los panaderos, entre sus servidores.

21 E hizo volver a su oficio al jefe de los coperos, y dio éste la copa en mano de Faraón.

22 Mas hizo ahorcar al jefe de los panaderos, como lo había interpretado José.

23 Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó.

41:1 Aconteció que pasados dos años tuvo Faraón un sueño.

 

Les quiero hacer una pregunta, ¿cómo se hace para buscar una aguja en un enorme pajar? Imaginando rápidamente podríamos encontrar a personas quienes buscarían afanosamente en un punto al azar y luego en el otro. También existirían personas que dirían que es imposible y abandonarían la empresa. Pero otros aceptarían hacer un trabajo difícil y sacaría la paja ordenadamente revisando cada minuciosamente, un puñado por vez.

¿Quién no encontrará jamás? ¿Quién es el que tendría suerte de encontrar? ¿Quién es el que indefectiblemente encontrará? Esto marca definitivamente el carácter de una persona.

La visión que Dios te muestra, la promesa que él te hace, también comparativamente es una aguja en el pajar del mundo y del tiempo. Tú no sabes de dónde vendrá, ni sabes cómo, ni cuándo, ni por quién. Todos tienen deseos de obtener, mas algunos están demasiado alejados, otros lo intentan a impulsos momentáneos, y otros son meticulosos y pacientes.

Cuántas veces encontramos con personas quienes desean recibir las bendiciones de Dios, mas nadie se esfuerza ni persevera. Existen tantas personas que hasta que no lo tenga en sus manos, no tiene fe.

Fe en la visión

Un día Jesús habló de dos parábolas: el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró. (San Mateo 13:44-46).

Dependiendo del tesoro, seguro que uno podrá vender todo cuanto tiene, casa, los muebles, el ganado, los enseres. Entonces, todo depende de cuán grande es el tesoro, cuán grande es el tesoro para que uno pueda arriesgarse a vender todo lo que tiene.

De la misma manera, cuán importante es la visión que Dios te ha mostrado y cuánta es la fe que tienes en Dios para que tú te arriesgues verdaderamente para conseguir esa aguja que está en medio del gran pajar. Así que es la fe que tienes en la visión, es la fe que tienes finalmente en Dios, la que definitivamente te condiciona para que actúes de una u otra forma.

Con la misma medida podemos medir la fe de los hermanos con su asistencia a la iglesia, con su vida espiritual, porque es una manera exacta de medir su fe y su esperanza.

Hoy con el ejemplo de José vemos que un hecho como el revelar los sueños a dos personas, hechos aislados y sin sentido, que al final el copero se olvidó del favor que le hizo, es un hecho comparable a una aguja en el gran pajar de la vida cotidiana y del tiempo. Hoy nosotros somos privilegiados y tenemos la biblia en mano, y en unos cuantos capítulos tenemos resumidos el relato de la vida de José. ¿Mas cómo será la vida en la realidad? En la biblia no se relata el dolor, no se relata las tristezas, el olor, las lágrimas, las oraciones, etc.

Es cierto, José tuvo esperanzas que el copero le ayudase y le rescatase. ¿Pero será que él se dedicó a ayudar sólo a ese hombre? Creo que no, sino que en todos los sentidos, diariamente él era fiel, y de la forma en que vive dedicado a su trabajo nos da una pauta de cuán convencido estaba que Dios le sacaría de ese lugar. Una interpretación es un caso aislado, al final esa pequeña esperanza que tuvo también se desvaneció cuando descubrió que el copero se olvidó de él.

¿Cuántas veces nos hemos ilusionado con un hecho o con una persona? ¿Pero una vez que terminó y te desilusionaste, sigues firme y esperanzado en las promesas y en las visiones de Dios?

Todo es cuestión de fe. De cuánto crees en Dios. Y a partir de ahí, cuán confiable es las promesas de Dios. Si tú realmente crees, entonces esa visión será una realidad como esta tiza que estoy sosteniendo o este micrófono que estoy sosteniendo. Entonces lo perseguirás sin descanso, no estarás buscando frenéticamente según tus impulsos, sino que será más mesurado, metódico y paciente.

Muchos viven en fantasías

Cuando encuentro con creyentes y hablo de temas espirituales, me quedo sorprendido por la cantidad de personas que viven en la fantasía. Viven sin dedicarse a la comunión con el Espíritu Santo pero creen que en un arrebato el Señor les proveerá de fe, de perseverancia, de paciencia, de conocimiento, les solucionará todos los problemas, tendrán el poder de Dios, vencerán, solucionarán sus problemas.

Al final, el único causante de su problema, de su postración, de su falta de fe, de su debilidad, de su pobreza, de su miseria, al final es Dios. Porque Jehová aun no le tocó, no lo bendijo. Pero vive esperanzado en que algún día el Señor cambie su suerte.

También existen otros quienes piensan que necesitan de un don especial como el de José, de interpretar sueños; necesitan de un poder divino para que todas las cosas cambien. En conclusión, otra vez el causante de su mal actual es Dios.

No hace nada, no se esfuerza en buscar a Dios, ni cuida su vida espiritual, ni va delante de Dios para mover su trono y que se acuerde de ti; en cambio está sentado esperando que llegue el día en que seas rey, o presidente de una empresa, o que todo el mundo te dé el lugar y la autoridad que sueñas.

Y porque piensa que necesita ese poder especial de Dios, no ora, ni lee la biblia, ni estudia la biblia, ni cuida su vida espiritual. Solamente asiste de vez en cuando la iglesia, y piensa que caerá y se solucionará todo.

Persigue con prudencia y fe

¿Puede una persona que no esté espiritualmente despierto interpretar un sueño dado por Dios? Muchos de ustedes dicen que mañana estarán bien, mañana moverán montañas con su fe, mas hoy es día de descanso. Mas el problema es que nunca llega ese mañana.

Este caso del encuentro de José con los siervos de Faraón sucedió en una día cualquiera, tampoco Dios le dio ningún aviso para que esté preparado. Fue un hecho aislado, pero que después de dos años se manifestó. Mas luego de dos años veremos que cuando Faraón soñó, José también le pudo dar la interpretación enseguida. Entonces podemos ver cuán despierto espiritualmente estaba, con qué buena relación andaba con el Espíritu Santo.

Porque todo don del Espíritu Santo que se te concede debe ser practicado todos los días para que persista, y para que abunde más. Los dones te son dados para que lo utilices, no para que lo guardes, porque siempre tienen que ser utilizados para la edificación de la iglesia.

¿Cómo sabes tú cuándo ocurrirán las cosas para que hoy estés dormido? Es como buscar la aguja en el pajar, por más grande que sea la paja a remover y solamente dispones de tus manos para hacerlo, si lo haces constantemente y con perseverancia, estarás más cerca que más lejos. Aquí no existe la suerte, porque es una visión que Jehová Dios Todopoderoso con juramento de ha dado. Pero es necesario que cuando ocurran las cosas, tú estés despierto.

Y una cosa más que he aprendido a lo largo de la espera, cuando tú eres fiel en lo poco, a medida que pasa el tiempo, el Señor constantemente realiza modificaciones en la visión y en las promesas, porque las palabras de Jesús son ciertas: porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. (San Mateo 13:12).

¿Por qué es así? Porque Dios quiere que los sucesos ocurran, que se realicen ciertas cosas en una época determinada, mas cuando unos que recibieron la promesa están dormidos o entretenidos en otros cosas, entonces el Señor tiene que encargar al que está haciendo su deseo, por eso tendrá más.

Mas el que es fiel, sabe aproximadamente los tiempos, porque te lo enseña el Espíritu Santo, los sucesos que ocurren, y las palabras del Señor Jesús.

Valor para hablar la voluntad de Dios

¿Quién no podría anunciar o comunicar una noticia que trae alegría? ¿Mas quién es la persona que puede decir las noticias malas? Interpretar los sueños al copero que sería restaurado en su puesto, es una buena noticia. Mas comunicar que será colgado y que las aves comerán su cabeza, no es fácil de decir. Mas tú, cuando tienes la palabra de Dios, tienes que hablar según te fue revelado por el Señor. Sea buena o sea mala. Para eso Dios te ha puesto como profeta en la tierra.

Siempre se presentarán situaciones en que tendrás que hablar en nombre de Jesucristo, siempre tendrás que dar la sabiduría de Dios a los hombres, también habrá que juzgar según la biblia. Para eso también es necesario tener autoridad espiritual para hacerlo.

En todos los actos que hagas, tienes que poder mostrar el poder de Dios, hablar con la autoridad de Dios, con el conocimiento porque eres su testigo. Para eso, es necesario que todos los días te encuentres con Dios.

Así, velando todos los días, estarás listo siempre, con paciencia encontrarás el gran tesoro, la aguja en medio del pajar. Pues siempre la visión se acerca, su cumplimiento es cercano, el tiempo se aproxima.

Conclusión

Todas estas cosas nos enseña la biblia, nos muestra por medio de los creyentes en la antigüedad, pero son ejemplos y guías para los hombres de hoy.

Sé sabio, aguarda con paciencia y busca perseverante. Aunque todos renuncien, tú tienes que seguir porque tu fe está basado en la seguridad de la promesa de Dios.

Tienes que utilizar el don que Dios te da, también perfecciona tu don, pide al Señor para que sea más abundante.

Y en el tiempo que uno menos espera, verán cómo ocurren las cosas en la dirección del cumplimiento de la visión. ¿Cómo podrás estar seguro que se cumplirá en ti la visión? Si pacientemente cuidas tu fe y estás en comunión y guía del Espíritu Santo, no fallarás nunca. Jamás puedes perder el camino.

Si esperas y buscas metódicamente y con paciencia, siempre encontrarás la aguja en el pajar. Y en todo ese proceso, tu fe te tiene que sostener.

¿CONFIAS EN JESUCRISTO? ¿TIENES FE? ESO TE SOSTENDRA HASTA EL CUMPLIMIENTO DE LA ESPERANZA.

Que Dios te bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. Siempre que desees utilizar como una cita bibliográfica debe hacer referencia a: www.evangelio123.org, Pastor Dong Han David Lee, título del sermón o estudio bíblico.

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: 12 de enero de 2011