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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

Sermón en el día miércoles, 12 de enero de 2005

Título: Esperanzas para seguir viviendo

Biblia: Génesis 39:1-23

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

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1 Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá.

2 Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio.

3 Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano.

4 Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; y él le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía.

5 Y aconteció que desde cuando le dio el encargo de su casa y de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del egipcio a causa de José, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo.

6 Y dejó todo lo que tenía en mano de José, y con él no se preocupaba de cosa alguna sino del pan que comía. Y era José de hermoso semblante y bella presencia.

7 Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo.

8 Y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene.

9 No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?

10 Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella,

11 aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí.

12 Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió.

13 Cuando vio ella que le había dejado su ropa en sus manos, y había huido fuera,

14 llamó a los de casa, y les habló diciendo: Mirad, nos ha traído un hebreo para que hiciese burla de nosotros. Vino él a mí para dormir conmigo, y yo di grandes voces;

15 y viendo que yo alzaba la voz y gritaba, dejó junto a mí su ropa, y huyó y salió.

16 Y ella puso junto a sí la ropa de José, hasta que vino su señor a su casa.

17 Entonces le habló ella las mismas palabras, diciendo: El siervo hebreo que nos trajiste, vino a mí para deshonrarme.

18 Y cuando yo alcé mi voz y grité, él dejó su ropa junto a mí y huyó fuera.

19 Y sucedió que cuando oyó el amo de José las palabras que su mujer le hablaba, diciendo: Así me ha tratado tu siervo, se encendió su furor.

20 Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel.

21 Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel.

22 Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía.

23 No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.

 

¿Hasta dónde puede ir una persona? ¿Hasta cuánto puede luchar una persona? Por eso vemos a personas quienes por sucesos de la vida, como la muerte de un ser querido, la enfermedad de algún familiar, la pérdida de un amor, la frustración de una amistad, las adversidades de la vida, afecta directamente y responden de manera tan diferente y variada. Algunos lloran, otros descargan su furia, otros se vuelven silenciosos, absortos en sus pensamientos, otros mudos, incluso aquellos que se vuelven violentos, los que entran en una depresión, los que tienen trastornos mentales y unos pocos quienes se suicidan.

Recuerdo de las atrocidades de la segunda guerra mundial o en las otras guerras, cuando los enemigos utilizan a los prisioneros de guerra, o aquellas personas que son capturados y utilizados como conejillos de India en experimentos para ver la resistencia del hombre al dolor, al hambre, al sueño, a las torturas de distintas clases.

También vemos de casos en que personas que sufren de un mismo grado de enfermedad, por ejemplo, del cárcer y algunos se mantienen estables, otros se sanan y también muchos mueren. Muchos indican el estado de salud del paciente, de su estado de ánimo, de los médicos y medicinas utilizadas, las distintas técnicas.

Nos queda otra pregunta por hacer: ¿Hasta cuándo un hombre creyente en Jesucristo puede vivir en su fe?

¿Tienes esperanzas?

Realmente es una pregunta muy difícil de responder, hay veces en que vemos a personas quienes sufren enormemente por la fe, pero esas mismas personas se caen por una pequeña trivialidad. Otros quienes no pueden traspasar una línea, quienes no pueden cruzar el umbral, para ellos, ese es el límite.

También vemos del medio en que vive, cuando existe una desesperación generalizada, cuando la situación socioeconómica y política es de una corrupción e injusticia generalizada, las personas también tienden a bajar la guardia, de dejan llevar por la podredumbre.

¿Cómo está el creyente quien vive en un medio así? Para responder tendríamos que responder otra pregunta: ¿Tienes esperanzas? ¿Tienes una visión? Le preguntaría yo primero. Porque soy de las personas que cree que si una persona tiene una visión y esperanza en Jesucristo, puede abstenerse del mal, puede seguir luchando contracorriente. Es posible mantenerse vivo y cuidar su fe.

Todo es cuestión de qué esperanzas tienes. Toda persona deja de luchar cuando pierde toda esperanza, y ni qué decir de aquellas personas quienes no tienen sueños o no tiene una esperanza de la vida. Si tú no tienes un objetivo firme y principalmente cuando tú no tienes una visión que te ha dado Jehová Dios Todopoderoso para tu vida, es imposible que puedas sostenerte. Es solamente cuestión de tiempo que tu fe se debilite tanto a que caerás en el primer gran obstáculo.

Algunos puntos a tener en cuenta

Tienes que saber que cuando Dios está guiándote por una senda que fue trazado por él, para el cumplimiento, es necesario que ocurran una serie de hechos:

1.      Tu llamamiento se hace antes: esto es evidente, Jehová te tiene que llamar antes para que estés preparado, en algunos casos, tú tienes que aceptar la propuesta del Señor. También tienes que saber en contrapartida que serás entrenado para cumplir ese propósito fielmente. Dios tiene que entrenarte, y tiene que comprobar que puedes hacerlo. Y recuerda que quien juzga si estás preparado o no es Jehová.

2.      Tiempo de preparación: Principalmente eres entrenado en el conocimiento y en la obediencia de la Palabra de Dios. Tienes que llegar a hacer de Dios y su Palabra una parte integral de tu vida diaria. También es necesario que seas probado en tu fe. Es necesario que tenga experiencias, que luchas por la fe y debe existir en ti un deseo fervoroso. Y eso tiene que mostrarse en todos los aspectos de la vida como el de José: y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano. También tiene que luchar y elegir seguir a Dios: no hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?

3.      Repetición de tu fidelidad a Jesús: cuando Potifar escuchó a su esposa y lo metió en la cárcel, ni en ese lugar se entristeció ni quedó mucho tiempo en la desesperación. Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel.

4.      Existe una progresión en los hechos: Cuando fue vendido por sus hermanos, los ismaelitas quienes le compraron podían haber vendido a cualquier otra persona, pero entró en la casa de Potifar, capitán de la guardia del Faraón. En este lugar se convirtió en mayordomo, pero nunca saldría de ese lugar para entrar al palacio de Faraón. Tuvo una degradación en su rango y privilegios, pero su siguiente destino fue la cárcel, como lo dice el versículo 20: y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel. Ahora en líneas generales, estaba en un lugar mucho más cercano a Faraón, que en la casa de Potifar (porque en casa de éste era un gran tesoro para su fortuna personal, mas no para el pueblo de Dios).

Un secreto más

Recuerda que tú has aceptado de Dios la visión que él te ha mostrado, la has soñado y orado por ella para que se cumpla. Entonces, tienes que saber que existen ciertas cosas que tienes que obviar, no puedes entretenerte en las otras cosas, en las pequeñas cosas de la vida. Siendo que tu misión es otra y no de disfrutar de la vida intermedia para perderte.

Mas tampoco caes en lo más profundo a tal punto de perder toda fe y esperanza, las cosas salen bien razonablemente, no estás demasiado encima como quisieras pero tampoco caes. Es como dos líneas, una abajo que te impide caer demasiado, pero también otra que no te permite crecer para poder desplegar tus alas en toda tu capacidad. Sabes que puedes más, sabes que podrías llegar a más, pero siempre existe algo raro y extraño que no deja desenredar todo el hilo.

Miren el caso de José, él jamás cayó demasiado bajo a tal punto de estar en la indigencia, en el anonimato, perdido en algún rincón lejano de Egipto, sino que siempre estuvo cerca del palacio. Cuando pensaba que estaba en la cima de algo, ocurrió algo y fue cortado. Fue metido en la cárcel, mas ahí también no cayó en lo profundo del pozo, sino que sobresalió.

Estas son las esperanzas para seguir viviendo

Así también lo dijo el apóstol Pablo en la Biblia en 1 Corintios 9:24-27 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos a la verdad, para recibir una corono corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

Cuando una persona tiene un sueño o una visión de Dios, sabe en qué situación está en el progreso del cumplimiento de los tiempos, tiene conocimiento aproximado del tiempo. Tiene seguridad por la fe que le ha dado el Espíritu Santo que está llegando la hora, está un poco intranquilo, mas sigue paciente y está orando con más decisión y firmeza.

¿Para qué trabajaría tan duramente José si no tuviera esperanzas? ¿Para qué trabajar de más y preocuparse de más siendo apenas un siervo y está además enriqueciendo a Potifar? Si al final, todo dinero que gane no será para él. ¿Para qué trabajar de más en la cárcel, si igual le darán de comer? Podría pasar todo el día lamentándose de su situación, contando a otros de su desgracia, despotricando a otros de su miseria, y quedarse a dormir todo el día.

Mas el que tiene esperanzas, sigue vivo, sigue luchando, sabe que está un paso más cerca que ayer, y pronto verá la promesa de Dios cumplido. Personalmente tengo un versículo que siempre me ha fortalecido en los momentos difíciles y me ha renovado la fe y la esperanza: Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? (Números 23:19).

Así que, no puedes caer más allá porque Jehová no lo permite, ni puedes desplegar todas tus alas porque aún estás un poco atado e imposibilitado. Porque existen ciertas condiciones, tiempos, sequías, hambres, enfermedades, dolor, hombres que mueren, hombres que nacen. Diversos sucesos que tienen que cumplirse antes que tú entres a escena. Dime, ¿de qué serviría que José tuviera el don de interpretar sueños, si Dios aun no le había hecho soñar a Faraón? ¿Y para qué hacerlo soñar si Dios no tenía planeado hacer venir la sequía en la tierra? ¿De qué serviría a José si aun estando en la casa de Potifar como mayordomo, y Faraón tuviera un sueño?

Renovar tus esperanzas para seguir viviendo

Cuando aun no es tiempo, tienes que seguir renovando tus esperanzas para seguir viviendo, tienes que renovar tus esperanzas para no decaer en el ánimo, ni tener una caída en tu fe. También tu confianza en Jehová no tiene que ser quebrantado.

Para eso está la repetición, orar una y otra vez, todos los días por la misma esperanza, por el mismo sueño y verás cómo el Espíritu Santo te afirma y te da una seguridad increíble, que no son simples palabras.

Tienes que renovar tus esperanzas por medio de la alimentación del Pan de Dios, de la Palabra de Dios.

Conclusión:

Si tienes o no esperanza, es la diferencia para que puedas sostenerte en la fe. Es la diferencia que te hará vivir y seguir viviendo en la fe.

Solamente con la renovación de tu fe tendrás esperanzas para seguir luchando, para seguir esperando.

También hay que ser inteligente, sabio, y sepas mirar los tiempos que están transcurriendo, saber que Dios siempre está detrás, cuando las cosas no salen demasiado, también cuando no te va del todo mal, ni te falta nada. Y sabes que en algun lugar, en algún momento se te abrirá la puerta.

Pero mientras tanto, has el mayor esfuerzo y sé fiel en las cosas que tienes en tu mano. En las obras que tienes a mano, tienes que ser fiel, porque ahí te ha puesto Jesús para que aprendas, para que entregues todo tu conocimiento y tu luz como creyente.

Sigue firme y que Dios te bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. Siempre que desees utilizar como una cita bibliográfica debe hacer referencia a: www.evangelio123.org, Pastor Dong Han David Lee, título del sermón o estudio bíblico.

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: 12 de enero de 2011