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Sermón en el día miércoles 8 de diciembre de 2004 Título: La relación entre hermanos Biblia: Génesis 37:12-36 Predicador: Rev. Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza www.evangelio123.org 12 Después fueron sus hermanos a apacentar las ovejas de su padre en Siquem. 13 Y dijo Israel a José: Tus hermanos apacientan las ovejas en Siquem: ven, y te enviaré a ellos. Y él respondió: Heme aquí. 14 E Israel le dijo: Ve ahora, mira cómo están tus hermanos y cómo están las ovejas, y tráeme la respuesta. Y lo envió del valle de Hebrón, y llegó a Siquem. 15 Y lo halló un hombre, andando él errante por el campo, y le preguntó aquel hombre, diciendo: ¿Qué buscas? 16 José respondió: Busco a mis hermanos; te ruego que me muestres dónde están apacentando. 17 Aquel hombre respondió: Ya se han ido de aquí; y yo les oí decir: Vamos a Dotán. Entonces José fue tras de sus hermanos, y los halló en Dotán. 18 Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle. 19 Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. 20 Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños. 21 Cuando Rubén oyó esto, lo libró de sus manos, y dijo: No lo matemos. 22 Y les dijo Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver a su padre. 23 Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores que tenía sobre sí; 24 y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua. 25 Y se sentaron a comer pan; y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas, bálsamo y mirra, e iban a llevarlo a Egipto. 26 Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte? 27 Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él. 28 Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto. 29 Después Rubén volvió a la cisterna, y no halló a José dentro, y rasgó sus vestidos. 30 Y volvió a sus hermanos, y dijo: El joven no parece; y yo, ¿adónde iré yo? 31 Entonces tomaron ellos la túnica de José, y degollaron un cabrito de las cabras, y tiñeron la túnica con la sangre; 32 y enviaron la túnica de colores y la trajeron a su padre, y dijeron: Esto hemos hallado; reconoce ahora si es la túnica de tu hijo, o no. 33 Y él la reconoció, y dijo: La túnica de mi hijo es; alguna mala bestia lo devoró; José ha sido despedazado. 34 Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso cilicio sobre sus lomos, y guardó luto por su hijo muchos días. 35 Y se levantaron todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso recibir consuelo, y dijo: Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol. Y lo lloró su padre. 36 Y los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia.
Cuando se tiene muchos hijos, la responsabilidad de los padres es mayor, tanto en la cantidad de alimentos y de gastos generales que aumentan. Pero lo más difícil es ser equitativo y justo para con todos, dándole el trato personalizado que requiere cada hijo según su carácter. Problemas entre hermanos y responsabilidades de los padres Hoy también vemos un caso similar, porque José era el preferido de Jacob entre sus hijos, porque era el hijo primogénito que había nacido de la mujer que más amaba, y lo tuvo después de mucho tiempo de espera. Tenía un hermano menor, Benjamín, mas el aprecio hacia José tenía un sentido especial porque su madre había muerto mientras daba a luz al segundo. De ahí que hizo una túnica de colores para José. Además de esto, siempre tenía la consideración de su padre, era quien delataba de las malas acciones de sus hermanos mayores, y la gota que sobrepasó el límite de la paciencia de sus hermanos fueron los sueños que tuvo. Entonces los muchos hijos de Jacob piensan en lo primero que se les ocurre, y tiene relación con la herencia, de quién se quedaría con mayor cantidad, mas viendo la situación todos los indicios eran que José sería el sucesor de su padre, por la preferencia que mostraba y el trato de Jacob con respecto a las mujeres que tenía. A lo largo de los años, la actitud de Jacob solamente denostaba preferencia hacia Raquel. Esta misma lucha la hemos leído muchas veces entre los discípulos cuando se aproximaban a Jerusalén, en los últimos días de Jesús, porque los discípulos se discutían entre sí quién sería el mayor, también vemos cómo la madre de Juan y Jacobo pedía abiertamente a Jesús para que sus hijos se sienten a la derecha e izquierda de Jesús en su trono. Pues la Palabra de Dios mismo dice: porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. (Gálatas 6:8) Y esta es la responsabilidad de los padres, pues el problema se agudiza porque nadie nace sabiendo, nadie tiene los dones innatos de un buen padre. Tampoco un padre puede tener alguna experiencia previa, talvez ayude que haya nacido en una familia numerosa, o que vea el ejemplo de otras familias. Mas nadie puede saber todo, nadie puede comprender todas las pequeñas situaciones que puede suscitar en la vida diaria y en las difíciles decisiones que debe tomar. ¿Cómo ser justo? ¿Cómo ser equilibrado? ¿Cómo tratar a cada hijo de la misma manera? ¿Cómo maximizar la capacidad de cada uno de sus hijos según el talento recibido de Dios? Entonces pensamos en la dedicación que debemos dar a cada hijo, el tiempo suficiente para cada hijo, y todo esto ser equitativo, justo. Por un lado está lo que el padre piensa como justo y por otro lado está el pensamiento del hijo de qué él considera justo. Seguro que cada padre tendrá una forma diferente de pensar y encarar su familia, y al final cuando uno es viejo cosechará los frutos de sus hijos. La actitud que demuestre los hijos indicará si la crianza que ha dado los padres ha sido la correcta o no. Hablamos de armonía entre padres e hijos, entre hijos, entre las personas quienes se acoplaron a la familia (nueras, yernos), la relación entre cuñados, la relación entre primos, etc. Estas son las grandes interrogantes, los sicólogos y los sociólogos, los distintos profesionales tendrán sus pensamientos, mas los padres, nosotros, no somos profesionales, ni podemos acudir por cada caso, por cada problema que surge y la solución que se requiere es inmediato. ¿Habrá una solución bíblica? Hoy en el pasaje que hemos leído vemos los celos entre hermanos, las malas decisiones, las equivocaciones, la actitud del padre, la reacción de los hijos, la maldad y el egoísmo. Existe tal complejidad que no sabemos cómo solucionar, no sabemos desde dónde iniciar. Vemos que todos los hermanos se reaccionan en conjunto porque existe preferencia hacia uno de los hijos. No porque José haya equivocado decididamente, también la reacción de los hermanos es comprensible, pero mala. Porque seguro que cada uno tendrá sus pensamientos, sus motivos, su deseo no revelado. Entre los doce hermanos hijos de Jacob, solamente José tenía un sueño profético(como hemos visto el miércoles pasado), el resto se mueve dentro del celo y la rivalidad. Y este celo y rivalidad existe porque cada uno no descubrió su sueño, porque no tiene un propósito o destino en su vida. Si cada uno tuviese el suyo y en ella se mantenía y lo buscaba afanosamente, seguro que no se enfrentarían el uno con el otro. Principalmente porque la profecía, el sueño y la visión es dado por el Espíritu Santo, y cuando uno recibe la revelación de Dios para su vida, no tiene porque mirar a los otros. Y este ejemplo tenemos en los trece apóstoles (incluyendo a Pablo), antes que fueron investidos de lo alto, cada luchaba entre sí para ver quién era mayor, otro como Pablo (Saulo) perseguía a los creyentes, mas cuando recibieron el Espíritu Santo, el Señor puso en sus corazones una misión específica. En la Biblia no aparece el destino de cada uno de los trece, salvo unos cuantos, mas en la Palabra de Dios no relata que haya habido disensiones entre los apóstoles encuanto a la autoridad, en cuanto a los ministerios. Cada uno fue hacia su camino, como dijo el apóstol Pablo: antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles), y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión. (Gálatas 2:7-9). Entonces creo firmemente y así lo hago yo, que un padre de familia debe orar por sus hijos, principalmente por sus futuros, para que el Señor te revele cuál es el destino de cada hijo, de cuál es el propósito de Dios. Y cuando tú sepas cuál es el destino que tiene preparado Dios, podrás orar firmemente, podrás guiarlos y prepararlos adecuadamente. Y estoy seguro que todas las oraciones de los padres tienen respuesta. Y esto que estoy diciendo lo podemos ver, porque al final, en Génesis capítulo 49, Jacob ora proféticamente por cada uno de sus hijos, una bendición diferente para cada uno. Y si leemos detalladamente las bendiciones, encontramos cómo serán sus destinos, qué harán. Yo estoy seguro que cuando uno está orando constantemente, el Espíritu Santo te revela estos misterios acerca de tus hijos y de sus futuros, y hoy puedes comenzar a orar, hoy puedes enseñar a sus hijos a ver sus profecías, sus sueños y visiones. Cuando el Espíritu Santo guía tu vida y la vida de tus hijos, si tú entregas tu familia y la crianza de tus hijos al Señor Jesús, él te revelará y te dará la sabiduría. También no tendrás lugar para equivocarte, talvez puedas fallar en pequeñas decisiones, mas no saldrás del destino preparado por Dios. Y también esto será beneficioso para sus hijos, porque sabrán que son un solo cuerpo en Cristo, podrán orar el uno por el otro. Nadie tendrá celos de nadie, y todos se preocuparán por la vida del otro. No como vemos hoy. Por eso veamos la actitud de José quien tuvo que sufrir por la maldad de sus hermanos, ya siendo primer ministro de Faraón, y ya muerto Jacob, los hermanos aun estaban preocupados, mas dijo José: vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él, y dijeron: henos aquí por siervos tuyos. Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón. (Génesis 50:18-21) Una analogía en la iglesia Ustedes saben que estos doce hijos forman la base de las doce tribus, el pueblo elegido por Dios, para que sean una nación. Hoy los hermanos en Cristo Jesús quienes estábamos reunidos aquí, también estamos expuestos al mismo problema que José y sus hermanos. Si ocurrió a los doce hijos de Jacob, si ocurrió a los doce discípulos de Jesús, hoy también ocurre y seguirá ocurriendo en la iglesia, y especialmente en la Iglesia Presbiteriana Esperanza. Primero: Sepan ustedes que el celo de crítica que tienen ustedes respecto a los otros hermanos que están trabajando en algún ministerio no proviene del Espíritu Santo. Todo pensamiento de rivalidad, todo menosprecio, sepan que no proviene de Jesús. Segundo: Cada uno de ustedes necesitan orar y pedir a Jesús para que les muestre el sueño y la visión para su vida. Orar constantemente para que no entren en tentación el uno al otro. Tercero: Los miembros que hoy entienden deben orar por aquellos que hoy critican, alentarlos a que vengan a orar, que se preparen por medio del curso de discipulado. Cuarto: Si tu no tienes aun una revelación del Señor Jesús para tu vida indicando el propósito para tu vida, es necesario que ores más. Seguro como hoy eres creyente e hijo de Dios, seguro que él tiene un propósito para tu vida, mas si no lo buscas afanosamente, solamente subirá el celo por su cabeza y cometerás errores muy graves. Recuerden lo que dice el Señor: así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia. (1 Corintios 14:12). También dice la Palabra de Dios: ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación. (1 Corintios 14:26). Conclusión: Hoy vemos cuán importante es que sepamos el deseo que tiene Dios para nuestras vidas, así también cuán importante es que estudies concienzudamente la Biblia y escuches los sermones. Porque muchas veces leemos la Biblia y decimos: ¡Qué malvados estos quienes vendieron a su propio hermano! Mas también nosotros estamos haciendo en la iglesia, primero porque desconocemos la Biblia, segundo porque no hemos orado para saber la voluntad de Dios para tu vida. No seas hallado que tú acusas a otros de maldad, mas tú también cometes lo mismo. El principio de que somos miembros los unos de los otros del cuerpo de Cristo, como lo dice Efesios 4:25 por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros, significa que cada uno respeta, valora y agradece porque el otro hermano existe en su vida. Seguro que esta es una tarea que tenemos pendiente en nuestra iglesia, porque tenemos que luchar todos los días, orar todos los días, mas hemos avanzado muchísimo. Hoy veo y doy gracias al Señor Jesús por los avances que hemos obtenido entre ustedes. Mas tenemos tarea pendiente porque cada día entran nuevos hermanos y hay que integrarlos, hay que enseñarlos, hay que amarlos. No exijan al otro que cambie primero, es necesario que tú lo hagas en primer lugar como dice Gálatas 4:19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros. Así que, yo tengo que cambiar, mi persona debe formar en Cristo primero, y para ello, el camino más corto que yo conozco es el Curso de Discipulado, porque Jesús mismo lo utilizó. Sean pacientes, velad en oración, sed gozosos siempre en la esperanza. Y veremos las grandes misericordias de Jesús en nuestras vidas y en la Iglesia Presbiteriana Esperanza. Que Dios les bendiga. | ||
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