Es un Ministerio más de la Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

Sermón en el día miércoles 10 de noviembre de 2004

Título: Cumplidores

Biblia: Génesis 35:1-15

Predicador: Rev. Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

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1 Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.

2 Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos.

3 Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado.

4 Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina que estaba junto a Siquem.

5 Y salieron, y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de Jacob.

6 Y llegó Jacob a Luz, que está en tierra de Canaán (ésta es Bet-el), él y todo el pueblo que con él estaba.

7 Y edificó allí un altar, y llamó al lugar El-bet-el, porque allí le había aparecido Dios, cuando huía de su hermano.

8 Entonces murió Débora, ama de Rebeca, y fue sepultada al pie de Bet-el, debajo de una encina, la cual fue llamada Alón-bacut.

9 Apareció otra vez Dios a Jacob, cuando había vuelto de Padan-aram, y le bendijo.

10 Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel.

11 También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.

12 La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra.

13 Y se fue de él Dios, del lugar en donde había hablado con él.

14 Y Jacob erigió una señal en el lugar donde había hablado con él, una señal de piedra, y derramó sobre ella libación, y echó sobre ella aceite.

15 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios había hablado con él, Bet-el.

 

Si nosotros sabemos quién es nuestro Dios, Jehová de los ejércitos, sé que nuestra vida se enderezará, y el hombre temerá. El problema es que muchos buscan a Jehová de los ejércitos, sin saber cómo es él, la dimensión de su grandeza, pero también tiene aspectos que los hombres nos olvidamos, dejamos de lado que él también tiene un carácter, una personalidad y reglas con que obra.

Cuando el hombre desconoce

Cuando el hombre desconoce a Dios, no hay forma de buscarle correctamente, ni de responder debidamente. Pero en esta etapa, el Señor nos busca para salvarnos él, luego nos va revelando poco a poco su ser.

Y es aquí en donde debemos aprender correctamente el carácter de Dios. No tenemos tiempo para perder, no hay lugar para errores. Porque el compromiso que tenemos con él, es mutuo. Si tú pides algo, él también exige una contrapartida.

Pero verdaderamente, lo que él nos da es inmenso, es un precio tan grande, que el hombre no puede pagar nunca. Es como la parábola de Jesús quien dijo acerca de un deudor quien debía a su señor 10 mil talentos. Nunca en su vida, trabajando y ganando podría pagar este precio. Pero todo eso, el señor lo ha perdonado simplemente por misericordia.

Mas así vemos también que él nos exige una contrapartida, que nosotros perdonemos a nuestros deudores, lo poco que nos deben. Sino, hasta el perdón que hemos recibido de nuestra deuda, él lo volverá a cobrar.

Y cuando el hombre desconoce estos principios, hace lo que quiere, ama a Dios cuando tiene tiempo, al final se tiene una mezcla y que no produce nada provechoso. Mas en todo este proceso, existe solamente un perdedor: el creyente. Porque debes saber que Dios no necesita de ti para hacer una obra, no depende de ti para que la historia siga. Porque cuando Elías dijo que estaba solo peleando contra todos, Jehová dijo que se había reservado a siete mil quienes no habían doblado rodillas ante Baal.

Hay que responder cuando es tiempo

Muchos piensan que pueden responder cuando quieren, cuando desean.

Hoy con la Palabra de Dios hemos visto que no es así, nuestro Dios nos da, él aparece cuando estamos necesitados, cuando todavía somos niños, él nos guía sin que nosotros lo solicitemos constantemente.

Mas cuando pasa el tiempo, cuando ya somos conocedores de la palabra, cuando hemos crecido un poco, él también espera una retribución.

Generalmente conocemos a Dios en momentos difíciles, le buscamos cuando estamos necesitados, cuando estamos enfermos, desamparados, abandonados, cuando no tenemos otra opción, vemos que la opción de Jesucristo es una salida.

Pero también vemos cómo movidos por la desesperación, hacemos muchas promesas, muchos votos, como lo hizo Jacob el día que huía encontró a Jehová. Al comienzo fue una salida desesperada, porque estaba solo, desamparado, con miedo.

Mas hubo un problema en él, que mientras duraba sus años de vivir solitariamente, no buscó a Dios. No entró a conocerle más, no había una comunión personal con Dios, porque no existe registros sobre esto en la biblia. Siguió viviendo su vida, hasta que Dios volvió a aparecerle y decirle que era tiempo para volver junto a su padre.

También la situación de su medio era insostenible, había amenazas en la casa de su suegro, era utilizado, no tenía la paga por el trabajo que hacía, su vida se hacía más y más penoso. Al fin, Dios le aparece en Génesis 31:3 y le dice: Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo.

Vimos cómo luchó con el ángel de Dios para recibir la bendición. Mas también no pasó más allá.

Aun no sabía cuan celoso era Dios, no sabía correctamente cómo responder a Dios, porque cuando era tiempo no había practicado. Es así que ocurre el caso de Dina. Muchas personas pueden decir que es incomprensible. Mas veinte años transcurrieron para que Jacob aprendiera, mas no aprendió casi nada. Es muy olvidadizo. Hace las cosas a medias, es entonces que cuando vuelve tiene el caso de la violación de Dina. También surgió un problema más, sus hijos Simeón y Leví mataron a todos los hombres de la ciudad de Siquem, y había gran enojo y deseos de venganza. Su nueva vida en la tierra de Canaán no estaba comenzando como debe. Ya tenía enemigos en la tierra, había miedo.

Tiempo para conocer a Dios

Muchas personas conocen a Dios, reciben a Jesucristo como salvador en momentos críticos de su vida, cuando existía grandes peligros, cuando existía mucho dolor, cuando se necesitaba de grandes consolaciones.

Mas no son observadores, ni son atentos a las señales, y en los comienzos, en todos los casos vemos que Dios sana primeramente al hombre, lo salva primero, lo rescata primero. Por ejemplo del caso de Bartimeo el ciego, quien le gritó desde el lugar en donde estaba sentado: ¡Jesús hijo de David! ¡Jesús hijo de David! Cuando Jesús le llamó, le preguntó qué deseaba, y le dijo enseguida: ¡Que reciba la vista! Jesús le concedió y sanó al ciego. Y éste enseguida le siguió.

Jacob vio la visión, y recibió la promesa de Dios, el Señor le fue guiando, pero Jacob no se dio cuenta. Recién cuando ocurrió todo el desastre, Dios le apareció una vez más y le dice como hemos leído hoy: levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. Fíjense en el celo que Dios tiene de recibir todo voto que el hombre hace, no le dice simplemente súbete a Bet-el, sino sube a Bet-el y haz el altar al Dios que te apareció cuando huías de Esaú. Más de veinte años pasaron, talvez Jacob se olvidó, mas Dios no.

Durante veinte años Jacob tenía tiempo para aprender de Jehová, el Dios de Bet-el, y cuando hubo el buen recibimiento de su hermano Esaú, ya tendría que haber dirigido directamente a Bet-el. Este olvido, o pensar que Dios comprendería, o que Dios siempre estaría con él dondequiera que vaya, hizo que ocurriera desgracias.

Miren, hay tiempo en que el creyente puede permanecer como niño, puede permanecer sin responder correctamente a Dios porque no sabe nada, mas poco a poco, se tiene que preocuparse en crecer, en conocimiento y en fe; porque sino, llegará el tiempo en que Dios querrá recibir las promesas que tú le has hecho.

Y para ese tiempo, necesitas haber practicado lo suficiente, aprendido lo suficiente para responder debidamente. Hoy yo sé que muchos de ustedes creen que esto no es muy importante. Mas tienen que saber que está relacionado con Dios, cuyo nombre es Celoso. Si tú has hecho un pacto con el Señor, él generalmente hace la primera parte, mas luego tú tienes que responder en el momento oportuno.

Cuando Dios le aparece nuevamente y le da la orden de ir a Bet-el y que allí construya el altar prometido, es entonces que Jacob se acuerda, y parece que reacciona con temor y le dice a su gente: quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado.

No se vuelve al curso normal

¿Por qué Dios no podía permitir que ellos se establecieran en la tierra de Canaán sin que suba a Bet-el? Uno, por la promesa. Segundo, por los dioses que su gente, su esposa e hijos tenían.

El celo con que nos movemos para acercarnos más a Dios cada día, debe crecer y también se necesita decisión.

Y miren que recién cuando Jacob escuchó a Dios, cuando hizo que todos dejen los dioses, sucedió algo que Jacob no sabía cómo resolver, dice el versículo 5: y salieron, y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de Jacob.

Existía una promesa que Dios había hecho a Abraham, a Isaac y a Jacob. Esa promesa era hecha por Jehová la noche en que él estaba huyendo de su hermano Esaú: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. (Génesis 28:13-15)

Esta promesa no fue recordado a Jacob, o él se olvidó de ella. Recién cuando éste volvió a Bet-el y pagó la promesa hecha al Señor Jehová Dios Todopoderoso, entonces Dios le reafirma esta promesa y además le incluye otra: tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel. También recibe nuevamente la bendición de Dios: yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra.

Por fin, la vida de Jacob se había vuelto al curso normal, estaba nuevamente en el camino que Dios tenía preparado, si el no utilizaba sus métodos de engaño y la mentira, si esperaba al Señor, aquí estaría él 20 años antes, por lo menos. Mas también vemos cómo Dios hace todo lo necesario para que el hijo de Dios, quien recibe una promesa, aunque sea tarde, llega para recibir la promesa de Dios. Sí, tiene más años, tiene más dolores, tiene más cicatrices, mas SOLAMENTE UNA COSA PODEMOS DECIR, QUE JEHOVA DIOS SE MANTUVO FIEL Y NUNCA APARTO SU MISERICORDIA DE JACOB.

Por fin, volvió a la senda de Dios.

Nuevas revelaciones y bendiciones

Seguro que Dios no nos cuenta todas las promesas, ni las promesas y su deseo hacia un hombre creyente, le es revelado en su totalidad. ¿Por qué? Porque si Dios le dice: entonces, el Señor mismo le está haciendo una promesa, ¿no es cierto? Imagínense ustedes, si Dios le hiciera muchas promesas a Jacob, y si por una cosa este hombre divagó en el mundo 20 años, ¿cuánto tiempo tenía que vivir Jacob para ver cumplido todas las promesas de Dios?

Es por eso que Dios, va mostrando las promesas, las visiones a medida en que nosotros crecemos, a medida en que nosotros nos ajustamos a sus palabras, cuando nos alineamos a sus mandmientos y nuestra vida va cambiando según el deseo de Dios.

Hoy vemos que cuando Jacob volvió a Bet-el y allí construyó el altar prometido y ofreció todas las ofrendas que había prometido a Dios, el Señor le dijo unas cuantas cosas nuevas:

  • Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; (Dios lucha)
  • Crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. Existe un mayor detalle, mayor aclaración de la bendición, porque dice que saldrá una nación y conjunto de naciones, reyes aparecerán en tu descendencia.
  • La tierra que prometí a Abraham, a Isaac, te la daré a ti. A pesar que ahora Esaú vivía, era también grande, finalmente la tierra pertenecería a Jacob y su descendencia.

Analizar tu situación

Primero: tienes que orar para ver si no existen cuentas pendientes con Dios. Porque, ¿quién no tuvo problemas o necesidades? ¿quién puede decir que nunca he pedido nada al Señor Jesús? ¿quién puede decir que no prometió o hizo votos con Jehová? Pero puede que estés olvidando de alguno de ellos, y esto hay que preguntarle al Espíritu Santo para que te revele, no confíes en tu memoria. Entonces el Espíritu Santo te mostrará en tu oración, en la Palabra de Dios. Así serás perfecto y tú enderezarás tus pasos al Señor.

Segundo: ¿no existe algún pecado en ti? Esto es algo que siempre tenemos que estar buscando, algo que siempre tenemos que estar preguntando. Con esto, podemos evitar desgracias en nuestra vida y en nuestra familia. Luego, podemos conseguir que todos nuestros adversarios o aquellos quienes desean nuestro mal, o quienes desean ver que caemos, Dios mismo podrá el temor de Jehová.

Tercero: y cuando tus caminos son correctos al Señor, él irá mostrando las cosas grandes y ocultas que tiene preparado para ti. Fortalecerá la promesa hecha contigo, irá cumpliendo y ampliando.

Significa que si hoy no estás recibiendo nuevas promesas, confirmaciones de las promesas de Dios, si no estás viendo nuevas visiones y sueños, si la promesa que tienes no se reconfirma en tu vida, como a Jacob quien Dios le dice: tu nombre será Israel y así te llamarás. Hay que tener un punto de alerta. Hay que buscar en dónde hemos caído, si estamos vagando todavía. Porque puede que estemos vagando en el paréntesis de nuestra vida, en el camino que Dios desea que caminemos.

Tienen que recordar que cuando Elías dijo estoy solo, Dios le dijo, tengo a 7 mil quienes no han doblado rodillas. Yo entiendo de esta forma, como Dios diciéndole a Elías, si tu no haces la obra que te tengo encargado, existen otros 7 mil que pueden hacer tu trabajo. Pero mientras que estás a cargo de esto, se fiel hasta la muerte. Porque de otro puede ser la bendición. ¿Y no es esto una carrera santa?

Conclusión:

No existe tiempo para dormir. Yo creo así. Trato de ser cada día más celoso por Dios. Y en esta carrera, no tengo tiempo para mirar atrás, solamente lo que está puesto delante de mí.

Mucho tiempo he estado vagando en el mundo, y Dios me ha enseñado que todo eso es tiempo perdido. Sí tengo experiencia, hoy mi fe se ha fortalecido, pero me ha guiado para que no tenga contemplaciones en mi celo por buscar y cumplir los deseos de mi Jesucristo.

Buenos ejemplos tenemos con Jacob, conocemos por la Palabra de Dios, hasta dónde Jehová nos puede llevar si no somos cumplidores de nuestras promesas, también de cuánto debemos ser celosos en aprender a tiempo y crecer.

También sabemos que existen muchos a quienes Dios está preparando, si te quedas atrás existirán 7 mil quienes pueden hacer tu trabajo. Y si hoy, Dios te ha encargado de algo, necesitamos realizarlo lo más fielmente posible. Y si cada día de oración, cada día de lectura bíblica, si cada día de comunión, si cada día de observancia en la ley de Dios, si cada día en la evangelización, yo puedo correr la carrera que me ha sido dada, lo correré.

Muchos temen por mi descanso, si tengo el reposo eterno en la casa de Dios, ¿estaré durmiendo aquí? No, yo digo y esto es lo que hago, trabajaré aquí, me gozaré con Jesús y el Espíritu Santo, me deleitaré con mi Padre Celestial. Hoy quiero ver las grandes obras de Dios, quiero ser el instrumento de Dios para su realización, quiero ver los grandes misterios que el Señor tiene preparado. Y me gustaría que él se apoyara en mí para realizar la obra aquí en Paraguay y en América, o en dondequiera que me necesite.

Hoy, ustedes también están en este lugar. Cada uno tiene la libertad para servir a Jesús, puede cumplir con los mandamientos. Con tu decisión puedes avanzar o retroceder. El bien y el mal están a la vista. Depende de lo que tú decidas escoger.

Que Dios te bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. Siempre que desees utilizar como una cita bibliográfica debe hacer referencia a: www.evangelio123.org, Pastor Dong Han David Lee, título del sermón o estudio bíblico.

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: 12 de enero de 2011