|
Es un Ministerio más de la Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada |
www.evangelio 1 2 3 .org |
Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar. |
|
| ||
|
Sermón en el día miércoles, 3 de noviembre de 2004 Título: Olvidadizo Biblia: Génesis 33:17-35:1 Predicador: Rev. Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza www.evangelio123.org 17 Y Jacob fue a Sucot, y edificó allí casa para sí, e hizo cabañas para su ganado; por tanto, llamó el nombre de aquel lugar Sucot. 18 Después Jacob llegó sano y salvo a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, cuando venía de Padan-aram; y acampó delante de la ciudad. 19 Y compró una parte del campo, donde plantó su tienda, de mano de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien monedas. 20 Y erigió allí un altar, y lo llamó El-Elohe-Israel. Genesis 34:1 Salió Dina la hija de Lea, la cual ésta había dado a luz a Jacob, a ver a las hijas del país. 2 Y la vio Siquem hijo de Hamor heveo, príncipe de aquella tierra, y la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró. 3 Pero su alma se apegó a Dina la hija de Lea, y se enamoró de la joven, y habló al corazón de ella. 4 Y habló Siquem a Hamor su padre, diciendo: Tómame por mujer a esta joven. 5 Pero oyó Jacob que Siquem había amancillado a Dina su hija; y estando sus hijos con su ganado en el campo, calló Jacob hasta que ellos viniesen. 6 Y se dirigió Hamor padre de Siquem a Jacob, para hablar con él. 7 Y los hijos de Jacob vinieron del campo cuando lo supieron; y se entristecieron los varones, y se enojaron mucho, porque hizo vileza en Israel acostándose con la hija de Jacob, lo que no se debía haber hecho. 8 Y Hamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Siquem se ha apegado a vuestra hija; os ruego que se la deis por mujer. 9 Y emparentad con nosotros; dadnos vuestras hijas, y tomad vosotros las nuestras. 10 Y habitad con nosotros, porque la tierra estará delante de vosotros; morad y negociad en ella, y tomad en ella posesión. 11 Siquem también dijo al padre de Dina y a los hermanos de ella: Halle yo gracia en vuestros ojos, y daré lo que me dijereis. 12 Aumentad a cargo mío mucha dote y dones, y yo daré cuanto me dijereis; y dadme la joven por mujer. 13 Pero respondieron los hijos de Jacob a Siquem y a Hamor su padre con palabras engañosas, por cuanto había amancillado a Dina su hermana. 14 Y les dijeron: No podemos hacer esto de dar nuestra hermana a hombre incircunciso, porque entre nosotros es abominación. 15 Mas con esta condición os complaceremos: si habéis de ser como nosotros, que se circuncide entre vosotros todo varón. 16 Entonces os daremos nuestras hijas, y tomaremos nosotros las vuestras; y habitaremos con vosotros, y seremos un pueblo. 17 Mas si no nos prestareis oído para circuncidaros, tomaremos nuestra hija y nos iremos. 18 Y parecieron bien sus palabras a Hamor, y a Siquem hijo de Hamor. 19 Y no tardó el joven en hacer aquello, porque la hija de Jacob le había agradado; y él era el más distinguido de toda la casa de su padre. 20 Entonces Hamor y Siquem su hijo vinieron a la puerta de su ciudad, y hablaron a los varones de su ciudad, diciendo: 21 Estos varones son pacíficos con nosotros, y habitarán en el país, y traficarán en él; pues he aquí la tierra es bastante ancha para ellos; nosotros tomaremos sus hijas por mujeres, y les daremos las nuestras. 22 Mas con esta condición consentirán estos hombres en habitar con nosotros, para que seamos un pueblo: que se circuncide todo varón entre nosotros, así como ellos son circuncidados. 23 Su ganado, sus bienes y todas sus bestias serán nuestros; solamente convengamos con ellos, y habitarán con nosotros. 24 Y obedecieron a Hamor y a Siquem su hijo todos los que salían por la puerta de la ciudad, y circuncidaron a todo varón, a cuantos salían por la puerta de su ciudad. 25 Pero sucedió que al tercer día, cuando sentían ellos el mayor dolor, dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a todo varón. 26 Y a Hamor y a Siquem su hijo los mataron a filo de espada; y tomaron a Dina de casa de Siquem, y se fueron. 27 Y los hijos de Jacob vinieron a los muertos, y saquearon la ciudad, por cuanto habían amancillado a su hermana. 28 Tomaron sus ovejas y vacas y sus asnos, y lo que había en la ciudad y en el campo, 29 y todos sus bienes; llevaron cautivos a todos sus niños y sus mujeres, y robaron todo lo que había en casa. 30 Entonces dijo Jacob a Simeón y a Leví: Me habéis turbado con hacerme abominable a los moradores de esta tierra, el cananeo y el ferezeo; y teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra mí y me atacarán, y seré destruido yo y mi casa. 31 Pero ellos respondieron: ¿Había él de tratar a nuestra hermana como a una ramera? Genesis 35:1 Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.
Cuando las papas queman hasta el más duro de los corazones se agacha la cabeza y se somete a Dios. También hemos visto a un hombre como Jacob quien no era muy dado a la oración, ante el peligro de encontrarse con su hermano, un peligro o una montaña que siempre estuvo vivo y latente durante 20 años, cuando se hizo realidad del día siguiente, pasó toda la noche orando y peleando con el varón de Dios para recibir su bendición. Jesús también en la noche que fue apresado y en preparativos para el sacrificio que iba a ocurrir al día siguiente, estuvo orando. Había pedido a los discípulos para que velaran con él y que oraran. Mas cuando volvió los encontró durmiendo, entonces dijo: Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. (San Mateo 26:41). Nadie busca a Dios porque quiere Esto parece ser un común denominador con todos los creyentes, nadie es celoso por Dios, nadie busca a Dios con iniciativa, si no existe una causa que amenaza mi seguridad, mis bienes, mi familia, mi vida. Y justamente ayer en tiempo de oración estuvimos hablando acerca de: ¿Para qué uno es celoso por Dios? ¿Para qué dedicarse a Dios? ¿Qué recompensa puede obtener? ¿Para qué molestarse? Les había dicho que Dios cuando tiene que realizar la obra de salvación en un tiempo determinado y en un lugar específico, siempre lo hace por medio de personas. Estos hombres de Dios, estos profetas tienen que nacer de alguien, en alguna familia. Y cuando tiene que enviar a ese hombre que salvará a una nación o en un tiempo, ¿a qué familia entregará para que lo críen y lo eduquen en la Palabra de Dios? Sí, a personas que muestren ser celosos por Dios, aquellos que aman y sirven a Jesucristo. Y que a lo largo del tiempo han mostrado este amor a Dios. Entonces nos queda la pregunta: ¿Quién puede ser celoso por Dios? Aquel que experimenta mucho a Jesús y es amado también por el Padre Celestial. Como las palabras de Jesús a la mujer que lavó los pies de Jesús con sus lágrimas en casa de Simón el fariseo: Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. (San Lucas 7:47) Nadie busca a Jesús cuando no sucede nada en su casa, cuando está tranquilo, la generalidad de los creyentes reaccionan como los invitados a la gran cena, todos comenzaron a excusarse: he comprado una haciendo, necesito ir a verla; he comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos; acabo de casarme y por tanto no puedo ir. Por eso, los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos, ellos son los invitados. Cuidado cuando pase el temporal Muchos creyentes buscan a Dios cuando están apurados, cuando están perseguidos, cuando están hambrientos, cuando están enfermos, cuando están desesperados. Luego de una serie de tratamiento, el creyente con tal de sobrepasar el temporal, como Jacob es capaz de luchar por su vida. Mas cuando se ve librado por la gracia de Dios y vuelve la tranquilidad, se olvidan de toda la gracia recibida. Incluso, algunos reaccionan diciendo “cuándo hizo Dios algo por mí”. Por eso les digo, no sean olvidadizos. Porque Jehová de los ejércitos mide cada palabra, él jamás se olvida de ninguna de tus palabras o promesas hechas. He aquí el hombre Jacob, como el representante de todos los creyentes, se olvida muy pronto de la gracia recibida y solamente piensa en sí mismo. Arma su campamento primero en Sucot y luego pasa a Siquem. Y la palabra de Dios nos dice hoy que en los alrededores de esa ciudad compró tierras y plantó sus cabañas. ¿El que está viajando de paso compra tierras? No sino el que desea afincarse en esas tierras, ¿no es cierto? ¿Por qué? Porque es un lugar lejano del monte Seir donde vive su hermano Esaú. Porque talvez encontró un buen lugar para su ganado. Encontró a los hombres de ese lugar muy amistosos. El hombre es olvidadizo, pero Dios no. Y esta es una parte que para muchos resulta difícil de entender, ¿por qué? Porque estamos subestimando que Dios es como un hombre, o que Jehová Dios Todopoderoso es como un ídolo que ustedes ven por algunas iglesias, firmes, estáticos, mudos y ciegos. Y este pensamiento y comportamiento de los creyentes, es porque no conoce a Dios. Muchos creyentes me dicen: Dios no puede hacer esto. ¿pero cuál es el Dios que tú crees? Porque cuando tú dices: Dios no puede hacer esto, porque Dios es amor, lo único que estás mostrando es el desconocimiento que tienes de Dios. Y es como este Jacob. Prometió, consiguió la respuesta de Dios, libró su vida y de los suyos, pero se olvidó de las promesas hechas en Bet-el. Dios: Celoso es su nombre Debes saber que Dios no admite que el hombre se olvide de sus promesas, más cuando él con todo empeño hizo una gran salvación a favor de Jacob. De ¿Por qué debemos ser celosos por Dios? Porque él es celoso. Muchos piensan que pueden servir y dar culto a Dios de acuerdo a nuestras posibilidades, según nuestro criterio de lo bueno y suficiente. Sepan, Dios no es una moneda de cambio, no está como un dios mudo y ciego a quien ustedes pueden utilizarlo cuando necesitan y cuando tienen solucionado sus problemas, lo guardan en sus bolsillos y se olvidan. Jehová de los ejércitos cumplió con todos las promesas que pidió Jacob en Bet-el, le hizo ir y volver sano y salvo; no le faltó el pan ni vestido, en cambio volvió con una gran riqueza. Fue solo y vino con una familia numerosa. Hizo la paz con su hermano Esaú. Y pensó que terminó todo. Hoy con el pasaje que hemos leído vemos el relato detallado de cómo un hombre se olvida, y ocurre una desgracia en su familia por el olvido de un padre y porque Jehová no proteje ni cuida. Entonces lo único que puede ocurrir son desastres. No solamente que su hija Dina es violada, sino por su olvido y falta de celo, hace que sus hijos maten a los hombres de toda una ciudad. Aquí vemos cómo un creyente puede desencadenar tanto mal por medio de su error, para él, para su hija, para sus hijos Simeón y Leví. También vale la pena resaltar, cuan grande es el daño que provoca cuando Dios deja de ayudar y proteger a sus hijos. Para que ustedes vean que todo esto provino de Dios, dice en Génesis 35:1 Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. Y para que vean cómo en un momento tan peligroso, cuando los hombres del mundo están clamando por venganza, cuando Dios ve que Jacob obedece y está subiendo a Bet-el, dice en Génesis 35:5 Y salieron, y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de Jacob. Un ejemplo para todos Si Dios pudo dejar de cuidar a la familia de Jacob y permitió estos males, sepan ustedes que tenemos un ejemplo biblico, entonces todos nosotros estamos advertidos. Hoy Dios puede obrar de la misma manera. Que no diga tu incredulidad: ¡No puede ser! Ni digas, ¡esto no puede pasar a mí! Si a uno de los padres de Israel, y uno de los hombres de Jesús es el de Dios de Jacob, significa que puede hacer esto y mucho más. ¿Todavía no existe temor de Jehová en tí? Ora profundamente a Jesucristo para que pueda saber esto y que puedas experimentar el Temor. Tienes que experimentar que Dios Celoso es. Pero, las muchas palabras generalmente no sirven, hasta que uno experimenta en su propia vida. Hasta que esto ocurra, estas palabras es demasiado lejano; y uno piensa que no ocurrirá en su vida. Por eso el hombre es ignorante ante Dios, no quiere escuchar ni comprender las razones de la sabiduría. Pero una cosa es importante, sea como fuere, experimentará esto. Porque Dios, como dice Hebreos 12:7-8 Si soportaís la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. Conclusión: ¿Es espantoso? Sí, mas existe un atisbo de incredulidad en ustedes. De si realmente obrará Dios de esta forma. Por eso con todos los hombres, con todos los creyentes que pisan la iglesia, una experiencia y experiencias similares deben ocurrir en sus vidas. Pues así, tendremos seguridad de que su fe está creciendo, que son hijos de Dios, solamente así podremos confiar en su fe. Hoy es tiempo que no están lastimando a muchas personas, ni dañando a su familia, ni sus hijos y bienes. ¿Mas necesitas de una desgracia así para que entiendas? Si tu fe te lleva a la incredulidad, ora a Dios, ora para que seas llenado por el Espíritu Santo, para que entiendas las cosas de Dios. Recuerda que no tienes mucho tiempo, ni muchas oportunidades, también vemos por el caso de Dina y sus hermanos Simeón y Leví, que las cicatrices que les dejan son irreversibles y dolorosas. Que Dios te bendiga. | ||
|
Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. Siempre que desees utilizar como una cita bibliográfica debe hacer referencia a: www.evangelio123.org, Pastor Dong Han David Lee, título del sermón o estudio bíblico. | ||
Informes sobre esta página:
| ||