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Sermón en el día miércoles 27 de octubre de 2004 Título: Cuando las oraciones son respondidas Biblia: Génesis 33:1-20 Predicador: Rev. Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza www.evangelio123.org 1 Alzando Jacob sus ojos, miró, y he aquí venía Esaú, y los cuatrocientos hombres con él; entonces repartió él los niños entre Lea y Raquel y las dos siervas. 2 Y puso las siervas y sus niños delante, luego a Lea y sus niños, y a Raquel y a José los últimos. 3 Y él pasó delante de ellos y se inclinó a tierra siete veces, hasta que llegó a su hermano. 4 Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron. 5 Y alzó sus ojos y vio a las mujeres y los niños, y dijo: ¿Quiénes son éstos? Y él respondió: Son los niños que Dios ha dado a tu siervo. 6 Luego vinieron las siervas, ellas y sus niños, y se inclinaron. 7 Y vino Lea con sus niños, y se inclinaron; y después llegó José y Raquel, y también se inclinaron. 8 Y Esaú dijo: ¿Qué te propones con todos estos grupos que he encontrado? Y Jacob respondió: El hallar gracia en los ojos de mi señor. 9 Y dijo Esaú: Suficiente tengo yo, hermano mío; sea para ti lo que es tuyo. 10 Y dijo Jacob: No, yo te ruego; si he hallado ahora gracia en tus ojos, acepta mi presente, porque he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios, pues que con tanto favor me has recibido. 11 Acepta, te ruego, mi presente que te he traído, porque Dios me ha hecho merced, y todo lo que hay aquí es mío. E insistió con él, y Esaú lo tomó. 12 Y Esaú dijo: Anda, vamos; y yo iré delante de ti. 13 Y Jacob le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que tengo ovejas y vacas paridas; y si las fatigan, en un día morirán todas las ovejas. 14 Pase ahora mi señor delante de su siervo, y yo me iré poco a poco al paso del ganado que va delante de mí y al paso de los niños, hasta que llegue a mi señor a Seir. 15 Y Esaú dijo: Dejaré ahora contigo de la gente que viene conmigo. Y Jacob dijo: ¿Para qué esto? Halle yo gracia en los ojos de mi señor. 16 Así volvió Esaú aquel día por su camino a Seir. 17 Y Jacob fue a Sucot, y edificó allí casa para sí, e hizo cabañas para su ganado; por tanto, llamó el nombre de aquel lugar Sucot. 18 Después Jacob llegó sano y salvo a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, cuando venía de Padan-aram; y acampó delante de la ciudad. 19 Y compró una parte del campo, donde plantó su tienda, de mano de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien monedas. 20 Y erigió allí un altar, y lo llamó El-Elohe-Israel.
Un día Jesús dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate, y échate en el mar, será hecho. Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis. (San Mateo 21:21-22). Cuán contentos nos ponemos cuando las oraciones que hemos hecho son respondidos por Jesús. Es un momento muy especial, es un momento en que realmente nos sentimos muy gratificados, inmensamente gozosos porque comprobamos cómo Dios tiene en cuenta tus oraciones y las responde. Es cuando tu fe crece, es cuando te comprometes más fielmente al Señor y seguro que dices: ahora sé que tú estás a favor mío. También es cuando una vez más comprobamos cómo Dios vive y existe muy cerca nuestro. Es entonces cuando comprobamos que nuestras oraciones funcionan delante de él. Que nuestra fe tampoco es en vano, que valió la espera. Si tu tienes fe en Jesucristo, si has orado en nombre de Jesús al Padre Celestial; él te escuchó y según su voluntad, lo va cumpliendo y dándonos las respuestas. Las respuestas a las oraciones de Jacob Jacob era un hombre desesperado hace 20 años cuando este mismo Esaú tenía en mente matarlo, ni bien su padre muriera. Y como hemos visto, en su huida, en la noche que pasó en el campo, durmiendo con una piedra como almohada, soñó cómo Jehová le aparecía en sueños. Entonces pidió Jacob en voto: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti. (Génesis 28:20-22). Vean cómo durante todos esos años, no le faltó nada, e incluso fue solo pero ahora volvía con familia, mujeres e hijos, con siervos y ganados. Veinte años pasaron, muchos peligros, muchos problemas, pero nunca le faltó nada. Así como Dios le había prometido que iría con él, así lo hizo. En la vuelta también fue lo mismo, Jehová le dijo: Vuelvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo. (Génesis 31:3). ¿No es eso mismo lo que ha pasado? Hoy leemos las palabras de la biblia cómo Dios trabajó para salvar de su suegro Labán quien le persiguió con las personas del pueblo, de cómo Dios le salvó de su hermano Esaú quien vino con 400 hombres. Incluso pareciera que todo ese temor que tenía era infundado, pero no debemos pensar de esa forma, sino que Jehová, el Dios de Abraham y el Dios de Isaac, había obrado para que los corazones de los hombres fueran cambiados, fueran calmados y sean favorables a Jacob y tengan misericordia. Tienen que estar seguros que esto proviene de Dios, quien toca y obra sobre los corazones de los hombres, no de uno, sino de todos los hombres de Padam-aram (donde vive su suegro), y sobre Esaú y los 400 hombres que vinieron. Con esto nos muestra Dios cómo cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él. (Proverbios 16:7). Si tienes fe para creer en estas palabras de Proverbios, y viendo esta realidad de cómo Dios fue favorable con Jacob contra tantos hombres, verán lo importante que es tener a Dios a tu favor. Es forma de ver cómo la misericordia de Dios obra cuando él quiere. Seguro que hoy también, ustedes tendrán muchas personas con quienes tienen enemistades, con quienes están enfrentados, enojados, con quienes no hablan. Incluso, ustedes temen a personas con quienes tienen amistades o temen a personas de su trabajo, entre sus familiares o parientes, entre los vecinos. Y esto es fe, en un Dios Todopoderoso, quien puede ablandar los corazones de los hombres. ¿No será por eso que el nombre de Dios sea Todopoderoso? Mas todo esto es posible para aquel que ora, aquel que confía en Dios. Pero también necesitamos llegar a los terrenos más allá de la razón, de lo material, de nuestras fuerzas, para poder probar estas respuestas de Dios. Porque muchos por temor, no quieren dar ese paso de fe, porque piensan que están pisando sobre el vacío, de que perderán, de que no verán el milagro. Y seguro que así será. Mas Dios tiene un método Dios tiene un método para que probemos la fe en el Todopoderoso. Normalmente los hombres piensan que son como Jacob, inteligente, precavido, que puede controlar toda su vida y su entorno, por eso somos soberbios y orgullosos de lo que somos y tenemos. Mas Dios tiene un método, porque dice la Palabra de Dios: Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos. Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos. (1 Corintios 3:18-20). O sea, ¿cuál es el método de Dios? Él sabe cuál es tu pensamiento y cuál es tu plan, él sabe cómo tu actuarás. Dios sabía cómo estaba actuando Jacob, pero dejó que hiciera como quisiera. Este hombre, antes que solucionar sus problemas, se enredaba él mismo en sus problemas, comenzó a complicarse él solo con su hermano, ganándose su enemistad. Sí, éste es el método de Dios: DEJA QUE EL HOMBRE ACTUE POR SÍ SÓLO Y DIOS NO TIENE INJERENCIA. Entonces ¿qué pasa? El hombre cae por sí mismo, tiene que enfrentar los enemigos sólo, tiene que resolver los problemas sólo, tiene que sufrir sólo. Por eso nos enseña Dios, TIENES QUE SER IGNORANTE, Y ESPERAR EN JEHOVÁ DIOS TODOPODEROSO, porque él nos dice en Salmo 81:10-16 Yo soy Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto; abre tu boca, y yo la llenaré. Pero mi pueblo no oyó mi voz, e Israel no me quiso a mí. Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; caminaron en sus propios consejos. ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, si en mis caminos hubiera andado Israel! En un momento habría yo derribado a sus enemigos, y vuelto mi mano contra sus adversarios. Los que aborrecen a Jehová se le habrían sometido, y el tiempo de ellos sería para siempre. Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo, y con miel de la peña les saciaría. Y esto es fe, se exige fe. Pero esto es imposible si eres orgulloso, si eres soberbio. En un momento dice el Señor hubiera derribado a tus enemigos, mas hoy, tienes que luchar con tus fuerzas. ¿por qué? Porque Dios no está levantando sus manos a tu favor. Por eso digo, tienes que ser ignorante delante de Jehová, tienes que callarte delante de él. Esperar en él. Confiar en él. Utilizar su método. Nunca nuestra victoria será completa si… No esperas y utilizas el método de Dios y confías en él hasta el final. El miércoles pasado hemos visto cómo Jacob luchó contra el ángel de Dios, y recibió la bendición. Mas a un gran precio, Dios le hizo contraer los ligamentos de pierna y cojeaba. Por miedo tuvo que humillarse delante de su hermano, preparó un regalo para su hermano, porque había que reponer un poco de su culpa por todas las cosas que hizo antes. Pero siguió teniendo miedo porque hizo que su hermano volviera primero, pero él se quedó bastante rezagado. Nuestra victoria sería completa si creyéramos más en Jesús. si confiáramos en Jesús y recibiéramos la guía del Espíritu Santo, el triunfo sería completo. Mas tenemos una realidad: NO NOS ALCANZA LA FE. Siempre nos lamentamos diciendo: si tuviera un poco más de fe, si hubiera tenido fe no terminaría así. Cuántas lamentaciones nos hacemos hoy, ¿no es así? Pero hoy, cuando es tiempo de tranquilidad, no lo vemos así. Hoy queremos descansar, hoy no queremos orar ni buscar a Jesucristo constantemente. Por eso, llegamos al estado de Jacob, cuando aparece un gran problema, tienes que sufrir una gran batalla de fe, tienes que pasar un gran desierto de arrepentimiento, y el triunfo no parece victoria. Y se tiene un problema consecuente de esto: no podemos apreciar con nitidez la obra que hizo Dios Todopoderoso para salvarte, por tanto, no existe agradecimiento, ni gran crecimiento en la fe. Tu victoria en Dios de los ejércitos será completa, cuando hoy sin pausa estés buscando al Señor, cuando estás en comunión con el Espíritu Santo. Y cuando no estás en comunión con Dios, no tienes la sensibilidad espiritual necesaria para ver ni sentir cómo Jehová está obrando. Así, hoy es tiempo de buscar a Jesús en la intimidad de la oración, buscar en sus palabras la sabiduría mientras haya tiempo. Porque Jesús dijo que los tiempos serán malos. El problema lo agrandamos nosotros Nuestra falta de fe, por tanto, nuestra falta de confianza en Jehová Todopoderoso hace que la situación se alargue, la solución esté lejano y vagamos sin encontrar la puerta de salida. ¿Podrían ustedes actuar de otra manera, cuando sus ojos ven un ejército de 400 hombres? Seguro que hoy, leyendo la biblia podríamos decir, sí lo puedo. Mas en nuestras vidas tenemos cosas un poquito más pequeñas que 400 hombres que no podemos vencer. Por ejemplo, la impaciencia, la pereza, los afanes del mundo. Puede que en algún momento tengamos que afrontar a más personas, luchar contra montañas más grandes, contra poderes y principados. Pero si no pones diligencia para orar, para leer la biblia, para asistir a la iglesia, para estudiar la biblia y para predicar hoy. Todos los días seremos como Jacob. Lucharemos y lucharemos. Pelearemos solos, hasta quedarnos rendidos. Enfermos, pobres, lisiados, paralíticos, huérfanos o con grandes pérdidas. Nosotros agrandamos el problema porque hoy no estamos haciendo nada. Dios promete que él hará, que él tomará cuenta si tú confías en él y encargas a él. Hoy tú eres sabio, inteligente, pero confiar en Jehová como un ignorante y esperar en Jehová Dios Todopoderoso exige mucha fe, mucha disciplina. Pero se puede, hay que probar poco a poco. Recuerda que Dios puede dejarte y tú mismo caerás en el pozo. Conclusión: Al final, para Jacob fue un gran susto, pero encontró que ni él mismo había pensado de que Dios solucionaría de esa forma. Todavía seguía con vida, seguía con sus familias y sus posesiones. Mas tenía una cicatriz. Dios tuvo que darle una cicatriz, un dolor constante todos los días que debía caminar. Así se acordaría de Dios. Creo que no hay necesidad que ustedes ni yo lleguemos a esto. Porque por medio de la sabiduría de su palabra puedes llegar al Temor de Jehová. Vieron cómo el terror de Jehová puede caer sobre un hombre, porque éste Jacob quiso hacer las cosas a su manera, Dios simplemente le dejó que cometiera todos los errores y creara todas las enemistades. Hoy vemos cómo el bien y el mal está puesto delante de nuestras vidas. Hemos visto un ejemplo, pero vivimos un ejemplo vivo. ¿Tus oraciones como creyente son escuchados? ¿cómo entiendes? ¿Está Dios trabajando a tu favor o que está descansando? Si Jehová está descansando en tu vida, hay que despertarlo, tienes que hacer que él escuche tus oraciones. Y si él te escucha hoy, tienes que intimarte más para que responda más pronto, que te haga ver cosas grandes, y cosas ocultas te sean reveladas. El tiempo y tu vida está en tus manos y en tu deseo, para Dios trabaje o descanse. Cree en estas palabras y sé un hombre prudente. Que Dios te bendiga. |
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