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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

Sermón en el día miércoles, 20 de octubre de 2004

Título: La promesa y el hecho.

Biblia: Génesis 32:1-32

Predicador: Rev. Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

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1 Jacob siguió su camino, y le salieron al encuentro ángeles de Dios.

2 Y dijo Jacob cuando los vio: Campamento de Dios es éste; y llamó el nombre de aquel lugar Mahanaim.

3 Y envió Jacob mensajeros delante de sí a Esaú su hermano, a la tierra de Seir, campo de Edom.

4 Y les mandó diciendo: Así diréis a mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: Con Labán he morado, y me he detenido hasta ahora;

5 y tengo vacas, asnos, ovejas, y siervos y siervas; y envío a decirlo a mi señor, para hallar gracia en tus ojos.

6 Y los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Vinimos a tu hermano Esaú, y él también viene a recibirte, y cuatrocientos hombres con él.

7 Entonces Jacob tuvo gran temor, y se angustió; y distribuyó el pueblo que tenía consigo, y las ovejas y las vacas y los camellos, en dos campamentos.

8 Y dijo: Si viene Esaú contra un campamento y lo ataca, el otro campamento escapará.

9 Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien;

10 menor soy que todas las misericordias y que toda la verdad que has usado para con tu siervo; pues con mi cayado pasé este Jordán, y ahora estoy sobre dos campamentos.

11 Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo; no venga acaso y me hiera la madre con los hijos.

12 Y tú has dicho: Yo te haré bien, y tu descendencia será como la arena del mar, que no se puede contar por la multitud.

13 Y durmió allí aquella noche, y tomó de lo que le vino a la mano un presente para su hermano Esaú:

14 doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros,

15 treinta camellas paridas con sus crías, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez borricos.

16 Y lo entregó a sus siervos, cada manada de por sí; y dijo a sus siervos: Pasad delante de mí, y poned espacio entre manada y manada.

17 Y mandó al primero, diciendo: Si Esaú mi hermano te encontrare, y te preguntare, diciendo: ¿De quién eres? ¿y adónde vas? ¿y para quién es esto que llevas delante de ti?

18 entonces dirás: Es un presente de tu siervo Jacob, que envía a mi señor Esaú; y he aquí también él viene tras nosotros.

19 Mandó también al segundo, y al tercero, y a todos los que iban tras aquellas manadas, diciendo: Conforme a esto hablaréis a Esaú, cuando le hallareis.

20 Y diréis también: He aquí tu siervo Jacob viene tras nosotros. Porque dijo: Apaciguaré su ira con el presente que va delante de mí, y después veré su rostro; quizá le seré acepto.

21 Pasó, pues, el presente delante de él; y él durmió aquella noche en el campamento.

22 Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc.

23 Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía.

24 Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.

25 Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.

26 Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices.

27 Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.

28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.

29 Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.

30 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.

31 Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera.

32 Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo; porque tocó a Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se contrajo.

 

Veinte años han pasado para Jacob, desde la noche que Jehová le apareció en Bet-el, fueron 20 años. Había huido solo, ahora volvía a la tierra prometida por Jehová con un gran campamento, había formado familias, tenía siervos y ganados.

Al fin había llegado la hora que debía volver a su casa pero debía afrontar un reto muy difícil, a su hermano Esaú quien se había jurado vengar por todas las cosas que había hecho Jacob en detrimento del primogénito.

Había luchado para formar una familia, había trabajado duro para amasar un bien. La situación con su suegro se había vuelto intolerable. Seguro que hoy también muchos creyentes quienes por situaciones de la vida, tuvieron que refugiarse en la casa de sus padres, o en la casa de sus suegros para salvarse de la situación económica, para ahorrar unos pesos. Al comienzo todo va bien, mas llega un momento en que se hace intolerable la vida, en especial cuando uno es creyente en Jesucristo y la otra familia no lo es.

Mas justamente cuando desea salir, encuentra con una gran muralla, el miedo a adentrarse nuevamente a lo desconocido. Incluso podemos decir que se adentra en el peligro, las vicisitudes de la vida, olvidarse del calor de un hogar, también es una cuestión de confianza.

Los hechos

  • La orden y promesa de Jehová: en el capítulo 31 cuando las relaciones con su suegro y cuñados estaban mal, Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo. (v. 3). Es así como inició su regreso a la tierra de Canaán, huyendo de su suegro y de las personas quienes les persiguieron. Dios cuidó de hablar a Labán en la noche antes de encontrarse con Jacob. Y así hicieron un acuerdo de paz entre ambos.

Nuevamente, Jacob se encuentra con un Campamento de Dios, de ángeles quienes le encuentran en el camino. Seguro que es para fortalecer a Jacob porque había que enfrentar a un peligro inminente. Un peligro del cual siempre había tenido miedo, como un enemigo quien está buscando su sangre.

  • Un peligro, Esaú: Después de este encuentro con el Campamento de Dios, se anima y envía mensajeros a su hermano Esaú, porque está seguro que por todas las manifestaciones que el Señor había mostrado, estaba más confiado. Había superado el peligro que representaba su suegro, y Jehová había enviado a sus ángeles para darle confianza.

Mas cuando regresaron los mensajeros que habían sido enviados a Esaú, las cosas volvieron a cambiar, porque su ánimo y su fe decayó nuevamente. Pensó que su hermano se olvidaría de todo asunto, después de 20 años, pensó que con la aparición de los ángeles ya estaba todo solucionado.

  • La preocupación de Jacob: Cuando todas las cosas ya tenía que solucionarse por sí solo, más aun con el encuentro con los ángeles y de cómo las cosas comenzaban a desenredarse. Mas cuando volvieron los mensajeros escuchó que su hermano venía a recibirle con cuatrocientos hombres. Y dice el versículo 7 que tuvo mucho temor y se angustió.

¿En este momento se habrá acordado de la promesa de Dios? Por eso está orando a Dios, y vemos cómo después de Bet-el, 20 años antes, vemos la primera oración de Jacob. ¿Y cuándo sucedió? Ante un peligro inminente. Y vemos 2 aspectos de la oración de Jacob, primero: habla de su temor y su petición. En segundo lugar recuerda al pacto que había hecho Jehová con él.

Todavía no tiene una respuesta de Dios, solamente la primera orden de partir de Harán, y el encuentro con los ángeles. ¿Será que esto es suficiente? Ustedes estando en esta situación, ¿tendrían fe para seguir?

A la mañana siguiente, prepara un regalo para su hermano, y según las palabras de los versículos 14-16, vemos que hace 4 manadas, una de cabras, otra de ovejas, de camellos y de vacas. Pone distancia entre ellos y siervos para que guíen a los animales. Cuando se encuentren con Esaú, debían repetir las mismas palabras para aplacar el ánimo de su hermano.

Después hizo otros dos campamentos con sus familias, según el capítulo 33 dice que el primer campamento estaba compuesto por sus dos siervas y sus hijos, el siguiente estaba sus esposas Lea y Raquel. Hizo cruzar el arroyo de Jaboc.

Mas aun así, su corazón tenía miedo. Temía por su vida. Había orado la noche anterior, pero su temor sobrepasaba a la fe y la promesa de Jehová.

Y es aquí que Jehová envía nuevamente a su ángel, y dice que Jacob se quedó solo y luchó contra el varón de Dios. Nunca había luchado de esta manera, nunca había buscado a Dios de esta manera, y Jacob tenía una determinación: no te dejaré, si no me bendices.

De la promesa al hecho

Dice la palabra de Dios en 1 Juan 4:17-19: En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

Creo que no podemos culpar a Jacob por su incredulidad, ¿cómo puede tener confianza y seguridad si nunca hizo según el método de Dios? ¿Cómo confiar en Jesús si nunca probaste vivir con fe?

No estamos hablando de Jacob, sino de nosotros mismos. Y esta es la lucha de todos los creyentes diariamente. Porque así como la promesa que Dios le hizo a Jacob cuando le apareció, cuando le habló; hoy, nosotros también recibimos la palabra de Dios, directamente como Jacob o también de la forma viva de la Biblia.

Es aquí donde entra a mostrar diferencias la fe de cada creyente. Porque tú tienes que escuchar con fe y hacer, y el hacer es físico. Muchas veces nuestro adversario, nuestra montaña que se llama Esaú, o cualquier otro problema que tenemos por delante es real, mas las promesas de Dios… irreal.

La fe versus el hecho. Parece que para todos nosotros, la fe no es una realidad, no es algo seguro, en cambio el mundo, los hombres, el dinero, los problemas son bien reales. Si tú estás posicionado en este lugar, ciertamente que tienes temor; temor para escuchar y seguir según las palabras de Dios o según las palabras de la biblia.

Siempre nos parece que el problema que representa Esaú es demasiado real, cercano, palpable, que infunde miedo y peligro. En cambio, las palabras de Dios son solamente eso, promesas, algo lejano, incierto. Y esta es la lucha del cristiano todos los días. Esta es la lucha que ustedes sostienen todos los días.

Y aquí nuevamente las personas comenten un error con frecuencia, piensan que pueden utilizar cualquier método con tal de salvar la situación, como el ejemplo de Jacob de preparar un regalo, de separar sus familias para evitar el peligro. Pensamos y recordamos este versículo: y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. (Romanos 8:28)

¿Se dan cuenta de por qué este pensamiento es erróneo? La palabra de Dios dice que en el perfecto amor, no existe temor. ¿qué significa? Significa que desde el momento que tu tienes miedo, no tienes perfecto amor. ¿De que tienes fe?

Israel, el que lucha con Dios

Hasta que el hombre no es llevado hasta este extremo, cuando delante de él existe un peligro demasiado inminente, grande e insolucionable a los ojos del hombre, nadie toma en serio su fe, las palabras de la biblia no son demasiado reales. Nadie se preocupa por orar, ni de leer la palabra de Dios, ni de obedecer y poner en práctica.

Entonces, su fe es virgen, inexperto en toda palabra de Dios, nunca experimentó para ver si es real. Siempre queremos disculparnos por nuestra debilidad.

Es por eso que a su debido tiempo, en las pequeñas cosas, necesitamos cuidar y poner en práctica nuestra fe. Para Jacob, esa noche era de vida o muerte, porque mañana era el día en que se encontraría con su hermano con 400 hombres quienes venían a matarle.

Hoy sabía que sus astucias no serviría de mucho, y por fin busca a Dios, por fin lucha con Dios. Y dice que lucha hasta el amanecer. Es en estas situaciones en donde el hombre utiliza todas sus fuerzas, porque es su último recurso. Dios le toca su muslo, le hizo descoyuntar, y el dolor es insoportable. Mas el deseo de recibir la respuesta de Dios, que una vez más le bendiga. Y le dé seguridad por su encuentro con Esaú, su lucha por salvar su vida y la vida de los suyos, le lleva a este extremo. Aquí ya no funcionan las tretas.

Conclusión:

Seguro que todos nosotros necesitamos llegar a confiar plenamente en Dios, en el amor en Dios sin temor.

Confiar en el, de tal forma que nuestra fe sea más real que los hechos. Que no sean simplemente promesas que nos parezcan lejanos.

Si para ti todavía existe una diferencia entre la realidad de la fe y la realidad de los hechos, aun no has aprendido. Es necesario que practiques, que busques a Dios a tiempo, porque sino llegarás al extremo, en donde tendrás que luchar ante un peligro de vida, en el extremo de la enfermedad o en el extremo de la condición de vida, de bancarrota, de abandono, del suicidio.

Hoy es necesario que busques a Dios, mientras haya tiempo. Porque hoy seguro que es tiempo de misericordia. Hoy también es tiempo para abandonar el pecado, hoy es tiempo para confirmar que la fe es real en ti.

Que Dios te bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. Siempre que desees utilizar como una cita bibliográfica debe hacer referencia a: www.evangelio123.org, Pastor Dong Han David Lee, título del sermón o estudio bíblico.

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: 12 de enero de 2011