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Sermón en el día miércoles, 13 de octubre de 2004 Título: Un final amargo Biblia: Génesis 31:1-55 Predicador: Rev. Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza www.evangelio123.org 1 Y oía Jacob las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta riqueza. 2 Miraba también Jacob el semblante de Labán, y veía que no era para con él como había sido antes. 3 También Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo. 4 Envió, pues, Jacob, y llamó a Raquel y a Lea al campo donde estaban sus ovejas, 5 y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como era antes; mas el Dios de mi padre ha estado conmigo. 6 Vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre; 7 y vuestro padre me ha engañado, y me ha cambiado el salario diez veces; pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal. 8 Si él decía así: Los pintados serán tu salario, entonces todas las ovejas parían pintados; y si decía así: Los listados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían listados. 9 Así quitó Dios el ganado de vuestro padre, y me lo dio a mí. 10 Y sucedió que al tiempo que las ovejas estaban en celo, alcé yo mis ojos y vi en sueños, y he aquí los machos que cubrían a las hembras eran listados, pintados y abigarrados. 11 Y me dijo el ángel de Dios en sueños: Jacob. Y yo dije: Heme aquí. 12 Y él dijo: Alza ahora tus ojos, y verás que todos los machos que cubren a las hembras son listados, pintados y abigarrados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho. 13 Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto. Levántate ahora y sal de esta tierra, y vuélvete a la tierra de tu nacimiento. 14 Respondieron Raquel y Lea, y le dijeron: ¿Tenemos acaso parte o heredad en la casa de nuestro padre? 15 ¿No nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió, y aun se ha comido del todo nuestro precio? 16 Porque toda la riqueza que Dios ha quitado a nuestro padre, nuestra es y de nuestros hijos; ahora, pues, haz todo lo que Dios te ha dicho. 17 Entonces se levantó Jacob, y subió sus hijos y sus mujeres sobre los camellos, 18 y puso en camino todo su ganado, y todo cuanto había adquirido, el ganado de su ganancia que había obtenido en Padan-aram, para volverse a Isaac su padre en la tierra de Canaán. 19 Pero Labán había ido a trasquilar sus ovejas; y Raquel hurtó los ídolos de su padre. 20 Y Jacob engañó a Labán arameo, no haciéndole saber que se iba. 21 Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó y pasó el Éufrates, y se dirigió al monte de Galaad. 22 Y al tercer día fue dicho a Labán que Jacob había huido. 23 Entonces Labán tomó a sus parientes consigo, y fue tras Jacob camino de siete días, y le alcanzó en el monte de Galaad. 24 Y vino Dios a Labán arameo en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente. 25 Alcanzó, pues, Labán a Jacob; y éste había fijado su tienda en el monte; y Labán acampó con sus parientes en el monte de Galaad. 26 Y dijo Labán a Jacob: ¿Qué has hecho, que me engañaste, y has traído a mis hijas como prisioneras de guerra? 27 ¿Por qué te escondiste para huir, y me engañaste, y no me lo hiciste saber para que yo te despidiera con alegría y con cantares, con tamborín y arpa? 28 Pues ni aun me dejaste besar a mis hijos y mis hijas. Ahora, locamente has hecho. 29 Poder hay en mi mano para haceros mal; mas el Dios de tu padre me habló anoche diciendo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente. 30 Y ya que te ibas, porque tenías deseo de la casa de tu padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses? 31 Respondió Jacob y dijo a Labán: Porque tuve miedo; pues pensé que quizá me quitarías por fuerza tus hijas. 32 Aquel en cuyo poder hallares tus dioses, no viva; delante de nuestros hermanos reconoce lo que yo tenga tuyo, y llévatelo. Jacob no sabía que Raquel los había hurtado. 33 Entró Labán en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea, y en la tienda de las dos siervas, y no los halló; y salió de la tienda de Lea, y entró en la tienda de Raquel. 34 Pero tomó Raquel los ídolos y los puso en una albarda de un camello, y se sentó sobre ellos; y buscó Labán en toda la tienda, y no los halló. 35 Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos. 36 Entonces Jacob se enojó, y riñó con Labán; y respondió Jacob y dijo a Labán: ¿Qué transgresión es la mía? ¿Cuál es mi pecado, para que con tanto ardor hayas venido en mi persecución? 37 Pues que has buscado en todas mis cosas, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo aquí delante de mis hermanos y de los tuyos, y juzguen entre nosotros. 38 Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas. 39 Nunca te traje lo arrebatado por las fieras: yo pagaba el daño; lo hurtado así de día como de noche, a mí me lo cobrabas. 40 De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos. 41 Así he estado veinte años en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado, y has cambiado mi salario diez veces. 42 Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham y temor de Isaac, no estuviera conmigo, de cierto me enviarías ahora con las manos vacías; pero Dios vio mi aflicción y el trabajo de mis manos, y te reprendió anoche. 43 Respondió Labán y dijo a Jacob: Las hijas son hijas mías, y los hijos, hijos míos son, y las ovejas son mis ovejas, y todo lo que tú ves es mío: ¿y qué puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas han dado a luz? 44 Ven, pues, ahora, y hagamos pacto tú y yo, y sea por testimonio entre nosotros dos. 45 Entonces Jacob tomó una piedra, y la levantó por señal. 46 Y dijo Jacob a sus hermanos: Recoged piedras. Y tomaron piedras e hicieron un majano, y comieron allí sobre aquel majano. 47 Y lo llamó Labán, Jegar Sahaduta; y lo llamó Jacob, Galaad. 48 Porque Labán dijo: Este majano es testigo hoy entre nosotros dos; por eso fue llamado su nombre Galaad; 49 y Mizpa, por cuanto dijo: Atalaye Jehová entre tú y yo, cuando nos apartemos el uno del otro. 50 Si afligieres a mis hijas, o si tomares otras mujeres además de mis hijas, nadie está con nosotros; mira, Dios es testigo entre nosotros dos. 51 Dijo más Labán a Jacob: He aquí este majano, y he aquí esta señal, que he erigido entre tú y yo. 52 Testigo sea este majano, y testigo sea esta señal, que ni yo pasaré de este majano contra ti, ni tú pasarás de este majano ni de esta señal contra mí, para mal. 53 El Dios de Abraham y el Dios de Nacor juzgue entre nosotros, el Dios de sus padres. Y Jacob juró por aquel a quien temía Isaac su padre. 54 Entonces Jacob inmoló víctimas en el monte, y llamó a sus hermanos a comer pan; y comieron pan, y durmieron aquella noche en el monte. 55 Y se levantó Labán de mañana, y besó sus hijos y sus hijas, y los bendijo; y regresó y se volvió a su lugar.
Es un capítulo bastante largo el que hemos leído, mas vemos cómo con mucho detalle, el Señor nos muestra cómo el hombre puede caminar sin la ayuda de Dios y cómo puede un hombre caminar con Dios. Es cierto que Dios jamás se olvidó de Jacob, cada uno de los votos que él hizo, no faltó ninguno: le dio alimento para comer, le dio ropa para vestir, formó una familia que era el propósito de su mamá Rebeca. Los contrastes Claramente la biblia nos da dos muestras de una misma situación, de cómo Dios puede agradarse y abrir todos los caminos, aun cuando un mayordomo sale en busca de una esposa para Abraham, de cómo este mayordomo ora a Jehová, el Dios de Abraham y encuentra a Rebeca. De cómo este Labán, el hermano de Rebeca, puede entregar a su hermana a un hombre desconocido como el mayordomo de Abraham y de cómo puede conceder su hermana para que se case con un hombre que nunca le vio, Isaac. Mas cuando existe la voluntad de Dios, cuando se hacen según los mandamientos de Dios todas las puertas se abren, demostrando grandes milagros, tocando los corazones de los hombres, y como les dije antes, seguro que aproximadamente en 1 mes terminó todo. Este el ejemplo de un hombre que confía en Jehová. La otra cara de la moneda, cuando el hombre de Dios, con una promesa de Dios, se impacienta y busca realizar con sus propios medios y su astucia, sin esperar el tiempo y olvidando los mandamientos de Dios. Huye, Dios le sale al encuentro de Jacob para mostrarle que a pesar de ese error que había cometido en la casa de su padre, aun era tiempo de confiar en Jehová y hacer según sus reglas. Mas les dije y hemos comprobado por la biblia que jamás Jacob consultó a Jehová acerca de quién era su esposa, simplemente fue formando familia. Esto también ocurrió a la hora de amasar su fortuna. En los comienzos del capítulo 31 vemos cómo los hijos de Laban acusaban a Jacob de que estaba robando el ganado de su padre. Es entonces que Labán, como todo hombre incrédulo ante una encrucijada entre sus hijas (que ya estaban casadas y con familia) y el ganado que significaba su patrimonio, eligió el dinero. No solo esto, sino que utilizó la autoridad y la fuerza para cambiar el salario 10 veces a Jacob. Sin embargo la biblia nos enseña: cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él. (Proverbios 16:7). Pero Labán no era su enemigo, sino su suegro, el padre de sus esposas y el abuelo de sus hijos. Mas ahora eran peores que enemigos, cada uno estaba peleando por una oveja y por una cabra, los lazos familiares desaparecieron. Cuando las cosas se estaban poniendo insoportables, a punto de llegar a la violencia, Dios una vez más demuestra su misericordia y aparece a Jacob para decirle que regrese a la tierra que le había prometido. Estaba diciendo Dios, 20 años de sufrimiento es suficiente. ¡Qué desperdicio de tiempo y de vida! Que en comparación a su padre Isaac, es toda una vida. Una vez más: el tiempo de Dios es relativo Una vez más les quiero mostrar cómo para Dios, el tiempo es relativo, en cambio el hombre pierde muchísimo. Hoy Jacob pierde 20 años de su preciosa vida trabajando como peón, teniendo sufrimientos, Dios le preserva la vida, le concede las cosas que le prometió, mas pierde 20 años de su vida. O sea, son 20 años menos de tranquilidad y de gozar en la tierra que Jehová les había dado. No solamente el fin o llegar a la meta es importante, sino Dios siempre mira cómo caminamos todos los días. Porque dice en la Palabra de Dios: abominación es a Jehová todo altivo de corazón; ciertamente no quedará impune. Con misericordia y verdad se corrige el pecado, y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal. (Proverbios 16:5-6). Ningún camino del hombre quien es altivo de corazón para olvidarlo, el Señor lo trata como abominación y cuando se trata de un hijo de Dios, siempre no puede quedar impune. Porque no podía quedar impune, Jehová le impone 20 años de sufrimiento, enemistad con su suegro y cuñados. Incluso cuando tienen que separarse lo tiene que hacer como ladrón, como fugitivo y luego fue perseguido como quien roba una propiedad ajena, sólo la misericordia de Dios quien apareció en sueños a Labán y le dijo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente. Imaginen el enojo que tenía Labán para que persiga a Jacob durante 7 días, se encuentran como enemigos. También veamos las despedidas: desde el versículo 46 vemos cómo Labán toma piedras y hace una majano, un montículo de testimonio, demarcando una frontera entre Jacob y Labán. Y Labán amenaza Jacob diciendo que si tomaba a otra mujer o si trataba mal a sus hijas o nietos, él iría a reclamar. Y ambos tienen que firmar un convenio de paz y ambos juraron por sus dioses, Jacob por el Dios de Abraham y Labán por el dios de Nacor. Al final, Labán besa a sus hijas e hijos y se despiden. Es claramente un tratado de paz entre dos enemigos. Mas si vemos el caso de Isaac, volvamos nuestras biblias para leer el capítulo 24 versículo 57 en adelante y verán cómo la despedida estuvo en el deseo de Rebeca. Cuando se despidieron dice en el versículo 60: Y bendijeron a Rebeca, y le dijeron: hermana nuestra, sé madre de millares de millares, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigos. No es una gran diferencia. Esta es una muestra clara y específica de cuán diferente es el camino de Dios y el camino del hombre cuando su camino no es agradable a Dios. ¿Puedes tú alegar que el camino de Dios es injusto? ¿Puedes argumentar en contra del método que Dios utiliza? Podemos decir que Jehová jamás abandonó a Jacob, pero tampoco se inmiscuyó decididamente en los asuntos de todos los días. Un final amargo Escucho a muchas personas quienes me dicen, Dios está conmigo. Pero también veo que muchas personas creen en esas palabras, y les concede créditos a estas personas. Muchos utilizan esta fórmula: “Por suerte todo terminó” o sino “Gracias a Dios, todo terminó”. No porque terminó todo está bien. Sino cuando un asunto o un prueba viene de Dios, cuando creyente camina y realiza según los principios bíblicos, en todo el proceso se ve la guía del Espíritu Santo y el final es un feliz término, de bendición, de glorificación a Jesucristo, es de restablecimiento, es de gratitud. No como este caso, en donde no hay victorioso, sino todos son perdedores, todos salieron lastimados, y con un enojo contenido. ¿Es este el camino de Dios? Así que esta es una forma de averiguar si hemos caminado con Dios o no, si hemos hechos según los mandamientos de Dios. También cuando estamos en el medio de un proceso, de un problema, esta es una forma de saber si estamos resolviendo correctamente. Y sino debemos detenernos, orar al Señor Jesús y arrepentirnos profundamente, y buscar concienzudamente el camino biblico. Porque siempre la misericordia de Dios se presenta cuando nos damos cuenta que estamos equivocados y nos arrepentimos. También cuando el Señor nos muestra cual es el camino correcto para resolver un asunto, hay que hacerlo con decisión y fe. Conclusión ¿No están de acuerdo de que en este mundo existen demasiadas dificultades y sufrimientos, para agregar o crear nuevas enemistades? Les dije una vez, durante el sermón de esta serie sobre Génesis, acerca de la pasividad que muestra Dios en esta etapa de la vida de Jacob. Hemos visto cómo Dios cuida a este hombre dentro de unos limites grandes, pero no vemos que tome cartas en los asuntos de Jacob en los pequeños detalles. Por eso, Hebreos 11:6 habla de esto como un premio para aquel que tiene fe en Jesucristo y le busca en todo tiempo, porque será recompensado. Repitan conmigo: pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. A partir de aquí, cada uno de ustedes también son responsables porque escucharon acerca de los dos caminos que puede seguir el creyente. El camino de Isaac y el camino de Jacob. El Dios es uno solo, pero la fe de cada uno marca las diferencias y el camino que seguirá. Ambos no están exentos de errores, mas dentro de la fe en Jesucristo, existen errores menores y las más graves. Y esto depende de la fe con que creas a Dios y en sus Palabras. Aquí está la diferencia. Que Dios les bendiga. | ||
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