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Sermón en el día miércoles, 6 de octubre de 2004 Título: Los negocios del hombre Biblia: Génesis 30:25-43 Predicador: Rev. Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza www.evangelio123.org 25 Aconteció cuando Raquel hubo dado a luz a José, que Jacob dijo a Labán: Envíame, e iré a mi lugar, y a mi tierra. 26 Dame mis mujeres y mis hijos, por las cuales he servido contigo, y déjame ir; pues tú sabes los servicios que te he hecho. 27 Y Labán le respondió: Halle yo ahora gracia en tus ojos, y quédate; he experimentado que Jehová me ha bendecido por tu causa. 28 Y dijo: Señálame tu salario, y yo lo daré. 29 Y él respondió: Tú sabes cómo te he servido, y cómo ha estado tu ganado conmigo. 30 Porque poco tenías antes de mi venida, y ha crecido en gran número, y Jehová te ha bendecido con mi llegada; y ahora, ¿cuándo trabajaré también por mi propia casa? 31 Y él dijo: ¿Qué te daré? Y respondió Jacob: No me des nada; si hicieres por mí esto, volveré a apacentar tus ovejas. 32 Yo pasaré hoy por todo tu rebaño, poniendo aparte todas las ovejas manchadas y salpicadas de color, y todas las ovejas de color oscuro, y las manchadas y salpicadas de color entre las cabras; y esto será mi salario. 33 Así responderá por mí mi honradez mañana, cuando vengas a reconocer mi salario; toda la que no fuere pintada ni manchada en las cabras, y de color oscuro entre mis ovejas, se me ha de tener como de hurto. 34 Dijo entonces Labán: Mira, sea como tú dices. 35 Y Labán apartó aquel día los machos cabríos manchados y rayados, y todas las cabras manchadas y salpicadas de color, y toda aquella que tenía en sí algo de blanco, y todas las de color oscuro entre las ovejas, y las puso en mano de sus hijos. 36 Y puso tres días de camino entre sí y Jacob; y Jacob apacentaba las otras ovejas de Labán. 37 Tomó luego Jacob varas verdes de álamo, de avellano y de castaño, y descortezó en ellas mondaduras blancas, descubriendo así lo blanco de las varas. 38 Y puso las varas que había mondado delante del ganado, en los canales de los abrevaderos del agua donde venían a beber las ovejas, las cuales procreaban cuando venían a beber. 39 Así concebían las ovejas delante de las varas; y parían borregos listados, pintados y salpicados de diversos colores. 40 Y apartaba Jacob los corderos, y ponía con su propio rebaño los listados y todo lo que era oscuro del hato de Labán. Y ponía su hato aparte, y no lo ponía con las ovejas de Labán. 41 Y sucedía que cuantas veces se hallaban en celo las ovejas más fuertes, Jacob ponía las varas delante de las ovejas en los abrevaderos, para que concibiesen a la vista de las varas. 42 Pero cuando venían las ovejas más débiles, no las ponía; así eran las más débiles para Labán, y las más fuertes para Jacob. 43 Y se enriqueció el varón muchísimo, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y asnos.
Por naturaleza parece que el hombre es muy olvidadizo, sobretodo cuando tiene delante de él la posibilidad del lucro y cuando el mar se ha aquietado, parece que todo hombre se olvida de Dios. Hoy vemos el caso de Jacob y sabemos que es el común de todos los hombres. Al final de capítulo 28 habíamos visto cómo Jacob hacía un voto a Jehová cuando le apareció en sueño y dijo: e hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti. (Génesis 28:20-22) Jacob pide comida para comer y vestido para vestir; también que Jehová le traiga nuevamente a esta tierra. E hizo un voto. Ya en su momento habíamos visto lo importante que era el voto y cómo Dios consideraba el voto que hacemos nosotros delante de él. También en la generalidad de los hombres, jura, hace votos, promete a Dios, con tal de sobrepasar un momento desesperante. Y una vez que pasa la tormenta, nuevamente nos olvidamos de Dios. Y justamente ayer en hora de oración estuvimos hablando de cómo el hombre se compromete en distintos casamientos, con el sexo opuesto, con los bienes del mundo, con las amistades y hombres del mundo. Parecía que para Jacob era necesario, el pan y el vestido. Pero llegó en la casa de su tío y consiguió esposas e hijos. Trabajaba, cuidó de las ovejas de su tío durante 14 años por sus dos esposas. Y parece que ni bien pasó esta etapa, ahora, pensó como un hombre muy inteligente, no podía trabajar gratis. Así, vemos cómo se acerca y plantea el tema a su suegro, le dice: me iré. Entonces el otro que sabe que por causa de Jacob sus bienes habían aumentado, no podía permitirse eso. Y le dice: Señálame tu salario. Ahora, ya está en el terreno donde Jacob es muy diestro, su astucia sobresale en los negocios entre los hombres. Y le dice: reconoce que tus bienes eran pocos hasta que yo llegué y ahora se ha multiplicado, porque Jehová te ha bendecido con mi llegada. Suaviza el terreno y luego le dice: ¿Cuándo trabajaré para mi casa? También utiliza el hecho de que las esposas de Jacob son las hijas de Labán. Entonces Labán le concede y le pregunta por el salario que Jacob querría cobrar, y éste le pidió las ovejas y las cabras que estaban manchadas, salpicadas de color y los de color oscuro. En principio Labán pensó que las que estaban manchadas, salpicadas de color y los de color oscuro eran pocas, que al final también saldría con la suya, así como había conseguido que Jacob trabajara para él durante 14 años por sus dos hijas. La astucia de Jacob En todo esto, Jacob tenía un plan bien trazado, porque durante sus años de haber cuidado a las ovejas, sabía cómo sacar los colores de las ovejas de acuerdo a las varas descascaradas que ponía delante de las ovejas y de las cabras cuando éstas copulaban alrededor de las aguas. Es así que cuando se hizo la separación de las ovejas y de las cabras en dos manadas, Jacob cuidaba a las manchadas, las salpicadas y las de color oscuro. Pero de entre ellas, si nuevamente nacía alguna que no tenían estas características, Labán sacaría y lo pondría con su rebaño. Jacob usó su astucia e inteligencia, como sabía de este secreto que había descubierto, dice la biblia que cada vez que venían las ovejas fuertes, ponía las varas verdes de álamo, de avellano y de castaño. Y por lo visto, cada una de estas ramas producía un efecto específico, o listados, o pintados o salpicados de diversos colores. Mas a medida que pasaba el tiempo, veía cómo el ganado de Jacob aumentaba y era fuerte; Y dice la biblia que el varón se enriqueció muchísimo, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y asnos. En cambio sus ovejas y cabras de su suegro eran débiles y eran pocas. Pero si Jacob tenía la sabiduría y la astucia para arrebatar el ganado de su suegro; este Labán como todo hombre del mundo, tenía la fuerza para arrebatar las ovejas y las cabras de Jacob. Así, al comienzo, las manchadas, las salpicadas y las de color oscuro eran pocas pero vio cómo su yerno se enriquecía. Entonces cambiaba las reglas, le decía que le daría solamente las listadas; pero Jacob conseguía que todas salieran listadas. Si le decía que le daría las pintadas, entonces todas nacían pintadas. Era una lucha de poderes y astucias, y en medio de ella estaba mezclado Jacob. Si no tenía paz en su casa por las cuatro mujeres y los hijos que eran medios hermanos, también tenía el problema de ganado con su suegro y los cuñados. Los negocios del mundo Es así como el hombre se puede perder en los negocios del mundo. Su primer voto cuando llegaba a esta tierra no era eso. Vemos cómo el hombre de Dios puede enfrascarse en los negocios del mundo y se ve inmerso de tal manera que utiliza los mismos métodos, las astucias, el engaño, quitarle a la otra persona para aumentar su posesión. Mas en todo aumento de posesión, existen personas que son envidiosos. También vemos una gran diferencia entre la forma de hacer negocios entre Isaac su padre y Jacob. Es el caso de los pozos de agua, dos veces había cavado los pozos y los siervos del rey Abimelec utilizando la fuerza dijo que eran suyas. Y vemos cómo Isaac ordena a sus siervos que caven otro pozo, cuando le sacaron; se fueron a otro lugar, cavaron y encontraron. Isaac nunca se enfrentó directamente, sino que esquivó una confrontación. Y esto a los ojos del mundo y en la generalidad de los casos, es como mostrarse tímido, miedoso, débil, pusilánime. Y este es el dilema que hoy los creyentes enfrentan. Porque los hombres del mundo utilizan cualquier método para conseguir sus fines, puede mentir, puede engañar, puede romper acuerdos. El estilo de Jacob es pelear de la misma forma que Labán, si él me engaña, yo también le engaño. Si él cambia, yo también le saco para mi provecho. Como si fueran dos boxeadores en un cuadrilátero, golpe por golpe. Mas en este caso, siempre el creyente perderá. Porque siempre tiene limitación en el uso de la fuerza, limitación a causa de los mandamientos y del pecado. Por eso, hoy los cristianos viven una vida doble. Si uno no es fuerte ni combativo, no puede triunfar en los negocios. Así, los cristianos no quieren revelar que son creyentes en Jesucristo en sus lugares de trabajo, piensan que con eso tienen cartas blancas para actuar libremente, utilizando las mismas tácticas de negocios que los incrédulos. ¿Se dan cuenta de por qué en el libro de Génesis se relata con tanto detalle el caso de Jacob? Porque es el ejemplo de la gran mayoría de los cristianos quienes viven en el mundo. ¿Existe otro método? Sí existe, mas es un camino que algunos no siguen porque no saben, otros no siguen porque no quieren; mas sobretodo porque se exige mucha fe. Vean cómo Jacob se olvidó completamente de la promesa que le hizo Jehová. También no tenía las experiencias suficientes en la fe y en la Palabra de Dios para poder resistir ante tal embate de su suegro Labán. En algunos casos, existen creyentes quienes bajan la guardia de su fe porque son sus familiares o sus parientes. Y el método de Dios es difícil, seguir los mandamientos de Dios en los negocios es difícil. Porque primero habrá negocios que uno no podrá tocar, otros que verá que afecta directamente en el ingreso de su negocio. También muchos temen porque mira el calendario y se preocupa por las fechas de pago, de los vencimientos, de los sueldos. Pero más que nada, el cristiano no puede seguir las reglas de Dios en los negocios, primero porque no tiene fe. Segundo porque no quiere rebajarse en su ego, es una cuestión de orgullo y de principios de sobreestima de su persona. El creyente cuando hace negocios, no ve a Dios pero ve a su contrincante, ve su adversario, ve el dinero, piensa en las ganancias. Es así que incluso los creyentes demandan a los creyentes, porque todo es cuestión de dinero y de negocios. Porque no teme a Dios ni sabe que todo proviene de Dios. 1. Es cuestión de FE: Si un creyente supiera que todas las cosas proviene de Dios. 2. Temor de Jehová: un creyente hace eso porque no sabe quien es Jehová de los ejércitos, el Todopoderoso, el Juez. 3. Se olvida de las promesas de Dios: cuando uno no tiene fe, no puede esperar que Dios le conceda o que le abra las puertas. Solamente ve las cosas que están delante suyo. 4. Desconocimiento de Dios: Muchos piensan que Dios está solamente en la iglesia y no sabe nada de hombres ni de negocios. Pero tampoco sabe que el bien proviene de Dios y al que quiere dar le concede. 5. Se aferra a los bienes del mundo: Por su falta de fe, y de conocimiento de Dios, el negocio y los bienes del mundo se convierten en su ídolatría. 6. Generalmente el creyente trabaja menos: Veo a muchos creyentes quienes trabajan según las reglas de los hombres, a los ojos del hombre y según el salario que percibe. Pero la biblia dice que nosotros debemos trabajar como si trabajáramos para Dios. Entonces debemos sobrepasar el salario, el tiempo, el esfuerzo, trabajar más que otros. También tiene que cuidar mucho de los sindicatos. 7. Renunciar en nombre de Dios: esto es muy difícil, renunciar porque el mandamiento de Dios lo dice. Porque hay que tener fe y esperar. Aguardar el tiempo de Dios quien abre las puertas. 8. Extranjeros y Peregrinos: cuando tu vives esta vida como extrajeros y como peregrinos en la tierra, no tendrás demasiado apego a los bienes del mundo. Porque tu verdadera morada es la casa celestial donde está Jesucristo. 9. Dios es juez: todo creyente debe saber que existe un juez detrás de él. Un Dios que ve todo, que escucha todo, que conoce todo. Talvez el incrédulo no tenga este miedo, mas el creyente debe ser consciente de esto. Cuando tratas de romper las reglas o las leyes como hacen los incrédulos para evadir los impuestos, el creyente debe saber que aunque engañe a la ley, no lo hará así al Señor Jesús. Conclusión: No es fácil vivir en el mundo según las reglas de Dios. Por eso, hoy ustedes están aprendiendo la Palabra de Dios y el discipulado. Deben tener fe que Dios es quien gobierna, Dios da a quien quiere. Pero también deben pedir al Señor para que puedan gozar del dinero que ganan. Porque muchos acumulan toda su vida, mas no pueden gozar de ella. Otros entregan a los médicos. Y nadie podrá hacer todo esto, ni podrá aguardar con fe, si no tiene pleno conocimiento de Dios. Pero también tiene que experimentar a Dios en toda la amplitud de su palabra. Todos los aspectos del hombre, sentimentales, espirituales, personales, sicológicas y de negocios están contemplados en la biblia. Por eso, debes escudriñarlo y bienaventurado el que sabe y lo utiliza. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. (San Mateo 5:5-8) Y la última bendición que necesitan y es el número 10: por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación. (Salmo 91:14-16). Dios te tiene que bendecirte con larga vida para que puedas gozar con el bien que Jehová te ha bendecido. Y sabe que esto solamente Dios te lo puede dar. Que Dios les bendiga. | ||
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