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Sermón en el día miércoles 29 de septiembre de 2004

Título: La pureza en la Familia.

Biblia: Génesis 30:1-24

Predicador: Rev. Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

Genesis 30:1 Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero.

2 Y Jacob se enojó contra Raquel, y dijo: ¿Soy yo acaso Dios, que te impidió el fruto de tu vientre?

3 Y ella dijo: He aquí mi sierva Bilha; llégate a ella, y dará a luz sobre mis rodillas, y yo también tendré hijos de ella.

4 Así le dio a Bilha su sierva por mujer; y Jacob se llegó a ella.

5 Y concibió Bilha, y dio a luz un hijo a Jacob.

6 Dijo entonces Raquel: Me juzgó Dios, y también oyó mi voz, y me dio un hijo. Por tanto llamó su nombre Dan.

7 Concibió otra vez Bilha la sierva de Raquel, y dio a luz un segundo hijo a Jacob.

8 Y dijo Raquel: Con luchas de Dios he contendido con mi hermana, y he vencido. Y llamó su nombre Neftalí.

9 Viendo, pues, Lea, que había dejado de dar a luz, tomó a Zilpa su sierva, y la dio a Jacob por mujer.

10 Y Zilpa sierva de Lea dio a luz un hijo a Jacob.

11 Y dijo Lea: Vino la ventura; y llamó su nombre Gad.

12 Luego Zilpa la sierva de Lea dio a luz otro hijo a Jacob.

13 Y dijo Lea: Para dicha mía; porque las mujeres me dirán dichosa; y llamó su nombre Aser.

14 Fue Rubén en tiempo de la siega de los trigos, y halló mandrágoras en el campo, y las trajo a Lea su madre; y dijo Raquel a Lea: Te ruego que me des de las mandrágoras de tu hijo.

15 Y ella respondió: ¿Es poco que hayas tomado mi marido, sino que también te has de llevar las mandrágoras de mi hijo? Y dijo Raquel: Pues dormirá contigo esta noche por las mandrágoras de tu hijo.

16 Cuando, pues, Jacob volvía del campo a la tarde, salió Lea a él, y le dijo: Llégate a mí, porque a la verdad te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo. Y durmió con ella aquella noche.

17 Y oyó Dios a Lea; y concibió, y dio a luz el quinto hijo a Jacob.

18 Y dijo Lea: Dios me ha dado mi recompensa, por cuanto di mi sierva a mi marido; por eso llamó su nombre Isacar.

19 Después concibió Lea otra vez, y dio a luz el sexto hijo a Jacob.

20 Y dijo Lea: Dios me ha dado una buena dote; ahora morará conmigo mi marido, porque le he dado a luz seis hijos; y llamó su nombre Zabulón.

21 Después dio a luz una hija, y llamó su nombre Dina.

22 Y se acordó Dios de Raquel, y la oyó Dios, y le concedió hijos.

23 Y concibió, y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta;

24 y llamó su nombre José, diciendo: Añádame Jehová otro hijo.

 

Todo aquel que juega con fuego, generalmente tiende a quemarse. Toda acción que el hombre hace tiene un efecto que puede ser bueno o malo. Mas por lo general nunca pensamos en las consecuencias de nuestros actos, sino consideramos que es importante el momento, el placer que produce, la libertad que disfruto, las decisiones que puedo tomar y tiene relación con el poder.

Pero siempre hay repercusiones, yo pienso que muchos hombres hoy tienen muchos sufrimientos porque son consecuencias que provienen de su pasado. Y son generalmente las malas decisiones de ayer, las que nos hacen sufrir hoy. Algunos actos que hemos cometido siendo jóvenes, y hablando claro tenemos el caso de parejas que no pueden sincerarse en sus relaciones matrimoniales porque cada uno tiene un pasado que ocultar, tenemos casos de personas que han hecho abortos y eso produce sus efectos hoy, otros que han llevado una vida sexual alocada y he encontrado a varios niños que tienen problemas con sífilis desde su nacimiento. De padres viciosos, de padres sidosos, etc.

Si bien podemos decir que el hecho que Jacob tenga dos mujeres, con el agregado que son hermanas de sangre y tenga a dos concubinas que son criadas de cada una de sus mujeres, trae un tema muy importante a la luz. Pero vemos cómo Dios trata estos temas vergonzosos en la biblia, muestra de cuáles son los problemas que puede sobrevenir a familias.

Hoy es común encontrar a personas quienes tienen concubinas, familias paralelas, encuentros fugaces de amorío. Pero todo eso tiene sus frutos y sus consecuencias. Lo bueno y el goce que pueda tener hoy, no puede pagar la cuenta del mañana. Cuántas familias se han roto por causa del sexo opuesto. Y sabiendo de todo esto, hoy la Palabra de Dios nos muestra esto, nos dice cómo surgen los problemas en una familia de un hombre con cuatro mujeres y doce hijos varones.

Tengo que acotar esto, Dios cuando creó al hombre, creó también a UNA MUJER idónea para él. Este pasaje, el problema de Abraham que ya he comentado anteriormente, jamás justifica biblicamente para que ustedes puedan tener otra familia u otra mujer.

Por la pureza de la familia

Ayer les anuncié que estaríamos hablando sobre el tema de la pureza de fe (u otra forma de decir de la santificación), y para que exista pureza de fe, debe existir una pureza en la familia. Jamás puedo conseguir la pureza de la fe si no están dadas las condiciones básicas y esto tiene que ver con la familia, porque es el lugar primario donde se desarrolla mi vida.

Aquí vemos el caso de un hombre, Jacob, quien tiene simultáneamente a cuatro familias, son cuatro mujeres a quienes debe mantener y con quien debe convivir. Pueden considerarse que en esa época talvez las mujeres eran más sumisas, pero en ninguna época una mujer fue ajena en sus sentimientos y pensamientos.

No podemos hablar de pureza cuando existen cuatro mujeres que compiten entre sí, incluso vemos cómo Lea compra a su marido con mandrágoras para poder dormir una noche. Y toda esta relación vidriosa lo tiene que sobrellevar Jacob y un problema que en su momento no se ve, pero que lo veremos más adelante: el problema de convivencia entre los hermanos.

Si hoy somos testigos y vemos a hermanos de un mismo padre y madre pelearse por una herencia, que será de medios hermanos entre sí, de mujeres de un mismo hombre entre sí. Y estos problemas que se relacionan con el sexo, con familias, con hijos, son problemas que no tienen una solución fácil ni inmediata. Es un problema que un hombre debe sobrellevar toda su vida y es seguro que constituye una cruz muy pesada.

También en estos casos nunca un hombre o cabeza de familia puede dominar totalmente a la familia, no puede enseñar a Dios ni sus mandamientos como principios fundamentales, porque no conviven en un mismo techo. Y también como veremos con el caso de Raquel y con José, siempre tendrá sus preferidos, siempre creará celos entre los hermanos.

Por eso, cuando hablamos de pureza en la fe, la familia incide decisivamente, por eso es bienaventurado la persona quien desde la niñez crece con la Palabra de Dios, porque tiene la posibilidad de no cometer tantos errores como una persona quien comienza su vida de fe en Jesús siendo adulto.

La condición para mantener la pureza de fe: La decisión y firmeza

Qué diferencia hace entre personas quienes conocen bien la Palabra de Dios y aquellos que no la conocen ó lo conocen levemente. La diferencia está en la decisión y en la firmeza de sus conocimientos y actos.

Hoy vemos claramente cómo Jacob se deja llevar por la impaciencia de su mujer Raquel por tener un hijo, y así se llega a la criada de Raquel, a Bilha y tiene dos hijos de ella. Entonces la otra mujer, movido por celos, porque había dejado de dar a luz hijos, entrega a su criada Zilpa y tiene dos hijos también.

Es necesario que conozcamos a profundidad la Palabra de Dios para que podamos ser firmes en nuestra fe. Porque los mandamientos de Dios son claros, pero si no estamos convencidos, así actuaremos también en nuestra vida familiar, y si esto hacemos en la vida familiar, ¿qué será en nuestra vida fuera de nuestra casa? No hay convencimiento, no hay convicción, no tiene certezas, no tiene firmeza, todo es permisivo. Hay que saber decir: ¡No! Y estar convencido y firme de porque.

Hoy muchas familias de creyentes están como están porque en su tiempo no fueron firmes en la fe, no tomaron decisiones de firmeza, no impusieron una autoridad de temor de Jehová sobre sus hijos. Pero también esta tendencia se ve cuando un padre de familia no cree, pero la mujer sí. También se ve cuando los padres son muy permisivos, cuando conceden muchas libertades y no han corregido a sus hijos a tiempo. ¿Y cómo corregirán si ellos mismos no están convencidos de la Palabra de Dios?

Por eso deben saber que las cosas que hoy están pasando de largo, están dejando pensando que les están dando toda la libertad para que sus hijos crezcan con decisión, con espíritu libre y con iniciativa propia; están atentando contra el futuro de su familia, de sus hijos, y de cómo la pureza de fe en Jesucristo podrá perderse fácilmente.

Del por qué necesitamos conocer toda la Biblia

Hoy cuando tus hijos son pequeños, son dóciles, son inocentes, son hermosos. Pero el desconocimiento de la Biblia hace que no tomemos las cartas necesarias en el asunto a tiempo.

Más adelante verán cómo estos doce hijos de Jacob se pelean entre sí, pero también verán cómo Dios va desechando a cada uno de los hijos, de cómo desecha los primogénitos de cada mujer. Porque Dios tiene un plan y cumple con su plan.

Es difícil saber la voluntad de Dios en algunos casos, pero no por eso podemos jugar todas las carta posibles para ver si en algún caso acertamos con la voluntad del Señor.

También existen casos en que decidimos sin siquiera consultar a Dios. Y todo acto que realizo hoy, por pequeñas insinuaciones que sea, Dios lo ve, y el Señor Jehová de los ejércitos que conoce cada corazón en lo más íntimo, juzgará al hombre.

No tenemos ni disponemos de la sabiduría suficiente para ver qué ocurrirá en el futuro, ni qué consecuencias traerá mis actos hoy. Pero Dios sabe y es necesario que estemos corrigiendo a tiempo nuestros actos. Y esa regla es la Biblia. Hoy es necesario que te adentres más y más en la relación con el Espíritu Santo, para que exista pureza y su consecuencia sea benigna.

Hoy vemos que ni Jacob ni Lea, ni Raquel se preocupan en ver qué es la voluntad de Dios, sino que se manejan con leyes del sentimiento, de los impulsos humanos. En ningún momento vemos que Jacob consulta con Dios, en ningún momento la biblia describe que se acercó o que su camino fue enderezado por Dios.

También vemos con susto cómo Dios no tiene injerencia cuando el hombre está cometiendo estos errores. Vemos que el Señor no aparece en sueño o en visión para detener el acto de Jacob. Solamente Dios está controlando las acciones con la concesión o no de hijos.

Lejos está de Dios favorecer ampliamente a Jacob, sino que su vida familiar transcurre como cualquier mortal incrédulo. ¿Acaso no es el ejemplo perfecto de nuestra vida? ¿No es una muestra de cómo vivimos? Incluso, las circunstancias de mi vida, mi estado de ánimo es mucho más influyente que la Palabra de Dios. ¿Piensas que Dios no sabe de ese corazón que tienes? ¿Será que Dios no tiene en cuenta esa actitud que tienes respecto a Dios y a la iglesia?

Hoy tienes que saber que Dios ve todo eso, Dios ve hoy la pureza de tu corazón en la fe de Jesucristo. Mete esto bien firmemente en tu mente y rememora constantemente para que no te pierdas: TUS PALABRAS PUEDEN ENGAÑAR POSIBLEMENTE AL HOMBRE PERO JAMAS ENGAÑARAS A JEHOVA.

Por eso la oración de una persona que entiende a Dios es así: Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio. Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10). También verás que Dios siempre se guía y juzga lo que llevamos en nuestros corazones: mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia. (San Lucas 8:15)

Conclusión:

No vivan con los ojos, ni engañen a los ojos de Dios. Vivan con rectitud de corazón. Nada hay oculto que no haya de manifestarse y se hará pública.

Talvez ustedes creen que pueden engañar a los hombres, a la iglesia, al pastor, a los miembros; pueden dar una serie de excusas, mas nada quedará oculto. Porque sus hechos demostrarán si en su tiempo fueron rectos de corazón hacia Dios y hacia los hombres.

La pureza en la familia es un primer principio, ustedes siendo padres hoy, deben crear un ambiente de temor de Jehová y de fe en Jesucristo, muchos dicen todavía no es tiempo, todavía no ha llegado el tiempo. Pero les puedo decir que en muchos casos, el tiempo ha pasado y en algunos casos ustedes ya perdieron su oportunidad.

Es cierto que son palabras difíciles de aceptar, increíbles de creer. Pero créanlos, porque tu vida y tus decisiones no terminan con tu generación. Verás que dentro de Dios, cada acto y decisión tienen sus reflejos del bien y del mal.

Por eso, hoy se nos exige pureza de fe en Jesucristo en cada instante de nuestra vida. Cada acto y decisión a la ligera, cada olvido que hacemos de la Palabra de Dios tiene sus consecuencias. Créanmelo. Y creo que con esta serie de sermones sobre el libro de Génesis les está mostrando esto. Sean sabios, créan en mis palabras.

Que Dios les bendiga.

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Última modificación: 2 de octubre de 2004