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Sermón en el día miércoles, 11 de agosto de 2004

Título: La Fe basada en experiencia

Biblia: Génesis 26: 1-15

Predicador: Rev. Dong Han David Lee

Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza

1 Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar.

2 Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré.

3 Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre.

4 Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente,

5 por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.

6 Habitó, pues, Isaac en Gerar.

7 Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer; y él respondió: Es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: Es mi mujer; pensando que tal vez los hombres del lugar lo matarían por causa de Rebeca, pues ella era de hermoso aspecto.

8 Sucedió que después que él estuvo allí muchos días, Abimelec, rey de los filisteos, mirando por una ventana, vio a Isaac que acariciaba a Rebeca su mujer.

9 Y llamó Abimelec a Isaac, y dijo: He aquí ella es de cierto tu mujer. ¿Cómo, pues, dijiste: Es mi hermana? E Isaac le respondió: Porque dije: Quizá moriré por causa de ella.

10 Y Abimelec dijo: ¿Por qué nos has hecho esto? Por poco hubiera dormido alguno del pueblo con tu mujer, y hubieras traído sobre nosotros el pecado.

11 Entonces Abimelec mandó a todo el pueblo, diciendo: El que tocare a este hombre o a su mujer, de cierto morirá.

12 Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová.

13 El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso.

14 Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los filisteos le tuvieron envidia.

15 Y todos los pozos que habían abierto los criados de Abraham su padre en sus días, los filisteos los habían cegado y llenado de tierra.

 

Abraham fue un hombre que fue llamado desde una familia donde todo los demás miembros no eran creyentes. Es más, su padre tenía de profesión hacer estatuillas del dios de la ciudad en donde vivían.

Es por eso que Dios le tiene que enseñar al hombre, discipular al hombre de la forma que hizo, en fe, en obediencia, en paciencia, en confianza. Si vemos cómo Dios tardó 25 años para darle el hijo, vemos que para Dios, el tiempo que transcurre irrelevante, porque lo principal es formar al hombre.

Pero también el hombre tiene vistas muy cortas, pensamos que toda nuestra vida se centra en esta vida, que aquí tenemos que conseguir todo, y hacerlo en nuestra generación.

En el transcurso de discipular a Abraham, existe una persona que también fue discipulado, y es Isaac. Si ustedes ven que Abraham fue llamado en el capítulo 12 de Génesis y su relato se extiende hasta el capítulo 25, es bastante largo y muchos son los temas por el cual Dios lo discipuló. También esto es una medida del cual nosotros debemos entender y comprender, a pesar de que no está escrito explícitamente: Bienaventurado a quien Dios discipula personalmente, y si este discipulado tarda 25 años o más, más bienaventurado es, porque en ello existe un interés personal de Dios.

Digo esto, porque existen creyentes que tiene todas las señales bíblicas de que tiene fe, pero vemos que Dios no lo discipula. Seguramente pensará que su vida es más tranquilo de esta forma, pero ciento por ciento seguro que el amor de Dios no es de la misma medida que a un creyente a quien Dios se preocupa personalmente.

Una fe probado en fuego

Yo soy una de las personas que quiero lo mejor para ustedes, miembros de la Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza, es por eso que oro constantemente a Dios para que él se manifieste en sus vidas, es decir, que puedan tener experiencias espirituales concretas con Jesús. Incluso, es más, siempre les digo que deben ver el rostro de Dios, entrar delante de su trono, y a veces digo, que tenemos que experimentar la muerte o las cercanías de la muerte.

Solamente así nuestra fe se basa en algo real, palpable, no solamente en letras o en dichos de otras personas. Sino una experiencia personal. ¿Por qué? Porque una marca de Dios en su vida es imborrable. Entonces, siempre que le ocurra una prueba, una persecusión, un suceso extraordinario en la vida, dicho sea de paso nos ocurre a todos en algún momento, tenemos en dónde asirnos. Lo primero que uno recuerda es esa experiencia con Dios. Y todo aquel que tiene esta experiencia, por lo general, su fe no tambalea.

En San Juan 4:24 dice: Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. Porque Dios es Espíritu, no lo podemos ver con nuestros ojos, a menos que él se manifieste. Pero la Palabra nos dice que nosotros tenemos que adorarle en espíritu y en verdad. Y es esta experiencia espiritual es la que necesitamos, que luego sostenidos, consolados y explicados por la biblia se convertirá en una Verdad para nuestra vida.

Y muchas veces, esta experiencia espiritual ocurre en una prueba de fuego, por un suceso extraordinario en donde vemos a Dios, su mano, su obra. Entonces, donde otros no ven a Dios, el que experimentó una prueba de fuego sí ve a Dios. Donde otros caen por flaquear la fe, el que pasó por el fuego sabe que Dios está ahí.

Esto le pasó a Isaac, es por eso, que siendo una persona tan importante, incluso Jehová Dios se nombra como el Dios de Isaac, mas vemos que en Génesis, no se habla mucho de las pruebas o de la vida de Isaac individualmente, salvo aparece en los relatos de su padre Abraham y de su hijo Jacob.

Este capítulo que hemos leído es el único pasaje que muestra y habla acerca de Isaac, un hombre, también con sus errores. Pero no Dios no le trata en profundidad principalmente porque pasó por una prueba de fuego.

La experiencia de Isaac con Dios

Primero debemos referirnos a cómo Isaac nació, cómo Abraham lo tuvo a los 100 años de edad, y él mirando a su alrededor no existía ningún hombre capaz de tener hijos a esa edad. Y su madre que tenía 90 años.

Segundo y la experiencia que marca definitivamente su vida: cuando Dios exige a Abraham que ofrende a Isaac en el monte Moriah. Sí, por increíble que parezca, tuvo la experiencia de ver la obediencia de su padre. Cómo la fe que tenía era superior al amor por su hijo.

Hoy nosotros vemos esto en letras, y escuchamos con fe. Pero imaginen que ustedes estén haciendo eso con su hijo. ¿Aún les es difícil de asimilar?

Les voy a dar un ejemplo crudo: Se acuerdan del incendio del domingo primero de agosto en el supermercado Ycuá Bolaños, donde murieron 400 personas. Imaginen que todos los hombres están saliendo para salvarse la vida y los que no pudieron salir, fallecieron. Pero tú estás con tu único hijo, a 10 kilómetros de distancia, en un lugar seguro, pero Dios dice: quiero que lleves tu hijo, que ates a tu hijo con cuerdas, que entres en el supermercado en llamas, lo deposites adentro y salgas. (¿les parece un ejemplo muy morboso?). Sí, pero es la realidad, Dios le decía a Abraham que llevara a su hijo a una muerte segura. Y incluso no sabe qué pasará después. Muchos piensan, Dios jamás puede pedirnos eso. Pero sepan que sí lo hizo, tampoco Abraham se olvidó del cuchillo para excusarse delante de Dios, ni del fuego.

Pero imagínense ustedes a Isaac, un joven tan querido por sus padres, un día comprueba en carne propia la fe de su papá, es atado y dejado sobre madera para se quemado. Ve a su padre levantar el cuchillo. ¿Qué no habrá pasado por la mente de este muchacho? Pero también escucha la voz de Jehová, y de cómo Dios había preparado con antelación a un carnero.

Otra vez, imagínate que tu padre te ata con cuerdas, te lleva dentro del supermercado en llamas, te deposita en el suelo y está saliendo. Y sabes de seguro que estás muerto, porque no existe nadie quien te pueda rescatar y el único que puede hacerlo, tu papá, se dio vuelta para salir. Entonces escuchas la voz de Jehová quien llama a tu papá, y él vuelve para sacarte.

Por el acto y la decisión de tu papá, seguro que no existe ninguna explicación que pueda disculpar su acto, pero un verdaderamente teme cuando ve la muerte y está tan cerca de ello, y tu papá simplemente responde: HICE PORQUE TEMO A JEHOVA DIOS TODOPODEROSO.

CONOCIO A DIOS Y CONOCIO LA MUERTE

¿Aguien puede olvidarse de este tipo de experiencia? Nunca.

¿Puede Dios pedir algo así a un creyente? Sí, si lo hizo con Abraham, significa que con todos los creyentes hace eso, talvez la intensidad varíe. Pero cuanta más intensidad, mayor es el amor de Dios y la persona que recibe este tipo de entrenamiento, también puede hacer mayores obras.

¿Qué es más grande que la muerte? Cuando uno experimenta la muerte, y sabe que a Dios pertenece la autoridad de la vida de una persona, entonces nuestra fe es diferente. Porque entregamos a él completamente nuestra vida.

Es por eso que en el pasaje de hoy, cuando existe un hambre en la tierra, y cuando Dios dice: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. El hambre no es problema, obedecer a Dios no es problema.

Pero también nos muestra cómo el hombre es débil, porque miente respecto a su mujer.

Mas la obediencia a Dios es cierta, y por eso también el Señor le ama.

Y este es el tiempo de expansión y de enriquecimiento de Isaac, hasta hacerse poderoso en la tierra. Y todas las cosas que hace le sale bien. Incluso cuando tiene que ceder, Dios le sigue abriendo las puertas.

Mas algo que tenemos que resaltar es cómo Dios le renueva la promesa de Abraham com Isaac.

Renovación de la promesa

También algo muy importante: La renovación de la promesa. Con esto vemos cómo la promesa es individual, que cada generación debe abrazar, volver a confirmar la promesa.

Para Isaac, eso era no irse de la tierra que había prometido a Abraham, aún en esta hambre. Ustedes saben que hubo una primera hambre en la tierra, Abraham se había ido a Egipto. Pero con esto vemos cómo esa decisión de Abraham no era la correcta. Allí en donde Dios nos pone, en aquello que él nos da el corazón, aún en las condiciones más desfavorables, porque Dios Todopoderoso está contigo y porque allí en donde él dice que debemos permanecer, ése es nuestro lugar.

Es así como dice en el versículo 12: y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová.

Aquí podemos acotar, es importante la fe y cuan discipulado está la persona. Este suceso no tiene un tiempo exacto, pero fue luego que Esaú tenía capacidad de cazar solo, y al final del capítulo dice que Esaú tenía 40 años cuando había tomado a dos esposas.

Si Isaac tenía 60 años cuando nació Esaú y 40 años tenía Esaú cuando adquirió mujeres, significa que este suceso ocurre antes de los 100 años de Isaac.

Vemos cómo en el transcurso de cerca de 100 años, la vida de Isaac no es relatado ni muestra cómo Dios los discipula, salvo esta vez, por el hambre que había en la tierra.

Conclusión:

Nosotros utilizamos una matemática diferente a la de Dios. Nosotros queremos todo primero y luego queremos sujetarnos a Dios. Tampoco queremos obedecer demasiado, ni ser sujetado muy firmemente.

Pero vemos que los tiempos son de Dios, aún Isaac quien tuvo esa experiencia con su padre Abraham cuando tenía unos 17-20 años (suponemos), a esta parte de la renovación de la promesa y las bendiciones, pueden durar mucho tiempo. Mas vuelvo a decir: lo importante es el hombre con su fe.

La experiencia de la fe, cómo conoce a Jesús. Y consecuentemente cómo vive en fe.

El hombre es débil, siempre será débil, mas existen experiencias que transforman la fe de un hombre. Y la obediencia está en relación directa con la experiencia de fuego en la fe que ha pasado.

Supone entonces que debemos orar por nosotros mismos, si es que no tienen estas pruebas de fe, que el Señor le tenga misericordia. Como dice en Apocalipsis 3:15-16 Yo conozco tus obras , que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

¿Estoy diciendo que debemos jugar con la muerte? Estoy diciendo que debemos experimentar a Dios, y si la muerte es una parte de ese proceso, tienes que tener fe para saber que Dios tiene autoridad sobre la muerte, no tú. Y él puede hacer según su voluntad. Esto también es fe. ¿Amén?

Que Dios les bendiga.

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Última modificación: 12 de agosto de 2004