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Sermón en el día de miércoles, 4 de agosto de 2004 Título: El destino de dos personas Biblia: Génesis 25: 21-34 Predicador: Rev. Dong Han David Lee Iglesia Presbiteriana Reformada Esperanza www.evangelio123.org 27. Y crecieron los niños, y Esaú fue diestro en la caza, hombre del campo; pero Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas. 28. Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba a Jacob. 29. Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado, 30. dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom. 31. Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. 32. Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? 33. Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura. 34. Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.
Cuando nosotros leemos el libro de Génesis tenemos la impresión de estar leyendo una historia, del principio de las cosas, que ocurrieron cientos de años atrás. También nos pareciera que es un libro sin muchos secretos, pero cuando leemos con detenimiento, vemos la riqueza de las cosas, de cómo Dios escribió en este libro muchos principios que nos dan entendimiento a las cosas de Dios y de cómo entender al hombre. Estamos en la tercera generación de Abraham, esto fue la historia de dos hermanos, gemelos que nacieron, pero con promesas diferentes. A partir de ahora estaremos viendo la historia de dos hombres, Isaac y de Jacob. Algo parecido ocurrió a Isaac cuando nació, porque tenía otro medio hermano, Ismael, pero Dios hizo que se alejara; luego Abraham también hizo alejar a los otros 6 medios hermanos de Isaac. Mas hoy veremos la historia de dos hermanos, gemelos, el uno mayor y el otro menos, pero éste con una promesa de Dios y el otro no. Veremos cómo la revelación que Dios le dio a su madre Rebeca afecta la vida de los hermanos y sobretodo veremos la percepción humana de la voluntad de Dios. Volvamos a leer lo que Dios declaró a Rebeca, porque los gemelos que tenía en su vientre que estaban creciendo y todavía no habían nacido se peleaban entre sí. Leamos Génesis 25:23 y le respondió Jehová: dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; el un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, y el mayor servirá al menor. Primero tratemos de interpretar esta decisión de Dios y profecía para los hombres.
A más de esto, tengamos en cuenta las promesas y bendiciones que Dios ha hecho a Abraham, de los resultados de esa bendición cómo fueron esparcidos los otros hijos de Abraham para no recibir la herencia. El trazado del destino de dos hermanos Claramente los destinos de estos dos hermanos están decididos desde antes de su nacimiento, así que nadie, ni Isaac, ni Rebeca pueden cambiar. Así también fue en el nacimiento, vemos cómo Esaú salió primero y Jacob salió también enseguida, y su mano agarraba el calcañar de su hermano Esaú. Vemos cómo las palabras de Dios se cumple, que ambos están divididos y que el un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, se inicia desde el vientre de la madre. Se peleaban para dominar el uno al otro. Los niños crecieron en esa rivalidad, pero faltaba algo que se debía cumplir: el mayor servirá al menor. Si vemos la Biblia cómo dice que Rebeca amaba a Jacob, era por este motivo, porque era el menor, pero también porque era más débil que su hermano mayor. Esaú desde un principio era un hombre fuerte, velludo, que gustaba de la caza, era un hombre de demostraba su fuerza. En cambio, Jacob era más quieto, y dice que habitaba en tiendas. Era un chico mimado, que se criaba en el cuidado de su madre. Seguro que la madre, Rebeca, continuamente habrá dicho a Jacob acerca de la profecía que Jehová le había dicho. Y este chico siempre crecía pensando que dominaría a su hermano, pero la realidad era diferente. Porque su hermano Esaú era más grande y fuerte, que mostraba sus destrezas de cazador y era el preferido de su padre. Es muy humano pensar: ¿De qué forma se hará realidad la promesa que Jehová dijo? Todas las cosas muestran que no es así. La braveza de Esaú, la fuerza de Esaú, la hombría de Esaú, porque era el preferido de Isaac. Jacob no veía por ningún lado, cómo la profecía de Jehová se haría realidad, tampoco él por más que intentara no podía cambiar a otra persona, y ante este pensamiento muy HUMANO, RAZONABLE, CIERTO; comienza a tramar con su ingenio toda una estrategia para ganar HUMANAMENTE, todos los méritos y hacer que se cumpla la voluntad de Dios. Total, la decisión de Dios ya está tomada, y mientras que no se manifestaba Jehová, Jacob se impacientaba viendo que las palabras de Dios no se cumplían en la vida real. Así hizo todo lo posible para ganarse el derecho de dominar a su hermano mayor y que la profecía de Dios se realizaría. Es un pensamiento lógico, ¿no? Total ya está establecido por Dios, y yo si veo por mis caminos, si apuro las cosas, si ayudo a Dios con ardides, ¿no es la voluntad de Dios que se realiza? Es así que se llega a este pasaje, Jacob parece que gustaba del arte culinario. Cuando ve o las veces que vio que su hermano volvía de la caza, siempre estaba hambriento y buscaba afanosamente qué comer. Así preparó todo, planificó todo, sabía qué responder a su hermano, qué pedir a cambio. ¿por qué? Porque conocía el carácter de su hermano, que era precipitado, que no pensaba demasiado. Así también Jacob pensaba que podía acortar el camino para el ser el dominador de su hermano. Porque en aquella época, solamente el hermano mayor recibía las 2/3 de toda la herencia de los padres y los restantes hermanos se repartían entre ellos con el 1/3. Muchas cosas estaban en juego, es muy diferente comenzar algo con dinero en mano y empezar sin nada. Y para reforzar todo esto, el padre de Jacob, Isaac se inclinaba hacia su hermano mayor. Por todas estas implicancias, porque no se debía dejar nada al azar, había que hacer todas las cosas posibles, ganarse todas las cosas para que las palabras de Dios se cumplieran. ES MUY HUMANO, ¿NO ES CIERTO? ¿QUIÉN DE NOSOTROS CON UN POCO DE INTELIGENCIA NO HARIAMOS ESTO? COMPRA - VENTA DE LA PRIMOGENITURA Así con un ardid personal, un plan bien elaborado, trata de comprar y el otro que también de una u otra forma perdería su primogenitura y su dominio, vende sin importarle porque en ese momento se moría de hambre. Estuvimos viendo por el lado de Jacob, porque compró, cómo lo hizo. Ahora veamos por el lado de Esaú, a pesar de estos ardides de Jacob para arrebatarle la primogenitura y tener el dominio entre los dos. Dentro de todo esto, también vemos cómo los sucesos hacen que la voluntad de Dios también se cumple, de cómo aún en estos planes humanamente planeados de Jacob, Esaú vende su primogenitura, por un plato de sopa de lentejas y menosprecia su primogenitura. O sea, cuando existe un plan trazado por Dios respecto al hombre, de una u otra forma, siempre toma decisiones o comete errores que luego darán razón a sus actos. El relato de compra y venta de primogenitura parece juego de niños, pero está relatado en la Biblia, y dice específicamente: y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura. Esto también sirve de base para que luego sea Jacob, el menor, quien domine a Esaú, o sea, a Edom. ¿Qué aprendemos de esto? Primero de Esaú, que un pequeño acto, en un juego de niños, finalmente él vende su primogenitura y esto queda como firme traspaso de la autoridad, y Dios lo considera así. Hoy tenemos a muchas personas quienes reciben nuestros folletos, nuestras visitas, hoy leen o escuchan la Palabra de Dios, se sienten confortados por Dios, pero al final no deciden venir a la iglesia, ni creer en Jesús. Otros les prometen que vendrán a la iglesia porque sienten el amor que ustedes les demuestran en Jesucristo, pero para muchos es momentáneo. Bueno, todas estas cosas son oportunidades, pero que al final, los hombres desechan, y mañana serán juzgados por ello. Ejemplo de esto es la parábola del sembrador: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Y la explicación de Jesús es esta: Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Éste es el que fue sembrado junto al camino.(San Mateo 13: 3, 19) Ustedes saben que este asunto de la venta de la primogenitura y de otros que seguirán y que veremos en las semanas subsiguientes, veremos cómo una persona, elegida por Dios, con una profecía de Dios, con una promesa de Dios, cuando no está DISCIPULADO, ni entiende la forma de OBRAR de Dios, comete errores que le cuestan muchísimo, tiempo, dolor, enemistad. ¿POR QUÉ? Todo como les dije el domingo en el sermón LA LUCHA DE PODERES, Jacob no estaba disciplinado de tal forma a entregar el poder a Dios. Quiso hacerlo según su criterio y esto le cuesta la enemistad con su hermano, 20 años de sufrimiento, y contínuo dolor. También veremos cómo a pesar que el hombre Esaú cuando falla, no tiene más remedio porque ese es su destino; en cambio, el hombre de Dios, Jacob, a pesar de que falle, Dios conduce y hace que el hombre finalmente se encamine dentro del plan de Dios y finalmente el Todopoderoso hace su voluntad. Una incógnita: ¿Qué hubiera pasado si…? Cuando está trazado el destino de un hombre por Dios, ese hombre sigue en ese destino aún o cae en una treta tan ingenua como una sopa de lentejas. Por el otro lado, cuando Dios ha elegido a un hombre, aún en las condiciones más débiles, en las más desfavorables, Dios cumple con su promesa y su deseo. ¿Jacob si no utilizaba estas tretas, igual iba a ser el elegido por Dios? Claro que sí. Jacob usó de su inteligencia y su forma humana de realizar la promesa divina, pensó que este plan y estrategia AYUDARIA A DIOS A CUMPLIR CON LO PROMETIDO. ¿Verdad? No. Dios no necesita de nuestra inteligencia, incluso, yo les puedo asegurar que el tiempo de sufrimiento de Jacob iba a ser mucho más corto. Estoy seguro que iba a ahorrarse la enemistad de su hermano Esaú. Porque Dios no necesita para cumplir su propósito de la ayuda de un plato de sopa de lentejas. Dios tiene miles de recursos posibles. El problema de Jacob es nuestro problema: NOS PRECIPITAMOS EN NUESTRAS DECISIONES, PENSANDO QUE ESTAMOS HACIENDO LA VOLUNTAD DE DIOS. ¿Todo por qué? UNO: Porque no tenemos fe en Dios. No confiamos lo suficiente en él para delegar toda nuestra autoridad a él. DOS: Porque todavía queremos mantener la autoridad de nuestra vida en nuestras manos. Esto tiene relación con el punto UNO, pero también porque es un problema clásico: No conocemos suficientemente a Dios, tampoco leemos la Biblia como para aprender y evitar errores. TRES: No tenemos sabiduría suficiente y es porque somos guiados por nuestros ojos, y no por el ojo de Dios o sea, por el Espíritu Santo. En muchos casos, muchos ni siquiera saben qué es la guía del Espíritu Santo, pero se autoatribuyen de que son guiados por el Señor. CUATRO: Y cuando no tenemos nada de lo anterior, NO TENEMOS PACIENCIA PARA ESPERAR A DIOS. CINCO: Muchos porque no saben de Dios, ni conocen suficientemente, ni conocieron en todos los caminos, ni lo reconocen porque son novatos en entendimiento: PIENSAN QUE PUEDEN DAR UNA MANO DE AYUDA A DIOS. Incluso, muchos piensan y talvez Jacob también lo haya pensado: y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. CONCLUSION Entre los creyentes en Jesucristo, algo que siempre nos cuesta mucho tiempo, esfuerzo y recursos, para entender es LA AUTORIDAD Y LA SOBERANIA DE JEHOVA DIOS TODOPODEROSO. Pero también entre los que entienden un poco de la fe en Jesucristo, siempre nos es difícil coordinar nuestro tiempo y nuestros actos con el tiempo de Dios. Porque es demasiado fácil apurarse o demasiado fácil retrasarse. Y además de todo esto, están nuestras propias debilidades humanas, las relaciones familiares y de hombres, y también nuestro enemigo Satanás siempre pone su cuota de inestabilidad. Por eso necesitamos orar mucho y por largo tiempo, orar constantemente, leer continuamente la Biblia, tratar de discernir y controlar nuestras emociones. Porque suficientes problemas y dificultades tenemos todos los días, para que aumentemos en más enemigos, en más adversarios, en pérdidas de tiempo, ¿tenemos 20 años para desperdiciar? Recuerden, Jacob es muy humano, es el ejemplo clásico de hombre. Y aquí Dios nos está enseñando en dónde está el dolor, en dónde está el error. De cómo podemos evitar muchos males. Por eso, hoy es tiempo de hacer una pausa. Por más firme que sea la promesa que Dios te ha dado, cree que él te abrirá las puertas oportunamente. Si él prometió, te lo dará. Mas hay que aprender a caminar con él. Por eso, nos dio su Biblia y nos pone un guía seguro: El Espíritu Santo. Sometamos a Dios todas nuestras decisiones, aprendamos a consultar con él continuamente. Hay que aprender a caminar un día a la vez. Que Dios te bendiga. | ||
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