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Sermón en el día miércoles, 25 de septiembre de 2002 Titulo: La señal del pacto en el antiguo testamento. Biblia: Génesis 17:1~14 Predicador: Pastor D. H. David Lee Iglesia Evangélica Presbiteriana Reformada Esperanza 1 Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. 2 Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera. 3 Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: 4 He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. 5 Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. 6 Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti. 7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. 8 Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos. 9 Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones. 10 Éste es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros. 11 Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros. 12 Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje. 13 Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo. 14 Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto. Cuando estamos hablando de pacto, estamos hablando de un acuerdo que se firman entre dos personas como he dicho anteriormente. Es así como dice en el versículo 7: Estableceré mi pacto entre mí y ti. Como un contrato que se firma entre dos personas, así el pacto de Dios también necesita de una firma. Es así como en el versículo 11 el Señor dice: Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros. Y esto es algo que deben recordar ustedes. La circuncisión es una señal del pacto, no constituye el pacto en sí. Mas también en el versículo 12 dice que será circuncidado a los ocho días de haber nacido. Pero aquí es un tema muy importante pero frecuentemente olvidado: el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje. Está hablando claramente de que pertenecen al pacto de Abraham, las personas que son nacidos en su casa (de la linea de Isaac) y aquellos que por un precio son comprados (los gentiles). ¿Por qué es importante esta parte? Porque muchos de los judíos creen que solamente los circuncidados son hijos de Dios, y es así que llegan a la conclusión que ellos son el pueblo elegido por Dios y solamente ellos. Pero existe algo que hay que recalcar, LA CIRCUNCISIÓN, EL ACTO EN SÍ, la señal no lo hace un pacto. Porque el pacto de Dios con Abraham se realizó antes que él reciba esta señal de la circuncisión. Pero aquél que no recibe la señal de la circuncisión, dice Dios que será cortado del pueblo. ¿Por qué? Porque está despreciando, porque no cree con fe, a la promesa de Dios que el Señor dio a Abraham. Ahora nos queda analizar si, nosotros también debemos realizar la circuncisión en la carne para que pertenezcamos al pacto de Dios. Saben ustedes que esto fue un motivo de disputa y está escrito en Hechos 15. Porque si vemos solamente este pasaje estamos como en falta, porque nosotros no recibimos la señal del pacto en nuestra carne. También debemos preguntarnos, ¿por qué todos los judíos quienes eran celosos del cumplimiento de la ley, no conocieron a Jesús, ni le recibieron, sino que le negaron y le mataron en la cruz? Pero dice en Jeremías 4: 4 Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón, varones de Judá y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras. Aquí nos indica claramente que hay que circuncidar el corazón y no solamente la carne. O sea, de nada sirve que hagas la señal en tu carne si en tu corazón no obedeces con fe a las palabras del pacto. Veamos otro pasaje: San Juan 8:40~45 Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham. 41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios. 42 Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. 43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. 44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. 45 Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis. Aquí otra vez Jesús dice que no es la circuncisión hecha en la carne, no es el hecho de ser descendiente de Abraham son hijos de Dios, sino que el que le hace la voluntad de Dios, el que escucha la palabra de Dios, es el hijo de Dios. Hagamos una pausa aquí para aclarar la cosas: Ustedes saben que los judíos hablan de estas cosas. Pero también existen otros que hablan de esta manera. Y son los católicos. Porque ellos hablan de que son los descendientes directos de Pedro, que tienen la tradición, que tienen la autoridad. Pero nosotros que conocemos la palabra de Dios, sabemos que ellos no escuchan la palabra de Dios. Es una situación muy similar a los judíos de la época de Jesús. Ellos dicen que tienen a Jesucristo, que tiene la verdad, pero nadie tiene libertad en su iglesia, todos están sujetos. Nadie tiene la seguridad, todavía están con los actos para alcanzar la salvación. Saben ustedes que ellos ponen como condición de salvación el recibir los sacramentos, pero ni aun con recibir todos los sacramentos pueden estar seguros. Si realmente el Espíritu Santo obrara en sus vidas, debería haber cambio en la vida de las personas, pero no lo vemos. Ahora veamos los versículos de Romanos 3:22~26 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. Y nos dice que tanto los judíos como los gentiles, todos han pecado, todos están destituidos de la gloria de Dios. Pero son justificados gratuitamente en Cristo Jesús. Vean que en ningún momento dice: justificados por los sacramentos, no dice justificados por la circuncisión. Así llegamos a una conclusión muy importante: saben ustedes que las iglesias evangélicas y las presbiterianas reformadas como la nuestra tiene como sacramente el bautismo. Si la circuncisión es la Señal del pacto de Abraham, nosotros tenemos la nueva Señal que es el bautismo. Es aquí donde debemos aclarar los puntos. El acto del bautismo en sí no salva a nadie, sino que es una Señal de que hemos confesado que creemos en Jesús como nuestro Salvador. Amén? Por la fe en la sangre que Jesús derramó por nosotros. Del bautismo hablaremos en los siguientes sermones. Veamos la biblia, en Génesis 15:6 Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia. Y en Génesis 17:11 aparece la orden de Dios para circuncidar a todos los hombres, como señal del pacto. Es por eso que dice en Romanos 4:9~12 ¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia. 10 ¿Cómo, pues, le fue contada? ¿Estando en la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión. 11 Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia; 12 y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado. Claramente dice que Abraham recibió la circuncisión como señal de la justicia por fe. O sea, que fue justificado también por la fe y no por las obras. Y concluye diciendo, que Abraham es el padre de todos los circuncidados, porque recibió esta señal del pacto como herencia de la justicia de fe; pero también es el padre de todos los incircuncidados porque él también recibió la salvación por fe, antes de recibir esta Señal. Por eso decimos que nostros, los gentiles, también somos hijos de Abraham, porque esta fe que tenemos es la misma que él tuvo para salvarse. Así nos vuelve a confirmar Efesios 2:11~16, que somos hijos de Abraham: Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Concluimos que es la sangre de Jesucristo y la fe es la que nos hace salvos. Es por esto que nosotros no practicamos la circuncisión, porque es la señal del Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento, en nuestra iglesia tenemos una nueva Señal que Jesús instituyó para que sigamos en ella. Recalquemos esto, el versículo 14 dice: Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto. ¿Cómo entender este pasaje? Hablemos en términos actuales, el bautismo no es requisito para la salvación, ni siquiera les limpia de los pecados, porque todo se realiza por la fe. Pero un creyente, uno quien haya recibido a Jesús por salvador debe bautizarse, porque eso es una demostración de su fe en Jesús. Es la confesión de su fe. Así también la circuncisión hecha en la carne no les hacía salvado, sino que tenían que creer en el pacto de Dios, en las palabras de Moisés y los profetas, o sea en Jesús y como Señal circuncidarse. Llevar la cruz en el cuello no me convierte en salvado. No me convierte en cristiano. La confesión de mi fe por mi boca de lo que cree mi corazón, eso sí me salva. Amén? Entonces lleve o no la cruz en mi cuello, llevamos la cruz de Jesús en nuestro corazón. No son los símbolos, no es el acto que nos salva de todos los pecados, sino la fe en Jesucristo. Que la iglesia esté adornada de oro y de imágenes no significa la presencia de Dios, sino la fe que tenemos nosotros es la certeza de que el Espíritu Santo está en nuestro interior. Y donde se reunen dos o tres en nombre de Jesús, allí el Señor estará para recibir el culto agradable. Amén? Es por eso que yo les hablo y estamos orando por la misión en la radio, porque necesitamos llegar a todos los rincones. Oremos siempre para que Dios reavive al Paraguay y podamos plantar una iglesia en cada ciudad de Paraguay y América. Que Dios les bendiga.
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