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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

 

Sermón del día miércoles, 18 de septiembre de 2002

Titulo: El reposo eterno

Biblia: Génesis 17:8; Hebreos 11:8~16

Predicador: Pastor D. H. David Lee

Iglesia Evangélica Presbiteriana Reformada Esperanza

8 Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.

 

8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. 

9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; 

10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 

11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. 

12 Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. 

13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. 

14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; 

15 pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 

16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

 

Hoy veremos a promesa que nos queda de aquellos que estamos viendo de Abraham, hoy veremos sobre la tierra. Y este es un punto muy discutido entre las personas, dependiendo de cuándo comienzan los 1000 años que aparecen en el Apocalipsis. Es así como aquellos quienes piensan que esta promesa de la tierra es física, otros que ven como celestial y aquellos que lo ven de ambas formas.

Es por esto que los Israelíes cuando obtuvieron la actual tierra de Israel en 1948, la consideran como un preludio a todo el cumplimiento de las palabras de Dios, que siguen con las guerras con los palestinos, porque ellos creen de que hay que ocupar toda la tierra que Dios les prometió: desde el río de Egipto hasta el río Eufrates. Algunos dicen que esto se consiguió en la época de David y de Salomón, otros dicen que no. Es por eso que siguen luchando y luchando por conseguir un territorio más.

Porque si esto es cierto, nosotros todo necesitamos viajar a Israel y vivir allí. Porque solamente allí es la tierra prometida y allí tenemos que vivir.

Pero hoy vemos algo que es más difícil de explicar y esto lo que deseamos entender y así poner nuestras esperanzas en el lugar correcto.

Es evidente que Dios prometió a Abraham, varias veces que daría la tierra que él le mostraba, que daría la tierra que él le guiaba:

Genesis 12:1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.

Génesis 13:14~15 Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.

Génesis 17:8 8 Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.

Pero es evidente que Abraham en ningún momento recibió toda la tierra que Dios le había prometido, porque la única que tuvo en Canaán es aquella que él compró de los hijos de Het, la cueva de Macpela para sepultar a su esposa y en donde él mismo fue sepultado.

¿Entonces la palabra de Dios falló? ¿Qué creyó Abraham? También había prometido que se la daría a sus descendientes, pero si ustedes leen Génesis, sus hijos, ni Isaac, ni Jacob recibieron esa tierra por heredad. ¿La palabra de Dios no es cierta en el 100% del tiempo?

Pero Abraham, dice nuestro pasaje de Hebreos 11, que vivió con fe y recibió esa tierra que Dios le había prometido con fe. O sea, como que ya lo recibió. Por eso no le importó vivir como extranjero en una tierra ajena, viviendo en tiendas y mudando de aquí para allá según los animales necesitaban de agua o de pasto.

Y nos dice claramente en el versículo 10: Porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

Nuevamente dice en el versículo 14: claramente dan a entender que buscan una patria. Porque si estaban pensando en una patria, donde sí o sí necesitaban de un terreno físico, dice que Abraham podía volver a la tierra de donde salió. Es por eso que cuando Abraham envió a su siervo a su tierra, para que buscase esposa para su hijo Isaac, él prohibió terminantemente que su hijo volviera a esa tierra.

Abraham, por medio de la fe en Dios, pudo ver la patria celestial que el Señor le había preparado. Por eso, no le importó vivir como extranjero, vivir como peregrino en la tierra y mientras estuviera vivo.

El miércoles pasado estuvimos hablando de Jehová-Sama, de Jehová allí. De Jehová que moraba con nosotros. Que pasando de la condición de peregrino por el mundo, nosotros nos establecemos en un lugar eterno, la nueva Jerusalén.

Si queremos pensar que todos los beneficios como creyentes, la recibiremos todo en esta tierra, estaremos esperando, algunas llegarán pero muchas no llegarán. Y si no se les abre los ojos espirituales, se frustrarán en su vida espiritual como pasó con los israelitas que salieron de Egipto, comieron el maná, que bebieron el agua de la roca que les seguía, que vieron las maravillas de Dios pero no pudieron comprender, sino que se rebelaron y murieron en el desierto. Y así no pudieron entrar en el reposo eterno.

Cuántos de los supuestos cristianos, que dicen creer, que escucharon también la palabra de salvación, estuvieron participando con nosotros, otros que inclusive fueron bautizados, que participaron de la Santa Cena, pero que hoy han dejado la iglesia, buscando provechos propios, privilegios, bienes y comodidades del mundo.

Si bien es cierto que Dios bendice con todas la bendiciones celestiales y terrenales, yo creo firmemente que las bendiciones celestiales son más, yo creo que son mejores que cualquiera de las bendiciones que podamos disfrutar ahora.

Si no pueden mirar el reino celestial, la nueva Jerusalén, el reino donde viviremos eternamente con Jesucristo, estaremos vendiendo nuestra fe al mejor postor que se presente.

Por eso Jesús nos dice en San Juan 17:12~17 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.

Ahora saben de por qué el mundo debe perseguirles a ustedes, porque no pertenecemos a este mundo, sino al mundo de Dios. Así es es necesario que tengamos puestos los ojos en el lugar correcto, es necesario que puedan ver con fe. Vivir como que ya tenemos la promesa de Dios cumplido en nosotros. Por eso el Señor Jesús dice: para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.

Aquel que tiene fe, puede tener el gozo en sí mismos, porque tienen la seguridad de que la palabra de Dios ha sido cumplido, que nadie les puede quitar esto.

Ahora es entendible porqué ustedes se afanan por tantas cosas del mundo, ¿no? Cuando ustedes no pueden poner las cosas de Dios en primer lugar, todavía estamos viendo la tierra como nuestro lugar de reposo. Es así como piensan que el dinero les dará el reposo que buscan, por eso hay que ser ricos. Pueden utilizar de cualquier método posible para acumular mayor riqueza.

¿Pero cómo vivían los hombres de fe? En nuestro versículo 16 dice: Pero anhelaban una mejor. Saben ustedes que no pueden vivir entre dos intereses, recuerdan ustedes lo que les dije hace una semana atrás ¿no? Donde ustedes acumulen sus riquezas, allí estará vuestro corazón.

¿Significa entonces que hay que vivir como se pueda, dejar que todas las cosas ocurran, no luchar, no mejorar porque de todas formas no tendré nada? Tampoco es eso, porque en lo que respecta a nosotros, debemos hacer el mejor esfuerzo aquí, pero sin perder nunca la esperanza en el celestial. Pero cuando entra en conflicto de intereses entre lo terrenal y lo celestial, deben ustedes saber qué elegir.

Vean cómo dice los versículos 35~39. Que muchos murieron sin recibir nada, que muchos murieron inclusive torturados, degollados, pero nunca perdieron sus esperanzas.

Yo creo que aquí en Paraguay, aquí en nuestra iglesia Esperanza, nosotros también necesitamos vivir una vida de testimonio de nuestra fe.

Porque el reposo que puede encontrar nuestros espíritus es solamente en el Reino de Dios. Y si no pueden enfocar esto con su fe, siempre tendrán conflictos y peleas. Espero que sean consecuentes con la fe que han recibido.

Y para abrir nuevamente los ojos a las cosas de Dios es necesario incluso poner colirio, en Apocalipsis 3:18~22 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.  19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.  20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.  21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.  22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Cómo pueden ver espiritualmente, es necesario conocer la palabra de Dios, obedecer y orar. Luchar por la palabra, aún a costa de la sangre. Por eso, oramos, para escuchar siempre la voz espiritual y poder vencer espiritualmente.

Que Dios les bendiga y les dé la fe para que puedan ver espiritualmente.

 

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. Siempre que desees utilizar como una cita bibliográfica debe hacer referencia a: www.evangelio123.org, Pastor Dong Han David Lee, título del sermón o estudio bíblico.

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: 10 de agosto de 2010