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Sermón en el día de Jesús 15 de agosto de
2010.
Título: JORNAL AL JORNALERO
Biblia: San Mateo 19:16-20:16
Predicador: Pastor Dong Han David Lee
Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada
Tte. 1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av.
Japón, Asunción, Paraguay
www.evangelio123.org / (595) 021-301-706
/ (595) 0981-815-179
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SAN MATEO 19
- Entonces vino uno y le dijo:
Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener vida eterna?
- El le dijo: ¿Por qué me
llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la
vida, guarda los mandamientos.
- Le dijo: ¿cuáles? Y Jesús le
dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.
- Honra a tu padre y a tu
madre; y, amarás a tu prójimo como a ti mismo.
- El joven le dijo: Todo esto
lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?
- Jesús le dijo: Si quieres ser
perfecto, anda vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el
cielo; y ven y sígueme.
- Oyendo el joven esta palabra,
se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
- Entonces Jesús dijo a sus
discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de
los cielos.
- Otra vez os digo, que es más
fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino
de Dios.
- Sus discípulos, oyendo esto,
se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?
- Y mirándolos Jesús, les dijo:
Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.
- Entonces respondiendo Pedro,
le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué,
pues, tendremos?
- Y Jesús les dijo: De cierto
os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono
de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce
tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
- Y cualquiera que haya dejado
casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierra,
por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.
- Pero muchos primeros serán
postreros, y postreros, primeros.
CAPÍTULO 20:
- Porque el reino de los cielos
es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar
obreros para su viña.
- Y habiendo convenido con los
obreros en un denario al día, los envió a su viña.
- Saliendo cerca de la hora
tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados;
- Y les dijo: Id también
vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron.
- Salió otra vez cerca de las
horas sexta y noven, e hizo lo mismo.
- Y saliendo cerca de la hora
undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis
aquí todo el día desocupados?
- Le dijeron: Porque nadie nos
ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que
sea justo.
- Cuando llegó la noche, el
señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal,
comenzando desde los postreros hasta los primeros.
- Y al venir los que habían ido
cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.
- Al venir también los
primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron
cada uno un denario.
- Y al recibirlo, murmuraban
contra el padre de familia,
- Diciendo: Estos postreros han
trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos
soportado la carga y el calor del día.
- Él, respondiendo, dijo a uno
de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario?
- Toma lo que es tuyo, y vete;
pero quiero dar a este postrero, como a ti.
- ¿No me es lícito hacer lo que
quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?
- Así, los primeros serán
postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos
escogidos.
INTRODUCCIÓN:
En el mundo y en la sociedad en que
vivimos existen muchas personas honestas, con principios morales y éticos, muy
trabajadores. Estas personas, al igual que otras tienen sus necesidades:
alimentos, vestimentas, amor, familia, entretenimiento, sueños y deseos.
Dentro de lo estrictamente normal, si esta
persona tiene un ingreso según el trabajo que realiza. Y porque tiene también
necesidades; por ejemplo, si desea un televisor nuevo, debe trabajar y ganar el
equivalente en dinero para comprarse uno. Para eso, según las reglas de la
sociedad en que vivimos existen dos formas: al contado, debe ahorrar talvez
unos meses acomodando sus otros gastos, y dependiendo de la persona podrá
comprarse al instante, dentro de uno o varios meses después, pero en ese lapso
de tiempo debe consolar de alguna manera sus necesidades. La otra forma que presenta
nuestra sociedad es la compra en crédito, la persona firma una serie de pagarés
y ya puede llevar el televisor a su casa, pero durante 6 ó 12 meses se quedará
pagando; durante ese lapso de tiempo siempre deberá disponer de un monto
exclusivamente para pagar el precio del producto.
¿Cuál ha sido la moneda de cambio? El
dinero. ¿Y cuál ha sido el medio para adquirir esa moneda de cambio? El
esfuerzo de tu trabajo. Bueno el problema que tenemos es cuando el hombre deja
de trabajar o no quiere trabajar. No entremos en estos detalles, porque no
viene al caso de hoy. Mas en la sociedad de los hombres es así. Y cuanto mayor
sea tu deseo, mayor trabajo requerirá, o incluso cuando la cantidad de trabajo
es insuficiente, deberás sacrificarte y vender más, conseguir un segundo
trabajo, trabajar horas extras sacrificando tu tiempo y tu descanso. Según el
deseo que tenga, o según la necesidad que requiera la persona, la buscará y
generalmente lo consigue.
Por esto, hoy escucharemos este sermón:
JORNAL AL JORNALERO.
Porque muchas veces somos olvidadizos y
peor: “ingratos”. Creo que muchos han leído o escuchado este pasaje, pero pocos
habrán escuchado relacionado con los versículos del capítulo anterior para la
comprensión más profunda y plena.
En este pasaje del capítulo 20 dice que
existe un señor que tiene una viña que ya está en funcionamiento, o sea, que ya
existen trabajadores en su viña. Él salió a la plaza de la ciudad y contrató a
personas a las 6 de la mañana, y les prometió pagar un denario (un jornal de trabajador).
Estas personas agradecidas fueron y trabajaron con mucho esfuerzo. El señor
salió nuevamente a las 9 de la mañana y encontró a desocupados, como no había
nadie que los contratara tuvo compasión y les envió a su viñedo, a las 12 y a
las 3 de la tarde hizo lo mismo: tuvo compasión y los envió prometiéndole pagar
el justo precio. Finalmente salió a las 5 de la tarde y nuevamente encontró a
personas desocupadas, y les dijo: Id
también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo.
Todos trabajaron durante el día
agradecidos a este señor bondadoso quien contrató y les está dando trabajo. Vio
venir los rezagados, y decían en su corazón: ¡Qué bueno es este señor, quiero
trabajar todos los días para este señor, qué gran corazón tiene! Y así, cada
uno trabajó arduamente todo el día.
El problema comenzó a surgir cuando el
señor ordenó a su mayordomo a pagar, y tiene esta particularidad: llama a los obreros y págales el jornal,
comenzando desde los postreros hasta los primeros.
Y comenzó el reclamo y la protesta
generalizada, principalmente de los primeros: Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron
cada uno un denario. Al venir también los primeros, pensaron que habían de
recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y al recibirlo,
murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han trabajado
una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga
y el calor del día.
Vean qué les respondió el señor: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste
conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este
postrero, como a ti. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes
tú envidia, porque yo soy bueno?
Hasta aquí creo que todos ustedes saben
muy bien, el problema está en: ¿qué significa este pasaje? Pues justamente
esto: JORNAL AL JORNALERO, ¡así de simple!
LA EXPLICACIÓN
Y esto lo deben escuchar con el corazón
abierto, sincero y recto. Les había dicho que si una persona se quiere comprar
un televisor, una máquina de coser, una cocina, un lavarropa, una computadora,
si necesita de mayor comodidad, mayor espacio, un teléfono mejor; todo tiene su
costo y existe una moneda de cambio. Y uno piensa que es “el guaraní” (en
Paraguay), pero muchas veces uno consigue el dinero y va junto al comerciante y
tiene la sorpresa de que el producto subió de precio con la explicación de que
el “dólar norteamericano” que se utiliza para comprar el producto tuvo
variación en la cotización. ¿Y qué vas a hacer? Si quieres tienes que pagar el
nuevo precio, ¿no?
Muchos creyentes comienzan su vida de
creyente en el Señor Jesucristo con ciertas necesidades, porque necesitaba de
sanidad, porque estaba metido en problemas, porque estaba preocupado por el
futuro de sus hijos, porque necesitaba de un trabajo, porque no podía salir del
hoyo en que se había metido, porque necesitaba la salud de su hijo, porque
necesitaba el consuelo por alguna tragedia, para solucionar sus deudas.
Y cada uno dijo: Señor Jesús, si tú me
solucionas este problema, esta necesidad, esta falta, si me quitas de la
desesperación que tengo… y generalmente hacen un voto: no faltaré a la iglesia,
o algunos dicen… pídeme todo lo que quieras que lo haré…, ah… son tan variados…
que seré fiel, que no seré infiel a mi mujer, que trabajaré y sostendré, que
seré padre responsable, que voy a testificar a Jesucristo por todo el mundo,
repartiré los folletos Palabras de Vida, me dedicaré a este ministerio…
Sí, todas estas son nuestras necesidades,
y generalmente Dios responde pronto, es como trabajar un día entero bajo el
sol, el calor y la carga del trabajo, y al final de la tarde se tiene la paga.
En poco tiempo, ven que muchos creyentes reciben la respuesta de su pedido o
necesidad. Algunos al instante, otros en días, en meses. O si son problemas más
grandes y graves, obtiene pequeñas señales de solución y se queda esperanzado.
Es como la persona quien se cae al agua
desde su canoa en medio de la noche sin luna ni estrellas, pierde sus fuerzas y
se está hundiendo, el agua ya entra por sus narices, por su boca e intenta
salvarse; grita, pide socorro, y encuentra una mano salvadora. Y está muy
agradecido.
Ahora, el problema es la siguiente vez,
que ni bien está en el camino de la solución, ni bien recibe la sanidad, ni
bien tiene la respuesta; ve que está haciendo un esfuerzo mucho mayor a otros
que tienen problemas más graves y trabajaron poco.
Sí, es el problema de la paga. Considera
que Dios es injusto con él, porque trabajó tanto, durante tanto tiempo y la
paga que tiene él considera que es insuficiente. A partir de ese momento uno
considera que ya hizo lo suficiente porque está resuelto su problema, otros
están disconformes porque sus necesidades no fueron solucionadas pero ven que
Dios resuelve y escucha a otros.
¡No!, las cosas funcionan como el
televisor, pagaste con una moneda de cambio; mas ahora necesitas también un
lavarropa, necesitas de una heladera, necesitas de un automóvil… También el
creyente, se olvida que el trato que hizo con Dios, por ejemplo: Señor haré
este ministerio si tú me sanas de esta mi enfermedad. Y mientras hagas el
esfuerzo de evangelizar, sanarás poco a poco. Y finalmente se sana, pero deberá
seguir haciendo para estar sano. El problema es que la gente se olvida de esa
gracia, y en el transcurso comienza a pedir: Señor también tengo estos
problemas, necesidades, y le presentan 10 solicitudes a Dios. ¡Está bien! Es tu
fe, porque crees que Dios puede darte, ¿pero cuánto cuesta eso en Dios? ¿Cuál
es la moneda de cambio? ¿Qué tienes para dar, qué horas extras harás, en qué te
dedicarás para ganar el jornal?
Y aquí está el error de muchos, muchísimos
creyentes: no se preocupan en ganarse el jornal, en cambio dicen “TENGO FE EN
Jesucristo”, y piensan que eso es suficiente. ¡Pero seamos rectos! UNO: la fe
que tienes es un DON que el Padre Celestial te dio. DOS: la salvación es algo
que Jesús te regaló sin ningún merecimiento, además nos hizo un pacto con Dios.
Todo esto que estamos hablando es por
causa del pacto, porque en el pacto Dios da la salvación y nos pide fidelidad,
le pedimos bendiciones y nos pide a cambio un “jornal de jornalero”. ¿Quieres
más bendiciones? Pues debes pagar con el jornal de jornalero.
Existen muchas personas quienes no quieren
trabajar, no quieren hacer nada para Dios, ni cumplen ningún mandamiento de
Dios, ni viven de acuerdo a Dios, pero quieren una obra, una señal, un milagro,
una sanidad, un beneficio o una bendición. ¿Con qué jornal de jornalero
pagarás? ¿Creen ustedes que estas primeras personas quienes murmuraron vendrán
al día siguiente a trabajar? Seguramente no. Por eso la Biblia dice en
Proverbios 6:6-11 Ve a la hormiga, oh
perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni
gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de
la siega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te
levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un
poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante, y tu
pobreza como hombre armado.
NECESIDADES CONTINUAS
Las necesidades de los hombres son
continuas, pero generalmente las personas son perezosas, mientras no está
amenazante el problema no busca a Dios y por lo general, luego que se derrama
la leche viene a llorar ante Dios. Y les digo que el hombre es así, es un
terco, es más bruto que el buey y la mula, tal cual dice la Biblia: Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque
habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí. El
buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende,
mi pueblo no tiene conocimiento. (Isaías 1:2-3)
El hombre siempre necesita de algo,
siempre tendrá problemas, siempre caerá en algún hoyo, y la desesperación
buscará a Dios. Necesita de la ayuda continua de Dios. Es una generalidad y una
mala costumbre, buscan a Dios y desean sus servicios estando en problemas.
Desean recibir misericordia, imploran por favores, por compasión ante su
montaña de problema.
Por esta causa, debe estar constantemente
el movimiento, en esforzarse para ganar el jornal del jornalero, tanto por el
pan de cada día como las necesidades específicas. No hay que ser mal
agradecido, y total, al día siguiente todos trabajaremos desde las 6 de la
mañana.
MONEDA DE CAMBIO CON DIOS.
De hecho, no fueron ustedes quienes se
salvaron, sino que Jesucristo nos dio la salvación, así que no tenemos ninguna
autoridad, ni merecimiento, Dios no tiene ninguna deuda con nosotros. Al
contrario, nosotros tenemos deuda con él. Y otra cosa muy importante: EL ESTÁ
EN EL CIELO Y NOSOTROS EN LA TIERRA.
¿Qué tienen ustedes que ofrecer para
negociar con Dios? ¿Necesita Dios de tu pan, de tu vaca, de tus muebles?
Por eso les digo, que hay que juntar
muchos jornales, acumular muchos jornales de jornalero a tu favor trabajando en
aquellas obras que el Señor Jehová te ha encargado como ministerio, como vida;
porque así, cuando tienen alguna necesidad pueden pedir a Dios y el Señor,
mirando todo el esfuerzo por Jesucristo en tiempos de paz, les dará rápidamente
el pago.
Y siempre que ustedes tengan obras,
ministerios, obren con paciencia, con fervor, y acumulan jornales… es cierto
que jamás podremos pagar por la salvación y la vida. Pero con esta mentalidad
hemos de buscar a Dios a tiempo, y verán como el Señor Jesús se agrada de ti y
por el esfuerzo de amor que le has hecho.
Ahora, existen personas e iglesias quienes
piensan que ellos pueden pedir cualquier cosa a Dios, pero no mueven ningún
dedo. Creen que ya hicieron lo suficiente por Dios; pues a esas personas les
digo que el día que necesiten de una salvación, de una ayuda, de una respuesta,
acudirán pues las necesidades de los hombres van acumulando y aumentando. Y
cuando le pidan, no les responderá enseguida.
Por eso es importante que el creyente
tenga el PODER DE NEGOCIACIÓN con Dios. Es decir, que Dios esté contento
contigo, que por la fe, por las obras que haces, el Señor quiera darte más,
mucho más de lo que pides.
Pero muchas personas abandonan, renuncian,
consideran que trabajan de más para Dios, que la paga no es buena, que es
insuficiente. Entonces Dios también deja de hacer el esfuerzo por ti, pierde
“el celo” con que tú necesitas ser guardado de todos los males. Por eso dice la
Biblia: Porque el Señor al que ama,
disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina,
Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no
disciplina? (Hebreos 12:6-7)
Existen algunas personas quienes sin TENER
EL JORNAL DEL JORNALERO DE DIOS, SIN TENER ACUMULADO JORNALES ANTE DIOS creen
que su poder de negociación es el ayuno y la vigilia, con grandes programas de
oración, de concentraciones de multitudes orando pueden ganarse el favor de
Dios en un día… creen que con una gran obra de sacrificio pueden comprar un
supermercado de Dios en respuestas. Les digo por experiencia, hay que acumular
pequeños jornales como una hormiga, preparar en verano para cuando llegue el
invierno no tengas la ausencia de Dios en tu vida.
¿Qué poder de negociación tienes hoy con
Dios? Díganme ustedes, ¿cuántas hormigas existen en una colonia? ¿Cuántas
abejas hay en una colmena? ¿Creen ustedes que alguien se inmuta si una hormiga
se muere? ¿Alguna vez probaron matar una hormiga e introducirlos en la boca de
entrada? Verán que enseguida averiguan su estado y la sacan al lugar de las
basuras. ¿Qué poder de negociación tienes con Dios? ¿Por qué debería Jehová
Dios salvarte? ¿Qué tienes de parecido con los tres amigos de Daniel para
salvarte del horno de fuego? ¿Qué tienes tú de parecido con Daniel para que
Jehová envíe a su ángel y cierre las bocas de los leones? ¿Eres tan importante
como Daniel para un reino tan poderoso como el Babilonio para que mientras
estás en el foso con los leones el rey haga ayuno, desvele toda la noche, y te
busque a la mañana temprano para ver tu estado? ¿Crees que hoy Dios se desvela
para cuidarte y librarte de todos tus problemas, incluso el cotidiano?
Así que gánate el poder de negociación con
Dios, gánate el Jornal del Jornalero de Dios. Entonces esto será profeta: Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes
a las nuestras, y oró fervientemente
para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.
Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto. (Santiago
5:17). O de cómo incluso Jehová se ve obligado a escuchar a un hombre
cuando es fiel y clama: Entonces Josué
habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de
Israel, y dijo en presencia de los israelitas: Sol, detente en Gabaón; y tú,
luna, en el valle de Ajalón. Y el sol se detuvo y l luna se paró, hasta que la
gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está escrito esto en el libro de
Jaser? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un
día entero. Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre;
porque Jehová peleaba por Israel. (Josué 10:12-14)
PEDIR LO VERDADERO
Ahora comprendamos lo del joven rico, ¿qué
preguntó el joven? ¿Qué quiso el joven? Ganarse la vida eterna. Entonces Jesús
le dijo acerca de los mandamientos. El respondió que todo eso lo venía
guardando desde su juventud. Entonces Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto,
anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo, y
ven y sígueme.
Después los discípulos preguntaron, y fue
Pedro el adelantado: he aquí, nosotros
lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? Y Jesús les
dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se
siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os
sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
¿Se dan cuenta de cómo funciona la moneda
de cambio? Siempre existe un JORNAL AL JORNALERO, y con ese jornal debes pagar.
El problema es lo siguiente, el hombre no
es constante, es perezoso, y las necesidades aumentan. Y como no trabaja
constantemente ni es paciente, ni perseverante, no acumula jornales a su favor.
En cambio, desea grandes bendiciones de Dios: vida eterna, grandes bendiciones,
grandes milagros solucionadores de problemas o enfermedades.
Es que para las grandes bendiciones que
pides o deseas, debes ganar el Jornal de correspondiente a grandes bendiciones;
es decir, no un día, ni una vez de servicio y ministerio. Muchos dicen querer
ganarse Paraguay para Cristo, y eso significa mínimamente sembrar la Palabra de
Vida en cada paraguayo que son 6 millones, encontrarse con ellos personalmente,
visitar sus hogares que está esparcido por todo el territorio. Tienen sueños de
grandezas, hacen grandes propuestas pero no trabajan como el jornalero. El
apóstol Pablo dijo que deseaba predicar hasta España pasando por Roma, y pasó
por cárceles, naufragios, prisiones, hambres, peligros, pero también grandes
predicaciones y testimonio.
El siguiente problema es que muchos piden
y hacen votos por cosas insignificantes, que no sirven. Es cierto serán cosas
necesarias, pero si trabajaran y se ganaran un jornal diario y constantemente
no se habrían convertido en grandes necesidades, para luego hacer votos y
consagrarse a Dios. Y piden por “macanadas”, quiero una casa, quiero un auto,
quiero que me pagues las cuotas atrasadas, quiero que tú me sanes de mi
enfermedad. Consecuentemente debes pagar con un jornal. Pero luego para las
cosas verdaderas ya no dispones de tiempo, de fuerzas y estás cansado. Y
malgasta todas sus energías, malgasta los pocos jornales que tiene. Y cuando
realmente los necesita no tiene con qué NEGOCIAR U OFRECER A DIOS. Y MENOS SE
HA GANADO LA MISERICORDIA PARA PEDIR Y QUE DE TE EN PRÉSTAMO.
Por eso, hay que pedir las cosas
verdaderas, porque si deben trabajar y servir igual como jornalero, uno para
pagar por la gracia de Dios, otro porque tú deseas muchas cosas, pero no
malgastes en cosas que no tienen sentido, no malgastes en cosas que si tú
pidieras por los términos de tu pacto, en el transcurso vendría natural y
consecuentemente. Porque tenemos limitación de fuerzas, los años que vivimos
son limitados, solamente tenemos 24 horas al día, y menos fe para sostener
nuestro emprendimiento.
Miren lo que dijeron los dos hermanos Juan
y Jacobo, su madre se acercó a Jesús y le dijo: Entonces se acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos,
postrándose ante él y pidiéndole algo. Él le dijo: ¿qué quieres? Ella le dijo:
Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y
el otro a tu izquierda. Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que
pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el
bautismo con que soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos. Él les dijo: A la
verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis
bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo,
sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre. (San Mateo 20:20-23).
Y saben que Jacobo fue muy pronto decapitado y el otro apóstol murió en una
isla prisión. Hay que saber negociar lo que tienes, y no es mucho y es
limitado.
CADA UNO DEBE AFRONTAR Y LLEGARÁ LA
ADULTEZ Y DEBERÁ TRABAJAR ÉL MISMO Y GANARSE SU JORNAL.
CONCLUSIÓN:
Aprende a ganar tu jornal de jornalero con
tiempo, acumula como la hormiga que trabaja sin pausa, con constancia durante
el verano, y verás cómo estarás seguro en tiempos de tu invierno.
Aprende a utilizar en cosas verdaderas tus
jornales ganados y acumulados, para que cuando Dios requiera no te quedes
corto. Y busca aquellas cosas que son verdaderas, que perduran y que solamente
Dios te puede conceder.
Ejemplos de personas quienes luego están
desesperados y en medio del naufragio comienzan a buscar a Dios. ¿Tendrán el
tiempo para ganar su jornal? ¡Claro que no! Por esta causa, buscan ayudas,
piden oraciones, recurren a iglesias y pastores… la Biblia es claro: Porque el desvío de los ignorantes los
matará, y la prosperidad de los necios los echará a perder; mas el que me
oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal.
(Proverbios 1:32-33).
Sé sabio, busca cuál es tu pacto en Dios,
y aprende a buscarlos con perseverancia, porque los términos de las promesas
que corresponden a tu pacto sí son verdaderos y necesarios por generaciones.
Por eso, muchos primeros son postreros y
los postreros primeros en Cristo Jesús.
Que Dios te bendiga y encuentres tu
salvación a tiempo.
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