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Sermón
en el día de Jesús 25 de julio de 2010.
Título:
LOS HIJOS PRÓDIGOS
Biblia:
San Lucas 15:11-32
Predicador:
Pastor Dong Han David Lee
Iglesia
Esperanza Presbiteriana Reformada
Tte.
1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av. Japón, Asunción, Paraguay
www.evangelio123.org
11. También dijo:
Un hombre tenía dos hijos;
12. Y el menor de
ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y
les repartió los bienes.
13. No muchos
días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia
apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
14. Y cuando todo
lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a
faltarle.
15. Y fue y se
arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su
haciendo para que apacentase cerdos.
16. Y deseaba
llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.
17. Y volviendo
en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan,
y yo aquí perezco de hambre!
18. Me levantaré
e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
19. Ya no soy
digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.
20. Y levantándose,
vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a
misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.
21. Y el hijo le
dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser
llamado tu hijo.
22. Pero el padre
dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su
mano, y calzado en sus pies.
23. Y traed el
becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;
24. Porque este
mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron
a regocijarse.
25. Y su hijo
mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la
música y las danzas;
26. Y llamando a
uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
27. Él le dijo:
Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle
recibido bueno y sano.
28. Entonces se
enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.
29. Mas él,
respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido
jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.
30. Pero cuando
vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar
para él el becerro gordo.
31. Él entonces
le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.
32.
Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era
muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.
INTRODUCCIÓN:
Este
es uno de los pasajes más extraños y sorprendentes para todos los creyentes en
el Señor Jesucristo.
De
seguro es uno de los más conocidos, y utilizar el ejemplo del hijo pródigo ya
constituye en una forma común de referencia a un hijo que abandona el hogar.
No es
por esa causa que este pasaje es tan extraño y tan sorprendente, sino porque
constantemente nos toca bien de cerca el corazón. Es que siempre que uno lee o
escucha este pasaje, la mayoría de los creyentes se sienten identificados con
el hijo pródigo, mas siempre hemos querido decir que hijos pródigos son los
“otros” y no se han fijado en sí mismos.
Y
esto es lo extraño, si ustedes estuvieran alejados de la iglesia, si ustedes
aun estuvieran fuera de la iglesia se entendería mejor; mas las cosas no son
así: pues ustedes son miembros firmes y asiduos desde hace mucho tiempo están
en la iglesia, prácticamente están más familiarizados con la iglesia y el
mundo. Mas aun así, se sienten identificados con el hijo pródigo.
¿Por
qué será? ¿Por qué si hoy están esforzándose en ser cada día fieles a Dios, si
cada día están permaneciendo en Dios, igual se sienten identificados con el
hijo pródigo?
¿Nunca
se sintieron así? ¿Nunca estuvieron fuera de la iglesia desde que conocieron a
Jesús? Talvez no sea fácil de conocer, ni fácil de admitir, o incluso nunca pensaron
de esta forma que les hablaré hoy. Entonces verán que existen verdaderamente no
un hijo pródigo, sino cientos o miles de hijos pródigos, incluso ustedes mismos
se verán sorprendidos… pues están en la iglesia pero igual son hijos pródigos.
Porque Dios se refiere como hijo pródigo más allá de la presencia o ausencia
física de la persona…
Aclaremos
de una vez, Jesús dijo: Porque donde
esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. La lámpara del cuerpo
es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;
pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la
luz que en ti hay es tinieblas. ¿Cuántas no serán las mismas tinieblas? Ninguno
puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o
estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las
riquezas. (San Mateo 6:21-24)
El
que conociendo y creyendo a Jesucristo, que es un hijo de Dios si está
físicamente apartado de la casa del Padre y de las leyes y reglas de Dios, es
un hijo pródigo.
Pero
no necesariamente es hijo pródigo porque su persona física está alejado de la
iglesia, de Dios y de sus mandamientos; sino el que aun estando presente en la
casa de Dios, asistiendo domingo tras domingo, día tras día a los cultos,
incluso estudiando, aun más evangelizando y realizando ministerios; igualmente “puede
ser un hijo pródigo”. ¿Cómo? Porque Jesús dice: Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro
corazón. Y la lámpara del cuerpo que mide esto es el ojo de la persona.
LOS
TESOROS DEL CORAZÓN
Es
que todos sabemos que tenemos en nosotros esta faceta, tesoros grandes y
pequeños en nuestro corazón y son deseables, pero lo malo es no reconocer que
existan, es no admitir para tratar del tema, es disimular que uno no tiene
tesoros en su corazón que llega incluso a la hipocresía de juzgar y condenar a
otros pero esconder lo suyo. Y es más, como físicamente están presentes en la
iglesia, deseamos callar la voz de todos diciendo: yo no soy hijo pródigo, pero
su mente divaga y su corazón ama al mundo o sus riquezas. Pues estando delante
de Dios y aparentando estar concentrado en el culto o estudio bíblico, su mente
y corazón están en otra parte, respecto a la Palabra, respecto a la doctrina,
respecto al camino, respecto al pacto de Dios.
Cierto,
físicamente no lo serán, pero sí son en la mente y en el corazón, porque los
tesoros que más y mejor se esconde y se guarda son aquellas que están en el
corazón. Presencialmente están aquí, pero en mente pueden estar en otro lugar,
en otras cosas. Como dijo Jesús: Hipócritas,
bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra;
mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como
doctrinas, mandamientos de hombres. y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended: No
lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto
contamina al hombre. (San Mateo 15:7-11)
¿Alguien
puede decirme, entonces, no tenemos que trabajar, comer, beber, vestir, ni que pensar
o disentir?
Este
tema, si miramos desde el punto de dónde está tu tesoro, allí estará tu corazón
es muy amplio. Pero veamos en grandes grupos, porque así será más fácil de
individualizarlos.
El hijo pródigo propiamente dicho que
aparece en el capítulo 15, quien inconforme con el Padre, junta sus cosas y
decide vivir el mundo como él quiere, alejándose de la presencia de Dios y de
las leyes del Señor.
El siguiente hijo pródigo es del grupo
que rechaza un convite a una cena del Señor que puede ser traducido y entendido
como el culto, un estudio bíblico, un ministerio, la iglesia o su vida en
Jesucristo; algo en que Dios específicamente te haya invitado y que el creyente
lo ha sentido y entendido en el Espíritu Santo. Y corresponde a este grupo, las
personas quienes rehúsan venir porque se compró una hacienda y tiene que ir a
verla, quien se compró cinco yuntas de bueyes y necesita probarlos; quien se
acaba de casar y por esa razón se niega.
¿Dónde
está el tesoro de estas personas? Pues su corazón está en los bienes que ha
adquirido, de los bienes y urgencias de la vida cotidiana, entonces eso también
los constituyen en hijos pródigos. Puede que después vengan a la iglesia, que
estén presentes, que asistan; pero en principio son hijos pródigos en esos
aspectos, porque son sus debilidades que la fe y el temor de Dios no les
permite vencer.
Por
eso, son muchas las personas quienes están en esta condición como hijos
pródigos.
Seguidamente está el otro tipo de hijo
pródigo, el creyente que no comprende plenamente todo el camino del Padre
Celestial, quien piensa y busca a Dios con el principio específico de recibir
bendiciones o retribución, pues sabe que toda bendición proviene de Dios.
Dentro
de esta parte, se hace una especial mención a aquellos hijos pródigos quienes
están en la iglesia, se esfuerzan con todas sus fuerzas, estudian la Biblia,
oran fervorosamente, tienen sus ministerios; PERO TODO ES PARA OBTENER UN FIN
ÚNICO DE DIOS, que el Señor le conceda su petición, su deseo.
Y puedo
hablar de esto con autoridad porque yo buscaba a Dios de esta forma, deseaba
convertirme en un hombre rico, el más rico de Sudamérica y para ello intentaba
trabajar más que cualquier persona en la iglesia, desde temprano hasta tarde en
la noche. Buscaba en la Biblia “el secreto” o “la llave para hacerse rico”. Incluso
descubría en la Biblia que había que ser generoso, por eso negociaba con Dios y
hacía contratos: 20% para Dios, 80% para mí; 40% para Dios y 60% para mí. No
faltaban mis promesas para ayudar a las iglesias pobres, a los pastores pobres,
a los misioneros, hogares de ancianos, de orfelinatos… todo con tal de
conseguir el deseo de mi corazón. Sí, era “un hijo pródigo” dentro de la
iglesia, porque nunca faltaba a ella, sino siempre trataba de estar allí primero
para ganarse el favor de Dios. Y les aseguro que más que nadie trataba de ser
“de pobre en espíritu” para ser EL BIENAVENTURADO DE DIOS.
Por
eso, sé que muchos creyentes nos identificamos con el hijo pródigo porque en
muchas partes aun se predica “EL EVANGELIO DE LA PROSPERIDAD”, porque aun
muchos tienen unos deseos e intereses en lo que Dios les puede conceder: un
hijo perdido en el mundo, un marido incrédulo que es infiel, un hijo o hija
perdido en la drogadicción o en la prostitución, un hijo enfermo, un problema
grave, un deseo grande, su propia sanidad, su prosperidad económica.
Cuando
se tiene estos intereses nadie busca a Dios como debe ser buscado, nadie quiere
guardar y vivir con FE en la Palabra de Dios por la gracia recibida. Es que
hemos de buscar a Dios en la pureza de la fe, es cierto que como hombres no
podemos divorciarnos de esas realidades, pero hay que buscar y creer a Dios sin
otra condicionante, sin otro deseo y descubrir para seguir el camino propuesto
por el Señor Jesús. Por eso es necesario conocer a Dios sin las necesidades y
las urgencias personales. Sabemos que eso es dificilísimo, mas la Palabra de
Dios nos sana, nos cura, nos alimenta para que en todo lleguemos a la estatura
de Cristo.
¿Por
qué? Porque siempre que se busque a Dios de una forma “interesada”, se llegará
a una DECEPCIÓN COMO CREYENTE que hemos estado comentando en el estudio bíblico
de ayer. Porque siempre Dios buscará que tú conozcas perfectamente A ÉL, que
sepas buscar primeramente su reino y su justicia, te entrenará en ella hasta
que seas guiado por el Espíritu Santo. En cambio, el hombre busca el cumplimiento de su deseo y
necesidades; y generalmente el deseo de Dios y el de los hombres no coincide,
por eso aparece la figura del hijo pródigo.
Esta
es la razón de por qué HAY “TANTOS” HIJOS PRÓDIGOS que están dentro de la
iglesia y tienen altibajos tan fuertes en su vida espiritual, no consiguen
afianzarse, ni son suficientemente fieles a lo largo del tiempo: porque su
tesoro no es Jesucristo, sino que Jesús es un intermediario para alcanzar el
verdadero “TESORO” que es de su corazón muy carnal.
Hasta
aquí, muchos ya lo saben, otros lo viven diariamente, lo notaron, lo sintieron
o están aprendiendo la primera vez. Pero ahora veamos un caso que es más grave:
LOS HIJOS PRÓDIGOS DEL CORAZÓN. Son los más graves y difíciles de tratar,
porque se han elaborado una serie de Palabras por el cual se defienden y dan
pie a su forma de creer en Jesucristo.
Por
eso nos dice 1 Corintios 10:5-13: Pero
de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el
desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no
codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos
de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se
levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en
un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le
tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos
murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como
ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado
los fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.
No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios,
que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará
también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
LOS
HIJOS PRÓDIGOS POR LA DOCTRINA
Es
cierto que hasta ahora, siempre hemos criticado a los hijos pródigos, pero
ahora vemos que todos tenemos algo de HIJO PRÓDIGO en nosotros que está siendo
curado y sanado por medio de la Palabra de Dios.
Pero
tienen que saber que seguiremos siendo HIJOS PRÓDIGOS si no aprendemos
correctamente la doctrina, la sana doctrina. Porque es común invalidar la Voz
de Dios y dar razón al Hombre y sus necesidades.
¿Por
qué otra vez doctrina? Porque la doctrina muestra un camino, y hace caminar a
los creyentes por ella, la doctrina muestra una serie de métodos y enseñanzas
para que el hombre siga para alcanzar las diferentes cosas de la Biblia. Y ese
camino produce resultados, si es la doctrina correcta producirá hijos conforme
a la voluntad de Dios y vivirán en la plenitud del reino de Dios. En cambio,
cuando la doctrina está equivocada, el camino que se enseña a los creyentes
para que vivan conducen a cometer errores, a salir de un mal pero hacen caer en
otras, y su fruto produce parálisis, produce incredulidad, produce rebeldía,
produce muerte. Porque el hijo pródigo que aparecen en el pasaje de hoy, se
arrepiente de sus hechos y “VUELVE” al padre para pedir perdón; mas hoy los
hombres han elaborado una serie de doctrinas interpretando la Biblia según su
corazón desviado y creyendo en ella, siguen permaneciendo como hijo pródigo.
Ellos no quieren volver arrepentido ante el Padre, en su lugar se mantienen en
su tesitura de la rebeldía. Mas una realidad siempre les mostrará que son hijos
pródigos: “Y cuando todo lo hubo
malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y
fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a
su haciendo para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las
algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. (v. 14-16).
Por
eso, las doctrinas equivocadas conducen y producen hijos pródigos “PERO LOS
SIGUEN MANTENIENDO COMO PRÓDIGOS TODO EL TIEMPO QUE CREA Y ABRACE ESA DOCTRINA”,
por ello; es necesario que los hombres comparen, lean críticamente la Biblia y
se haga un análisis introspectivo de su persona y vida, aprendan y se
discipulen en la sana doctrina; si no lo hacen, siempre serán hijos pródigos
por causa del tesoro que tienen en sus corazones que no es resuelto, pero es
convalidado por esas doctrinas humanas que están formuladas para satisfacer las
necesidades carnales y que finalmente producirán los hijos pródigos que
físicamente se alejan de la iglesia. Justamente sobre esto era el llamado que
hacía el apóstol Pablo a Timoteo: Te
encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a
los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que
instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda
paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina,
sino que teniendo comezón para oír, se amontonarán maestros conforme a sus
propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las
fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de
evangelista, cumple tu ministerio. (2 Timoteo 4:1-5)
Yo lo
llamo, la doctrina mágica que han
elaborado los muchos hijos pródigos que a todo han puesto su sello de solución:
“en nombre de Jesús”.
Para
las personas quienes escucharon el sermón de “La Vida en Espíritu” entenderán
mejor esto que estoy diciendo, y que hoy les predico con otro ángulo de visión
y las derivaciones consecuentes.
Este
es el peligro que hoy están expuestos los creyentes porque son enseñados por
versículos “sueltos” que son interpretados a placer del predicador y del oyente
carnal:
Todo
lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13)
Y
sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es,
a los que conforme a su propósito son llamados. (Romanos 8:28)
De
modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron;
he aquí todas son hechas nuevas. (2 Corintios 5:17)
Pedid,
y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel
que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá (San
Mateo 7:7-8)
Esto
es para citar algunas de las más conocidas, pero mal comprendidas y peor utilizadas
que finalmente conducen a todos, y escúchenlo bien: A TODOS LOS CREYENTES A SER
HIJOS PRÓDIGOS QUE SIGUEN ESTAS DOCTRINAS DESTRUCTORAS.
¿Por
qué? Porque esta forma de planteamiento, de que si antes buscaban dinero,
fortuna, bienes, salud, comodidad, familia, noviazgo, amigos, placer,
bienestar… y FRACASARON. Hoy tienen a Jesús, TIENEN EL NOMBRE DE JESÚS QUE
TIENE PODER, LA AYUDA DEL ESPÍRITU SANTO, para conseguir lo mismo, todo lo que
quieres, todo lo que necesitas, todo lo que desees. Ahora le han agregado: BASTA
PEDIR CON FE, CON SUFICIENTE FE, Y LO TENDRÁS, LO OBTENDRÁS.
Entonces,
¿qué caminos están abriendo estas doctrinas que predican el Evangelio de la
Prosperidad? Está diciendo que Dios cumplirá todos tus sueños, todos tus deseos
antiguos y nuevos que formules, no importa lo que sean, siempre Dios escucha al
creyente con fe. Y si pides CON LAS CLAVES MÁGICAS: “EN EL NOMBRE DE JESÚS”,
hasta el diablo tiembla y se alejan de ti.
En
lugar de extraer al hijo de Dios de su camino de muerte, y de mostrarle el
camino de Dios que es dado por medio del pacto, y del pacto nuevo en Jesucristo
Nuestro Señor que significa volver a la CASA DEL PADRE, hoy los caminos que son
enseñados e inculcados son: “PROPÓN EN TU CORAZÓN TODO LO QUE QUIERAS”,
encuentra en la Biblia un versículo apropiado, una señal que indique luz verde,
una palabra que te confirme que te dará, que te será concedido, y PIDE CON FE,
PIDE CON AUTORIDAD, VIVE CON FE, CAMINA CON FE CREYENDO QUE YA LO RECIBISTE… y
verás que lo obtendrás, lo alcanzarás. Y nosotros como iglesia te ayudaremos,
intercederemos por ti… PERO TAMBIÉN NO OLVIDES DE TUS OFRENDAS CUANDO TE VAYA
BIEN, ¡TUS DIEZMOS A LA IGLESIA!
Y así
ordenan, convencen a hacer grandes sacrificios, grandes obras, grandes
servicios. Y cuando no sale, se busca otro método, otro camino, es otro
programa a formular y utilizar, es que Dios tiene “un propósito más grande…” es
una prueba de FE.
PERO
LO QUE EL CREYENTE FORMÓ EN SU CORAZÓN EL TESORO QUE IDEÓ, QUE FRUCTIFICÓ, Y
QUE TIENE MENTALIZADO ES SU REAL OBJETIVO. DIOS ES UNA EXCUSA… PORQUE HAY QUE
HACERLO EN FE.
Hoy
los hombres que en su corazón son hijos pródigos, han formulado una serie de
doctrinas y caminos que han intentado validar bíblicamente: cercenando,
anulando, invalidando, diciendo que han cambiado los tiempos, que la sociedad y
la cultura en general ha cambiado, inclusive por cuestiones de libertades
individuales han encasillado y encarcelado la Palabra de Dios. Así pareciera
que no son ellos los hijos pródigos sino que la Biblia y toda su palabra al
estar amordazada y cerrada, no les acusaría de pecadores y amadores del mundo.
Mas ¿quién puede detener a Dios y a su Santo Espíritu?, pero sí han conseguido
muchos, muchísimos adeptos.
Un
ejemplo de ello es ver cuántos creyentes fruncen el ceño, se hacen de los
desentendidos, tapan sus ojos y oídos cuando se predica o se enseña acerca de
los mandamientos de Dios y las palabras de Verdad. Incluso piensan que porque
los hijos pródigos son mayoría, y los hombres insisten en creer y buscar a
Jesucristo de esta forma; consideran que Dios tenga que someterse a sus
principios.
Mas
el saco roto, el barril sin fondo, y los bienes que se desperdician porque vive
perdidamente, y cuando se consuma todos los bienes, sobrevendrá una gran hambre
y comenzará a faltar. Cuando sea maltratado por los hombres de la tierra y sean
asignados a trabajos denigrantes, cuando clamen y no sean escuchados. ¿Entonces
reconocerán que todo esto les ha sobrevenido porque son hijos pródigos? Seguro
que algunos sí y otros no, seguro que para algunos les alcanzará la
misericordia, pero a otros no.
Por
esta misma razón, hay que actuar rápido, y ¿cómo sé que soy un hijo pródigo?
Basta abrir la Biblia y comenzar a leer, luego vivirla cada palabra, cumplir
cada punto de la misma. Si en algo estoy en desacuerdo: PRIMERAMENTE PIENSA QUE
TÚ ERES EL PRÓDIGO Y EL QUE ESTÁ EQUIVOCADO, NO DIOS. Cuando veas de aspectos
que no vivías, cuando conozcas que te habías alejado de algo, si no entra en tu
mente o tus impulsos quieren rechazar la Palabra; créeme, eres tú el hijo
pródigo.
Te
baste solamente las palabras de Jesús: Les
dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces
conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó
el Padre, así hablo. Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo
el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada (San Juan 8:28-29)
CONCLUSIÓN:
Siempre
les dije que el hijo mayor, que nunca se apartó de la casa del padre también
era otro hijo pródigo. Muchas personas pueden disentir conmigo, pues ese hijo
dice de sí mismo: He aquí, tantos años
te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito
para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido
tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo.
Pero
el padre le dice que también su hijo es un pródigo en la voluntad del Padre: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas
mis cosas son tuyas. ¿Por qué este hijo también es pródigo? Porque aun
después de servir durante tanto tiempo al padre fielmente, no está DOTADO CON
LA AUTORIDAD DEL PADRE, QUE COMO HIJO SÍ TENÍA EL DERECHO Y LA AUTORIDAD PARA
GOZARSE CON SUS AMIGOS COMIENDO DE LOS ANIMALES QUE QUISIERA.
Esta
relación de Padre e Hijo, entre Dios y tú, debe ser descubierto y adentrarse en
esa relación en la medida que Dios permita y que tú te ganes el derecho con tu
fidelidad.
No
hay que olvidar que este hijo pródigo volvió, pero seguirá siendo un hijo
pródigo hasta que esté plenamente sanado en la Palabra, pues no sea que
abandone nuevamente el hogar cuando esté lleno.
Por
eso, toda persona quien puede descubrir o encontrar sus debilidades de hijo
pródigo, es bienaventurado porque volverá al Padre y entrará en su amor y su
gozo será pleno.
Que
Dios te bendiga.
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