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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

         

Sermón en el día de Jesús 25 de julio de 2010.

Título: LOS HIJOS PRÓDIGOS

Biblia: San Lucas 15:11-32

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

Tte. 1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av. Japón, Asunción, Paraguay

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11. También dijo: Un hombre tenía dos hijos;

12. Y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes.

13. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.

14. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.

15. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su haciendo para que apacentase cerdos.

16. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.

17. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!

18. Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.

19. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.

20. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.

21. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.

22. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.

23. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;

24. Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.

25. Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas;

26. Y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.

27. Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano.

28. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.

29. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.

30. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo.

31. Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.

32. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

INTRODUCCIÓN:

Este es uno de los pasajes más extraños y sorprendentes para todos los creyentes en el Señor Jesucristo.

De seguro es uno de los más conocidos, y utilizar el ejemplo del hijo pródigo ya constituye en una forma común de referencia a un hijo que abandona el hogar.

No es por esa causa que este pasaje es tan extraño y tan sorprendente, sino porque constantemente nos toca bien de cerca el corazón. Es que siempre que uno lee o escucha este pasaje, la mayoría de los creyentes se sienten identificados con el hijo pródigo, mas siempre hemos querido decir que hijos pródigos son los “otros” y no se han fijado en sí mismos.

Y esto es lo extraño, si ustedes estuvieran alejados de la iglesia, si ustedes aun estuvieran fuera de la iglesia se entendería mejor; mas las cosas no son así: pues ustedes son miembros firmes y asiduos desde hace mucho tiempo están en la iglesia, prácticamente están más familiarizados con la iglesia y el mundo. Mas aun así, se sienten identificados con el hijo pródigo.

¿Por qué será? ¿Por qué si hoy están esforzándose en ser cada día fieles a Dios, si cada día están permaneciendo en Dios, igual se sienten identificados con el hijo pródigo?

¿Nunca se sintieron así? ¿Nunca estuvieron fuera de la iglesia desde que conocieron a Jesús? Talvez no sea fácil de conocer, ni fácil de admitir, o incluso nunca pensaron de esta forma que les hablaré hoy. Entonces verán que existen verdaderamente no un hijo pródigo, sino cientos o miles de hijos pródigos, incluso ustedes mismos se verán sorprendidos… pues están en la iglesia pero igual son hijos pródigos. Porque Dios se refiere como hijo pródigo más allá de la presencia o ausencia física de la persona…

Aclaremos de una vez, Jesús dijo: Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas. ¿Cuántas no serán las mismas tinieblas? Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. (San Mateo 6:21-24)

El que conociendo y creyendo a Jesucristo, que es un hijo de Dios si está físicamente apartado de la casa del Padre y de las leyes y reglas de Dios, es un hijo pródigo.

Pero no necesariamente es hijo pródigo porque su persona física está alejado de la iglesia, de Dios y de sus mandamientos; sino el que aun estando presente en la casa de Dios, asistiendo domingo tras domingo, día tras día a los cultos, incluso estudiando, aun más evangelizando y realizando ministerios; igualmente “puede ser un hijo pródigo”. ¿Cómo? Porque Jesús dice: Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Y la lámpara del cuerpo que mide esto es el ojo de la persona.

LOS TESOROS DEL CORAZÓN

Es que todos sabemos que tenemos en nosotros esta faceta, tesoros grandes y pequeños en nuestro corazón y son deseables, pero lo malo es no reconocer que existan, es no admitir para tratar del tema, es disimular que uno no tiene tesoros en su corazón que llega incluso a la hipocresía de juzgar y condenar a otros pero esconder lo suyo. Y es más, como físicamente están presentes en la iglesia, deseamos callar la voz de todos diciendo: yo no soy hijo pródigo, pero su mente divaga y su corazón ama al mundo o sus riquezas. Pues estando delante de Dios y aparentando estar concentrado en el culto o estudio bíblico, su mente y corazón están en otra parte, respecto a la Palabra, respecto a la doctrina, respecto al camino, respecto al pacto de Dios.

Cierto, físicamente no lo serán, pero sí son en la mente y en el corazón, porque los tesoros que más y mejor se esconde y se guarda son aquellas que están en el corazón. Presencialmente están aquí, pero en mente pueden estar en otro lugar, en otras cosas. Como dijo Jesús: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. y llamando a sí  a la multitud, les dijo: Oíd, y entended: No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. (San Mateo 15:7-11)

¿Alguien puede decirme, entonces, no tenemos que trabajar, comer, beber, vestir, ni que pensar o disentir?

Este tema, si miramos desde el punto de dónde está tu tesoro, allí estará tu corazón es muy amplio. Pero veamos en grandes grupos, porque así será más fácil de individualizarlos.

El hijo pródigo propiamente dicho que aparece en el capítulo 15, quien inconforme con el Padre, junta sus cosas y decide vivir el mundo como él quiere, alejándose de la presencia de Dios y de las leyes del Señor.

El siguiente hijo pródigo es del grupo que rechaza un convite a una cena del Señor que puede ser traducido y entendido como el culto, un estudio bíblico, un ministerio, la iglesia o su vida en Jesucristo; algo en que Dios específicamente te haya invitado y que el creyente lo ha sentido y entendido en el Espíritu Santo. Y corresponde a este grupo, las personas quienes rehúsan venir porque se compró una hacienda y tiene que ir a verla, quien se compró cinco yuntas de bueyes y necesita probarlos; quien se acaba de casar y por esa razón se niega.

¿Dónde está el tesoro de estas personas? Pues su corazón está en los bienes que ha adquirido, de los bienes y urgencias de la vida cotidiana, entonces eso también los constituyen en hijos pródigos. Puede que después vengan a la iglesia, que estén presentes, que asistan; pero en principio son hijos pródigos en esos aspectos, porque son sus debilidades que la fe y el temor de Dios no les permite vencer.

Por eso, son muchas las personas quienes están en esta condición como hijos pródigos.

Seguidamente está el otro tipo de hijo pródigo, el creyente que no comprende plenamente todo el camino del Padre Celestial, quien piensa y busca a Dios con el principio específico de recibir bendiciones o retribución, pues sabe que toda bendición proviene de Dios.

Dentro de esta parte, se hace una especial mención a aquellos hijos pródigos quienes están en la iglesia, se esfuerzan con todas sus fuerzas, estudian la Biblia, oran fervorosamente, tienen sus ministerios; PERO TODO ES PARA OBTENER UN FIN ÚNICO DE DIOS, que el Señor le conceda su petición, su deseo.

Y puedo hablar de esto con autoridad porque yo buscaba a Dios de esta forma, deseaba convertirme en un hombre rico, el más rico de Sudamérica y para ello intentaba trabajar más que cualquier persona en la iglesia, desde temprano hasta tarde en la noche. Buscaba en la Biblia “el secreto” o “la llave para hacerse rico”. Incluso descubría en la Biblia que había que ser generoso, por eso negociaba con Dios y hacía contratos: 20% para Dios, 80% para mí; 40% para Dios y 60% para mí. No faltaban mis promesas para ayudar a las iglesias pobres, a los pastores pobres, a los misioneros, hogares de ancianos, de orfelinatos… todo con tal de conseguir el deseo de mi corazón. Sí, era “un hijo pródigo” dentro de la iglesia, porque nunca faltaba a ella, sino siempre trataba de estar allí primero para ganarse el favor de Dios. Y les aseguro que más que nadie trataba de ser “de pobre en espíritu” para ser EL BIENAVENTURADO DE DIOS.

Por eso, sé que muchos creyentes nos identificamos con el hijo pródigo porque en muchas partes aun se predica “EL EVANGELIO DE LA PROSPERIDAD”, porque aun muchos tienen unos deseos e intereses en lo que Dios les puede conceder: un hijo perdido en el mundo, un marido incrédulo que es infiel, un hijo o hija perdido en la drogadicción o en la prostitución, un hijo enfermo, un problema grave, un deseo grande, su propia sanidad, su prosperidad económica.

Cuando se tiene estos intereses nadie busca a Dios como debe ser buscado, nadie quiere guardar y vivir con FE en la Palabra de Dios por la gracia recibida. Es que hemos de buscar a Dios en la pureza de la fe, es cierto que como hombres no podemos divorciarnos de esas realidades, pero hay que buscar y creer a Dios sin otra condicionante, sin otro deseo y descubrir para seguir el camino propuesto por el Señor Jesús. Por eso es necesario conocer a Dios sin las necesidades y las urgencias personales. Sabemos que eso es dificilísimo, mas la Palabra de Dios nos sana, nos cura, nos alimenta para que en todo lleguemos a la estatura de Cristo.

¿Por qué? Porque siempre que se busque a Dios de una forma “interesada”, se llegará a una DECEPCIÓN COMO CREYENTE que hemos estado comentando en el estudio bíblico de ayer. Porque siempre Dios buscará que tú conozcas perfectamente A ÉL, que sepas buscar primeramente su reino y su justicia, te entrenará en ella hasta que seas guiado por el Espíritu Santo. En cambio,  el hombre busca el cumplimiento de su deseo y necesidades; y generalmente el deseo de Dios y el de los hombres no coincide, por eso aparece la figura del hijo pródigo.

Esta es la razón de por qué HAY “TANTOS” HIJOS PRÓDIGOS que están dentro de la iglesia y tienen altibajos tan fuertes en su vida espiritual, no consiguen afianzarse, ni son suficientemente fieles a lo largo del tiempo: porque su tesoro no es Jesucristo, sino que Jesús es un intermediario para alcanzar el verdadero “TESORO” que es de su corazón muy carnal.

Hasta aquí, muchos ya lo saben, otros lo viven diariamente, lo notaron, lo sintieron o están aprendiendo la primera vez. Pero ahora veamos un caso que es más grave: LOS HIJOS PRÓDIGOS DEL CORAZÓN. Son los más graves y difíciles de tratar, porque se han elaborado una serie de Palabras por el cual se defienden y dan pie a su forma de creer en Jesucristo.

Por eso nos dice 1 Corintios 10:5-13: Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

LOS HIJOS PRÓDIGOS POR LA DOCTRINA

Es cierto que hasta ahora, siempre hemos criticado a los hijos pródigos, pero ahora vemos que todos tenemos algo de HIJO PRÓDIGO en nosotros que está siendo curado y sanado por medio de la Palabra de Dios.

Pero tienen que saber que seguiremos siendo HIJOS PRÓDIGOS si no aprendemos correctamente la doctrina, la sana doctrina. Porque es común invalidar la Voz de Dios y dar razón al Hombre y sus necesidades.

¿Por qué otra vez doctrina? Porque la doctrina muestra un camino, y hace caminar a los creyentes por ella, la doctrina muestra una serie de métodos y enseñanzas para que el hombre siga para alcanzar las diferentes cosas de la Biblia. Y ese camino produce resultados, si es la doctrina correcta producirá hijos conforme a la voluntad de Dios y vivirán en la plenitud del reino de Dios. En cambio, cuando la doctrina está equivocada, el camino que se enseña a los creyentes para que vivan conducen a cometer errores, a salir de un mal pero hacen caer en otras, y su fruto produce parálisis, produce incredulidad, produce rebeldía, produce muerte. Porque el hijo pródigo que aparecen en el pasaje de hoy, se arrepiente de sus hechos y “VUELVE” al padre para pedir perdón; mas hoy los hombres han elaborado una serie de doctrinas interpretando la Biblia según su corazón desviado y creyendo en ella, siguen permaneciendo como hijo pródigo. Ellos no quieren volver arrepentido ante el Padre, en su lugar se mantienen en su tesitura de la rebeldía. Mas una realidad siempre les mostrará que son hijos pródigos: “Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su haciendo para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. (v. 14-16).

Por eso, las doctrinas equivocadas conducen y producen hijos pródigos “PERO LOS SIGUEN MANTENIENDO COMO PRÓDIGOS TODO EL TIEMPO QUE CREA Y ABRACE ESA DOCTRINA”, por ello; es necesario que los hombres comparen, lean críticamente la Biblia y se haga un análisis introspectivo de su persona y vida, aprendan y se discipulen en la sana doctrina; si no lo hacen, siempre serán hijos pródigos por causa del tesoro que tienen en sus corazones que no es resuelto, pero es convalidado por esas doctrinas humanas que están formuladas para satisfacer las necesidades carnales y que finalmente producirán los hijos pródigos que físicamente se alejan de la iglesia. Justamente sobre esto era el llamado que hacía el apóstol Pablo a Timoteo: Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón para oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. (2 Timoteo 4:1-5)

Yo lo llamo, la doctrina mágica que han elaborado los muchos hijos pródigos que a todo han puesto su sello de solución: “en nombre de Jesús”.

Para las personas quienes escucharon el sermón de “La Vida en Espíritu” entenderán mejor esto que estoy diciendo, y que hoy les predico con otro ángulo de visión y las derivaciones consecuentes.

Este es el peligro que hoy están expuestos los creyentes porque son enseñados por versículos “sueltos” que son interpretados a placer del predicador y del oyente carnal:

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13)

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. (Romanos 8:28)

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. (2 Corintios 5:17)

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá (San Mateo 7:7-8)

Esto es para citar algunas de las más conocidas, pero mal comprendidas y peor utilizadas que finalmente conducen a todos, y escúchenlo bien: A TODOS LOS CREYENTES A SER HIJOS PRÓDIGOS QUE SIGUEN ESTAS DOCTRINAS DESTRUCTORAS.

¿Por qué? Porque esta forma de planteamiento, de que si antes buscaban dinero, fortuna, bienes, salud, comodidad, familia, noviazgo, amigos, placer, bienestar… y FRACASARON. Hoy tienen a Jesús, TIENEN EL NOMBRE DE JESÚS QUE TIENE PODER, LA AYUDA DEL ESPÍRITU SANTO, para conseguir lo mismo, todo lo que quieres, todo lo que necesitas, todo lo que desees. Ahora le han agregado: BASTA PEDIR CON FE, CON SUFICIENTE FE, Y LO TENDRÁS, LO OBTENDRÁS.

Entonces, ¿qué caminos están abriendo estas doctrinas que predican el Evangelio de la Prosperidad? Está diciendo que Dios cumplirá todos tus sueños, todos tus deseos antiguos y nuevos que formules, no importa lo que sean, siempre Dios escucha al creyente con fe. Y si pides CON LAS CLAVES MÁGICAS: “EN EL NOMBRE DE JESÚS”, hasta el diablo tiembla y se alejan de ti.

En lugar de extraer al hijo de Dios de su camino de muerte, y de mostrarle el camino de Dios que es dado por medio del pacto, y del pacto nuevo en Jesucristo Nuestro Señor que significa volver a la CASA DEL PADRE, hoy los caminos que son enseñados e inculcados son: “PROPÓN EN TU CORAZÓN TODO LO QUE QUIERAS”, encuentra en la Biblia un versículo apropiado, una señal que indique luz verde, una palabra que te confirme que te dará, que te será concedido, y PIDE CON FE, PIDE CON AUTORIDAD, VIVE CON FE, CAMINA CON FE CREYENDO QUE YA LO RECIBISTE… y verás que lo obtendrás, lo alcanzarás. Y nosotros como iglesia te ayudaremos, intercederemos por ti… PERO TAMBIÉN NO OLVIDES DE TUS OFRENDAS CUANDO TE VAYA BIEN, ¡TUS DIEZMOS A LA IGLESIA!

Y así ordenan, convencen a hacer grandes sacrificios, grandes obras, grandes servicios. Y cuando no sale, se busca otro método, otro camino, es otro programa a formular y utilizar, es que Dios tiene “un propósito más grande…” es una prueba de FE.

PERO LO QUE EL CREYENTE FORMÓ EN SU CORAZÓN EL TESORO QUE IDEÓ, QUE FRUCTIFICÓ, Y QUE TIENE MENTALIZADO ES SU REAL OBJETIVO. DIOS ES UNA EXCUSA… PORQUE HAY QUE HACERLO EN FE.

Hoy los hombres que en su corazón son hijos pródigos, han formulado una serie de doctrinas y caminos que han intentado validar bíblicamente: cercenando, anulando, invalidando, diciendo que han cambiado los tiempos, que la sociedad y la cultura en general ha cambiado, inclusive por cuestiones de libertades individuales han encasillado y encarcelado la Palabra de Dios. Así pareciera que no son ellos los hijos pródigos sino que la Biblia y toda su palabra al estar amordazada y cerrada, no les acusaría de pecadores y amadores del mundo. Mas ¿quién puede detener a Dios y a su Santo Espíritu?, pero sí han conseguido muchos, muchísimos adeptos.

Un ejemplo de ello es ver cuántos creyentes fruncen el ceño, se hacen de los desentendidos, tapan sus ojos y oídos cuando se predica o se enseña acerca de los mandamientos de Dios y las palabras de Verdad. Incluso piensan que porque los hijos pródigos son mayoría, y los hombres insisten en creer y buscar a Jesucristo de esta forma; consideran que Dios tenga que someterse a sus principios.

Mas el saco roto, el barril sin fondo, y los bienes que se desperdician porque vive perdidamente, y cuando se consuma todos los bienes, sobrevendrá una gran hambre y comenzará a faltar. Cuando sea maltratado por los hombres de la tierra y sean asignados a trabajos denigrantes, cuando clamen y no sean escuchados. ¿Entonces reconocerán que todo esto les ha sobrevenido porque son hijos pródigos? Seguro que algunos sí y otros no, seguro que para algunos les alcanzará la misericordia, pero a otros no.

Por esta misma razón, hay que actuar rápido, y ¿cómo sé que soy un hijo pródigo? Basta abrir la Biblia y comenzar a leer, luego vivirla cada palabra, cumplir cada punto de la misma. Si en algo estoy en desacuerdo: PRIMERAMENTE PIENSA QUE TÚ ERES EL PRÓDIGO Y EL QUE ESTÁ EQUIVOCADO, NO DIOS. Cuando veas de aspectos que no vivías, cuando conozcas que te habías alejado de algo, si no entra en tu mente o tus impulsos quieren rechazar la Palabra; créeme, eres tú el hijo pródigo.

Te baste solamente las palabras de Jesús: Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo. Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada (San Juan 8:28-29)

CONCLUSIÓN:

Siempre les dije que el hijo mayor, que nunca se apartó de la casa del padre también era otro hijo pródigo. Muchas personas pueden disentir conmigo, pues ese hijo dice de sí mismo: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo.

Pero el padre le dice que también su hijo es un pródigo en la voluntad del Padre: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. ¿Por qué este hijo también es pródigo? Porque aun después de servir durante tanto tiempo al padre fielmente, no está DOTADO CON LA AUTORIDAD DEL PADRE, QUE COMO HIJO SÍ TENÍA EL DERECHO Y LA AUTORIDAD PARA GOZARSE CON SUS AMIGOS COMIENDO DE LOS ANIMALES QUE QUISIERA.

Esta relación de Padre e Hijo, entre Dios y tú, debe ser descubierto y adentrarse en esa relación en la medida que Dios permita y que tú te ganes el derecho con tu fidelidad.

No hay que olvidar que este hijo pródigo volvió, pero seguirá siendo un hijo pródigo hasta que esté plenamente sanado en la Palabra, pues no sea que abandone nuevamente el hogar cuando esté lleno.

Por eso, toda persona quien puede descubrir o encontrar sus debilidades de hijo pródigo, es bienaventurado porque volverá al Padre y entrará en su amor y su gozo será pleno.

Que Dios te bendiga.

 

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.

 


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: 30 de julio de 2010

 

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