|
Sermón en el día de Jesús 18 de julio de 2010.
Título: ¿QUÉ
VEN TUS OJOS?
Biblia: Habacuc 2:1-20
Predicador: Pastor Dong Han David Lee
Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada
Tte. 1ro. Leónidas Escobar 3913 c/ Av. Japón,
Asunción, Paraguay
www.evangelio123.org
- Sobre mi guarda estaré, y sobre la
fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de
responder tocante a mi queja.
- Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe
la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.
- Aunque la visión tardará aún por un
tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo,
porque sin duda vendrá, no tardará.
- He aquí que aquella cuya alma no es
recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.
- Y también, el que es dado al vino es
traicionero, hombre soberbio, que no permanecerá; ensanchó como el Seol su
alma, y es como la muerte, que no se saciará; antes reunió para sí todas las
gentes, y juntó para sí todos los pueblos.
- ¿No han de levantar todos éstos refrán
sobre él, y sarcasmos contra él? Dirán: ¡Ay del que multiplicó lo que no era
suyo! ¿Hasta cuándo había de acumular sobre sí prenda tras prenda?
- ¿No se levantarán de repente tus
deudores, y se despertarán los que te harán temblar, y serás despojo para
ellos?
- Por cuanto tú has despojado a muchas
naciones, todos los otros pueblos te despojarán, a causa de la sangre de los
hombres, y de los robos de la tierra, de las ciudades y de todos los que
habitan en ella.
- ¡Ay del que codicia injusta ganancia
para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal!
- Tomaste consejo vergonzoso para tu
casa, asolaste muchos pueblos, y has pecado contra tu vida.
- Porque la piedra clamará desde el
muro, y la tabla del enmaderado le responderá.
- ¡Ay del que edifica la ciudad con
sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad
- ¿No es esto de Jehová de los
ejércitos? Los pueblos, pues, trabajarán para el fuego, y las naciones se
fatigarán en vano.
- Porque la tierra será llena del
conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubre el mar.
- ¡Ay del que da de beber a su prójimo!
¡Ay de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez!
- Te has llenado de deshonra más que de
honra; bebe tú también, y serás descubierto; el cáliz de la mano derecha de
Jehová vendrá hasta ti, y vómito de afrenta sobre tu gloria.
- Porque la rapiña del Líbano caerá
sobre ti, y la destrucción de las fieras te quebrantará, a causa de la sangre
de los hombres, y del robo de la tierra, de las ciudades y de todos los que en
ellas habitaban.
- ¿De qué sirve la escultura que
esculpió el que la hizo? ¿La estatua de fundición que enseña mentira, para que
haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra?
- ¡Ay del que dice al palo: Despiértate;
y a la piedra muda: Levántate! ¿Podrá él enseñar? He aquí está cubierto de oro
y plata, y no hay espíritu dentro de él.
- Mas Jehová está en su santo templo;
calle delante de él toda la tierra.
INTRODUCCIÓN:
Les había dicho que los siete pueblos que la
Biblia dice hay que conquistarlas, son los pecados que hoy están en los hombres
y que los gobierna; pero al final, es el hombre quien comete el mal, la
corrupción, el derramamiento de sangre, la pereza, el deseo de vivir a costas
de otros pero que al final debe pagar los precios de los males cometidos.
Cuando se hace uso de la fuerza, de la influencia para conseguir un fin aun en
contra de la justicia. ¿Qué debemos hacer mientras esto sucede? ¿Qué
hemos de hacer mientras venga la justicia de Dios? Con las señales que entran
por los ojos, que juzgan en nuestra mente con las leyes de Dios y sabemos que
está mal, ¿qué juzgan o de qué forma juzgan lo que ven sus ojos? Y también algo
que hay que verificar, si vemos los males de los otros, ¿qué ven tus ojos
acerca de tus propios males y pecados? ¿Y cómo lo resuelves? ¿Qué hacemos cuando vemos con nuestros ojos
según lo que dice en profeta Habacuc en el capítulo 1:2-4? ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a
causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces
que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y
contienda se levantan. Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale
según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la
justicia. También dice en el capítulo 2:9 ¡Ay del que codicia injusta ganancia para
su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal!
Saben ustedes cómo se utiliza el poder político y el judicial, las influencias
personales, las amistades y tratos que se realizan al margen de la ley para que
no tenga efecto la aplicación de la justicia, que la impartición de la justicia
tenga un precio cotizado en dinero, que los hombres inclinen sus pareceres y
sus juicios según los intereses y dinero involucrado. Cuando la ley cae con todo su peso para el
débil, para el pobre, para el indefenso; pero cuando se trata de un rico, de un
poderoso: el servilismo y las ansias de ganancias deshonestas hacen que todo
salga torcido. Y tal pareciera que son intocables, inalcanzables porque poseen
el poder y están en el poder, tienen inmunidad, están resguardados porque tiene
capacidad de contratar a los abogados que les defenderán sin principio ni
ética. Porque al final somos todos amigos, amigables por un asunto, inclusive
compañeros del mal por un interés común. Muchos niños no tienen clases, otros viven en
las calles, otros trabajan en condiciones precarias; los hospitales están mal
equipados, los enfermos a más del dolor causado por la enfermedad, sienten la
falta de medios, de salas, de profesionales, de transporte y lejanía. Y
aquellos quienes prometieron velar, cuidar, impartir justicia no lo hace bien
ni honestamente. ¿Cómo vemos con nuestros ojos todas estas cosas? Pero también es necesario que nosotros estemos
juzgando a nosotros mismos, si estamos haciendo lo recto, lo equilibrado, si
estamos cumpliendo nuestra función y responsabilidad. ¿Cómo somos juzgados
nosotros ante Dios y ante el mundo? Porque si vivimos en medio de tantos males
e injusticias, lo más fácil es que también estemos inmersos y sin saberlo
estemos pensando, actuando, acompañando, inclusive validando y apoyando algún
mal. ¿POR QUÉ TARDA DIOS EN JUZGAR?
Pero en realidad, el juicio de Dios siempre
está presente, siempre se está aplicando. El problema es que ninguno de sus
juicios sobreviene a la persona con un rótulo que indique por qué causa o
cuándo la persona recibe el juicio. ¿De qué forma específica es el juicio de Dios?
Para que el malo sea peor, para que todo el mal sea evidente y que luego reciba
el pago correspondiente. Mas como el juicio está pero la aplicación es variada
y puede sobrevenir de a poco, o de un solo golpe, nadie tiene el discernimiento
para saber el origen. Pues no es la intención de Dios que el incrédulo sepa y
luego se arrepienta. Pero también es ocasión para que el hijo de
Dios tenga tiempo de ver sus propios pecados, sus males, sus inmundicias y
tenga oportunidad de arrepentirse, de santificarse, de apartarse del mal.
Porque si hoy viniera el juicio de Dios con todo el peso y justicia, todos los
hombres de una ciudad seríamos juzgados equitativamente, y caerían no solamente
los pecadores, sino inclusive los hijos de Dios que hoy viven desobedientes y no
salvaríamos. Mas tenemos la oportunidad de leer o escuchar la palabra y ser
librados en el tiempo del juicio. Justamente Jesús habla de este tipo de
juicios: Entonces estarán dos en el
campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo
en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, porque no
sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Pero sabed esto, que si el padre
de familia supiese a qué hora el ladrón habrían de venir, velaría, y no dejaría
minar su casa. Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del
Hombre vendrá a la hora que no pensáis. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y
prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a
tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle
haciendo así. de cierto os digo que sobre todos su bienes le pondrá. Pero si
aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir, y comenzare a
golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, vendrá el
señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo
castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y
el crujir de dientes. (San Mateo 24:40-51) Igualmente estas palabras de 2 Tesalonicenses 1:3-11 dice: Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es
digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de
vosotros abunda para con los demás; tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de
vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras
persecuciones y tribulaciones que soportáis. Esto es demostración del justo
juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el
cual asimismo padecéis. Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a
los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con
nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de
su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a
Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán
pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de
su poder, cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser
admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido
creído entre vosotros. Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para
que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito
de bondad y toda obra de fe con su poder. ¿Qué sucede cuando los creyentes en lugar de
ser temerosos de Dios, y no son observadores de las leyes de Dios para
guardarlos? Por eso, Jehová le responde a Habacuc, que está preparando un
pueblo grande, un pueblo extranjero, nación cruel y presurosa para juzgar por
medio de ellos al que hoy vive sin Dios. Y de una vez, con un instrumento
juzgará a los pecadores. Y responde Dios a Habacuc para que escriba
esta visión, esta revelación de que el Señor hará levantar un pueblo grande,
presuroso. Quienes se ríen de las fortalezas, y no hay quien les resista. El
Señor le habló según las palabras de los versículos 2-4: Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en
tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por
un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare,
espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. He aquí que aquella cuya alma no
es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá. Saben ustedes que Jehová dijo: No pienses en tu corazón cuando Jehová tu
Dios los haya echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha traído
Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones Jehová las
arroja de delante de ti. No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón
entras a poseer la tierra de ellos, sino por la impiedad de estas naciones
Jehová tu Dios las arroja de delante de ti, y para confirmar la palabra que
Jehová juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob. Por tanto, sabe que no es por
tu justicia que Jehová tu Dios te da esta buena tierra para tomarla; porque
pueblo duro de cerviz eres tú. ( Deuteronomio 9:4-6) Por eso deben saber que todas las cosas
extremas que suceden hoy, el calor extremo, el frío intenso, los diluvios, las
plagas, las enfermedades, los terremotos, los maremotos, y otros fenómenos
inalcanzables e indefendibles por los hombres son obras que Dios está
realizando. Y en ese ínterin, nosotros hemos de guardar y
hemos de vivir según la ley de Dios, aún cuando nadie más lo haga, inclusive
los que hoy son cristianos. Por eso dice, aunque tardare, espéralo, porque sin
duda vendrá, no tardará. Mas el justo por su fe vivirá a todo esto y será
librado en tiempos de juicio. LA PIEDRA CLAMARÁ DESDE EL MURO
Saben ustedes cómo los hombres hacen sus
maldades a escondidas, pensando que jamás serán descubiertos, confabulan, son
cómplices, hacen daño, se escudan en la violencia, en el anonimato, en los
poderes y fueros pensando que son inalcanzables; pero Dios nos dice hoy: Multiplicó lo que no era suyo. Porque
acumula prenda tras prenda. Pero dice que los deudores se levantarán de repente
y harán temblar, como saben ustedes sucedió en la crisis financiera mundial que
hubo el año pasado y que aun estamos en medio de ella; porque todos quienes
compraron casas financiadas, un día dijeron: “no podemos pagar nuestra
hipoteca”. Cómo los deudores dejaron de pagar a los bancos sus deudas y éstos
por su parte vendieron a otros inversores bajo promesas de grandes ganancias…
pues muchos perdieron grandes sumas de dinero. El despojo que hacen hoy los hombres,
en pequeñas cantidades, que van acumulando y aumentando; pero que finalmente es
un dinero tan grande que está matando a millares de personas. Y vemos cómo la
avaricia de los hombres particulares hace que nosotros tengamos que soportar el
despojo, porque se hicieron contratos que alevosamente se dejan con vacíos, con
vicios, con inexactitudes por los cuales son utilizados para despojar más. Dice la Biblia hoy: del que codicia injusta ganancia para su
casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal. Así
se resguardan en sus fueros políticos, o del gobierno, porque son países ricos,
porque son países pobres se consideran aptos para utilizar la fuerza, la
presión, avalan el mal, la corrupción. Hacen infundadas promesas, dejan de
cumplir con propósito, desvían dinero, gastan de más. Gastan de menos. Hombres
que financian sus políticas de gobierno por medio de deudas, de bonos del
tesoro. Hoy creen que están liberados porque están entre aquellos que formulan
las leyes y por eso mismo serán librados… Sabemos cuán intrincado es todo el juego del
dinero, y en esos lugares pareciera que Dios no los alcanza con su justicia. Mas
Jehová de los ejércitos dice: porque
la piedra clamará desde el muro, y la tabla del enmaderado le responderá. ¡Ay
del que edifica la ciudad con sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad! Cada ladrillo, cada piedra, cada pedazo de
madera que fue colocado para construir su casa y sus bienes con dinero no recto;
piensan que los muros le ocultarán de ojos acusadores, pero Dios promete que
las piedras y el enmaderado de la casa denunciarán los hechos, porque son
testigos. Y promete Dios: los pueblos,
pues, trabajarán para el fuego, y las naciones se fatigarán en vano. Y
dice: ¿No es esto de Jehová de los
ejércitos? Y justamente esta es la paciencia de los
santos, como lo expresa Pablo a los tesalonicenses: tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias
de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones
que soportáis. Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis
tenido por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis. Porque es
justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a
vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste
el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego,
para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio
de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición,
excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando venga en
aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que
creyeron. (2 Tesalonicenses 1:4-10) CUANDO LA TIERRA SEA LLENA DEL CONOCIMIENTO DE JEHOVÁ
Es la razón de por qué evangelizamos, es el
motivo de por qué nos discipulamos. Pues sabemos que cuando los males son
muchos, cuando la justicia sale torcida, cuando nosotros clamamos a Dios porque
vemos violencia, maldad sabemos que los tiempos están cerca, que la justicia de
Dios no tarda en venir. Por eso dice la Biblia en 2 Samuel 22:32-51 Porque ¿quién es Dios, sino sólo Jehová?
¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios? Dios es el que me ciñe de fuerza, y
quien despeja mi camino; quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar
firme sobre mis alturas; quien adiestra mis manos para la batalla, de manera
que se doble el arco de bronce con mis brazos. Me diste asimismo el escudo de
tu salvación, y tu benignidad me ha engrandecido. Tú ensanchaste mis pasos
debajo de mí, y mis pies no han resbalado. Perseguiré a mis enemigos, y los
destruiré, y no volveré hasta acabarlos. Los consumiré y los heriré, de modo
que no se levanten; caerán debajo de mis pies. Pues me ceñiste de fuerzas para
la pelea; has humillado a mis enemigos debajo de mí. Y has hecho que mis
enemigos me vuelvan las espaldas, para que yo destruyese a los que me
aborrecen. Clamaron, y no
hubo quien los salvase; aun a Jehová, mas no les oyó. Como polvo de la tierra
los molí; como lodo de las calles los pisé y los trituré. Me has librado de las
contiendas del pueblo; me guardaste para que fuese cabeza de naciones; pueblo
que yo no conocía me servirá. Los hijos de extraños se someterán a mí; al oír
de mí, me obedecerán. Los extraños se debilitarán, y saldrán temblando de sus
encierros. Viva Jehová, y
bendita sea mi roca, y engrandecido sea el Dios de mi salvación. El Dios que
venga mis agravios, y sujeta pueblos debajo de mí; el que me libra de enemigos,
y aun me exalta sobre los que se levantan contra mí; me libraste del varón
violento. Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, y cantaré a
tu nombre. El salva gloriosamente a su rey, y usa de misericordia para con su
ungido, a David y a su descendencia para siempre. Por eso es tan importante que la palabra de
Dios sea predicado, sea testimoniado, como estas lluvias que están cayendo e
infiltra en todos los hogares, moja a todas las personas, como la humedad resultante
impregna en todos los costados del hombre… así ha de ser predicado la Palabra
de Dios, como las aguas cubren el mar. Porque dice Dios en el versículo 17: porque la rapiña del Líbano caerá sobre
ti, y la destrucción de las fieras te quebrantará, a causa de la sangre de los
hombres, y del robo de la tierra, de las ciudades y de todos los que en ellas
habitan. Y dice que los hombres recurrirán más y más a
las esculturas, a sus ídolos de madera, de yeso, de hierro fundido, de oro;
haciendo que la maldad aumente más y más. Pero dice, que Jehová está en su santo templo,
nosotros que estamos asistiendo a todas estas cosas, hemos de saber que Dios no
cesa. Pues cuando vemos la rapiña, cuando los robos y asaltos aumentan, cuando
todo se hace incontrolable… estamos ante tiempos de retribución, pero también de
salvación para muchos. CONCLUSIÓN:
Dependiendo de qué ven tus ojos, estás
entrenado o no en el discernimiento de las obras de Dios. Pero nosotros ante el inexorable transcurrir
de los hechos de los hombres y de los tiempos, hemos de cuidar mucho más de
nuestras vidas, de nuestras obras. Para que seamos objeto de la misericordia de
Dios en el día de la calamidad. Seguro que aquellos creyentes quienes aman
inmensamente a este mundo, algunos serán salvados como Lot en la destrucción de
Sodoma y de Gomorra; pero otros serán arrastrados. Mas aquellos que siguen
fieles en los caminos del pacto y de las promesas como Abraham, se levantarán a
la mañana siguiente y mirará desde lejos el humo que asciende a los cielos, del
lugar que un día fue Sodoma y Gomorra. Hay que entrenarse, a no perder mucho tiempo
porque los hechos son muchos y sobre todo, la maldad es mucha. Y sabemos que la
tierra no puede sufrir mucho sin antes sobrevenir el tiempo de Dios. Por eso,
el conocimiento de Jehová en la tierra tiene muchas variedades de obras que
realiza, para los hijos: la salvación y el discernimiento, pero para los
incrédulos el justo juicio de Dios. Lo más importante es que Dios despoja en estos
tiempos para hacer heredar a sus hijos, para aquellos que tienen fe, para
aquellos que obraron, para aquellos que fueron fieles en lo poco, para aquellos
que esperaron en las promesas. Que Dios te dé discernimiento de los tiempos. |