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1. Por tanto, nosotros también,
teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo
peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que
tenemos por delante,
2. Puestos los ojos en Jesús, el
autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la
cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
3. Considerad a aquel que sufrió
tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse
hasta desmayar.
4. Porque aún no habéis
resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;
5. Y habéis olvidado la
exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies
la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él;
6. Porque el Señor al que ama,
disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.
7. Si soportáis la disciplina,
Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no
disciplina?
8. Pero si se os deja sin
disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y
no hijos.
9. Por otra parte, tuvimos a
nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué
no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?
10. Y aquéllos, ciertamente por
pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que
nos es provechoso, para que participemos de su santidad.
11. Es verdad que ninguna
disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después
da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.
12. Por lo cual, levantad las
manos caídas y las rodilla paralizadas;
13. Y haced sendas derechas para
vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado.
14. Seguid la paz con todos, y la
santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
15. Mirad bien, no sea que alguno
deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os
estorbe, y por ella muchos sean contaminados;
16. No sea que haya algún
fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su
primogenitura.
17. Porque ya sabéis que aun
después deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad
para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.
18. Porque no os habéis acercado
al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las
tinieblas y a la tempestad,
19. Al sonido de la trompeta, y a
la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase
más,
20. Porque no podían soportar lo
que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada
con dardo;
21. Y tan terrible era lo que se
veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando;
22. Sino que os habéis acercado
al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la
compañía de muchos millares de ángeles,
23. A la congregación de los
primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los
espíritus de los justos hechos perfectos,
24. A Jesús el Mediador del nuevo
pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.
25. Mirad que no desechéis al que
habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en
la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los
cielos.
26. La voz del cual conmovió
entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré
no solamente la tierra, sino también el cielo.
27. Y esta frase: Aún una vez,
indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden
las inconmovibles.
28. Así que, recibiendo nosotros
un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios
agradándole con temor y reverencia;
29. Porque nuestro Dios es fuego
consumidor.
INTRODUCCIÓN:
¿Saben ustedes cuál es el dilema de los
creyentes?
Todos quieren ser bendecidos por Dios.
Pues lo que tienen hoy les resulta insuficiente. Quieren más y mucho más. Por
eso, piden en oración, buscan fórmulas, métodos, secretos para alcanzarlos.
También están aquellos que se esfuerzan en obras, en ministerios, para
conseguirlos.
El dilema surge cuando encuentran pasajes
que parecen antagónicos como estos:
- Deuteronomio 28:11-12 Y te hará Jehová sobreabundar en bienes,
en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu
tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar. Te abrirá
Jehová su bien tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su
tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones,
y tú no pedirás prestado.
- 3:10-12 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme
ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de
los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la
tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.
Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable,
dice Jehová de los ejércitos.
Pasajes como estos hacen crecer nuestra
avaricia hasta el cielo, pero cambiemos de vocabulario: “en nuestro deseo” y
para que parezca bíblico muchos agregan “lo utilizaré para su ministerio, para
su misión de evangelización, para la iglesia”. Creyendo que así se “blanquea”
su intención.
Pero el dilema aparece sobre nuestra vida
cuando recordamos palabras de Jesús como:
- San Mateo 19:20-22 El joven le dijo: Todo esto lo he
guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser
perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en
el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque
tenía muchas posesiones.
- San Lucas 12:31-34 Mas buscad el reino de Dios, y todas
estas cosas os serán añadidas. No temáis, manada pequeña, porque a vuestro
Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis, y dad limosna;
haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde
ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí
estará también vuestro corazón.
Al final, ¿hay que ser rico o hay que ser
pobre en Dios? ¿Hay que ser rico y al mismo tiempo ser pobre de espíritu como
dirían algunos? ¿Cuál es el equilibrio justo y que finalmente Dios se agradará?
Y justamente el viernes en el estudio
bíblico, les pregunté la misma cosa, pues decía el pasaje de Proverbios 13:7 Hay quienes pretenden ser ricos, y no
tienen nada; y hay quienes pretenden ser pobres, y tienen muchas riquezas.
Y les pregunté: ¿Quién es el rico? ¿O cuánto necesita tener para ser rico o
considerarse rico? Pero fue esta pregunta la que más causó asombro: “si tienes
“promesas firmes” de Dios pero hoy económicamente eres humilde o modesto, ¿eres
rico o eres pobre? Y díganme ustedes: si un creyente tiene promesas de Dios y
ratificados por medio de un pacto personal, ¿es rico o es pobre aun cuando no
tiene nada hoy? ¿Eres capaz de vivir con esta esperanza y ser fiel al Señor
Jesús?
Justamente por esta causa surgen los
dilemas en los creyentes. ¿Es que la Biblia está mal? No. Sino que estamos
mirando las cosas en forma diferente y en un orden equivocado.
VENDIENDO SU PRIMOGENITURA
Como dice el pasaje de hoy en los
versículos 15-17, hay quienes buscan a Jesús y recibir bendición, sea del tipo
de bendición que sea: dinero, solucionar sus problemas, sanidad de su salud,
tranquilidad de las persecuciones, recibir el cuidado de la iglesia, por un
pedazo de pan, para cubrir sus necesidades, para que le nombren en algún cargo
en la iglesia, por su gloria. También están aquellos quienes disimulan un poco
más, se dedican a un ministerio u obra para recibir la bendición como recompensa.
Todas estas personas tienen algo en común:
recibir bendición, esa es su finalidad, y si no ven o no reciben luego de un
tiempo se siente mal, relegados, o buscan culpables.
Ciertamente que estas clases de
bendiciones están especificadas en la Biblia, pero no con el mismo propósito y
camino con que estos creyentes lo buscan. Por eso, siempre este grupo de
personas buscan las bendiciones como un fin, quedarán atrapados en las Palabra
de Jesús como estos y se sentirán culpables:
- San Lucas 12:31-34 Mas buscad el reino de Dios, y todas
estas cosas os serán añadidas. No temáis, manada pequeña, porque a vuestro
Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis, y dad limosna;
haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde
ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí
estará también vuestro corazón.
¿Por qué existe acusación si son las
mismas palabras de la Biblia que estamos considerando? Porque están buscando y
utilizando la Biblia con un fin diferente al cual fue escrito por Dios, cuando
el camino utilizado no es el determinado por el Padre.
Por esta causa, para estas personas cuando
todo parece ir bien, están contentos y con fe; cuando más controlado parece
estar surge un problema, algo inesperado, cuando no llegan las esperadas
bendiciones en un tiempo que ellos consideran prudente, o explota un problema
por encima de su fe o entendimiento comienzan a salir las quejas, las críticas,
la amargura, el desencanto y muchos se contaminan.
Y no faltan personas como Esaú, que por
hambre, por una pequeña necesidad que no pueden superar, venden su
primogenitura por un pedazo de pan porque tiene hambre y piensa que va a morir
por el hambre dejando de lado las promesas de Dios. Vuelven a su viejas
andanzas, se vuelcan a sus concupiscencias. Buscan aquí y allá quién le cubra
sus necesidades de bendición. Por ejemplo, piensen en las personas quienes
constantemente recurren al préstamo para cubrir su necesidad y no puede aguardar
el tiempo con esperanza.
De esta forma están buscando algo
equivocado y de mala forma, porque están buscando las cosas que como dice
Hebreos respecto a Esaú, y todas son cosas movibles porque nunca se han
preocupado por las inconmovibles que permanecen para siempre. ¿La primogenitura
te da de comer?
Para muchos es lo mismo, para otros existe
una ínfima diferencia y todas estas personas concluyen de que se llega al mismo
fin. Pero verán que “el principio” y “el proceso” de todas las cosas que se
busca es diferente, o sea, el camino que se sigue para llegar es diferente. Por
eso, la persona quien ha recibido promesas de Dios, ¿es rico o pobre? Verán que
estas personas no pueden vivir con las promesas de Dios, porque su deseo no
está satisfecho. Y esto, porque no fueron discipulados.
También existen personas quienes hoy
siguieron el camino como todos los hombres del mundo y sus enseñanzas, y han
llegado a una relativa libertad económica, y piensan que su vida está dentro de
todo, “aceptable”, podría tener más pero no se queja de lo que ha recibido. Y
piensan que es una bendición de Dios. Mas verán que siempre tendrán algunas
interrogantes, insatisfacciones, falta de fe, seguridad, tendrá una limitación
en el conocimiento, una sabiduría limitada, y su crecimiento en Cristo y en el
poder del Espíritu Santo tiene un techo y no crece más. Todo esto sucede porque
ha utilizado métodos del mundo y los bienes que hoy tiene, son cosas movibles.
Por eso, a esas personas Jesús les dice: Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo
también lo de adentro? Pero dad limosna de lo que tenéis, y entonces todo os
será limpio. (San Lucas 11:40-41).
Igualmente este sentimiento apareció en
Zaqueo cuando creyó en Jesús y conoció la “verdadera esperanza de la bendición
inconmovible”, dijo el hombre: Entonces
Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes
doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo
cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por
cuanto él también es hijo de Abraham (San Lucas 19:8-9)
Y no han sido menos los creyentes que
creyeron en Jesús y cuando fueron llenos del Espíritu Santo y vieron que todo
cuanto tenían ellos no eran más que cosas movibles y prefirieron las
bendiciones inconmovibles: Así que no
había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o
casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de
los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad. Entonces José, a
quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de
consolación), levita, natural de Chipre, como tenía una heredad, la vendió y
trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles. (Hechos 4:34-37)
Pedro y los discípulos también aprendieron
de que seguir a Jesús no era para conseguir unas bendiciones movibles, sino que
se perseguía una inconmovible, y justamente eso les enseñó Jesús: entonces Jesús dijo a sus discípulos: De
cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.
Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja,
que entrar un rico en el reino de Dios. Sus discípulos, oyendo esto, se
asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Y
mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios
todo es posible. Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo
hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? Y Jesús les dijo:
de cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente
en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis
sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y cualquiera que
haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos,
o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.
Pero muchos primeros serán postreros y postreros primeros. (San Mateo 19:23-30)
LA BENDICIÓN INCONMOVIBLE
Para que esto no suceda, dice el texto de
hoy: despojémonos de todo peso y del
pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por
delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, le cual por
el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó
a la diestra de Dios. (v. 1-2)
Por eso dice luego: considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra
sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. (v. 3)
Es por esta causa que Dios a ustedes les
discipula primeramente en toda la Palabra de Dios, porque les trata como hijos.
Y como hijo de Dios, debe primeramente aprender su Palabra, a confiar en él, a
tener fe en sus palabras. A vivir bajo una nueva ley por encima de todo deseo y
codicia humana, es cuando el creyente aprende a vivir solamente del pan de cada
día, o que es lo mismo, es el trayecto del desierto luego de salir del mundo
(Egipto). Porque tienes que vivir con esperanza de que entrarás y heredarás la
tierra prometida, donde fluye leche y miel, bajo esas promesas hay que vivir y
esperar.
Es cierto que tenemos algunas señales,
prodigios, dones espirituales. Y todo esto nos sirve de alimento, de fe, de
confianza, de testimonio que Dios utiliza para indicarnos que nuestro camino es
correcto, para que nuestra esperanza se renueve cada día. Es el tiempo en que
no debe renunciar este camino, cansarse y vender su primogenitura porque la
espera es larga. Durante este tiempo verán que Dios les hace despojar de todo
deseo movible, todas aquellas que se terminan con el uso, aquellos bienes que
no durarán si Dios hiciere un juicio hoy.
Por eso, dice en el versículo 11: Es verdad que ninguna disciplina al
presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto
apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.
Por tanto, lo que hoy cuidamos es que
nuestras cojeras (las necesidades que aún consideramos imprescindibles para
vivir en el mundo de hoy) que tenemos no se salga del camino y nos traicione
haciendo perder nuestra fe y paciencia; estamos creciendo y siendo ejercitados
primeramente en “la santidad de Dios”. Estamos aprendiendo a ver y a
encontrarnos con Dios, que somos hijos de Dios, que el que nos santifica y los
santificados de uno somos.
Dios utiliza este método, porque verán que
aquellas personas quienes hoy tienen “una relativa bendición” siempre están
preocupados por sus negocios, nunca tienen tiempo suficiente para Dios, son
reacios a estudiar su palabra, y menos a
tomar una cruz. Existen aquellos que sí lo hacen, pero por temor a “no perder
lo que tiene hoy”.
El Señor nos enseña a anhelar la Patria
Celestial, y no depositar nuestra confianza en el mundo y sus cosas. Y esto es
difícil de aprender cuando se tienen muchas posesiones hoy, incluso algunos
dicen: “¿para qué más si ya soy bendecido hoy?” No tienen la fe ni pueden
seguir a Jesús con los ojos cerrados, porque sus muchas posesiones movibles les
impide, en cambio, cuando son bendiciones inconmovibles uno sabe que siempre
será suyo mientras Dios se agrade de él, sabe de dónde provino y cómo se
mantiene. Si Jehová no edificare la
casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en
vano vela la guardia. Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis
tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el
sueño. (Salmo 127:1-2)
Es la causa de por qué tienen que prestar
atención cuando están cansados, cuando les parece que nada está sucediendo
porque las promesas de Dios tardan. Que no les entre la impaciencia, ni la
amargura y menos ser contaminados con personas que están siempre quejándose.
Por eso dice la Biblia: el que anda
con sabios, sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado.
(Proverbios 13:20).
Por eso el apóstol Pablo dijo acerca de
las cosas movibles y de las cosas inconmovibles: Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el
cual es Jesucristo. y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata,
piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará
manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la
obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de
alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare,
él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. ¿No
sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si
alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo
de Dios, el cual sois vosotros, santo es. (1 Corintios 3:11-17)
Y cuando nos toque los tiempos, cuando
lleguen las cosas, sucederán y de esa forma verán como sus deseos y sus
promesas se cumplen. Y como dice proverbios: árbol de vida es el deseo cumplido. (Proverbios 13:12)
Saben ustedes que David tuvo dos
oportunidades únicas de matar al Rey Saúl y erigirse como rey. Todo estaba
declarado por Dios, ya fue ungido como rey, muchos en Israel sabían que él
sería el futuro rey. Por eso, más que sus ansias de solucionar inmediatamente
sus problemas y las persecuciones contra su vida, tenía temor de Jehová. Y dice
la Biblia: He aquí han visto hoy tus
ojos cómo Jehová te ha puesto hoy en mis manos en la cueva; y me dijeron que te
matase, pero te perdoné, porque dije: No extenderé mi mano contra mi señor,
porque es el ungido de Jehová. y mira, padre mío, mira la orilla de tu manto en
mi mano; porque yo corté la orilla de tu manto, y no te maté. Conoce, pues, y
ve que no hay mal ni traición en mi mano, ni he pecado contra ti; sin embargo,
tú andas a caza de mi vida para quitármela. Juzgue Jehová entre tú y yo, y
véngueme de ti Jehová; pero mi mano no será contra ti. Como dice el proverbio de los antiguos: De los impíos
saldrá la impiedad; así que mi mano no será contra ti. ¿Tras quién ha salido el
rey de Israel? ¿A quién persigues? ¿A un perro muerto? ¿A un pulga? Jehová,
pues, será juez, y él juzgará entre tú y yo. El vea y sustente mi causa, y me
defienda de tu mano. (1 Samuel 24:10-15).
DESDE DONDE PARTE Y QUÉ SE BUSCA
Pareciera que ambas cosas pueden
coexistir, pero no. Pareciera que el fin es igual, pero es diferente porque el
propósito es diferente y el camino es diferente. Pues uno busca a Dios, conocer
a Dios, convivir en Dios; así es el que busca las bendiciones inconmovibles. En
cambio el otro siempre tiene en mente la búsqueda del oro y utiliza a Dios para
conseguir su oro; y cualquier cosa que suceda tiene la costumbre de atribuir a
la buena voluntad de Dios, y así justifica que sus actos son buenos.
Por eso dice la Biblia: Pero en aquello a que hemos llegado,
sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa. Hermanos, sed imitadores de
mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.
Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo
digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será
perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo
piensan en lo terrenal. Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde
también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el
cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria
suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las
cosas. (Filipenses 3:16-21)
Por eso, les dije que toda la bendición
que Jehová Dios, nuestro Padre Celestial promete, como por ejemplo las palabras
de Deuteronomio 28, o como las palabras de Malaquías 3; todas las bendiciones
están relacionadas con la tierra prometida, es decir, que las bendiciones
sobrevienen en la tierra prometida, cuando se ha entrado a ella; y no en
cualquier lugar, no es en el desierto. Tampoco las bendiciones inconmovibles
ocurren mientras no se tenga una nación como las estrellas del cielo y que tú
seas bendito de Jehová.
El antiguo testamento es una enseñanza práctica,
de un grupo de personas, descendientes de Abraham que han vivido y han
obtenido, que han visto, que alcanzaron todas las promesas de Dios. Y el nuevo
testamento no pone más que algunas nuevas realidades y conocimiento, pero el
fin es igual para todos los creyentes.
CONCLUSIÓN
¿Por qué solamente en el proceso de
recibir las 3 bendiciones prometidas a Abraham se alcanzan las bendiciones
inconmovibles? Pues esas son las que Dios ha prometido y nos ha mostrado el
camino para recibirlos. Pero también es la única forma en que los creyentes,
hoy entiendan la Patria Celestial y lo anhelen, como dice la Biblia: Porque los que esto dicen, claramente dan
a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella
de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una
mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios
de ellos; porque les ha preparado una ciudad. (Hebreos 11:14-16)
Verán que las personas quienes hoy
persiguen las bendiciones movibles, jamás crecen en la esperanza, no les
interesan las promesas de Dios y menos están buscan un pacto con el Señor;
simplemente es riquezas, gloria y comodidad. Y toda su vida espiritual está
basada “en”, “para” y “por” las bendiciones.
Lastimosamente las iglesias también están
prometiendo e intentan bendecir a sus fieles con estas bendiciones movibles que
serán arrebatados en un soplo.
Es la razón de por qué se requiere de “fe”
en los creyentes, porque habiendo tanta personas quienes buscan lo inmediato, uno
permanece fiel a las promesas de Dios y persevera en alcanzar lo verdadero.
Y cuando llega el tiempo y recibes las
bendiciones inconmovibles, nadie te las puede arrebatar, ni plaga, ni ladrones,
ni accidentes pues todo está bajo los cuidados de Dios; y quedará por
generaciones siempre que tú y tus hijos guarden fielmente los mandamientos de
Dios.
Que Dios te bendiga.
Nota: Eres libre de utilizar el material porque
dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de
gracia". Pero estás comprometido a no modificar el
texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con
fines comerciales de cualquier índole. En cuyo
caso, necesitará una autorización por
escrito.

