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- Las palabras de Jeremías hijo
de Hilcías, de los sacerdotes que estuvieron en Anatot, en tierra de Benjamín.
- Palabra de Jehová que le vino
en los días de Josías hijo de Amón, rey de Judá, en el año decimotercero de su
reinado.
- Le vino también en días de
Joacim hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año undécimo de Sedequías
hijo de Josías, rey de Judá, hasta la cautividad de Jerusalén en el mes quinto.
- Vino, pues, palabra de Jehová
a mí, diciendo:
- Antes que te formase en el
vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las
naciones.
- Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor
Jehová! he aquí, no sé hablar, porque soy niño.
- Y me dijo Jehová: No digas:
Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te
mande.
- No temas delante de ellos,
porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.
- Y extendió Jehová su mano y
tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.
- Mira que te he puesto en este
día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar
y para derribar, para edificar y para plantar.
- La palabra de Jehová vino a
mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro.
- Y me dijo Jehová: Bien has
visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra.
- Vino a mí palabra de Jehová
por segunda vez, diciendo: ¿Qué ves tú? Y dije: Veo una olla que hierve; y su
faz está hacia el norte.
- Me dijo Jehová: Del norte se
soltaron el mal sobre todos los moradores de esta tierra.
- Porque he aquí que yo convoco
a todas las familias de los reinos del norte, dice Jehová; y vendrán, y pondrá
cada uno su campamento a la entrada de las puertas de Jerusalén, y junto a
todos sus muros en derredor, y contra todas las ciudades de Judá.
- Y a causa de toda su maldad,
proferiré mis juicios contra los que me dejaron, e incensaron a dioses
extraños, y la obra de sus manos adoraron.
- Tú, pues, ciñe tus lomos,
levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que
no te haga yo quebrantar delante de ellos.
- Porque he aquí que yo te he
puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro
de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus
sacerdotes, y el pueblo de la tierra.
- Y pelearán contra ti, pero no
te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.
INTRODUCIÓN:
Algo que notarán en la mayoría de los
creyentes evangélicos son sus palabras y lo común de los temas que conversan.
Entre ellos, talvez los que más pronuncian naturalmente está “Jesús”, luego la
“fe” y talvez yo pondría en tercer lugar: “la voluntad de Dios”.
Todo el mundo quiere hacer la voluntad de
Dios, son palabras que están en la boca como el chicle que mastican. “Si es la
voluntad de Dios”, “sé que es la voluntad de Dios”, ¿saben por qué? Simplemente
porque saben que así serán oídas sus oraciones.
Por eso, hoy vamos a hablar acerca de la
parte práctica de cómo Dios hace su voluntad en nuestra vida, y qué hemos de
hacer nosotros para que su voluntad tenga cumplimiento.
Algo que en muchas personas veo, es que no
saben discernir si es la voluntad de Dios o si es el deseo personal enmascarado
en voluntad divina. Si lo supieran seguro que con mayor firmeza y voluntad
harían la obra o seguirían ese camino.
¿Saben por qué sucede esto? Porque cada
uno tiene una idea formada de lo que quiere o pretende, por eso, cuando las
cosas resultan en otro sentido, se quedan desconcertados y no saben si deben
seguir o no. Luego no se detienen a meditar y analizar, sino simplemente siguen
ciegamente según fueron enseñados de generación en generación.
No faltan aquellos quienes planifican y
desean que Dios les conceda, y por ello piden y piden. Siempre están haciendo
las cosas hacia esa meta, y para ello pueden unirse con otros, separarse
siempre que existe provecho. Mayormente en estos casos, Dios no necesita hacer
nada, pues todo resultado es atribuido a Dios, se gozan y bendicen al Señor,
porque les respondió. Y así creen que están haciendo su voluntad. Cualquier voz
en contra de ella, lo consideran endemoniado.
También están la gran mayoría que ni saben
ni entienden. Simplemente utilizan: quiero hacer la voluntad de Dios, para no
hacer nada. Otros quieren señales específicas de que eso pertenece a la
voluntad de Dios, y mientras esas señales no aparezcan, se quedan quietos. Es
una brillante idea para no hacer nada y ser un parásito.
NO HAY ACEPCIÓN DE PERSONAS
La Biblia dice en Romanos 2:10-13: pero gloria y honra y paz a todo el que
hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; porque no hay
acepción de personas para con Dios. Porque todos los que sin ley han pecado,
sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley
serán juzgados; porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino
los hacedores de la ley serán justificados.
Hay hombres de fe que provienen de varias
generaciones de creyentes, existen otros que no hace mucho fueron llamados,
otros que son más antiguos.
Imaginen que la persona sepa desde pequeño
cuál es la voluntad de Dios, entonces claramente los nuevos estarían en
desventaja. Y porque Dios no hace acepción de personas, a todos les ha
escondido su voluntad. Es cierto que algunos padres por su fidelidad pueden
tener ciertos indicios, otros pueden tener más o menos revelaciones acerca de
sus hijos; pero por lo general está oculto. ¿Por qué? Para que no haya acepción
de personas.
Y la única condición para todos los
creyentes para conocer la voluntad de Dios y saber qué les ha preparado y que
les será concedido por Dios si siguen fieles es “LA FE”.
Entonces, con el único requisito de “la
fe” todos estamos con las mismas reglas, con las mismas palabras de Dios. Todos
deben pasar los mismos exámenes, las mismas pruebas que serán requeridos para
cada plan; como dice la Biblia: Porque
la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba
provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero
la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y
su fin es el ser quemada (Hebreos 6:7-8)
Por eso, hay que saber que nadie nace
sabiendo todo, ni le es entregado y por más que sea revelado, nadie sabe el
camino exacto para llegar a ello, ni el tiempo, ni el lugar. Salvo el estar
firme y permanecer en toda la Palabra de Dios todos los días, en la guía del
Espíritu Santo.
Fíjense, les pondré un ejemplo que dijo
Jesús: Y llamando a diez siervos
suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo. Pero sus
conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No
queremos que éste reine sobre nosotros. Aconteció que vuelto él, después de
recibir el reino, mandó llamar a aquellos siervos a los cuales había dado el
dinero, para saber lo que había negociado cada uno. Vino el primero, diciendo:
Señor, tu mina ha ganado diez minas. Él le dijo: Está bien, buen siervo, por
cuando en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. Vino
otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. Y también a éste dijo:
Tú también sé sobre cinco ciudades. Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu
mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; porque tuve miedo de ti, por
cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no
sembraste. Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías
que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no
sembré; ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver
yo, lo hubiera recibido con los intereses? Y dijo a los que estaban presentes:
Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas. Ellos le dijeron: Señor,
tiene diez minas. Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al
que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y también a aquellos mis enemigos
que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante
de mí. (San Lucas 19:13-27)
Ven que aquí aparecen 3 tipos de personas,
una gran mayoría que estaban hartos de Dios y que no querían que reine sobre
sus vidas, el Señor los llama “conciudadanos”. El segundo tipo es aquella
persona que recibe la mina pero no hace nada, entra en la categoría de siervo
pero teme trabajar para el Señor. Y el tercer tipo es aquella persona quien es
fiel como siervo en el encargo que ha recibido. Por eso, les decía que la única
condición igual para todos es la “fe” con que escuchan y asumen la Palabra de
Dios.
¿Por qué digo que Dios no hace acepción de
personas para que las personas conozcan y reciban lo que él ha planificado y
dar según su voluntad? ¿Por qué la fe es la medida?
Si los conciudadanos o los siervos
supieran que con su trabajo, recibirían la autoridad sobre ciudades, ¿quién no
trabajaría por interés? Pero “ahora” el mandamiento es muy cargoso y pesado, es
un esfuerzo “adicional” que uno debe hacer a más de las actividades diarias.
Mas aquella persona quien creyó y obedeció al Señor recibe porque hizo la
voluntad de Dios. Y Dios sorprendió a los siervos y a los conciudadanos con la
autoridad sobre ciudades.
Hoy también existe esta regla, que está
regida por la fe. Por eso, no importa qué ministerio u obra el Señor te haya
encargado o pedido, nuestra responsabilidad es hacer lo mejor posible, con el
mayor empeño y celo. Por eso, siempre les dije, si luego de un tiempo de
permanecer fieles a un ministerio, si el Señor les encarga de otro y de otro;
tiene dos significados: Uno: que tú has sido fiel y el Señor te da y prueba con
más; dos: que el Señor le ha quitado la labor de otros siervos que no han sido
firmes ni fieles, pero ese ministerio debe hacerse. En ambos casos, es una
buenísima señal para ti.
De cuánto tiempo durará esto, de qué es lo
que nos dará, bueno, no está especificado; pero seguro será sobre autoridad,
sobre subyugar, sobre dominar, sobre aumento de tus días sobre la tierra, sobre
la bendición que alcanzará hasta mil generaciones.
Dios
nunca utiliza la improvisación.
ERES CONOCIDO POR DIOS
Hoy dice en Jeremías 1:5 antes que te formase en el vientre te
conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.
Aquí vemos desde qué momento Dios ya está
preparando nuestro camino, sabe qué hemos de hacer para glorificarle. Y en el
caso de Jeremías, provenía en una casa de sacerdotes que significa que su
profesión era sacerdote, que ya estaba trabajando como tal y en eso fue
formado, mas le vino la palabra de Dios para que hiciera su voluntad: Proclamar
lo que había que decir a Judá por su pecados, y ser la última voz antes del
cautiverio.
Tienen que creer que cada uno de ustedes,
desde su nacimiento fueron formados por las manos de Dios para un propósito
determinado, y cuando el hombre descubre y sigue ese destino, será un hombre
muy feliz, completo, pleno y donde la presencia de Dios se hace muy notorio.
Lastimosamente hay personas quienes están
disconformes con su camino, otros que sienten cortados en su libre albedrío y
no faltan aquellos quienes piensan que pueden establecer sus propios planes y
así presentarle a Dios para que le apruebe.
Pero mayormente lo que Dios ha preparado
al hombre en muchos casos difiere con la condición actual de la persona, por
ejemplo Jeremías dice que él no sabe hablar: Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! he aquí, no sé hablar, porque soy
niño. Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe
irás tú, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque
contigo estoy para librarte, dice Jehová. Y extendió Jehová su mano y tocó mi
boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca (v. 6-9).
Pues justamente aquí vemos cómo las obras
de Jehová Dios se va manifestando, porque Jeremías no tenía el don para hablar
a las personas (él decía de sí mismo, soy como un niño) y por ello, nunca se
habrá imaginado que su vida sería dedicado a esa obra. Y aquí es donde entra y
se muestra toda la fe y obediencia a Dios que el hombre fue entrenado, creer en
contra de toda la realidad vivida hasta aquí. Creer que efectivamente Dios le
ha dado ese don. Obedecer y presentarse ante los hombres, autoridades, reyes y
hablar en nombre de Dios.
Seguro que en los comienzos, no sentirá un
cambio inmediato, pero cuando se esfuerza en hacerlo, en obedecerlo, poco a
poco la lengua se abre, el entendimiento se amplía, la sabiduría de Dios fluye.
Dios Dice: extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: he aquí he
puesto mis palabras en tu boca. Incluso puede y suele suceder que
incluso exista menos señales de Dios, pero uno va notando la diferencia con su
pasado inmediato.
También la generalidad de los dones tiene
la característica de ser progresivo, que cuanto más crees, cuanto más firme y confías,
cuanto más obras en ese sentido y eres fiel, el poder de Dios se manifiesta con
más fuerza, con mayor abundancia.
VIDA PARALELA
Ayer en el estudio bíblico, les hablé de
cómo los hombres pedían un rey que les gobierne y fue finalmente erigido Saúl;
mas Dios ya estaba preparando a su príncipe que gobernase sobre Israel, a
David. Los hombres incrédulos se apresuraron y pasaron muchos males, mas Dios
va perfeccionando a su hombre.
Mientras no estén las condiciones
preparadas, porque aun la tierra no fue quitado de los malvados, porque no ha
llegado el tiempo del colmo, simplemente tu vivirás una vida paralela, siendo
perfeccionado como el caso de David para ser catapultado cuando llegue el
tiempo. Por eso dice la Biblia: Igualmente,
jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos
de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.
Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando
fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado
de vosotros. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como
león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes
en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros
hermanos en todo el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su
gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él
mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. (1 Pedro 5:5-10)
Y deben tener en cuenta las pequeñas
señales que tienen ahora, los conocimientos que Dios siempre insiste en que
sepan, las palabras que al leer la Biblia siempre les toca, tiene su objetivo
porque Dios te está perfeccionando.
Entonces, ¿por qué existen muchos
conciudadanos rebeldes y siervos perezosos? ¿Por qué son pocos los siervos que
sí salen y negocian en nombre de su Señor? Les había dicho que el punto común
es la fe. Pero la mayor dificultad y escollo para muchos es el PADECIMIENTO EN
NOMBRE DE JESUCRISTO. Muchos quieren hacer la voluntad de Dios, mas en el
transcurrir de las obras y del tiempo, se sorprenden por los padecimientos que
debe soportar y vencer a la manera de Cristo Jesús; y muchos abandonan,
renuncian; otros prefieren caminos más sencillos y anchos.
UNA DEBILIDAD PARA PERFECCIONARSE
Y
yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! he aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me
dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y
dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy
para librarte, dice Jehová. Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo
Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca. Mira que te he puesto en
este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para
arruinar y para derribar, para edificar y para plantar (V. 6-10)
Siempre que uno tiene una debilidad se ora
más por ella, está más atento a esas falencias; y cuando finalmente Dios te da
el poder, puedes sentir la gran diferencia. Porque te habrá mudado a otro
hombre, sentirás el Poder del Espíritu Santo que fluye en tu persona.
También es para quitar cualquier
“gloriarse” que el hombre pudiera tener, por eso el apóstol Pablo dijo: y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque
mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré
más bien en mis debilidades, para que repose sobre mi el poder de Cristo. Por
lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en
necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces
soy fuerte (2 Corintios 12:9-10)
Y esa debilidad la tuvo Moisés porque
también era un hombre no muy fácil de palabras, y porque siempre hemos de tener
una marca de autoridad de Dios sobre nosotros. También que tengamos una
debilidad es una bendición, porque siempre que nos olvidamos de nuestra
relación con Dios, el Espíritu Santo nos recuerda nuestra debilidad para que no
perdamos el camino, ni vanagloria, ni soberbia.
Generalmente, antes que tenemos el
llamado, siempre la debilidad que tenemos hace que el creyente ore a Dios, le
busque en oración y en hacer las obras según la Palabra de Dios. Nos hace
velar, nos hace estar despierto.
UNA AUTORIDAD CONCEDIDA QUE VA CRECIENDO
A Jeremías le fue dicho: Mira que te he puesto en este día sobre
naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar
(v. 10).
¿Cómo sabemos que estamos haciendo la
voluntad de Dios? En las palabras de Jehová a Jeremías menciona un aspecto: la
autoridad de Dios que reposa sobre el profeta.
A Moisés dijo: Jehová dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para Faraón, y
tu hermano Aarón será tu profeta. (Éxodo 7:1)
Hay
que saber que esta autoridad de Dios que reposa en el hombre es muy
“volátil”, es decir, cuando el hombre no hace bien, ni es fiel; simplemente la
autoridad de Dios no se manifiesta.
También está el otro aspecto de la
autoridad que se llama responsabilidad: Tú,
pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas
delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos. Porque he
aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de
hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de
Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra. Y pelearán
contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para
librarte (v. 17-19)
Son dos aspectos muy sensibles, y porque
ahora estás actuando, estás hablando, estás representando a Dios en tu persona;
el Señor es muy celoso contigo, no admite desvíos, equivocaciones. Y espera de
ti mucho celo por la autoridad concedida, no es un juego, nada debe tomarse a
la ligera.
Y serás perfeccionado cada día, siempre
que hagas según la voluntad de Dios: Por
tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí
estarás, y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca.
Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Y te pondré en este
pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te
vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice
Jehová. y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los
fuertes (Jeremías 15:19-21).
DEPÓSITO DE SU VOLUNTAD
Entre los versículos 11-16 dice: La palabra de Jehová vino a mí, diciendo:
¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro. Y me dijo Jehová: Bien
has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra. Vino a mí
palabra de Jehová por segunda vez, diciendo: ¿Qué ves tú? Y dije: Veo una olla
que hierve; y su faz está hacia el norte. Me dijo Jehová: Del norte se soltaron
el mal sobre todos los moradores de esta tierra. Porque he aquí que yo convoco
a todas las familias de los reinos del norte, dice Jehová; y vendrán, y pondrá
cada uno su campamento a la entrada de las puertas de Jerusalén, y junto a
todos sus muros en derredor, y contra todas las ciudades de Judá. Y a causa de
toda su maldad, proferiré mis juicios contra los que me dejaron, e incensaron a
dioses extraños, y la obra de sus manos adoraron.
Jehová muestra y cuenta a Jeremías lo
apremiante y lo grave de la situación que le está por sobrevenir a Judá y sobre
Jerusalén.
Y justamente esta es la característica de
la obra de Dios con sus siervos, el Señor muestra las señales, pero el celo que
debe mostrar el profeta, el énfasis en las palabras y en las obras debe nacer
de la voluntad del hombre. Y esto se adquiere de los largos años de
entrenamiento y discipulado que recibe del Señor. Porque Dios pone las
palabras, pero el profeta o el obrero ha de poner el empeño, la seriedad, la
fuerza. Y algo fundamental que en las Palabras de Jehová no se mencionan: todas
las tribulaciones que sufrirá por decir estas palabras contra los reyes,
príncipes y gobernantes del pueblo, que una vez pronunciados le sobrevendrá a
continuación.
Por eso es tan difícil realizar la
voluntad de Dios, no es fácil ser fiel en toda la casa de Israel. Esta es la
razón principal por la que TU FORMACIÓN EN DIOS es tan estricto, tan largo, tan
minucioso y variado. Y principalmente nuestro Padre Celestial pone especial
énfasis en que nosotros le CONOZCAMOS PERFECTAMENTE. Porque los detalles, los
celos, la decisión, el esfuerzo, el permanecer inamovible, el no dejarse
sobornar, el padecimiento y las afrentas que se reciben no están en las órdenes
de Dios, pero uno debe saber qué grado de dificultad resultará por las palabras
que recibe de Dios.
Y muchos se quedan en el camino justamente
luego de afrontar la primera batalla contra los hombres, pues casi siempre
nadie te escucha o lo hace con mucha displicencia. ¿Por qué creen que los
hombres a quienes vino a salvar querían matar a Jesús? ¿Por qué apedrearon a
Pablo si anunciaba las “Buenas Nuevas”?
¿Y qué pasaría si el profeta escuchara
livianamente la Palabra de Dios? ¿Y qué si el profeta no creyera?
Por eso es tan importante la formación
previa, y justamente Dios sabiendo y previendo todas estas cosas, prepara con
mayor rigor a algunos más que otros. Y así lo inculcaba a Timoteo: Pero el fundamento de Dios está firme,
teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de
iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. Pero en una casa grande,
no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de
barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. Así que, si
alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil
al Señor, y dispuesto para toda buena obra. Huye también de las pasiones
juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón
limpio invocan al Señor. Pero desecha las cuestiones necias e insensatas,
sabiendo que engendran contiendas. Porque el siervo del Señor no debe ser
contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre
corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan
para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a
voluntad de él. (2 Timoteo 2:19-26)
CONCLUSIÓN
Por último, estamos hablando de vidas de hombres
y de mujeres. Que muchos son como ovejas que no tienen pastor, quienes andan
perdidos, deambulando de aquí para allá tras variados maestros quienes
persiguen sus propios principios respecto a Dios o sus vientres.
Es la razón de por qué es tan importante
conocer correctamente a Dios, porque en tus manos está el futuro de muchos
creyentes, pues según cómo enseñes ellos construirán sus vidas en base a esas
enseñanzas. Los frutos que tengan serán grandemente diferenciados por las
enseñanzas del pastor.
Como Jesús dijo: amarás a tu prójimo como a ti mismo; es la razón que nos
lleva a preocuparnos por personas que están más allá de nuestra iglesia, más
allá de nuestra ciudad y frontera; pues sabemos que tenemos muchas cosas que
enseñar y guiar para beneficio de sus vidas. Incluso por ellos llevamos una
carga adicional, y lo asumimos agradeciendo a Dios por la gracia y la
responsabilidad. Pues así también nos testifica la Biblia: Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de
vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor
y perdurable herencia en los cielos. No perdáis, pues, vuestra confianza, que
tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo
hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, y el
que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; y si
retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que
retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma
(Hebreos 10:34-39).
Que nunca se apague tu esperanza,
¡renuévate!
Que Dios te bendiga.
Nota: Eres libre de utilizar el material porque
dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de
gracia". Pero estás comprometido a no modificar el
texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con
fines comerciales de cualquier índole. En cuyo
caso, necesitará una autorización por
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