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Palabras de Vida

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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

         

          Palabras de Vida 414

 

Sermón en el día de Jesús 31 de enero de 2010.

Título: EL DOMINIO PROPIO

Biblia: 2 Timoteo 1:1-18

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay

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1.     Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, según la promesa de la vida que es en Cristo Jesús,

2.     A Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Señor.

3.     Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día;

4.     Deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo;

5.     Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.

6.     Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.

7.     Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

8.     Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,

9.     Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,

10.           Pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,

11.           Del cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles.

12.           Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.

13.           Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús.

14.           Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros.

15.           Ya sabes esto, que me abandonaron todos los que están en Asia, de los cuales son Figelo y Hermógenes.

16.           Tenga el Señor misericordia de la casa de Onesíforo, porque muchas veces me confortó, y no se avergonzó de mis cadenas,

17.           Sino que cuando estuvo en Roma, me buscó solícitamente y me halló.

18.           Concédale el Señor que halle misericordia cerca del Señor en aquel día. Y cuánto nos ayudó en Efeso, tú lo sabes mejor.

INTRODUCCIÓN

Por lo general muchos creyentes piensan que es suficiente con “creer en Jesús” porque es mi Salvador y hasta ahí. Conocen algunos versículos, conocen un poco de doctrina y la mayoría se quedan estancados.

Ahora, el siguiente problema es que conocen los versículos, lo recitan porque han memorizado, porque en algún momento sintieron como este versículo de 2 Timoteo 1:7 que hemos leído: Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

El siguiente paso lógico es cómo alcanzarlo, cómo tener el espíritu de poder, de amor y de dominio propio. Muchos dicen: “el nombre de Jesús tiene poder” por eso repiten y repiten pensando que eso les dará el poder, el amor y el dominio propio.

Cuando alguien le preguntara ¿qué es el espíritu de cobardía? ¿Qué responderían? El conocimiento corriente que circula y se enseña por ahí es: el temor a predicar o a evangelizar, el callarse, el huir…

Entonces, si sabemos que el espíritu de cobardía es una consecuencia lógica del pecado, ¿cómo vencemos? Muchos dicen que hay que recibir el poder del Espíritu Santo. Pero la verdad es que en todos los creyentes, el Espíritu Santo mora en ellos. Esto significa que tienen un grado de poder por su sola presencia en nosotros, que podrá ir acrecentando en la medida en que uno pide y lo utiliza bíblicamente.

Por eso quiero hablar del “dominio propio” que es un fruto que resulta de conocer y de vivir en serio en la Palabra, en guardarla y sobretodo en confiar en Jehová Dios.

¿Qué relación existe el dominio propio con “la fe no fingida que hay en ti”? ¿En qué influye “el avivamiento del fuego del don de Dios” que está en uno con el dominio propio?

Luego, ¿qué relación tiene el dominio propio con “no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor”? ¿Y qué relación existe entre el dominio propio con “participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios”?

Generalmente todos hablan, mencionan acerca del espíritu de cobardía, y que ¡hemos de vencerlo! Porque Dios nos ha dado espíritu de poder, de amor y de dominio propio.

Todos sabemos que esto no sucede por la sola mención en nuestros labios, ni consiste en declararlo y ¡cuántas veces ya lo habrán intentado! Y tampoco se muestran creyentes en nuestra sociedad en la cantidad suficiente, talvez existirá uno que otro; y esto resulta de una causa: el que enseña no sabe el camino… para que los miembros alcancen esos estados.

Por eso es necesario que hoy veamos acerca del “DOMINIO PROPIO” porque ayer en el estudio bíblico de la lección 36 de Curso de discipulado práctico estuvimos tocando un poco acerca este tema.

¿Saben cómo se manifiesta el espíritu de cobardía hoy? Y lo peor es que la persona no se da cuenta, considera que es parte de su carácter, de su personalidad. La falta de iniciativa, el carácter sumiso, acepta las cosas tal cual están, no tiene interés en mejorar nada, ni piensa en cambios, ni tiene metas u objetivos, se contenta con lo que tiene, con lo que es, con el trabajo que tiene, con tal de trabajar…, no es delicado ni celoso con el trabajo que tiene, teme manchar las manos, no tiene espíritu emprendedor, ni le gustan los desafíos de la vida o en mejorarla, ni tiene posturas sobre pensamientos, ni impone sus doctrinas y menos sabe defender con buen argumento bíblico, miedo, inseguridad, les gustan los video juegos porque es una forma de desahogo y en ella puede expresarse un poco más su carácter. Que todo está bien entre la comodidad a un desafío…

También muchos adultos dicen acerca de los jóvenes de hoy: que son lánguidos, pasivos, no se concentran en nada, debiluchos, no saben expresar seriamente sus ideas a no ser por la violencia.

Otras veces el dominio propio está oculto detrás de unas situaciones de la vida; algunos piensan que tienen mayor dominio propio las personas quienes tienen más dinero y decrece en la medida en que es pobre; los estudios realizados, que haya nacido en cuna de reyes y otro en cuna de mendigos. En el caso de Timoteo es de padre griego y madre judía creyente, por tanto menospreciado por los judíos porque tiene un padre incircunciso.

Pero ayer durante el estudio bíblico acerca del Don de la Sabiduría, les dije cómo se pierde el dominio propio él y sus generaciones posteriores, y también cómo lo gana.

CUANDO SE PIDE UN REY

Veamos de qué versículo estamos hablando: y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo. Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos. (1 Samuel 8:5-9)

Este es el principio de cómo los hijos de Dios pierden su dominio propio. Y esto también sucederá hoy: crecerán en un mayor dominio propio cuanto más Jehová sea su Dios y REY; y se disminuirán en su dominio propio cuanto más pidan y sean regidos por un REY HOMBRE.

Y esta es la parte muy difícil, pues hay partes físicas y hay partes espirituales.

Antes tenían su dominio, su tierra pero ahora los hijos correrán y seguirán a un rey; pues mejor que sembrar y trabajar para sí mismos, preferirán la seguridad, que alguien les indique qué hacer. Serán dependientes y se contentarán con este tipo de trabajo.

Antes no había necesidad de ejército porque Jehová les cuidaba, pero ahora se requiere de un ejército permanente que cuide al país. Ejército, policías, médicos, enfermeras, agencias de ayuda de emergencia o de epidemias, hospitales, seguros de diferentes índoles de la vida diaria. Todo esto hace que el hombre pierda su dominio propio y se apropie el miedo y el temor en su vida.

Antes cada uno cuidaba su tierra, lo sembraba y dependía ni servía a nadie; ahora se siembra y se siega en tierra del rey, hay que prepararse siempre las armas de guerra, los pertrechos, hay que entrenarse. Las mejores tierras serán entregados a los oficiales y siervos del rey.

Antes las jóvenes eran hijas, ahora serán perfumadoras, cocineras y amasadoras, porque han perdido su dominio propio. Y se gustarán de la nueva profesión.

Porque los hombres se vuelven sin carácter, sin confianza, y además dice Dios que la tierra no producirá todos los frutos, perderán sus posesiones y entregarán al rey; y éste le dará a sus siervos. Hoy vemos aquí y allá muchos ejemplos de cómo pueblos enteros gustan que grandes caudillos gobiernen sus vidas, y ellos se contentan con seguirle y comer un bocado de pan.

Se diezmará al rey y los tuyos estarán para servir al rey. Toda la libertad que Dios nos dio, la buena tierra que ellos recibieron hoy pierde su fuerza, produce menos.

Y dice Jehová: y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día. Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros; y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras. (1 Samuel 8:18-20)

Ven cómo aquí se pierde el dominio propio porque deja de lado al rey Jehová y deposita su confianza en el rey hombre y todo el sistema que los hombres hoy se hay inventado, investigación en la reproducción, en combatir plagas, enfermedades, vacunas, remedios; para todas las cosas existe un sistema. Incluso han ideado muchos mecanismos para pronosticar catástrofes, aviso temprano, previsión, etc. Y cuando más aumenta la tecnología, el hombre se vuelve menos dependiente del Dios Creador. Por ejemplo, cuántos creyentes no consultan el pronóstico del tiempo antes de hacer una actividad. Y esto se ha convertido en algo muy normal, pero es ejemplo de cómo los dioses ajenos han ingresado y dominan nuestras vidas. Todas estas cosas contribuye para que nosotros dejemos al Rey Dios y busquemos la dependencia al Rey Hombre.

Y esto se está haciendo tanto hoy: se compra bingo o lotería para enriquecerse de la noche a la mañana, utiliza al Rey Hombre llamado banco o financieras para el préstamo, se utiliza y confían en las pólizas de seguros para la salud, los accidentes, para los estudios, para la vida; se confían en pronósticos, escuchan y temen juntamente con los hombres, se vacunan o toman vitaminas o suplementos para mantener la salud, hacen ejercicios para cuidar la salud y mantenerse sanos, hacen un chequeo físico para asegurarse que está sano. Se compran armas, guardias, alarmas, canes para su cuidado personal, y los autos blindados.

Pero al Rey Dios le han guardado bien dormido en las iglesias y para los domingos… o cuando una situación se hace insoportable.

Todo esto hace que poco a poco, los padres primero y luego los hijos, los hijos de los hijos cada vez más pierdan su dominio propio.

AVIVA EL FUEGO DEL DON DE DIOS QUE ESTÁ EN TI

Yo he nacido en cuna de creyentes de varias generaciones, pero he vivido teniendo a dos reyes; ustedes han vivido también así. Y hoy estamos tratando de salir del rey hombre o el sistema ideado y aceptado por los hombres para vivir enteramente bajo las manos poderosas de nuestro Padre Jehová Dios y del rey Jesucristo.

Y hoy sabiendo estas cosas, hemos de cambiar poco a poco, pues somos hijos de Dios, pero en muchos aspectos aun somos cobardes y hemos de recuperar nuestro dominio propio.

En primer lugar dice el texto de hoy:

  • TE ACONSEJO QUE AVIVES EL FUEGO DEL DON DE DIOS QUE ESTÁ EN TI:

En especial es preciso que el creyente compruebe cómo, cuánto y hasta dónde el Señor está obrando en su vida; primeramente con el conocimiento de las Escrituras, luego por experimentar su presencia, practicar todos los días a través de los dones que nos ha dado. Entonces tu poder en el Espíritu Santo se irá acrecentando e irás obrando grande y descubrirás nuevos horizontes y aspectos que ni se imaginaban. Hasta los aspectos que uno normalmente considera que es compatible dentro del sistema humano muchas veces se debe desechar.

Cuando sabes los poderes del Espíritu Santo que se manifiestan en ti y esto acompañado al conocimiento de Dios, hace que tengas autoridad y dominio. Sabes lo que puedes hacer, sabes la autoridad que puedes ejercer, los alcances de las obras que se realizan por ti y cómo fluye el poder de Dios por ti al mundo. Como dice la Biblia: Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección; pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. (1 Tesalonicenses 1:4-5)

  • NO TE AVERGÜENCES DE DAR TESTIMONIO DE NUESTRO SEÑOR

Se debe experimentar todas las facetas que implica ser testigos de Jesucristo y dar testimonio del Señor Jesús. Que no implica simplemente “evangelizar” o “predicar”, pues aun las formas de realizar las labores diarias debe denotar nuestra fe y no avergonzarnos de nuestra fe y forma de vida en Cristo.

Y para que no nos avergoncemos de realizar la Verdad, de predicar a Jesucristo, de hacer las obras y de vivir según las Escrituras, el punto anterior es imprescindible. Como dice la Biblia: Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido. (1 Juan 1:1-4).

Este es el dominio propio con que hemos de vivir, porque tenemos señales vivimos en Cristo y porque sé, contra viento y marea nos mantenemos en esta fe y en este camino angosto.

  • PARTICIPA DE LAS AFLICCIONES POR EL EVANGELIO SEGÚN EL PODER DE DIOS.

Finalmente el dominio propio llega a su expresión de nuestra verdadera fe y amor por Cristo. ¿Quién sufriría aflicciones y quién se privaría de bienes y gozo de este mundo? Justamente este es el dominio propio, como dice el texto de hoy: por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. (v. 12).

Por esta causa, hoy veo a los creyentes quienes “todo lo quieren hacer en nombre de Jesús” y sé que no les resultará, porque son imprescindibles estos elementos para participar de los padecimiento en Cristo y recibir nuestra herencia.

Es por eso en 2 Pedro 1:3-4: como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

Aquí dice claramente que la corrupción que es debido al pecado hace que las personas en lugar de vivir en fe y confianza en todas las Palabra de Dios, lo que hace es vivir según las concupiscencias y matizar un poco con “la ayuda de Dios”. Y esto piensan que es “cristiano”, cuando verdaderamente hay que alcanzar un alto grado de “dominio propio” para que ustedes tengan el testimonio en sí mismos, y comprobar cuánto Cristo vive en ti.

AL CONOCIMIENTO, DOMINIO PROPIO

Es necesario que el conocimiento de Dios crezca, que la fe en Jesucristo le sea una virtud en todos los ámbitos de su vida. El amplio conocimiento y la experiencia de la vida porque tiene fe, hace que el hombre pruebe cada día más la Palabra y la confianza en Dios aumenta, haciendo que tenga dominio propio.

Dentro del conocimiento está el saber las doctrinas bíblicas que enmarcan los fundamentos de la fe en Jesucristo. Mantenerse en esos principios también se entiende como dominio propio, pues hoy en día, cada uno fundamenta su fe e iglesia según unos principios sobre el cual construye. Y es seguro que se tengan dificultades personales, dentro de la iglesia y también en la sociedad; porque de alguna forma siempre se tiene un oposición, ¿quién permanecerá firme? Es aquella persona quien está sustentada en la Verdad y ello conlleva a que el Señor le dé el dominio propio para permanecer.

El siguiente punto del conocimiento es la amplitud sobre los diferentes puntos que significa la vida del hombre en las más inverosímiles situaciones, también en la alegría, en la perseverancia, en la tristeza, en los accidentes, en las pérdidas, en la abundancia, en las bendiciones. Todo debe ser mantenido sin salirse fuera de lo permitido o admitido por la Biblia, y eso también es dominio propio.

Retroactivamente también el dominio propio es alimentado por el conocimiento de Dios Padre, de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo. Porque siempre que tienes entendimiento, cuando recibes aprendizaje también es señal de que Dios está en ti.

Por el contrario, nadie puede tener un dominio propio si no conoce, si no ve a Dios y es con el dominio propio cuando la fe basado en los conocimientos bíblicos se sustenta en la paciencia a lo largo de los tiempos hasta el cumplimiento.

UNA CUESTIÓN DE DOMINIO PROPIO

Dominio propio es aceptar la realidad de las Palabras de Dios, y no dejarse llevar por las concupiscencias de los hombres en sus pensamientos liberales que en muchos casos solamente hacen que el hombre peque y estén bajo el dominio del rey hombre. No importa cuán democratizado o liberado esté la sociedad en que uno viva, pero la fe en nuestro Dios y en sus palabras que están establecidas y por ello existe un orden deben ser guardados como tal.

Y hablo de la situación del hombre y la mujer ante Dios y la iglesia.

A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.

Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. (Génesis 3:16-19)

El hombre ha de tener dominio propio para asumir lo que Dios ha establecido, de trabajar arduamente y responsabilizarse así de la familia. Y la mujer ha de tener dominio propio para no traspasar el límite donde el hombre es la cabeza de la mujer. Esto también es fe en Dios y es dominio propio de las concupiscencias.

Y esto digo porque hoy cada iglesia discute la posibilidad, otros ya tienen mujeres pastores. Hay que saber que nunca la gracia de Dios será igual, porque se rompen los principios básicos de la ley de Dios acerca del sacerdocio.

Si eres hombre, debes tener el domino propio para asumir el sacerdocio familiar, y la mujer ha de someterse dominándose a sí misma.

Mas cuando en una iglesia se enseña fielmente la palabra de Dios, estos posicionamientos en sus respectivos lugares no tiene problema, porque Dios mismo impone el temor de Jehová en cada miembro.

Así que toda persona quien quebrante este orden de cosas, o cuando un pastor o líderes de las iglesias piensan en otras cosas suceden porque ellos mismos no tienen dominio propio respecto a la Palabra de Dios.

DOMINIO PROPIO COMO DANIEL

Uno de los hombres que mejor muestra el dominio propio como creyente es Daniel.

Porque en toda su vida, siempre ha antepuesto la Palabra de Dios por encima de su vida e intereses. Ha dejado que su vida siga el curso que pueda resultar de decisiones tomadas y asumidas.

Se requiere de mucho dominio propio para decir al rey Belsasar que MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN significa que Jehová ha medido en la balanza y has hallado falto y que tu reino ha sido roto y dado a los medos y a los persas.

Por eso, es tan importante que los creyentes tengan el dominio propio sobre sus vidas, y que la Palabra de Dios los guíe, que el temor de Jehová sea su confianza.

Todo problema de corrupción que viven las naciones, y muchos otros males de la sociedad, los divorcios, los problemas familiares, los de la juventud tienen un gran fundamento en el dominio propio, porque los hombres se hicieron débiles, volubles, manipulables y tienen una avaricia incontrolable.

Y justamente este es el principal virtud que deberían tener los creyentes ante los hombres del mundo y la sociedad, y verían cómo serían mayordomos, primeros ministros, presidentes de compañías, gerentes, administradores, políticos, y gobernantes.

CONCLUSIÓN:

El dominio propio es sinónimo de AUTORIDAD de Dios que está en el hombre. Y mientras el creyente no vea y aprenda esto de Dios personalmente, difícilmente se manifestará en el hombre.

Como dije anteriormente, es imprescindible el padecimiento por causa de Jesucristo y las escrituras para que tengas participación con la autoridad de Dios en la tierra y sobre los hombres. Pues así se verá el dominio propio que tienes.

Así como dice en Santiago, que la fe de un creyente se manifiesta por las obras que hace; igualmente el dominio propio que tiene la persona muestra el conocimiento de Dios y el temor de Jehová.

Para alcanzar esto, hay que comenzar por las cosas básicas e ir creciendo lentamente. Porque este dominio propio lo reconocerán las personas que están a tu alrededor, como dijeron los alguaciles acerca de Jesús: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre! (San Juan 7:46)

Por eso, Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio para nuestra vida todos los días hasta el fin del siglo.

Que Dios te bendiga.

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: 08 de febrero de 2010