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Palabras de Vida

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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

         

          Palabras de Vida 413

 

Sermón en el día de Jesús 24 de enero de 2010.

Título: OS LO DARÁ

Biblia: San Juan 16:1-33

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay

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1.     Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo.

2.     Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.

3.     Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.

4.     Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.

5.     Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas?

6.     Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón.

7.     Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

8.     Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

9.     De pecado, por cuanto no creen en mí;

10.           De justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más.

11.           Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

12.           Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.

13.           Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere.

14.           El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

15.           Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

16.           Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre.

17.           Entonces se dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco y me veréis, y porque yo voy al Padre.

18.           Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla.

19.           Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis?

20.           De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis; y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo.

21.           La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.

22.           También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo.

23.           En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

24.           Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

25.           Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre.

26.           En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,

27.           Pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.

28.           Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.

29.           Le dijeron sus discípulos: He aquí ahora hablas claramente, y ninguna alegorías dices.

30.           Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios.

31.           Jesús les respondió: ¿Ahora creéis?

32.           He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

33.           Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

INTRODUCCIÓN

Todos sabemos que una de las primeras cosas que el creyente aprende es a pedir por cosas que necesita o problemas para ser solucionados por Dios de alguna manera milagrosa.

Pero también sabemos que en las cosas que más queremos no obtenemos los resultados que deseamos. Mas la Palabra de Dios nos dice hoy: OS LO DARÉ. Y en ese punto el hombre comienza entrar en confusión y se cuestiona muchas cosas que irán más en aumento que en respuestas y soluciones. Pero también de tanto en tanto, se obtienen respuestas de Dios y se confunde más aún, no sabemos cómo creer, cómo hacer para que las cosas sean simples y sencillas.

Aprendemos a pedir todo cuanto se nos venga en mente, en todos los sentidos de nuestro deseo; pero el regulador es Dios. Además, las “respuestas” de Dios son bastante diferentes a nuestro pedido original, porque siempre existe un toque de Dios. Porque siempre el Señor tiene algo que modificar, que mejorar, otros detalles que suprimir, agregar otros elementos para que uno sueñe por cosas mayores e incluso responde en una forma completamente diferente.

Por eso, he aprendido a orar por “HECHOS” y no “los detalles” de las respuestas que desean mi corazón. ¿Por qué? Porque he aprendido que mi punto de visión y apreciación de las cosas en un momento dado no es del todo correcto: porque entra mi emoción, mi apuro o desesperación, mis pensamientos, muchas veces pueden que mis enojos o resentimientos pueden nublar la perfecta visión de las cosas. Y porque el Señor siempre mostrará su voluntad sobre el tema, y más me conviene escuchar y estar atento “con corazón abierto” a cualquier tipo de respuesta.

Es decir que nunca el Señor me responderá así como yo quiero, ni con el método que hoy siento es correcto, ni en el tiempo. Por tanto, es mejor que me tranquilice.

Mas el dolor, la necesidad, la angustia, el tiempo de la mucha paciencia es irremediable. Pero también sé que al final la respuesta que me da el Señor es SIEMPRE BUENA Y LA MEJOR. Así me he librado de muchos errores.

Pero en el pasaje de hoy vemos dos hechos muy importantes:

  1. En aquel día no me preguntarán nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará (v. 23)
  2. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido (v. 24)

¿No les parece confuso esto? Porque Jesús promete y dice: “de cierto, de cierto” todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Además dice que pediremos y recibiremos para que tengamos nuestro gozo cumplido.

Todos sabemos que Dios utiliza nuestros deseos para disciplinarnos, y hemos aprendido que el instrumento para orar es la oración. Mas cuando existe una respuesta que realmente proviene de Dios dice que nos produce UN GOZO CUMPLIDO.

Generalmente las personas dicen que reciben respuestas a su oración, mas en realidad falta este componente: EL GOZO CUMPLIDO. ¿Cómo yo lo sé? Pues si las personas tuvieran el gozo cumplido porque realmente recibieron según la promesa del “os lo daré”, les puedo asegurar que habría muchísimas personas orando todos los días en la iglesia, nadie faltaría… ¡ni un día! ¿Se imaginan? ¿Quién dejaría algo tan emocionante, bueno y cierto? Por tanto, cuando las personas dicen que recibieron la respuesta de Dios… no todas las cosas se hicieron correctamente.

Entonces, ¿cómo conseguir que estos versículos se cumplan en ti? De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

EL CONSOLADOR VENDRÁ

Las palabras de Jesús tiene gran importancia: Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. (v. 7-8)

Dice Jesús que “nos conviene” que él se vaya.

Dice Jesús que “si no se va, el Consolador no vendría a nosotros”

Dice Jesús: “cuando venga el Consolador convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”.

¿Por qué es tan importante que el Consolador venga a nosotros? Pues lleva a cabo un trabajo fundamental, para que a todas nuestras peticiones hará que “os lo dará” y que “vuestro gozo sea cumplido”. Pero para que se den las respuestas de Dios, el Espíritu Santo mismo realiza una obra, y de esa obra no muchos están sabiendo; por eso no realizan correctamente, y cuando no se le escucha al Consolador: no se nos concede, ni tenemos el gozo.

Esta es la gran falla de muchos creyentes, pues todos hacen lo que dice Jesús: todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Por esa razón, todos piden y claman en nombre de Jesús. Y así esperan las respuestas.

Mas nadie toma en cuenta lo que dijo Jesús, ni se preocupan en comprender la obra del Consolador que es justamente: convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

Hoy muchos piensan que están pidiendo correctamente en nombre de Jesús, otros para conseguirlo ayunan, hacen vigilias, cadenas de oración, piden intercesiones… ¿tan difícil es hablar con Dios? ¿Tan difícil es sacarle algo a Dios?

Es porque muchos oran, pero no prestan atención a la obra del Consolador que es “convencer” al mundo de pecado, de justicia y de juicio. O sea, porque el Consolador nos “guiará a toda Verdad”,  significa que siempre el Consolador nos habla por medio de la Biblia y hace un examen de nuestra vida. Y justamente para “convencernos” de nuestros pecados, para que nosotros hagamos “la justicia” para pedir el perdón por medio del arrepentimiento y el cambio de nuestra vida para hacer la correcta justicia de Dios, pues primeramente el juicio de Dios debe comenzar por su casa que somos nosotros, los interesados.

Mas cuando no se le escucha, ni se quiere convencer “por las buenas”, se empecina en pedir pero desoye al Consolador, no eres justo, en el juicio de Dios serás hallado en falta, y no existe justicia en tu proceder. ¿Cómo piensas que Dios puede él mismo quebrantar las leyes que escribió para conceder tus peticiones? Si te diera, él sería injusto, allí no habría justicia de Dios; sus juicios ora favorecen a unos pero son severos contra otros, y eso no es un juicio correcto.

Por eso, un momento atrás les hablé del TOQUE DE DIOS, porque para todas nuestras peticiones, siempre existe una palabra que nos convence de nuestros pecados, del cual tenemos que justificarnos y recibir el juicio de Dios. Pero cuando una persona se preocupa y todos los días medita de día y de noche, para andar en sus palabras, cuando está pronto para obedecer rápidamente, generalmente no necesita más que lavarse los pies.

DE TRISTEZA EN GOZO

Ciertamente que al comienzo nos vemos abrumados por las cosas que encontramos porque el Consolador nos convence de muchos, de muchísimos pecados.

Sé que muchos lo quieren simplificar, dicen que ya han pedido el perdón y que YA están arrepentidos en nombre de Jesús. Y se molestan porque todavía seguimos acusándoles de pecado. Pero les digo por su propio bien, porque les conviene, pues cuando uno es estricto consigo mismo dentro de Dios y dentro del convencimiento que hace el Consolador, el Señor “os lo dará y vuestro gozo sea cumplido”.

Así que, no hay remedio. De nada sirve que “tú te juzgues a ti mismo y digas que eres inocente” pero finalmente no obtienes nada de Dios.

Por eso, Jesús tuvo que morir para llevar todos nuestros pecados de una sola vez. Pero nosotros nos enteramos que eso sucedió poco a poco, en la medida en que el Consolador nos convence de pecados. Y tenemos el ejemplo en Jesús de cómo se hizo justicia y juicio de Dios en él. También es hora que sepamos esta gracia de Jesucristo. Es tiempo que nosotros nos arrepintamos por cada pecado y haya cambio para una vida arrepentida, pues esa es nuestra forma de hacer justicia y juicio en Dios.

Claro que cada pecado del que somos convencidos, y porque para cada pecado del que somos convencidos necesitamos pasar por una gran tristeza para finalmente alcanzar el gozo. Es como la mujer que da a luz un hijo, pero cuando el hijo nace se olvida de todo ese dolor. Por eso dice la Biblia hoy: “no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido”

Muchas veces ustedes piensan, ¿cuándo llegará el día en que salga de mis angustias y pueda gozarme? Parece un proceso difícil, largo, repetitivo, doloroso, y muy avergonzante.

Mas les digo, que esta es la razón de por qué muchos no “reciben” según la promesa de Jesús quien dijo: “os lo dará” y “vuestro gozo será cumplido”.

¿Por qué es necesario conocer la tristeza y el gozo? Pues estas son las medidas para que nosotros conozcamos la gracia de Dios. Y toda persona en quien mora el Espíritu Santo, siempre será convencido de pecado, hará justicia y juicio. Ciertamente que puede tardarse hasta que el hombre pueda finalmente cumplir en todo el mandamiento, pero lo hará. Hasta tanto “os lo dará” y “vuestro gozo sea cumplido” estará en la espera, en suspenso.

Por eso nosotros hacemos el discipulado hoy, porque apuramos en aprender, en lugar que el Espíritu Santo nos busque y nos persiga porque somos huidizos de la Palabra de Dios; nosotros nos adentramos en el mar de sus palabras, hoy queremos aprender más rápido, queremos hacer la palabra con nuestra iniciativa; entonces las cosas también producen tristezas, esperas, paciencias, dolores, pero el plazo es mucho menor. Además tenemos la bendición de Dios: su misericordia, porque ve nosotros el firme deseo de hacer según sus principios.

Pero es importante hacer el proceso completo hasta que el Espíritu Santo nos de la paz y el gozo por la Palabra obedecida y cumplida en nosotros. Porque mientras que no hagas el proceso completo, serás refinado una y otra vez, serás metido en crisol de fuego siete veces si fuere necesario. Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. (1 Pedro 1:7)

Finalmente tendrán el gozo como de la resurrección acerca de ese convencimiento que te hizo el Consolador. Sentirás el gozo de haber padecido y cumplido. Y solamente entonces podrás entender el esfuerzo de Jesús por tu vida, y estarás más agradecido.

Y cuando tienes este gozo, no es necesario preguntar nada a nadie, porque sentirás en tu corazón la “benevolencia y el amor del Padre para contigo”. Es entonces cuando pueden pedir todo, y “os lo dará” y “vuestro gozo será cumplido”.

EL PADRE MISMO OS AMA

Mas se llega a un nivel de santificación en el hijo de Dios, y porque el creyente discipulado que siempre se convence rápidamente para hacer la justicia y el juicio de Dios en sí mismo y al mundo es amado por el Padre.

Por eso dice Jesús: En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios. (v. 26-27)

Y se llega a un tiempo en que se habla directamente con el Padre, se pide directamente al Padre. Porque es amado por él, y el hijo de Dios tiene esa confidencia en su corazón.

Si antes se requería de todo un proceso de convencimiento del Espíritu Santo, ya en este nivel tienes la confianza para entrar y pedir directamente al Padre. Por eso dice Jesús: “no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama”. Y esa fue la causa también de por qué el velo del templo se rasgó de arriba hacia abajo al morir Jesús en la cruz.

Es otro nivel de gozo, no simplemente por el gozo cumplido al recibir lo que pedimos; sino del gozo de poder hablar directamente al Padre y que él te escuche y responda.

Cuando antes tratábamos de hacer lo bueno, de convencernos porque sabemos que eso nos conduce a las puertas abiertas del Padre, ahora simplemente lo hacemos por el puro placer y gozo que nos produce el hecho de estar en el seno del Padre.

Y esta confidencia no es solamente a los efectos de obtener las respuestas de Dios a nuestras oraciones, sino que recibes un amor especial con las enseñanzas de la Biblia, con mayores conocimientos, se comprueba cómo las promesas de la Biblia se cumplen fielmente en ti.

Es una relación muy amplia, como su nombre lo indica: Padre e hijo.

YO HE VENCIDO AL MUNDO

Suelo encontrar con personas quienes hacen mucho esfuerzo para mantenerse en fe, otros que simulan están recibiendo muchas bendiciones y respuestas de Dios a sus necesidades.

Por eso Jesús nos dice hoy:

  • Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz: hay que saber que en Dios se tienen todas las respuestas que precisa el hombre, y nada puede salir de sus manos o de sus planes. Cuando se hacen en orden, cuando se realizan bien las tareas que te muestra el Espíritu Santo, siempre resultan las cosas o Dios te muestra una alternativa mejor de la que estás deseando.

Si esto no fuera cierto, jamás Jesús podría decir que tenemos paz en él.

  • En el mundo tendréis aflicción: este es el resultado a que llegarán todas las personas quienes recurren a los métodos del mundo, cuando el creyente no tiene fe y deja de perseverar hasta el final. La aparente felicidad momentánea que se tiene pronto será reducido y carcomerá.
  • Yo he vencido al mundo: ¿Recuerdan lo que dijo Jesús? Esta es su promesa: De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. (San Juan 14:12-13)

Y cuando tú también puedes comprobar que vences al mundo, es porque la presencia de Dios y su poder obra en tu vida.

El gozo cumplido no es simplemente la felicidad que uno siente porque una petición fue escuchada y respondida; sino habla de un proceso global que produce en la vida del creyente. Generalmente el hombre es muy puntual en su enfoque, solamente le interesa su deseo inmediato, pero deja de ver que si tiene paciencia, si tiene fe en Dios y sigue todo el proceso; no tendrían que romperse todas las veces que necesita de algo. Pues si hacen el proceso de santificarse en toda tu persona, siempre podrías acercar al Padre y porque él les ama, podrían plantear, hablar, comentar, aprender, recibir consejo inmediata y libremente.

La seducción de Dios al prometer “os lo dará” es simplemente un primer paso hacia lo pleno, lo completo; para que tu gozo sea cumplido en Dios.

CONCLUSIÓN

No mires las manos de Dios, sino mira a él. No esperes el pan que él podría dar, sino conoce a Dios quien es dueño y provee de todas las cosas.

No limites tu relación con el Padre Celestial simplemente a un contacto comercial o de trueque: Tú me das algo entonces yo te doy o hago alguna cosa a cambio. Que finalmente llega a la mentira, porque tú no haces tu parte, o luego de solucionado el problema te olvidas de tus promesas y votos realizados.

Vive te tal manera que a Dios le agrade tu presencia, que tu cercanía a él sea por una relación pura y sencilla de Padre e hijo. Porque cuando él se contenta contigo te concede más de lo que pides como el caso de Salomón: Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande? Y dijo Dios a Salomón: Por cuanto hubo esto en tu corazón, y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey, sabiduría y ciencia te son dadas; y también te daré riquezas, bienes y gloria, como nunca tuvieron los reyes que han sido antes de ti, ni tendrán los que vengan después de ti. (2 Crónicas 1:10-12)

Debes saber que nuestras necesidades y deseos no tienen límites ni es suficiente porque ni bien pedimos algo, lo queremos mejorar, lo queremos agrandar y hacemos un nuevo planteamiento.

Vive para que seas amado por el Padre para que él os lo dé todo con el toque de Dios, porque el Consolador obra fuertemente en ti y eres fiel a sus Palabras para guardarlas.

Que Dios te bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.

 

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: 08 de febrero de 2010