Sermón en el
día de Jesús 3 de enero de 2010.
Título: BUENA SEÑAL
Biblia: San Juan 5:1-29
Predicador: Pastor Dong Han David Lee
Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada
Teniente Primero Leónidas Escobar 3913,
Asunción, Paraguay
1.
Después de estas cosas había
una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén.
2.
Y hay en Jerusalén, cerca de
la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene
cinco pórticos.
3.
En éstos yacían una multitud
de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua.
4.
Porque un ángel descendía de
tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al
estanque después del movimiento del agua, quedaba sana de cualquier enfermedad
que tuviese.
5.
Y había allí un hombre que
hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.
6.
Cuando Jesús lo vio acostado,
y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?
7.
Señor, le respondió el
enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre
tanto que yo voy, otro desciende antes que yo.
8.
Jesús le dijo: Levántate,
toma tu lecho, y anda.
9.
Y al instante aquel hombre
fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día.
10.
Entonces los judíos dijeron a
aquel que había sido sanado: Es día de reposo; no te es lícito llevar tu lecho.
11.
El les respondió: El que me
sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda.
12.
Entonces le preguntaron:
¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda?
13.
Y el que había sido sanado no
sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en
aquel lugar.
14.
Después le halló Jesús en el
templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga
alguna cosa peor.
15.
El hombre se fue, y dio aviso
a los judíos, que Jesús era el que le
había sanado.
16.
Y por esta causa los judíos
perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de
reposo.
17.
Y Jesús les respondió: Mi
Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.
18.
Por esto los judíos aun más
procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que
también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.
19.
Respondió entonces Jesús, y
les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí
mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también
lo hace el Hijo igualmente.
20.
Porque el Padre ama al Hijo,
y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le
mostrará, de modo que vosotros os maravilléis.
21.
Porque como el Padre levanta
a los muertos y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida.
22.
Porque el Padre a nadie
juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo,
23.
Para que todos honren al Hijo
como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.
24.
De cierto, de cierto os digo:
El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a
condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
25.
De cierto, de cierto os digo:
Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y
los que la oyeren vivirán.
26.
Porque como el Padre tiene
vida en sí mismo, así también ha dado al hijo el tener vida en sí mismo;
27.
Y también le dio autoridad de
hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.
28.
No os maravilléis de esto;
porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;
29.
Y los que hicieron lo bueno,
saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de
condenación.
INTRODUCCIÓN:
Los creyentes de hoy como nosotros
recibimos constantemente bombardeos desde diferentes lugares, todos y cada uno
con una voz particular. Cada cual dice y asegura que es auténtico. y ¿qué hace
para mostrar su autenticidad? Porque cada uno dice que “ellos” hacen lo
correcto.
Este mismo estilo de problemas existían en
los tiempos de Jesús, si hoy en el texto bíblico vemos que los judíos
perseguían a Jesús y procuraban matarle porque hacía esas sanaciones en el día
de reposo y ordenaba actos que rompían
las leyes. Y cuando Jesús les respondió como en el versículo 17: mi Padre hasta ahora trabaja, y yo
trabajo. Dice la Biblia que “aun
más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que
también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.”
En otro pasaje de la Biblia en San Juan
9:16-17 dice: entonces algunos de los
fariseos decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de
reposo. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y
había disensión ente ellos. Entonces volvieron a decir al ciego: ¿Qué dices tú
del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.
Estos problemas existen hoy, pues las
personas se consideran “justas”, “rectas” y están siempre “parados en la
verdad”, y todo lo que está fuera de sus costumbres, de sus normas de creencia
o de religiosidad, generalmente considera que los otros están equivocados.
Y saben ustedes que nosotros como iglesia
también levantamos muchas controversias, predicamos y hacemos cosas que las
iglesias tradicionales no están haciendo. Seguro que esto seguirá, pues existen
muchas personas quienes no están en el camino del Señor Jesús y se han
infiltrado en las iglesias, otros quienes están plácidamente recostados en sus
conocimientos actuales y cargos en las iglesias y creen que es suficiente.
Si a Jesús quisieron matar y procuraron
matarle porque hacía las obras de Dios, ¿creen ustedes que se librarán hoy? Por
eso dijo Jesús: Bástale al discípulo
ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron
Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa? Así que, no los temáis; porque nada hay
encubierto, que no haya de ser manifiesto; ni oculto, que no haya de saberse.
Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído,
proclamadlo desde las azoteas. Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el
alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el
cuerpo en el infierno. (san Mateo 10:25-28). Por eso, será una
discusión que se alargará hasta la venida del Señor Jesús y no se terminará.
Y muchas personas pueden estar
confundidas, incluso ustedes, porque ustedes mismos reciben muchas críticas,
les persiguen, nos discipulamos durante mucho tiempo pero aun presentamos
muchas falencias. Pero una cosa les digo, cada día nos damos cuenta de cuán
grave es el pecado y sus consecuencias.
NO PUEDEN HACER NADA POR SÍ MISMOS
Uno de los más grandes errores que
comenten las iglesias respecto a la evangelización es que los pastores se
quedan en sus oficinas, en sus casas, pero envía a los miembros a predicar.
Saben ustedes que Jesús jamás enseñó de esa manera, pues él mismo fue e hizo
que los discípulos le acompañaran, les mostró primero, y luego les dijo que
hicieran lo mismo; este principio es el discipulado.
Por eso, Jesús nos dice: de cierto, de cierto os digo: No puede el
Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que
el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. (v. 19)
Aquí hay dos verdades, e incluso sacaremos
una tercera:
·
UNO: El ejemplo dado por el Padre a Jesús: el Señor dice que hace esto porque vio al Padre hacer lo mismo,
por eso está haciendo las obras que hace. Por eso Jesús dijo: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo
trabajo.
·
DOS: Harás las mismas obras si logras ver a Jesús: Si hoy decimos que
creemos en Jesús y si sigue cumplidamente la Palabra de Dios como les dije el
domingo pasado en el sermón “Viva en esperanza”, verán a Jesús y también al Padre. Y ¿qué significan estas
palabras en relación al texto que cité arriba? Respondió Jesús y le dijo: el que me ama, mi palabra guardará; y mi
Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no
guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del padre que
me envió. Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el
Espíritu Santo a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las
cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. (san Juan 14:23-26)
Entonces, si Jesús hace las obras que hizo porque el Padre le
mostraba, y ve como el Padre hasta hoy trabaja. Y si realmente amas a Jesús y
dice que el Padre y Jesús se manifiestan en ti, y además si el Consolador
enviado porque amas y guardas sus mandamientos, te mostrará y te hará recordar
todo lo que Jesús nos dijo e hizo. Hoy tienes que hacer las obras que hizo
Jesús, tienes que vivir como dice la Biblia si realmente estás “viendo” a Jesús
como tu Señor y Salvador.
Por eso, ¿Por qué el título del sermón de
hoy “Buena Señal? Pese a que no somos perfectos, ni tenemos todas las palabras
ni todo el conocimiento, aun cuando entre nosotros sufrimos para llevar las
cargas los unos a los otros, tenemos diferencias de pensamientos, de
caracteres, pero sí en conjunto como iglesia y muchos sino la mayoría de
ustedes ven las obras que hacen y que hacemos por el Evangelio de Jesucristo.
En resumidas, están haciendo obras que Jesús nos enseñó a que realicemos en la
Biblia. Y ésta es la buena señal de que Jesús y el Padre se manifiestan en
ustedes.
Y Jesús dice: todos estos ministerios que
hacemos, que ustedes hoy hacen venciendo no un obstáculo, sino muchísimos
obstáculos día tras día, semanas y durante años; ¿qué señal nos indica? UNA
BUENA SEÑAL, LA SEÑAL DE QUE ESTAMOS VIENDO CÓMO EL CONSOLADOR NOS MUESTRA LAS
COSAS QUE HACÍA EL MISMÍSIMO JESÚS Y HOY NOSOTROS HACEMOS. VEMOS LA MANIFESTACIÓN
DEL PADRE Y DE JESÚS EN USTEDES POR MEDIO DE LAS OBRAS Y MINISTERIOS. Por eso Jesús dijo: Bienaventurados sois cuando por mi causa
os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros,
mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos;
porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. (San Mateo
5:11-12)
Porque las palabras de Jesús son
ciertísimas: NO PUEDE EL HIJO HACER
NADA POR SÍ MISMO, SINO LO QUE VE HACER AL PADRE; PORQUE TODO LO QUE EL PADRE
HACE, TAMBIÉN LO HACE EL HIJO IGUALMENTE. Y ustedes lo hacen porque son
hijos de Dios y como tal están viendo al Padre, por eso ustedes persisten;
porque ninguno de los ministerios que tenemos es ocasional, ni es un programa
aislado, sino algo constante y permanente.
Y ¿por qué el Padre les muestra a ustedes
y a nuestra iglesia estas cosas, e incluso por encima de las diferencias y
faltas de amor que tenemos y de que nos acusan? LEAMOS JUNTOS EL VERSÍCULO 20: porque el Padre ama al Hijo, y le muestra
todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que
vosotros os maravilléis. Primeramente, porque el Padre les ama porque
están haciendo su voluntad, y segundo los problemas y discusiones que aparecen
es producto de la Palabra Viva que escuchan y nos remueve hasta lo más profundo
de nuestra persona a causa de nuestros pecados y pecaminosidad que aun debe ser
resuelto.
Como la discusión que tenía Jesús con los
judíos porque él sanaba en día de reposo, y ellos decían que no provenía de
Dios y le querían matar. Mas nosotros sabemos que Jesús es nuestro Cristo y
Salvador.
También nosotros estamos expuestos aun por
mis propios pecados que aun faltan ser tratados, quitados y curados, los
pecados de ustedes que aun faltan sanarse. Nuestros amores por el mundo, sus
glorias y sus riquezas que aún faltan resolverse y definirse a favor de Dios.
Las concupiscencias que todavía nos tiende a llevarnos a pensar en el mal, a
desear lo prohibido, a ocultar nuestros pecados: CLARO QUE ESTÁ EN NOSOTROS.
¡ESTÁ EN MÍ Y ESTÁ EN USTEDES!
Mas por encima de todo eso, porque somos
miembros del cuerpo de Cristo Jesús y así como nos reveló, así también hoy
hacemos las obras que él nos muestra. Y esta es la buena señal, que predomina
en nosotros el Consolador Espíritu Santo por encima de todo.
EL HIJO A LOS QUE QUIERE DA VIDA
Por que Dios obra de esta forma, estamos
confundidos. Porque por un lado vemos LAS BUENAS SEÑALES que hay en ustedes y
que hay en mí. Pero también nos lamentamos cuando vemos nuestras debilidades,
que a veces nos cansamos de seguir a Jesús, quisiéramos dejar pero no podemos.
Hacernos una pausa pero el Espíritu Santo no nos permite.
Jesús ya nos hizo perfectos, por eso
utiliza la palabra: “JUSTIFICADOS”, no dice: te justificaré, no es una
salvación posterior o por medio de una condición, sino justificación que ya se
realizó.
Ahora queda una gran pregunta extraña: Si
Jesús ya nos justificó, ¿por qué seguimos teniendo problemas con nuestras
concupiscencias del hombre?
Escuchen con atención lo que dice Jesús:
·
V. 21: Porque como el Padre levanta a los muertos y les da vida,
así también el Hijo a los que quiere da vida.
·
V. 22-23 Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio
dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no
honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.
·
V. 24-25 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y
cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha
pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora
es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren
vivirán.
Sabemos que nuestra salvación está
asegurada, que no se puede perderla. Entonces fíjense cuando dice: “el Hijo a
los que quiere da vida”, “para que todos honren al hijo como honran al Padre.
El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió”, “los muertos oirán la
voz del Hijo de Dios, y los que la oyeren vivirán”.
¿Qué significan estas palabras para
nosotros? Que incluso entre los que hoy somos hijos de Dios, existen aquellos que hoy aman “más” a Dios
que otros, aquellos que desean honrar más a Jesús que otros, aquellos que
oyeren más a Dios. Y aquellos que más se esfuerzan, más vivirán. Significa que
cuanto más ustedes escuchen la Palabra de Dios, cuanto más pronto corrijan su
vida y se adecuen a los mandamientos de Dios, cuanto más buenas señales den,
también Jesús les dará más vida, más abundancia, más demostración del Espíritu
Santo en sus vidas para que sean y tengan plenitud.
Y sobretodo será menos el dilema que
ustedes afrontan, tanto en su interior como con las personas quienes les
rodean. Porque así funcionan las señales que ustedes muestren de Dios:
·
MENOS BUENAS SEÑALES: sucede porque
no ven a Dios y la manifestación del Consolador Espíritu Santo es escaso, más
estarán confundidos porque no hay cómo mostrarse como hijo de Dios, más se
portarán como incrédulos. Y tratarán de “creer o tener fe” de que Dios mora en
su vida.
·
CUANDO LAS SEÑALES SON CONFUSAS: se
sentirán como lo expresa Romanos 7:18-24: Y
yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer está
en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que
no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el
pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que
el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de
Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi
mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?
·
ABUNDANTES BUENAS SEÑALES: para ello
hay que abrazar cumplidamente las Palabras de Dios en toda su extensión, ser
fiel en tratar de guardar todos los mandamientos, en estar firme en la Sana
Doctrina. Sentirá una mayor manifestación del Espíritu Santo, mejorarás tu vida
porque Jesús te dará mayor abundancia. Y esto no se puede conseguir a medias,
no puede hacerse si lo deseas opcional u ocasionalmente. Y los límites son aun
desconocidos, porque Jesús dice: Pues
para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para
perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete
a tu casa. Entonces él se levantó y se fue a su casa. Y la gente, al verlo, se
maravilló y glorificó a Dios, que había dado tal potestad a los hombres (San
Mateo 9:6-8). ¿Te puedes imaginar? Porque Jesús dijo: De cierto, de cierto os digo: El que en
mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque
yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para
que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo
haré. (San Juan 14:12-14). Es decir, ya no “crees” en Jesús, sino que
las mismas obras de Jesús y su poder se manifiestan en ti, y ese es tu
testimonio y tu vida de abundancia en Cristo. Nunca dudarás de tu salvación,
viendo todas las manifestaciones y obras.
¿CÓMO SABEMOS QUE NUESTRAS SEÑALES SON BUENAS?
Escuchen qué dice el versículo San Juan
5:46-47: porque si creyeseis a Moisés,
me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos,
¿cómo creeréis a mis palabras?
Y esto es categórico, Jesús dice que él y
el Padre conjuntamente con el Consolador Espíritu Santo siempre obran bajo
estos principios. Mas cuando las personas dicen que tienen buenas señales pero
si no aman los mandamientos de Dios y si no los guardan como principal motor de
su vida, entonces como dice este versículo: pero
si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras? Y si no
crees en las palabras de Jesús, significa que no puedes ver lo que Dios hace, y
si no ves lo que Dios hace, tú tampoco podrás hacer nada. Por tanto, las
señales que tú consideras son verdaderas y son en Dios, en realidad son falsas.
Por eso, que una persona tiene o no tiene
“una buena señal”, no se lo mira
por la
obra en sí, sino cuánto ama y guarda los mandamientos de Dios todos
los días, bajo diferentes situaciones de la vida y cuando persevera todos los
días en ello y mejora cada día. Con este tipo de manifestación podemos
asegurarnos de que las obras que hace hoy para Dios son productos de los
ejemplos que ve de Jesús quien mora en su vida y que el Espíritu Santo se le
está manifestando constantemente.
Aquí no existe confusión, ni discusión
posible. Esta es la razón de por qué nuestra iglesia no se maneja por medio de
programas anuales. Por ejemplo: hacer un programa de evangelización para un
domingo, y una vez al año… muchos se pueden esforzarse y todos con el entusiasmo
lo podrán hacer. ¿Por eso será una buena señal? Seguro que es un principio de
señal, pero ¿por qué no lo hacen todos los domingos? Les puedo asegurar que
entonces las muchas señales cambiarían…
Y aquí viene la tercera verdad: por
eso durante nuestro estudio del libro de Proverbios les enseñaba por qué Dios
dispuso que la familia sea el lugar donde nuestros hijos aprendan la Palabra de
Dios y experimenten; y no la escuela dominical. Porque, si los padres tienen buenas señales que muestran a sus hijos; sus hijos lo podrán “ver” y aprenderán
la manifestación de Jesús que existen en sus padres, vivirán firmes y
experimentarán la vida dentro de la Palabra de Dios en familia. Mas si los
padres no muestran las buenas señales porque ellos mismos no ven a Jesús ni son
guiados por el Espíritu Santo, sus hijos no verán a Dios para aprender. Se
perderán, estarán confundidos, sus padres no tendrán la autoridad de Dios, de
poder del Espíritu Santo, ni la sabiduría.
Esto mismo sucede cuando el pastor de la
iglesia no da BUENAS SEÑALES a sus miembros, si las ovejas no “ven” el ejemplo
en su pastor, ¿de qué o de dónde aprenderá? No son más que palabras, buenas
voluntades; finalmente las ovejas no son enseñadas, ni sanadas y menos curadas,
ni saben qué hacer para ver o buscar a Dios, simplemente aceptará que hay que
tener mucha “fe” en Jesús. No se aprende del temor de Jehová, ni cómo aplicar
la Palabra de Dios.
Por eso, el problema de los niños, de los
jóvenes, de los adultos está en la falta de Buenas Señales que se les muestran,
que se les hacen experimentar, en palabras que cumplir y que finalmente ellos
mismos a su vez puedan “ver” y aprender de Jesús.
Este es el principio de la enseñanza de la
Palabra de Dios en el reino de Dios. No consiste en repetir y hacer memorizar
versículos bíblicos, ni en hacer concursos bíblicos; sino en mostrar señales de
lo mucho que Jesús vive en ti, y guiar para que ellos también lo “vean” y
experimenten.
CONCLUSIÓN
Hoy casi todo el mundo tiene un teléfono
celular en su mano. La practicidad de este elemento está en poder comunicarse
en el lugar y en el momento que sea. Por eso, cuando recibimos una señal y el
audio tiene ruidos, se entrecorta, ni da sonidos claros; lo primero que hacemos
es ver “cuántas barras de señal está mostrando el aparato en ese lugar”, con
eso sabe si tiene una buena o mala señal.
El creyente también tiene que dar buenas
señales siempre, en cualquier momento, en cualquier lugar, en todo tiempo.
Todos los creyentes dicen de sí mismos que
tienen “buenas señales”, y muchos de una u otra forma tiene “algo” que mostrar
de lo que está haciendo. Mas si esa obra es buena o mala señal, solamente la
podemos discernir observando cuánto su vida está ajustada a los Mandamientos de
Jehová Dios.
También esto se manifiesta en sentido
contrario, toda persona quien ha experimentado que por guardar los mandamientos
ve a Dios y así tiene muchas obras y señales que mostrar; busca observar más
cumplidamente toda las Escrituras, porque así tiene una mayor comunión con el
Espíritu Santo quien le enseña y hace recordar todas las palabras de Jesús.
Por eso, cuando todas las personas y
especialmente cada creyente da muestras de su señal. Nadie puede simular, ni
aparentar otra cosa, porque el Consolador sabe y solamente se manifiesta en
aquellos que aprueba.
Esfuérzate cada día para dar buenas
señales en Cristo Jesús. Recuerda que la buena señal en Jesús es quien guarda y
vive con sencillez de corazón toda la
Biblia tal como está escrito y enseñado.
Que Dios te bendiga.
Nota: Eres libre de utilizar el material porque
dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de
gracia". Pero estás comprometido a no modificar el
texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con
fines comerciales de cualquier índole. En cuyo
caso, necesitará una autorización por
escrito.
 
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