Sermón en el
día de Jesús 27 de diciembre de 2009.
Título: VIVA EN ESPERANZA
Biblia: San
Juan 14:1-30
Predicador: Pastor Dong Han David Lee
Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada
Teniente Primero Leónidas Escobar 3913,
Asunción, Paraguay
1.
No se turbe vuestro corazón;
creéis en Dios, creed también en mí.
2.
En la casa de mi Padre muchas
moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar
lugar para vosotros.
3.
Y si me fuere y os preparare
lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy,
vosotros también estéis.
4.
Y sabéis a dónde voy, y
sabéis el camino.
5.
Le dijo Tomás: Señor, no
sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?
6.
Jesús le dijo: Yo soy el
camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
7.
Si me conocieseis, también a
mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
8.
Felipe le dijo: Señor,
muéstranos el Padre, y nos basta.
9.
Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo
hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a
mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
10.
¿No crees que yo soy en el
Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi
propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.
11.
Creedme que yo soy en el
Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.
12.
De cierto, de cierto os digo: El que en mí
cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo
voy al Padre.
13.
Y todo lo que pidiereis al
Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
14.
Si algo pidiereis en mi
nombre, yo lo haré.
15.
Si me amáis, guardad mis
mandamientos.
16.
Y yo rogaré al Padre, y os
dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
17.
El Espíritu de verdad, al
cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le
conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.
18.
No os dejaré huérfanos;
vendré a vosotros.
19.
Todavía un poco, y el mundo
no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también
viviréis.
20.
En aquel día vosotros
conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.
21.
El que tiene mis
mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado
por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.
22.
Le dijo Judas (no el
Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?
23.
Respondió Jesús y le dijo: El
que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y
haremos morada con él.
24.
El que no me ama, no guarda
mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me
envió.
25.
Os he dicho estas cosas
estando con vosotros.
26.
Mas el Consolador, el
Espíritu Santo, a quien el padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las
cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
27.
La paz os dejo, mi paz os
doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga
miedo.
28.
Habéis oído que yo os he
dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais , os habríais regocijado, porque
he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo.
29.
Y ahora os lo he dicho antes
que suceda, para que cuando suceda, creáis.
30.
No hablaré ya mucho con
vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.
INTRODUCCIÓN
Sé que para algunas personas, todas las
cosas que vengo diciendo estos últimos días les resultan un poco confusas,
complicadas y nuevas. Es porque estamos avanzando, creciendo en nuestros
conocimientos respecto a toda la Palabra de Dios. Pues no nos detenemos
simplemente en las palabras y hechos clásicos, y ya conocidos, sino que siempre
el Señor porque se agrada de nosotros, nos revela nuevos conocimientos y
sobretodo complementos para asentar toda nuestra fe. Ampliando así la base de
nuestro conocimiento para edificar más alto.
Durante mucho tiempo hemos leído pasajes
como estos:
·
Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad;
pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para
que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen
los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros
se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se
gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en
particular. (1 Corintios 12:24-27)
·
En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre,
que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de
vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y
santidad de la verdad. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada
uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. (Efesios
4:22-25)
·
Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está
entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener,
sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió
a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero
no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos,
somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. (Romanos
12:3-5)
Estas son palabras que ustedes han estado
leyendo, y están habituados a escuchar, y así hemos entendido que somos
miembros unos de los otros, lo hemos utilizado para decir que somos hermanos en
Cristo Jesús en la iglesia.
Lo que les quiero enseñar hoy no es algo
fuera de lugar, sino algo que complementa todo nuestro conocimiento y amplía la
visión, por eso hay que entender las cosas en su dimensión más global.
MENOS COMPROMISO Y MÁS GOZO
Saben ustedes que este es el slogan que
más abanderan los creyentes de hoy: “más
gozo y menos compromiso”, solamente que les he cambiado el orden para que se
enfatice “menos compromiso”. Entiéndase bien acerca del término compromiso,
pues todos dicen que están 100% comprometidos con Jesucristo y por eso tienen
gozo; pero yo me refiero a otros compromisos como “vivir estrictamente según
las Palabras de la Biblia”, “vivir guardando los mandamientos”, “el
discipulado”, “la evangelización y otros ministerios”, hablo de asumir y llevar
la cruz… pues estos son los compromisos que no desean, pero de boca floja y
para las fiestas y conciertos cristianos siempre están 100% comprometidos.
Y justamente esta es la razón por la cual
muchísimas personas alguna vez leyeron o escucharon Palabras de Vida de nuestra
iglesia, pero decidieron no venir o asistir; porque la disciplina es grande,
porque el pastor David es muy estricto. Y porque en otros lugares igual puede
encontrar “el gozo en Jesús sin mucho compromiso”.
Es por esa razón que siempre hemos de ser
pacientes, porque el tiempo y los frutos darán la razón de cuál es el principio
verdadero: “menos compromiso y más gozo” o “a mayor discipulado mayor el
gozo”.
Seguro que a muchos les asustó cuando en
el sermón del domingo pasado sobre ¡AUMÉNTANOS LA FE! Les dije que era
necesario llevar a los creyentes “a experimentar la muerte controlada”, que así
han de llevar los padres a sus hijos y el pastor de la iglesia a sus ovejas
para que conozcan y experimenten a Jehová Dios y crezcan en la fe.
En el sermón del miércoles les hablé de “Cristo,
el Señor”: sobre qué significa “Cristo”, y cómo fuimos nosotros crucificados
juntamente con él. Y ahora que vivimos como una nueva criatura, libres de la
ley de los mandamientos que condenaba a una nueva ley en el Espíritu, por eso
vivimos en esperanza de nuestra redención completa y vislumbrando nuestra
morada eterna.
Nuestra fe trabaja así, siempre tenemos fe
a la par que vemos y experimentamos. Pero cosas nuevas, cosas que ojos no
vieron, por más que sean ciertas, las dudamos. Y hasta que la experimentemos o
comprobemos la veracidad de alguna manera seremos incrédulos.
EXISTE UNA SOLA REALIDAD Y COMPROMISO
Los creyentes en el Señor Jesucristo, en
promedio piensan que están salvados porque tienen “fe” en él. Y que la fe es la
única forma y único requisito para que Dios perdone los pecados y alcanzar vida
eterna. También están acostumbrados a ser enseñados de que “todos quienes
desean pueden salvarse con tal de tomar una decisión personal y creer a Jesús con
todo su corazón”. Pero también enseñan que si pierden la fe o si pecan y se
pierden en el mundo, si no vuelven más pierden igualmente la salvación. Por
eso, siempre es necesario la fe, siempre necesitan preocuparse por su fe; razón
más que suficiente para nunca “dormirse”.
En cambio, yo les dije que “Cristo, el
Señor” significa que él nos hizo miembros de su cuerpo y nos llevó “en su
cuerpo como un miembro suyo a la hora de la muerte” para que juntamente con él
fuéramos crucificados, sepultados, resucitados y ascendidos al cielo como dice
en Efesios 2:4-7 Pero Dios, que es
rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros
muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois
salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los
lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las
abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo
Jesús.
Y uniendo con los versículos que les leí
al comienzo, claramente nos dicen que somos miembros los unos de los otros de un
mismo cuerpo: la de Cristo Jesús.
Y más allá de los significados que desean
dar los creyentes de que somos uno en Cristo, que somos hermanos en Cristo para
que haya comunión y amor en la iglesia; en realidad Dios nos hizo uno en Cristo
“primeramente” para que podamos cumplir “nosotros” en el cuerpo de Jesús la ley
que dice: “la paga del pecado es muerte” y que nos condenaba y nos sujetaba.
Como dice en Romanos 7:4-6 Así también
vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para
que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto
para Dios. Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que
eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. Pero
ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos
sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el
régimen viejo de la letra.
Toda persona quien no ha comprobado “el
conocimiento y la experiencia” de esta verdad, siempre tiene un poco de duda,
un poco de miedo, pues aún le parece que por la fe se salva en Jesús; y siendo
que no tiene ni la fe del tamaño de una semilla de mostaza que es capaz de
mover una montaña, tiene un temor silencioso de si llegará hasta el último día
con suficiente fe…
Por eso Jesús les dijo a sus discípulos
hoy: no se turbe vuestro corazón;
creéis en Dios, creed también en mí.
Hoy quiero centrar un poco más en el tema
de cómo nosotros somos un cuerpo en Cristo. ¿Qué significa eso? ¿Qué implica
eso? ¿Desde cuándo o en qué momento nosotros somos “parte y un cuerpo” en Cristo? Y también el tema de las
inseguridades respecto a la salvación.
Cuando una persona simplemente se salvara
con la fe, significa que está separado de Jesús (es decir, no está unido ni es
parte de su cuerpo), así quieren vivir: es por eso que quieren más gozo y menos
compromiso.
Mas si entendieran correctamente la
doctrina de Cristo, sabrán que hay solamente un compromiso posible.
Los sucesos y las palabras de Jesús eran cada
vez más graves, serias respecto al fin para los ojos de los discípulos. Y Jesús
notando esto en sus discípulos les dijo: no
se turbe vuestro corazón. Si hoy entienden ustedes este sermón y si
leen el capítulo 15 entenderán más.
Cuando los discípulos expresaron miedo y
temor, Jesús les aseguró y les mostró la verdad, el camino y la vida. Solamente
que tuvieron pleno entendimiento luego de la ascensión de Jesús y cuando les
vino el Consolador en el día de Pentecostés.
Sabéis
a donde voy, y sabéis el camino. Si esto les
dijera Jesús hoy, ¿cómo se sentirían? ¿Saben ustedes el camino? ¿Saben a dónde
van? ¿Están confiados? ¿Con la fe que tienen hoy en Jesús saben el camino, la
verdad y la vida?
“Nadie viene al Padre sino por mí.”
En estas palabras están depositadas otra
verdad: que Jesús tiene que quitarnos el velo para que nuestro conocimiento
acerca de la Verdad, del Camino y de la Vida tenga plenitud.
¿Cuándo nos hizo uno y parte de su cuerpo
como un miembro en Cristo? Hoy el versículo 7 dice: Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le
conocéis, y le habéis visto.
La Biblia dice: Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al
hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien
el Hijo lo quiera revelar. (San Mateo 11:27)
A
Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él
le ha dado a conocer. (San Juan 1:18)
Dice Jesús que nadie vio a Dios, el Hijo
del Hombre que vino “Él” ha visto al Padre, y la palabra nos dice hoy: que “desde
ahora le conocéis, y le habéis visto”, no antes mas a partir de ese preciso
momento. Y cuando Felipe le pide que le muestre al Padre, Jesús le
contesta: El que me ha visto a mí, ha
visto al Padre. Y luego dice: ¿No
crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí?
¿Cómo a los discípulos dice “desde ahora”
le conocéis, y le habéis visto”? Pues este es el “punto y momento” en que a
todos los elegidos desde antes de la fundación del mundo nos hace uno en Jesús.
Por eso, el único que puede ver a Dios es “Jesús” porque vino del cielo, y si
nosotros también somos parte de su cuerpo, también vemos al Padre; porque Jesús
dice: Yo y el Padre uno somos (San
Juan 10:30)
Por eso, Jesús dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino
por mí. Es decir, solamente si estamos unidos a él, en su propio
cuerpo, como un miembro suyo, estamos ciertos de que estamos en el camino, en
la verdad y en la vida. También jamás podemos fallar, porque ningún miembro de
Cristo se puede desmembrar o cercenarse.
Y este concepto se puede entender con el
concepto que nos enseña acerca del matrimonio: Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al
principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por eso el hombre dejará padre y
madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya
más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el
hombre. (San Mateo 19:4-6)
Y: Porque
la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el
marido muere, ella queda libre de la ley del marido. (Romanos 7:2).
(A modo de comentario, este es el motivo
de por qué no podemos aceptar ni practicamos el divorcio, porque el cuerpo de
Cristo no puede separarse y nosotros que estamos unidos a él como miembros no
puede desmembrarse).
Y porque Jesús no muere nunca más, porque
ha resucitado, y porque es Dios y porque está sentado en los lugares
celestiales, porque está sentado a la diestra del Padre. Y también porque dice
la Biblia en 1 Corintios 15:51-57 He
aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos
transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final
trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles,
y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se
vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto
corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de
inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la
muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu
victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado,
la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de
nuestro Señor Jesucristo.
Por eso, Dios utiliza el concepto de “Cristo
y nuestra unión con él” como método de salvación. Y aquí nos dice que “desde
ahora le conocéis y le habéis visto”, porque fuimos hechos miembros de su
cuerpo. Y lo que Dios unió, no puede separarnos nadie. Como dice en Romanos: ¿Quién nos separará del amor de Cristo?
¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o
espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos
contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que
vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni
la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente,
ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos
8: 35-39)
Y porque estamos unidos de esta manera a
Cristo, no hay forma de querer “menos compromiso”, no hay forma de querer el “gozo”,
de bendición, porque no podemos separarnos del cuerpo de Cristo. Y todo lo que
Cristo hace, lo hacemos también, todo lo que sufre Cristo, lo sufrimos también,
todo lo que aguarda Cristo, lo aguardamos también. Porque somos parte de su
cuerpo. Es por eso que el discipulado en Jesucristo siempre nos lleva a vivir y
experimentar “como Cristo fue y es.”
Así que es imposible que exista “menos
compromiso y más gozo”. Porque existe uno solo: el compromiso de Cristo con
nosotros y el mundo.
LAS MISMA OBRAS HAREMOS
¿Cómo sabemos que nosotros estamos unidos
en Cristo Jesús? ¿Cómo sabemos que estamos viendo al Padre?
Fíjense en los versículos 11-14:
·
Creedme por las mismas obras.
·
Las obras que yo hago, él las
hará también y mayores.
·
Todo lo que pidiereis al
Padre en mi nombre, lo haré.
·
Si pidiereis en mi nombre, yo
lo haré.
Ahora bien, hoy oramos y parece que no
conseguimos nada. Por esto, Jesús nos decía: buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás os
será añadida.
Entonces, ¿Cuándo funcionan todas nuestras
oraciones? Cuando nosotros vivimos, pensamos, y obramos como Cristo. Por eso
nos dice en el versículo 10: ¿No crees
que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las
hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las
obras.
O sea, siempre que nuestras obras sean las
obras que hemos visto del Padre, y las obras que hemos visto al Padre, y si
hacemos las obras como las que hizo Jesucristo, esas obras también haremos y
mayores.
Mas hoy mismo muchos no lo siente, ni
tienen la seguridad para intentar hacerlas. ¿Por qué? Es porque Jesús puso una
condición para que el Espíritu Santo quien se manifiesta especialmente para que
nosotros también podamos hacer toda la obra que él hizo se presente en
nosotros, y es justamente el versículo 15: si
me amáis, guardad mis mandamientos.
Existen muchas personas quienes dicen que
los mandamientos de Dios ya no deben ser observados ni guardados, bueno… para
esas personas, Dios no tiene forma de comprobar que esté plenamente
comprometido con Jehová y su vida no tiene nada definido, no vive en nada, es
insípido, ni convencido. Pues la obediencia de los mandamientos de Dios hoy en
el mundo es justamente eso: mostrar que cree y está convencido de la existencia
y presencia de Jehová.
Entonces, cuando se guarda los
mandamientos, ENTONCES JESÚS DICE: Y
yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para
siempre. (v. 16)
Saben ustedes que los discípulos ya creían
en Jesús, el Espíritu Santo ya moraba en ellos y tenían el don de la fe para
creer que Jesús es el Cristo. Ahora, ¿por qué es necesario el Consolador? Pues
justamente el Consolador viene como una “nueva” infusión más poderosa del
Espíritu Santo y que ahora hace las mismas obras que Jesús hacía.
LA OBRA DEL CONSOLADOR
Y ahora, para nosotros que vivimos tenemos
delante nuestro esta realidad: Jesús está en los cielos, ¿cómo pues vemos a
Jesús hoy? ¿Cómo podemos ver al Padre hoy? ¿Cómo sabemos las obras de Jesús
para aprenderlas?
Por eso Jesús nos prometió diciendo: que
rogará para que nos envíe otro consolador, el Espíritu de Verdad que mora en
nosotros, y estará en nosotros. Los discípulos pudieron aprender viendo a Jesús
en persona, pero nosotros no tenemos esa ventaja; por eso, necesitamos sí o sí
recibir al Consolador, es el mismo Espíritu Santo que ya mora en nosotros, pero
se manifiesta cuando nosotros amamos a Jesús y guardamos sus mandamientos, y
además le pedimos para que venga en nosotros a manifestarse. Por eso dice en el
versículo 21: el que tiene mis
mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado
por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.
Es una puerta abierta a todos los
creyentes sin excepción, simplemente que hay que amar a Jesús guardando los
mandamientos que aparecen escritos en la Biblia, para que estas palabras de los
versículos 19-20 se produzca: el mundo
no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también
viviréis. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros
en mí, y yo en vosotros.
El que guarda los mandamientos,
·
verá a Dios,
·
Dios se manifestará en él,
·
se hará morada en ti.
·
Te enseñará todas las cosas y
las recordarás.
ENTONCES
TENDRÁS PAZ, LA PAZ DE Cristo Jesús. NO COMO LA PAZ DEL MUNDO, SINO LA PAZ EN
Cristo.
CONCLUSIÓN:
Hoy muchos creyentes sienten el vacío, no
se gozan, ni tienen fuerzas, ni saben qué deben hacer; y lo peor “no saben el
camino para lograrlo”. Pero todo esto sucede porque lo están haciendo a
“medias”, se quieren gozar pero no guardar los mandamientos de Dios.
Al limitar o extirpar una parte
importantísima de la Palabra de Dios, no hay forma de conseguir que toda la
Biblia sea comprobable, por eso no se manifiesta el Señor Jesús.
Yo sé que en nuestra iglesia hacemos las
cosas en forma muy estricta según las Escrituras, pero justamente eso nos ha
pedido el Señor Jesús para que él sea glorificado y se glorifica porque se
manifiesta en nosotros.
Antes nosotros guardábamos tímidamente,
pero ya con la mayor manifestación de Dios y sabiendo de dónde y cómo se
produjo, nos hemos adentrado en ese camino más y más.
Ciertamente al comienzo guardarlos
mandamientos no es nada fácil, ni agradable porque hemos de ir en contra de muchas reglas establecidas del
mundo y de las iglesias, mas las promesas y las esperanzas nunca acabaron. Es
más, hoy se manifiesta más que nunca y sabemos que cuanto más y mejor vivamos
según los mandamientos de Dios, el Espíritu Santo se mostrará con más fuerza en
nosotros. Y por medio nuestro al mundo.
Por eso vivimos en esperanza, pues sabemos
qué tenemos y cómo se hacen las cosas. No se desesperen. Vivan en esperanza.
Que Dios les bendiga.
Nota: Eres libre de utilizar el material porque
dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de
gracia". Pero estás comprometido a no modificar el
texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con
fines comerciales de cualquier índole. En cuyo
caso, necesitará una autorización por
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