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Palabras de Vida

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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

         

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Sermón en el día de Jesús 13 de diciembre de 2009.

Título: LAS FIBRAS DE UN BUEN ÁRBOL

Biblia: San Juan 10:1-30

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay

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1.   De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador.

2.   Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

3.   A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.

4.   Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

5.   Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

6.   Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.

7.   Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.

8.   Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas.

9.   Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

10.       El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

11.       Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.

12.       Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.

13.       Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.

14.       Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

15.       Así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

16.       También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

17.       Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.

18.       Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

19.       Volvió a haber disensión entre los judíos por estas palabras.

20.       Muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís?

21.       Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?

22.       Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno,

23.       Y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón.

24.       Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.

25.       Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí;

26.       Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.

27.       Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,

28.       Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

29.       Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

30.       Yo y el Padre uno somos.

INTRODUCCIÓN:

¡Buenas decisiones!

Hasta el domingo pasado les estuve hablando de cómo el mayordomo de Dios es la persona quien está a cargo de una parte de los bienes de Dios. Quien ha recibido talentos o minas, y los tiene que administrar para dar sus frutos a su tiempo.

Bien, cuando uno era creyente, era más sencillo, porque simplemente había que seguir las palabras que se les enseñaba, tenía muchas cosas que no sabía porque era novel en esta nueva vida como creyente y cristiano. Puede preguntar a los hermanos más antiguos de la iglesia y todos le enseñarán, será el objeto de especial cuidado por el pastor.

Cuando se es discípulo, las cosas comienzan a cambiar un poco, debe tener un conocimiento bastante más avanzado y profundo de Dios y su reino, manejar las diferentes doctrinas bíblicas e ir probando cada palabra de la Biblia. Ya no es suficiente el conocimiento a “oídas” porque necesita experiencias “vividas”. También toma pequeñas decisiones, principalmente en su vida: si es correcto o incorrecto en la obediencia de las leyes de Dios y verá los frutos. Pero siempre tiene al pastor a quien recurrir para preguntar como último recurso. Es cierto que existen ocasiones en que tenemos que tomar decisiones en solitario, porque es un tema muy particular, o es un tema que le es vergonzoso, o porque es tan apremiante que no queda tiempo para consultar, ni orar suficientemente. Las decisiones que toma afectan principalmente a nivel personal y en el más de los casos a nivel familiar.

BUENAS DECISIONES DE UN MAYORDOMO

Ahora, las cosas cambian grandemente cuando se es mayordomo. Pues como tal, sus decisiones no afectan solamente en el ámbito personal o familiar, sino tienen influencias en la vida de otros, de ciudades, de una nación o conjunto de naciones. Estamos hablando de vidas humanas, estamos decidiendo sobre el futuro de seres queridos, de familias enteras; son decisiones que pueden afectar la propiedad y bienes de personas.

Como ejemplo, ayer justamente les estuve comentando acerca del mayordomo de Dios José y el don que recibió. Imaginemos que él no haya tenido una buena preparación en el conocimiento de Jehová, que no haya desarrollado plenamente su don de interpretar sueños, ni de administrador. Supongamos que José luego de escuchar el relato de Faraón no pudo ver la “abundancia de los siete años”, ni la  “gravedad” ni la “severidad” del hambre que vendría durante siete años. Que haya tenido problemas y errores de apreciación y de cálculo: tanto en saber cuánto granos había que guardar en la abundancia para construir los graneros suficientes, como la severidad de la sequía y la hambruna correspondiente.

Todas estas cosas son “TOMAS DE DECISIONES”, buenas decisiones que debe tomar el mayordomo para que las personas quienes están dependiendo de él, de su buena apreciación, de su buen juicio, de su buena administración para que tengan vida, abundancia, tranquilidad y bendición. Y finalmente saber qué significaba todo esto para su familia y la familia de su padre y hermanos.

Así también sucede en la iglesia, cuando el pastor toma decisiones correctas y acertadas, Dios se agrada, bendice, hace que todas las palabras de la Biblia se apliquen y haya abundancia de la gracia divina. Mas cuando el mayordomo llamado “pastor” se equivoca en la doctrina, en las diferentes decisiones que hacen referencia a la vida de los creyentes, a cada uno en particular. Cada decisión tiene influencia en la vida de los miembros, en la generación de bienes, en el bienestar de las ovejas. Además debe conducirlas por el camino de la tierra prometida y del reposo.

Por eso es imprescindible que el pastor viva cada palabra que enseña, que él también esté tomando decisiones como mayordomo y no como amigo, ni como padre de familia, ni como creyente, ni como discípulo, sino como el mayordomo de Dios.

Porque las malas decisiones que tome el mayordomo conduce el pueblo a la desgracia y especialmente a la destrucción de aquellas personas y bienes por el que hemos esforzado. Consideren lo que dice Jehová por medio de Jeremías 23:13-16 En los profetas de Samaria he visto desatinos; profetizaban en nombre de Baal, e hicieron errar a mi pueblo de Israel. Y en los profetas de Jerusalén he visto torpezas; cometían adulterios, y andaban en mentiras, y fortalecían las manos de los malos, para que ninguno se convirtiese de su maldad; me fueron todos ellos como Sodoma, y sus moradores como Gomorra. Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos contra aquellos profetas: He aquí que yo les hago comer ajenjos, y les haré beber agua de hiel; porque de los profetas de Jerusalén salió la hipocresía sobre toda la tierra. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová. Y saben ustedes que el fruto de estas malas decisiones de los sacerdotes y profetas fue la destrucción de Israel y de Judá.

BUEN CONOCIMIENTO DE DIOS

Generalmente el creyente decide por impulsos, por conveniencia personal, y también según a él le parece lo más sano, justo y en Cristo posible. Es decir, cree que está en Dios, mas existe muchas confusiones, conocimientos parciales, tampoco conoce enteramente la voluntad de Dios para el tiempo que vive. Un versículo que dé respuesta es suficiente y se aferra a ella, y generalmente deja de ver “todo el resto”.

El discípulo es un poco mejor que el creyente, tiene más experiencias y conocimiento; y también se escudan en algún versículo bíblico y lo considera “correcto” mas también compara con otros pasajes bíblicos y encuentra muchas incoherencias, lagunas, contradicción de doctrinas que “aprende” y “escucha” por ahí. Como dijo Jesús: de cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos. (San Juan 3:11)

En cambio el mayordomo en su toma de decisiones, no solamente se escuda en alguna palabra, mas también sabe el “espíritu” o la “intención” de Dios en todo el asunto y la implicancia en el reino de Dios. También sabe trabajar en los tiempos de Dios, sabe tener paciencia, espera, ser sufrido, igualmente lleva padecimientos de otros y por encima de todo se mantiene “con fe y esperanza”. Por eso dice Jesús: Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran enseguida. Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos. (San Lucas 12:35-38)

No son simples decisiones, soluciones momentáneas, o caminos que aparentemente solucionan el problema; sino siempre hay que dar “la respuesta verdadera”, aun cuando eso signifique molestia, dolor, alguna pérdida para el creyente, renuncia, alejarse. Porque a la larga, sabe que es para su bien.

Es como sucede hoy con nuestra energía eléctrica, siempre nos hemos vanagloriado de tener una mitad de la hidroeléctrica más grande (muchos años fuimos el mayor), esa era la propaganda con que nos alimentábamos. Y hoy cuando suceden los apagones, simplemente decimos ¿y no tenemos a Itaipú? El entendido medio sabe y comprende que nos falta más líneas de transmisión. Y decimos por qué no se construyen más. Pero la persona que está en conocimiento sabe que eso no es fácil, ni sencillo. Porque no se puede levantar torres y unirlos con cables en cualquier lugar, porque los miles y miles de problemas con los propietarios, los cruces con las rutas, los peligros, las subestaciones, el dinero y tantos más que incluso yo estoy en desconocimiento; finalmente lo más importante: “no tenemos dinero para construirlo y tenemos que esperar alguna donación extranjera o un préstamo a muy pero muy largo plazo”.

Por eso, el mayordomo es una persona quien debe tomar decisiones teniendo en cuenta toda la obra de Dios en su conjunto. En las visiones que tuvo Daniel, verán que no son simplemente obras que Dios hace a nivel del pueblo judío, no se circunscribe solamente a Babilonia, sino que mueve reinos, el levantamiento y el ocaso de muchos reyes, nuevas guerras, conquistas y los tiempos que deben pasar hasta que venga el Mesías.

Y este es el buen conocimiento de Dios que se requiere para ser un buen mayordomo, además para tomar buenas decisiones en el mismo sentido que el camino de Dios y su obra.

Conozco a muchas personas quienes desean ser mayordomos lo más urgentemente posible, yo siempre les enseño que “no hay que ser mayordomo hasta que no esté con la actitud preparada”. Es cierto, nadie puede estar preparado plenamente en todos los ámbitos de Dios, mas sí existen algunas bases que sí necesitamos encontrar. Como Dios nos dice: Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. (1 Pedro 5:5-7)

Entonces…

¿CÓMO TOMAMOS BUENAS DECISIONES?

En el pasaje que hemos leído, tres veces Jesús repite palabras muy semejantes: Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y a las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.(v. 3-5)

¿Qué tiene que ver estas palabras con las buenas decisiones? La Biblia dice: “Oyen su voz”, “conocen su voz”.

Realmente cuando es la Palabra de Dios, seguir la voz del Espíritu Santo es tan sencilla como esto: “oír su voz y seguirle”, “conocen su voz mas no conocen la voz de los extraños y no seguirán”

Sí, la realidad es que las Palabras de Dios son así de SENCILLAS, es como la LUZ sobre las tinieblas, es como el día que resplandece en medio de la noche; bien diferentes, claras, marcadas.

¿Por qué tenemos tantos problemas para realizar buenas decisiones?

De parte de Dios y de su Palabra no existe ninguna.

El problema está en “MÍ”, en “TI”, en “ÉL”, en “NOSOTROS”, porque dejamos de lado las Palabras Verdaderas de Dios y escuchamos a las otras voces, escuchamos nuestros pensamientos, nuestros sentimientos; YO, TÚ, ÉL, NOSOTROS somos quienes complicamos todas las cosas. Ponemos condicionantes, suponemos situaciones, vemos los beneficios, consideramos las pérdidas, queremos juzgar con nuestros ojos lo que Dios dice dentro del reino. Vemos o sentimos el miedo, el temor, la inseguridad, la conveniencia, mis padres, mi mujer, mi marido, mis hijos, mis bienes. En algún lado la Palabra de Dios quedó tapado o socavado y pierde su pureza.

Por eso Jesús dijo: pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. (San Mateo 5:37)

Y justamente esta es la característica de las buenas decisiones, claras, sencillas, y el mayordomo es todo esto. O sea, cuanto más fiel es el mayordomo, más sencillo y clara es la respuesta delante de Dios: es sí, o es no. Es simplemente “amén”. Por eso la Biblia dice: porque todas las promesas de Dios son el él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios. (2 Corintios 1:20)

Para que un creyente tome decisiones como un mayordomo, si los creyentes y discípulos desean crecer y ser el mayordomo de Dios para recibir “lo verdadero”, para recibir “lo suyo”; siempre tiene que responder claramente a las Palabras de Dios.

En cualquier momento, en cualquier situación, ante cualquier palabra, ante toda sana doctrina, simplemente hay que escuchar claramente la voz del Espíritu Santo y responder. Y seguro que cuando se sigue la voz de Jesús, eso trae aparejado una serie de inconvenientes, dificultades, ansiedades, peligros, esperas, padecimientos, burlas, vivir en esperanza hasta que sea cumplido.

Por esto, generalmente los creyentes no pueden tomar “buenas decisiones”, y los discípulos luego de unas pruebas de aciertos y errores, ve los resultados de esa toma de decisión. Así se va perfeccionando hasta estar bien afinado a la voz de Dios. Y cuando finalmente comprueba la verdad de la voz del Buen Pastor Jesús, y cuando esto se repite una y otra vez, nos damos cuenta que la voz de Jesús tiene una particularidad, y así se crece hasta hacerse mayordomo.

Hay que saber que las “buenas decisiones” también tiene un “tiempo oportuno” en que pueden ser tomadas, pues Dios no espera indefinidamente porque su obra no cesa, ni se detiene porque tú estás indeciso. Porque siempre puede traspasar tu talento a otro para que tenga en mayor abundancia. Por eso Jesús dijo: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados. Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos? Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece. (San Juan 9:39-41)

SEGURIDAD

Muchos dicen, si Jesús me dijera hoy no tendría tantos problemas e indecisiones, pero me hablan hombres, y ¿cómo sé que las palabras de un pastor o un hermano es la voz de Dios?

Y esto es lo maravilloso, porque la palabra de Dios dice hoy: Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. (v. 2-5)

Está el siguiente problema: que el problema esté en mí. Y me equivoco pensando que todos los “otros” están equivocados, menos “yo”. Es la causa también frecuente de por qué no puede escuchar la voz de Dios. Realmente debe orar y pedir constantemente que el Señor le “abra los ojos” de si falta la Palabra por causa del pastor o por su propio error.

¿Cómo nos salvamos de estos errores?

Hoy Jesús nos dice en su palabra: Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. Todos debemos ver no el vestido o las lindas palabras de los pastores, sino examinar si están entrando por la puerta del redil que es Jesucristo; esto significa que el propio pastor debe hablar, guardar, cumplir toda la Palabra de Dios primeramente y luego enseñar.

Luego las obras de las personas deben ser uniformes, constantes y en crecimiento continuo dentro del conocimiento y la fe en Jesucristo.

Mas cuando una persona está constantemente escuchando la voz del Espíritu Santo, casi en forma instantánea reconoce cómo está la otra persona. Por eso, antes que preocuparse por las otras personas, debemos inclinarnos a nosotros mismos; pues si tus ojos están sanos y ven correctamente, tendrás buen discernimiento.

LAS FIBRAS DE UN BUEN ÁRBOL

Por eso les hablo de las fibras de un buen árbol, porque las personas que son elegidas por Dios, tienen la gracia de que el Espíritu Santo mora en ellos y les da esa seguridad: “sabe” que es Dios quien le habla. No se confunde, ni se deja llevar por engaños ni doctrinas de hombres. Tiene un crecimiento constante, sabe auto estimularse para crecer.

Y así dice la Biblia: por lo cual, éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo; y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. (Hebreos 8:10-12)

También podemos ver la “fibra” de un buen árbol que tiene las características particulares para ser un mayordomo y uno bueno: fe, certeza, convicción, responsabilidad, entereza, capacidad. Son personas de quienes confías sencillamente; también se ve cuando escuchan las Palabras de Dios y así es cuando deben aplicarlas. Son personas quienes buscan ellos mismos en forma regular, esforzándose en recibir “más” de Dios; buscan el rostro de Dios.

Generalmente detrás de estas personas, existe una profecía, una promesa, una visión, o también un llamamiento.

Pero también todo creyente quien busque ciertamente que recibirá lo suyo, y le será agregado más; porque muchos son los llamados mas pocos los escogidos. Muchos se pierden porque siempre necesitan de un conjunto de factores propicios para crecer y fortalecerse: buen maestro, condiciones donde puede desarrollar y practicar sus dones. Entonces puede ver bien nítidamente las fibras del buen árbol que es.

CONCLUSIÓN

Un buen y verdadero hijo de Dios siempre le resulta sencillo seguir a Jesús, verá obstáculos pero también vemos que tiene una capacidad y fe, una ayuda de fortalecimiento de Dios para seguir el camino de Cristo.

Comienza con las decisiones correctas poco a poco, aprenderá el discernimiento de la voluntad de Dios y finalmente hará las buenas decisiones. Que a más de ser bíblica y doctrinalmente correctas, son correctas en el tiempo de las obras de Dios y adecuadas en cuanto a la grandeza que el Señor espera.

¿Por qué un creyente necesita discipularse y luego llegar a ser mayordomo siendo que eso implica mucho esfuerzo y sacrificio? Es porque la gracia que está destinado para ti es especial, es único; y también cuando llegues a esta etapa del discipulado y mayordomía te sentirás cada vez más COMPLETO, LLENO, Y ENTRARÁS EN UN REPOSO MUY ESPECIAL en el Padre. Compensará cualquier esfuerzo, penalidades, sufrimientos o paciencia.

También verás cómo Dios se fía mucho en ti para ir realizando su obra en este tiempo. Si en los tiempos antiguos existieron Samuel, David, Daniel, o Elías, Eliseo; también en este tiempo “mayordomos” dignos de ser mencionados como en la Biblia.

¡Busca tu lugar! ¡Crece como un buen árbol de Dios!

Que Dios te bendiga. 

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.

 

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: 10 de febrero de 2010