Sermón en el
día de Jesús 6 de diciembre de 2009.
Título: DE DISCÍPULO A MAYORDOMO
Biblia: San Lucas 16:1-15
Predicador: Pastor Dong Han David Lee
Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada
Teniente Primero Leónidas Escobar 3913,
Asunción, Paraguay
1.
Dijo también a sus
discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado
ante él como disipador de sus bienes.
2.
Entonces le llamó, y le dijo:
¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no
podrás más ser mayordomo.
3.
Entonces el mayordomo dijo
para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía. Cavar, no puedo;
mendigar, me da vergüenza.
4.
Ya sé lo que haré para que
cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas.
5.
Y llamando a cada uno de los
deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo?
6.
Él dijo: Cien barriles de
aceite. Y le dijo: Toma tu cuenta, siéntate pronto, y escribe cincuenta.
7.
Después dijo a otro: Y tú,
¿cuánto debes? Y él dijo: Cien medidas de trigo. Él le dijo: Toma tu cuenta, y
escribe ochenta.
8.
Y alabó el amo al mayordomo
malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces
en el trato con sus semejantes que los hijos de luz.
9.
Y yo os digo: Ganad amigos
por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en
las moradas eternas.
10.
El que es fiel en lo muy
poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en
lo más es injusto.
11.
Pues si en las riquezas
injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?
12.
Y si en lo ajeno no fuisteis
fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?
13.
Ningún siervo puede servir a
dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y
menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
14.
Y oían también todas estas
cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él.
15.
Entonces les dijo: Vosotros
sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios
conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime,
delante de Dios es abominación.
INTRODUCCIÓN
En el sermón del miércoles les hablé con
el tema: “De creyente a discípulo”. Y hoy veremos de “Discípulo a Mayordomo”, y
ciertamente que tiene mucha relación.
Existe una vaga idea entre los creyentes
que cada uno de ellos con el paso de los años automáticamente crecerán y
ocuparán mayores cargos en la iglesia.
Ahora bien, que los hombres piensen y
gobiernen de esta forma no significa que Dios esté de acuerdo con ella.
Hoy muchos caen en el engaño de la
apariencia, porque la iglesia le ha nombrado con algún cargo de
responsabilidad, se contenta y considera automáticamente que Dios también le
considera apto para ese cargo, es a manera de justificar su fe y conducta
espiritual.
Y finalmente se puede ver que ese hombre
ya no cambia más, ya no se discipula más, no se somete tan fácilmente a las
enseñanzas; porque se considera suficiente, que está en el lugar y cargo que
está porque Dios le ha puesto ahí, que está aprobando su vida y sus obras en la
iglesia. Y su cuello se endurece por la soberbia.
Hoy vemos cómo el hombre rico recibe la
denuncia de que su mayordomo es un disipador de sus bienes.
¿Por qué todo esto? Porque hoy la Biblia
dice: ¿quién os confiará lo verdadero?
Pues justamente aquí viene la
discrepancia, muchos consideran que ese cargo de responsabilidad dentro de la
iglesia es su mayordomía, es decir, que es la mayordomía que Dios le ha dado. Y
cuanto más asciende en cargos de responsabilidad en la iglesia, el hombre piensa
que Dios le tiene más en cuenta; concluye que es un siervo de Dios fiel.
Y he aquí está la diferencia y la
discrepancia en el entendimiento de la Palabra, y todo esto porque la manera de
ver y de entender la Biblia es diferente con la vida actual en las iglesias.
Primeramente es causado por el
planteamiento de la sana doctrina, o según los términos que he utilizado
durante los últimos sermones, cómo entiende cada constructor el plano que nos
ha dado Dios para sobreedificar a cada persona.
DE INCRÉDULO A CREYENTE
Si le ponemos una parábola con qué
comparar, esta es la parte comparable al sembrador que sale a sembrar y
encuentra a 4 tipos de suelos o corazones de hombres.
Es la etapa de la persona quien pisa por
primera vez la iglesia como creyente de Jesucristo. Es el tiempo de aprender la
Palabra de Dios, es estudiarla, es practicarla, es aprender a llevar una vida
de oración, de leer la Biblia. Ahora conoce que existe un Dios quien está
vinculado con su vida diaria.
Y el creyente, debe pasar por las
diferentes etapas, primeramente debe vencer los pedregales. Porque tiene los
primeros conflictos con las persecuciones, con las dificultades que encuentra
en su familia, en sus parientes y amistades.
Aprender a confiar en Dios cada día un
poco más, notar cómo Dios está en medio de su vida obrando. Que es un Dios
Omnipresente, que es un Dios Omnipotente y Omnisciente. Saber cuándo se debe y
cómo se recurre a Dios para cada momento, son los intereses fundamentales en
esta etapa. Claro que poner correctamente las piedras de la sana doctrina le
asegurará un crecimiento fuerte, sano y equilibrado.
En el antiguo testamente, a esta etapa
también Dios dice: “No solo de pan vivirá el hombre sino de toda la Palabra que
sale de la boca de Dios”.
Luego vendrá la etapa de los espinos,
donde el creyente se enfrenta con los problemas relacionados con las riquezas,
con el dinero, con la falta de dinero, con las necesidades y la forma de
resolver los problemas que le suceden.
La iglesia y la vida de relacionamiento
con Jesucristo por medio del Espíritu Santo va creciendo. Aprende a escoger a
favor de Dios, aprende a dedicar un poco de su tiempo, de su riqueza, de su
esfuerzo; aprende al mismo tiempo a sacrificar algo personal.
En esta etapa sus hábitos, las costumbres,
su forma de pensar, su sentimientos, sus palabras cambian radicalmente porque
aprende la Palabra de Dios.
También es la etapa cuando el pobre, el
cojo, el perniquebrado, el ciego es sanado; en su vida, en su alma, en su
espíritu.
DE CREYENTE A DISCÍPULO
Ciertamente no existe una frontera bien
específica o delimitante para precisar a partir cuándo o dónde uno deja de ser
creyente novato a discípulo, pero tiene mucha relación con la práctica
constante.
El compromiso que asume dentro de la fe y
basado en la Biblia es más firme con Dios, es una parte donde la persona
comienza a aprender que su vida en Cristo y su vida para Jesús es mucho más
grande que su propia vida.
Así como los discípulos para seguir a
Jesús dejaron sus redes de pescadores, sus barcos, su mesa de cobrador para
seguir a Jesús. Esta es una etapa de grandes decisiones, no estoy hablando
acerca del carácter específico de aquellos que son deseosos de ser pastores,
sino cada creyente se liga y se compenetra más para vivir plenamente según la
Biblia en medio del mundo.
Y también les he dicho que el paso del
creyente a discípulo no es una opción, sino que todos y cada uno debe ser
discipulado; porque dice Dios: porque
os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.
(San Lucas 14:24)
Pues cuando conocieron a Jesús eran pobres,
cojos, ciegos, perniquebrados; fueron sanados, bendecidos, alimentados, se
hicieron ricos, hacendados, se casan, se compran bueyes. Mas después dice que se
olvidan de la gracia recibida; por eso no gustarán de la cena de Dios.
Y les había dicho que toda invitación a la
cena, al contrario de lo que usualmente las personas entienden este pasaje de
San Lucas 14:15-24, no son los incrédulos quienes se rehúsan a dejar sus
haciendas, bueyes y esposas para participar de la cena. Mas bien son los
creyentes, quienes luego de ser recogidos por Dios, vestidos de su desnudez,
sanados luego de su cojera, enriquecidos, hoy son ricos pero se olvidan y
relegan a Dios en su vida diaria.
A la gran cena de Dios hay que poder
acudir en cualquier momento, sea en tiempos de siembra, en tiempos de siega.
Eso es ser discípulo, que pueda dejar de lado inclusive la haciendo recién
adquirida porque Dios pide que hagas un ministerio, que prediques, que
testimonies cuando hay apuro en tus negocios o estés casado. Eso es ser discípulo.
Mas cuando estos creyentes se olvidan de
la primera gracia, si se enriquecieron y se olvidaron de Jehová Dios y pasaron
a afanarse en sus quehaceres, dice Dios que no gustarán de su cena y serán
reemplazados nuevamente por otros pobres, cojos, mancos, ciegos; para que su
cena esté llena de comensales. Que inclusive aquellos que antes ni eran tenidos
en cuenta serán llamados, aquellos que eran gentiles, aquellos que Dios había denegados
como los moabitas y los amonitas también serán forzados a entrar. Así sucedió
con los judíos quienes fueron reemplazados por los gentiles para levantar
celos: Así también aun en este tiempo
ha quedado un remanente escogido por gracia. Y si por gracia, ya no es por
obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es
gracia; de otra manera la obra ya no es obra. ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel,
no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron
endurecidos; como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que
no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. Y David dice: Sea vuelto
su convite en trampa y en red, en tropezadero y en retribución; sean
oscurecidos sus ojos para que no vean, y agóbiales la espalda para siempre.
(Romanos 11:5-10)
Por eso, el paso de creyente a discípulo
no es una opción, no es algo que si tú deseas, lo haces; si no lo deseas
simplemente asistes a la iglesia. Porque dice luego: Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo
silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante
de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te
jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Pues las ramas,
dirás, fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas,
sino teme. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te
perdonará. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad
ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si
permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.
(Romanos 11:17-22)
Y se dan cuenta que no tiene nada que ver
con los cargos que se dan en la iglesia, no estamos hablando solamente de los
servicios que uno hace los domingos como enseñar, como ser tesorero, como ser
ujier de la casa de Dios, como maestro, como voz en el coro.
Además según los mandamientos de un día de
reposo, nadie iría a ver a su hacienda un día de reposo, nadie iría a probar
sus bueyes, sino la cena se realiza en otro día. Porque eso se hace en día
laborable, y aun en día laborable, el creyente debe ser capaz de apartar sus
negocios, acomodarlos, sacrificarse, reordenar sus actividades para cumplir con
algún mandato de Dios. Eso es ser discípulo.
DE
DISCÍPULO A MAYORDOMO
Como su nombre lo dice, el discípulo es la
persona quien está aprendiendo, quien se está entrenando bajo un maestro o
pastor.
El mayordomo es la persona quien por sí
solo sabe realizar su obra, no necesita de una supervisión constante. Que tiene
iniciativa propia, quien saber aprender por sí mismo, quien se corrige a sí
mismo, quien por sí mismo sabe exigirse, es disciplinado, ordenado. Es más hace
el trabajo como si fuera suyo propio.
También según el texto de hoy vemos que
está a cargo de los bienes de su señor.
Y ayer en el estudio que estamos haciendo
acerca de los pactos de Dios, hemos comenzado una serie sobre los dones del
Espíritu Santo. Les dije cómo José desde niño tenía el don para soñar y luego
fue desarrollando su don para interpretar los sueños. Y todo ese proceso para
perfeccionarse en su don es el discipulado, individualizarlo, practicarlo
dentro del camino y propósito de Dios.
El don es dado a cada uno de nosotros
según el deseo del Espíritu Santo, según el requerimiento de este tiempo y obra
de Dios que será requerida a su tiempo.
Por eso, el tiempo de discipulado es largo
pero debe ser hecho dentro de las especificaciones de Dios, porque te es dado
el don pero a ti corresponde el perfeccionarlo, el desarrollarlo, y toda una
serie de conocimientos necesarios para saber utilizarlo según la voluntad de
Dios.
Hoy muchos buscan los dones para alabarse
a sí mismo, en cambio en la Biblia vemos cómo Dios concede los dones a cada
hombre específicamente según la obra que debían hacer en ese tiempo. El
mayordomo no es un profesional liberal, sino encargado específicamente de los
asuntos del Señor. Y siempre que esté haciendo el encargo, y el amo cuando le
encuentre haciendo en la hora que sea, en el tiempo que venga a verificar y lo
encuentre así; ése será alabado y será puesto sobre más.
El paso de discípulo a mayordomo está
supeditado a cómo desarrollas tu “don” como discípulo, sin importar el tiempo,
tus negocios, venciendo muchos obstáculos. E incluso con respecto a José, vemos
que estuvo practicando el don para juzgar, para administrar, para gobernar
desde una casa como mayordomo de Potifar, hasta que un día llega a ser el
segundo de Faraón. Mas también fue un hombre muy entendido en los sueños y en
su interpretación.
José es el mayordomo de Dios en Egipto
para salvar a su familia y a la familia de su padre, y asentar las bases para
que sean una gran nación.
Especialmente el mayordomo es quien ha
desarrollado el don recibido y en ello se dedica plenamente.
MAYORDOMO DE DIOS
A diferencia de la terminología e
identidad de mayordomía utilizada por las iglesias, el concepto de mayordomo
tiene relación directa a un siervo responsable a cargo de los bienes que Dios
deja y encarga a sus hijos hasta el tiempo de su vuelta.
Por ello, nadie puede autonombrarse
“mayordomo de Dios”, pues ese título recibe la persona quien es fiel en toda la
casa de Dios y además:
·
DESARROLLO DE TUS
CONOCIMIENTOS Y FE: es cuestión imprescindible que el creyente para ser
mayordomo de Dios conozca a Jehová Dios, que sea fiel en toda la Palabra y
doctrina. Igualmente debe saber discernir y tomar decisiones fieles a los ojos
de Dios.
·
DESARROLLO DE TUS DONES: el
creyente cuando no desarrolla su don, es un hombre no muy diferente a cualquier
otro mortal; mas cuando desarrolla el Poder de Dios, es mudado a otra persona.
Y vemos cómo cada hombre de la Biblia recibió un don específico y en ello era
muy, pero muy bueno y capaz.
· DESARROLLO DE LA FIDELIDAD: como dice la palabra de Dios hoy: el que es fiel en lo muy poco, también en
lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es
injusto. Siempre cada hijo de Dios es probado primero y luego de mucho
tiempo, cuando el Señor sepa que tu corazón no cambiará por la riqueza, por la
gloria, por otros atractivos; cada día Dios entregará un poco más hasta que realmente
recibas lo que es tuyo, lo verdadero. Y es importante que puedas ver los años
de fidelidad y preparación que exige Jehová a sus siervos para tener un idea.
· FIELES EN LAS RIQUEZAS INJUSTAS: hoy la palabra de Dios habla de
cómo un mayordomo es cesado en sus funciones, un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado ante él
como disipador de sus bienes. Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que
oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser
mayordomo (v. 1-2). Hay que saber que Dios no es tonto, ni encarga a
alguien como mayordomo sin estar seguro y puesto a prueba varias veces, incluso
suficientemente antes de confiarte lo “verdadero”, lo que es “vuestro”. Hoy por
hoy, muchos piensan que un ministerio, una iglesia, una multitud de asistentes
a la iglesia es considerado como “lo verdadero y que ha recibido lo suyo” y se
contentan. Mas lo verdadero no se relaciona netamente con “riquezas” sino con
una relación de intimación muy estrecha con Dios el Padre.
·
MAYORDOMO EN QUIEN SE CONFÍA
LO VERDADERO: ayer hemos visto cómo José, Daniel tenían dones para interpretar
sueños; pero fueron discipulados, muchas veces puestos a llevar cargas
injustamente, pero aún en esos años de dificultad buscaron a Dios y sus
corazones fueron fieles; también se pusieron a desarrollar sus dones sin pausa,
tanto es así que Daniel era conocido y reconocido como: Beltsasar (Daniel), jefe de los magos, ya que he entendido que hay
en ti espíritu de los dioses santos, y que ningún misterio se te esconde,
declárame las visiones de mi sueño que he visto, y su interpretación. (Daniel
4:9)
¿Qué es lo verdadero? No es el dinero, ni la riqueza y menos la
gloria momentánea, tampoco es el “don del Espíritu Santo”, sino que el don es
un instrumento del Poder de Dios que te es confiado. Mas lo verdadero tiene
relación con la obra de Dios en el tiempo que vives, con las personas que están
bajo tu dominio, y el tiempo de las obras del reino de Dios. Verán que a José
lo verdadero fue confiar el destino de vida y preservar la vida de la familia
de Israel. La de Daniel fue conservar la vida de los judíos hasta que se
cumplan los setenta años de cautiverio en Babilonia. La de Moisés fue rescatar
al pueblo según la promesa hecha a Abraham en el pacto y sacarlos con mano
poderosa de Egipto haciendo todas las señales y establecer el pacto con el
pueblo, entregando los mandamientos.
·
EL MAYORDOMO FIEL QUE RECIBE
LO SUYO: ¿Qué fue lo suyo para José, para Daniel, para Moisés? Por medio del
discipulado y de la mayordomía finalmente conocieron lo suyo, lo que Dios les
entregó por su fidelidad.
Ahora, ¿qué es lo tuyo? ¿Qué es lo verdadero que has recibido de Dios?
Y muchos no conocen qué les ha concedido Dios porque no se quieren discipular;
porque prefieren la música y alabanzas al estudio y la meditación, pierden su
tiempo en cualquier otra cosa antes que obedecer y practicar las Palabras de
Dios.
Por eso dice Jesús y dijo
el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre
su casa, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al
cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. En verdad os digo que le
pondrá sobre todos sus bienes. Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi
señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a
comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no
espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los
infieles. (San Lucas 12:42-46)
Ser mayordomo de Dios no significa
únicamente tu obra y servicio en la iglesia para los hermanos y para Dios.
Sino mayordomo de Dios según la amplitud
de la Palabra y según como son indicados en la Biblia se habla de cómo tú eres
un mayordomo de Dios, preparado, fiel y temeroso de Jehová para gobernar, para
salvar, para guiar al pueblo de Dios en este mundo.
Y cada uno de nosotros tenemos un
propósito de Dios, cada uno tenemos un don y desarrollando ese don espiritual
es nuestro discipulado. Si para desarrollar ese don hemos de recorrer calles,
ser humildes, ser humillados, ser sufridos, aprender el padecimiento, el
hambre, la sed. Es porque estamos buscando nuestro puesto y ocupar el lugar de “Mayordomo
de Dios.”
Hoy cada iglesia y cada pastor tiene un
concepto y principio acerca de la mayordomía; saberlo es importante, mas guiar
a los creyentes metódicamente y hacerles llegar a lugar, tiempo y capacidad
requerida por Dios es más importante. Algunos lo consiguen, otros creen que
alcanzaron y no es lo verdadero, otros están todavía discipulándose y otros
muchos están completamente perdidos en frutos infructuosos.
Incluso están los perezosos, los que
rehúsan, los que siempre se excusan, también los disipadores; a todos ellos
Dios les pondrá con los infieles.
CONCLUSIÓN
El pueblo creyente de Dios en Jesucristo
Señor Nuestro es grande, es una multitud como las estrellas del cielo y como la
arena a la orilla del mar. Mas como vemos en los ejemplos de la Biblia, los
hombres que guían a este pueblo tan inmenso son unas pocas personas, que son
fieles en su época. Y Dios trabaja con esas personas en particular.
Hoy también Nuestro Buen Dios y Padre
Celestial busca hombres con fe y con convicción capaz de confesar y defender la
obra de Dios como aquel Caleb quien defendió a Jehová delante de la multitud
incrédula: Y Josué hijo de Nun y Caleb
hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus
vestidos, y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo:
La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena.
Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la
entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra
Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como
pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los
temáis. (Números 14:6-9)
Persevera como discípulo siendo fiel a
Jesucristo en todo, y en tu tiempo llegarás a ser el mayordomo fiel de Dios.
Que Dios te bendiga.
Nota: Eres libre de utilizar el material porque
dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de
gracia". Pero estás comprometido a no modificar el
texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con
fines comerciales de cualquier índole. En cuyo
caso, necesitará una autorización por
escrito.
 
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