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Sermón en el día de Jesús 11 de octubre de 2009. Título: EL QUE VIVE Y CREE EN MÍ, NO MORIRÁ ETERNAMENTE Biblia: San Juan 11:17-44 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay www.evangelio123.org 17. Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. 18. Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; 19. Y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano. 20. Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. 21. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. 23. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 24. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. 25. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? 27. Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. 28. Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama. 29. Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él. 30. Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. 31. Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí. 32. María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. 33. Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban en espíritu y se conmovió. 34. Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. 35. Jesús lloró. 36. Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. 37. Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera? 38. Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 39. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 40. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? 41. Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 42. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. 43. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! 44. Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. INTRODUCCIÓN:Una de las características únicas que tiene el cristianismo es la resurrección de entre los muertos. Y es una parte fundamental y esencial de toda la doctrina de Jesucristo. Cuando ustedes leen la Biblia, existen palabras tan buenas y reconfortantes para los creyentes en Jesús como estas que dicen: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. (v. 25-26) Mas también cuando uno se pone a pensar y meditar en estas palabras, existen algunas cosas que no están muy claras. Porque no es simplemente creer en estas palabras, porque cuando se cree solamente, ocurrirá momentos de dudas, y principalmente cuando les sobreviene la muerte de un familiar, de un amigo; el dolor embarga y las personas necesitan de consuelo verdadero. Y sé que muchos hoy simplemente se consuelan en la fe. Realmente cuando uno enfrenta a la muerte se puede conocer la fe que tienen las personas alrededor. Que por cierto a todos nos llega, sea porque hasta llegado la edad para marchar y Dios te ha dicho que pronto partirás, o sea por una enfermedad, sea por algún accidente: la muerte nos llega a todos. ¿Cómo vivimos y afrontamos la muerte? ¿Es suficiente la consolación y la fe de la resurrección en Jesús para afrontar tamaña pérdida? En principio hoy, todos los cristianos creemos en Jesucristo, y si creemos en la resurrección de los muertos, y también la Palabra de Dios nos dice: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. (v. 25-26), tienen acciones que no entiendo: ¿Por qué los que creen en la resurrección se visten de negro? Es cierto que en la Biblia muchos lloran y llevan el cilicio como señal de luto. Sé que muchos comenzarán a criticar que el pastor David es un “insensible”, mas simplemente estoy expresando mi conocimiento y experiencias que tengo en Dios; y es la fe con que vivo en Jesucristo. Por esta razón siempre les he enseñado y pedido que cuando yo muera, todos deberán vestirán de blanco o con el color lo más cercano al blanco. ¿Por qué digo esto? Dice la Biblia: os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. Luego dice: así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente. (San Lucas 15:7, 10). Si un pecador es llamado por Jesucristo y cuando éste viene a los pies de Cristo y se arrepiente de sus pecados; o cuando un hijo pródigo que se había perdido vuelve a los brazos de Dios arrepentido es celebrado en el cielo. Les pregunto a ustedes: ¿cómo será la fiesta en el cielo cuando un hijo de Dios llega a la morada eterna? ¿De luto o de fiesta? Yo sé cómo se sentirá el hijo que vuelve
al seno del Padre Celestial y lo dice en Isaías 25:7-9: Y destruirá en este monte la cubierta con que están cubiertos todos
los pueblos, y el velo que envuelve a todas las naciones. Destruirá a la muerte
para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y
quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho. Y
se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos
salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos
en su salvación. Si bien es cierto que en la Biblia aparecen muchos casos de muerte y se leen cómo las personas lloran por su muerte, existen dos casos donde no existe dolor, es el caso de Enoc séptimo desde Adán y del profeta Elías. ¿Por qué? Porque Dios los llevó sin que vieran la muerte. Hoy, nosotros quienes tenemos el conocimiento y fe en las Palabras de Dios como verdaderas: ¿por qué cuando mueren nos lamentamos y lloramos por mares? ¿Por qué cuando Dios lo lleva sin ver muerte nadie llora? A final de cuentas, ¿el destino no es lo mismo? ¿No es el mismo destino para los elegidos de Dios? ¿Cómo podemos creer en palabras como Jehová es mi pastor, que nada me faltará y así tratamos de vivir, y es diferente con respecto a la muerte? ALGO FALTA EN NUESTRA FECiertamente que cuanto más el creyente tiene fe y es conocedor de la Palabra, los funerales son más tranquilos, silenciosos; no se ven los gritos desgarradores de dolor. Pero hay dolor, hay grandes sufrimientos. Por eso, quiero centrarme en lo que dice: Yo soy la resurrección y la vida; el que
cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Es que quiero elevar a ustedes en su conocimiento y actitud respecto a la muerte. Porque no es “reprimir” los sentimientos en el funeral, sino que existe otro camino que no se está caminando plenamente, por eso el desconocimiento y esto produce dolor. Y en el día del funeral no tiempo para aprender… La porción: El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Generalmente es interpretado y se refiere a las personas quienes estaban muertos en sus pecados, y que por medio de Jesucristo hoy tienen vida. ¡Mas no es solamente eso! Se tiene que llegar a otro nivel de fe, no la fe de sobreponerse al dolor de la muerte simplemente con esperanza. Sino la fe de la resurrección bien vivida. No puede ser que Jesús quien es la resurrección y la vida, nos dé solamente un poco de buenas palabras de consolación y esperanza. Sino que nos da vida “presente y diaria” de resurrección y de vida eterna… ¡todos los días y por siempre! Porque si esto que les estoy diciendo
ahora no pueden entender, no hay forma de interpretar correctamente este pasaje
siguiente: y todo aquel que vive y
cree en mí, no morirá eternamente. Si a pesar de la fe y de la vida eterna que tenemos, ¿cómo se interpreta: todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente? ¿Cómo es “no morirá eternamente” si todos estamos muriendo, salvo aquellos que Dios les pueda llevar directamente sin ver muerte? ¿Sólo a ellos corresponden estas palabras? ¿Cómo ustedes saben que no morirán eternamente? Sí, por fe. ¿Y cómo es eso en la realidad vivida? O la siguiente pregunta: ¿Cómo saben que tienen vida eterna? La respuesta más lógica de los creyentes es: “por mi fe en Jesucristo”. ¿Por qué lloran cuando están comenzando la etapa de la eternidad de la vida? Mas les diré: ¿saben por qué no pueden sentir la vida eterna? ¿Saben por qué no pueden sentir “todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente”? Es por la falta de realizar correctamente “la tarea básica” del creyente. ¿De qué tarea básica estoy hablando? Del “arrepentimiento de sus pecados”. Y no lo hacen porque no conocen “todos los mandamientos de Dios”. Y no se arrepienten a satisfacción del Espíritu Santo y según los términos y exigencias de Dios porque no tienen “el Temor de Jehová”. ¿Qué tiene que ver “el arrepentimiento” y el conocimiento del perdón en Jesucristo con “no morirán eternamente”? Un versículo parecido que tiene el mismo
significado es el que hemos leído hoy: Romanos 8:1-4 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque
la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado
y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil
por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a
causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley
se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al
Espíritu. ¿Está muy complicado todo esto? ¿Les parece difícil? En realidad es algo muy sencillo, simplemente que no hemos hecho las tareas básicas de todo creyente en Jesucristo. Y cuando no haces la tarea básica de arrepentirte de tus pecados, no te son limpiados los ojos para “ver” la vida que tienes. El conocimiento del “no morirá eternamente” son como muchos velos con que están tapados, “sabes” que debajo de ella “existe algo” pero está tapado con muchos velos; y hay que quitar uno a uno hasta ver la resurrección. Esta es la razón de por qué Jesús llevó a sus tres discípulos para transfigurarse y conversar con Moisés y Elías. Es que los pecados del hombre, y cuando éste no se santifica, no puede ver a Dios. Generalmente cuando las personas oran y hacen ayunos se “sienten” más cercanos a Dios, mas luego en pocos días se vuelve a la “normalidad”. Realmente el creyente necesita “ver” que todos sus pecados fueron condenados en la carne, y que ahora porque hemos sido resucitados juntamente con Jesucristo, “vemos y sentimos” que andamos en la carne, en la guía del Espíritu Santo. Y si no se llega a ese conocimiento como Marta, María y los demás hombres, simplemente verán dolores, pérdidas irreparables, incomprensiones, lamentos porque Jesús no estuvo para sanar o evitar la muerte de Lázaro. Todos estos sentimientos y actitudes no son: todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. Por Jesús dice a Marta: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? (v. 40) Ésta es la fe de todos los creyentes hoy: Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. (v. 21-24). Que solamente mientras viva hay que pedir por la sanidad, y si se muere deberemos esperar la resurrección en Jesús para cuando él venga. ¡Es cierto! Mas hoy sí se puede sentir que “no moriremos eternamente”; ¿cómo? “Todo aquel que vive y cree en Jesús.” Que hoy se puede y se siente que “no moriré eternamente”, se vive con esa certeza, se prueba la resurrección en Jesús que ya hemos obtenido por ser hijos de la promesa. No es vivir solamente en la vicisitud de la fe y del dolor profundo, esperando que llegue la vuelta de Jesús. Si no se tiene este conocimiento, se llenará la casa con todos los habitantes de Jerusalén y de Betania con los consoladores pero no te aliviarías. LA RESURRECIÓN DE JESUCRISTOPor todo lo que vengo diciendo, la resurrección de Jesucristo tiene un papel mucho más protagónico hoy en tu vida, que la simple esperanza como nos lo enseñaron. Dice la Biblia en 1 Corintios 15:16-18 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. ¿Y cuándo sucedió la resurrección de Jesús? Si la Biblia dice que con él fuimos también resucitados y hoy estamos sentados en los lugares celestiales en Cristo, significa que ¡también nosotros en Jesús YA HEMOS RESUCITADO! La resurrección de Jesús es la parte esencial del perdón de nuestros pecados. Dice las Sagradas Escrituras: Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. (1 Corintios 15:54-57). Mas si hoy si habiendo sido resucitado con Cristo Jesús, somos atribulados por el aguijón de la muerte, seguimos encadenados “al poder del pecado”. En realidad fuimos librados, mas en “nuestras mentes y actitudes de vida” seguimos encadenados. Por esto, estoy diciendo que: todo aquel que vive y cree en mí, no
morirá eternamente, contiene una inmensa libertad que nos puede dar
hoy. El gozo único del resucitado en Jesucristo: no morirá eternamente. También esto se relaciona con el sermón del
miércoles pasado: El que halla su
vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. (San
Mateo 10:39) ¿Qué significa que hoy todo aquel que vive
y cree en Jesús, no morirá eternamente? En principio sí, mas solamente aquellos
“pocos” que viven y creen en Jesús puede ver el “no morirá eternamente” porque
lo buscaron y alcanzaron. Y ejemplo de esta fe de “no morirá eternamente”
existió en Abraham cuando entregó la vida de su hijo único Isaac en sacrificio
delante de Dios. Por eso la Biblia dice: habiéndosele
dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso
para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también
le volvió a recibir. (Hebreos 11:18-19) En Romanos lo explica como: “la glorificación”, que es presente y futuro. Como dice: y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. (Romanos 8:30) En 1 Corintios 15:40-49 lo explica como “imagen del celestial”, veamos juntos: y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales. Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria. Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. Por eso digo que tenemos que sentir y poder vivir “HOY” que no moriremos eternamente. Y eso dice en 1 Corintios: que así tenemos que ser nosotros los celestiales, que es la imagen del celestial, que somos hoy espirituales. ¿Por qué? Porque dice la Biblia: pero Dios, que es rico en misericordia,
por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos
dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él
nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo
Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su
gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús (Efesios 2:4-7) Y esta es la razón de por qué en Gálatas 2:19-20 se expresa como “ya no vivo yo mas vive Cristo en mí”, veamos el pasaje: Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Dice que nosotros tendremos las marcas del
hombre celestial, que todos quienes viven y creen en Jesús no moriremos
eternamente porque en nosotros está la imagen del celestial. Es la causa de por
qué 2 Corintios 5:16-19 nos asegura diciendo que “somos nueva criatura”: De manera que nosotros de aquí en
adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la
carne, ya no lo conocemos así. De modo que si alguno está en Cristo, nueva
criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo
esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio
el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando
consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos
encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Si la Biblia nos está diciendo que nosotros somos nuevas criaturas, ¿en qué somos nuevas criaturas? ¿En qué sienten ustedes que son nuevas criaturas? ¿Cuál es la glorificación que hemos recibido? ¿Qué significa y cómo se siente que Cristo vive en ti hoy? Yo les digo: porque juntamente con Cristo han resucitado, hoy ustedes tienen la imagen del celestial. Por eso, hoy la Biblia nos dice: El que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Por qué? Porque aun en esta “carne” ya siente, en carne ya vive como la imagen del celestial, porque nosotros somos espirituales. Ahora… ¿POR QUÉ NO LO SIENTES?La Biblia dice: Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. Y lo
que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de
trigo o de otro grano; pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada
semilla su propio cuerpo. (1 Corintios 15:36-38) También dice: Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios;
para vergüenza vuestra lo digo. (1 Corintios 15:34) Es que algo tan repetitivo como el “arrepentimiento de tus pecados” por medio del conocimiento de Jehová Dios tiene fundamental importancia. Ahora, se dan cuenta, ¿cómo se abre un
nuevo panorama de conocimiento?, y lo que antes conocíamos, ahora lo podemos
entender mejor, dice en Colosenses 3:4-11
cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis
manifestados con él en gloria. Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros:
fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es
idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de
desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando
vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira,
enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los
unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y
revestidos del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va
renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío,
circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que
Cristo es el todo, y en todos. Este “revestidos del nuevo hombre”, “conforme a la imagen del que lo creó”, es justamente vivir y sentir en la vida “no morirá eternamente”. CONCLUSIÓNPor eso es fundamental la santificación de
tu vida, de tus acciones, de tus pensamientos en el grado de exigencia de la
Biblia. No dentro del pesimismo del “injusto y pecador”, sino por medio de la
renovación de tu mente como hombre espiritual: Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos
conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por
el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que
son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis
recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que
habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El
Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
(Romanos 8:12-16) Sé que para muchos esto que les estoy diciendo les queda grande, mas es verdadero. Que si tú vives y crees correctamente en Jesús, como dicen las Escrituras, no morirás eternamente. ¡Por sus frutos los conoceréis! El gozo y la nueva perspectiva que se abre por medio de este conocimiento, la realidad que se vive es muy diferente, porque como colirio que se pone a nuestros ojos, vemos un mundo grandioso en Dios. Es la marca de diferencia entre la fe en
la resurrección y la vida eterna que tenía Jesús y los hombres que no tenían
esa fe y conocimiento de la vida. Por eso, Jesús dijo a sus discípulos: Lázaro ha muerto; y me alegro por
vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él. (San Juan
11:14-15) Entonces… comprenderás cómo ¡Cristo vive en ti! Que Dios te bendiga. Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. |
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