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Sermón en el día de Jesús 27 de septiembre de 2009.

Título: ¿CUÁL ES TU PENSAMIENTO?

Biblia: San Mateo 6:1-34

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay

www.evangelio123.org

1)                Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

2)                Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

3)                Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,

4)                Para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

5)                Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

6)                Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

7)                Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

8)                No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

9)                Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

10)           Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

11)           El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

12)           Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

13)           Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

14)           Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;

15)           Mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

16)           Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

17)           Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,

18)           Para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

19)           No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;

20)           Sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.

21)           Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

22)           La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;

23)           Pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?

24)           Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

25)           Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

26)           Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

27)           ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?

28)           Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerar los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;

29)           Pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.

30)           Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?

31)           No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?

32)           Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

33)           Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

34)           Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

INTRODUCCIÓN:

Entre las vivencias básicas de un creyente en el Señor Jesucristo es su encuentro personal con el Salvador de su alma, y entre los instrumentos que el hombre dispone para buscar y encontrarse con el Padre Celestial es justamente la lectura de la Biblia y la oración.

Y la lectura de la Biblia puede convertir para un creyente en una experiencia muy gratificante a tal punto de gustar que es más rica que la dulce miel, que es más el oro y la plata, porque la ganancia es como el árbol de vida; mas también puede constituir en una disciplina militar para otros o una tortura; y para una gran mayoría es un excelente somnífero.

La otra parte de la Biblia, si las Escrituras es la mano derecha, la oración es la mano izquierda del creyente. No existe un tiempo más gratificante y consolador, enriquecedor y explicativo del momento y esperanzador para tu vida que la oración, cuando ésta funciona. Mas también puede ser un suplicio, es como usar un uniforme obligatoriamente para otros, es el tiempo de sueño de algunos, es un formalismo religioso, y para otros es la prueba de la paciencia.

Si ustedes van a una librería de venta de libros cristianos, verán que existen muchos títulos que les prometen guiar en la oración, prometen enseñar la respuesta de Dios para sus deseos, y tantos testimonios hay. Y son de las más leídas.

Y he aquí el problema, y es el tema que abordaré hoy en este sermón, la experiencia de la oración debería ser común, constante, enriquecedor, que alegra la vida del creyente; mas hoy es un productor costoso y exclusivo de unos pocos, ¿por qué? ¿Qué está fallando?

La oración es algo tan sencillo como puede ser el silencio abrumador por lo cual muchos consideran que Dios está muerto. Y generalmente las personas revelan su estado espiritual, su conocimiento bíblico, revela su vida diaria por cómo está teniendo su oración con Dios. Lastimosamente la oración es considerado como “un don de pocos.”

¡Y ESO ESTÁ MAL! Es por eso que muchas veces me escuchan criticándoles que no saben orar, y eso les molesta. ¡Claro que molesta una censura de este tipo! Pues todos ustedes se creen buenos en la oración. En realidad, si ustedes se gozaran con Jesucristo por medio de la oración, toda tu vida sería llena de luz, de poder, de conocimiento, de entusiasmo para orar cada día. Por eso se sabe que tus oraciones van mal encaminados.

¿Saben por qué la gran mayoría de las personas que oran reciben menos del 10% de respuestas a sus numerosas oraciones y peticiones? ¡Y esto causa insatisfacción y abandono! Corta las ganas de orar, el esfuerzo para orar; y disponerse para la oración requiere de una fuerza muy grande y pesada.

Casi toda la persona muestra los resultados de la oración y la respuesta que obtiene: Cansados, desanimados, el caminar cansino, la falta de convicción y seguridad, la fuerza con que vive, la fortaleza en la voz, el entusiasmo. No tienen grandes crecimientos en la Palabra, ni reciben nuevas revelaciones.

Algunos piensan que es por causa de la metodología, por eso, siempre existen personas quienes exageran con el ayuno y la vigilia. Y siempre les digo que el ayuno es una acción extrema, y si Dios únicamente respondiera con aquella persona quien ayuna… todos moriríamos de inanición. Por eso Jesús nos dejó una pequeña enseñanza sencilla como claramente entendible: Entonces vinieron a él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan? Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. (San Mateo 9:14-15)

El problema está en algo más sencillo, es el problema del contenido de tu oración.

¿CUÁL ES TU PENSAMIENTO?

Hoy entre los versículos 5-34 existen muchos elementos de los cuales un creyente que ha estado mucho tiempo en la iglesia aprendió, y lo pone en práctica: que no hay que orar como los hipócritas, que no hay que orar en pie en las plazas, por eso prefieren el cuarto de sus casas, a no repetir vanas palabras, de estar seguros que Dios sabe de antemano qué es lo que tú quieres, que hay que saber esperar con tiempo, saber pedir según la voluntad de Dios, pedir por el pan de cada día, el perdonar a los deudores, no afanarse por la comida, por la bebida ni por el vestido. Sino saber pedir primeramente por el reino de Dios y su justicia. Y cada creyente se ha ido refinando su oración, su estilo, sus métodos, sus tiempos, pensando que en algunas de estas cosas está fallando por eso no funciona o no obtienes la respuesta a tus oraciones. No faltan aquellos quienes piensan que lo mucho es bueno, y piden a muchas personas que oren específicamente por sus problemas personales.

Seguro que en cada uno de estos elementos pueden estar pequeños errores, y por eso se perfecciona cada día. Mas lo que el Señor me enseñó en esta semana es algo más grave y grande.

El problema está en la interpretación de una PREMISA BÁSICA de la oración.

Todos los creyentes saben esto: mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. (v. 33). Luego cuando se le pregunta qué es “buscar primeramente el reino de Dios y su justicia”, ya no existe una respuesta igual ni concordante. Todos tienen una respuesta diferente, un entendimiento e interpretación única, dependiendo de quién haya escuchado o en dónde haya leído. El problema está en que las personas consideran que el reino de Dios y su justicia está fuera de él, que su persona está muy bien y en paz con el Señor Jesús.

En cambio, como les dije, es problema de cómo ustedes entienden un versículo en particular lo que hace cambiar toda la forma de pensar y en la oración posterior. El creyente parte de unos supuestos: yo creo en Jesús, yo conozco su palabra, yo conozco su voluntad, yo soy agradable a él.

El problema como les dije está en este versículo: Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. (v. 7-8)

Siempre el hombre piensa que él sabe cuáles son sus necesidades, y que el Padre Celestial sabe y comprende estas tus necesidades, y que te quiere concederlas. Este modo de pensar es basándose en el principio de que tú sabes qué quieres. Y que Dios porque sabe sus pensamientos incluso antes que le pida, te concederá. Este es el pensamiento clásico de las personas quienes oran hoy.

Mas en realidad, es al revés. Que en realidad tú no sabes cuáles son las cosas que realmente son para tu bien. Claro que tu necesidad acuciante en este momento sea “la salud”, sea “la normalización de una relación”, es la “resolución a tus problemas económicos”, etc. Y uno piensa cuando ora, “Señor, estas… son mis necesidades (y se recita la lista de nuestras peticiones) y sé que tú eres poderoso, que si tú quieres puedes resolverlo en un momento… en nombre de Jesús, amén”. Y así repiten día tras día. Mas lo más probable es que se cansen.

Mas vuelvo a repetir, está mal el entendimiento de las cosas de Dios.

Así es la correcta interpretación: cuando dice: porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. Es que entre el Padre Celestial y tú están pensando y enfocando en asuntos diferentes. Tú enfoque siempre está en las necesidades de tu carne principalmente. En cambio, el Padre Celestial sabe de cuáles son tus necesidades globales, comenzando con las espirituales, las del alma y finalmente las carnales. Incluso el Padre tiene en cuenta cuáles son tus pecados, tus males, de qué estás debilitado, él tiene en cuenta los juicios que está enviando al mundo y deseas que tú seas librado del juicio de fuego como aquellos que fueron a Sodoma y Gomorra. También el Padre sabe de qué tienes que estar preparado porque tú mañana deberás heredar una tierra, deberás desarrollar un talento específico, deberás producir un fruto específico; porque Dios quiere ponerte sobre lo mucho y ve tus faltas actuales.

Mas tú siempre estás insistiendo en los alimentos, en tus vestidos, en tus bebidas, en tus comodidades, en soluciones de bienes materiales, de tus hijos, de cosas que no son prioritarios.  Cosas por las cuales, si tú pidieras como “el pensamiento de Dios”, el te lo concedería como “añadidura”, mas ahora es tu principal motivo de necesidad y tristeza por la falta.

Por eso está desfasados en el pensamiento de Dios, no tiene coincidencia. Y lo peor: tú no quieres entender. Por eso:

1)                 Antes que ustedes pidan cualquier cosa EL PADRE CELESTIAL SABE QUÉ TE HACE FALTA, mas él en su sabiduría y promesas, conoce las prioridades según su plan dentro del pacto, las cosas que según él deberías tener hoy, lo que debes prepararte para mañana porque próximamente serás levantado para una obra grande.

2)                Sabe de tu condición espiritual, de tus conocimientos, de tu fe, de tu llenura en el Espíritu Santo, de tu poder espiritual, de la autoridad en la Palabra, de cómo vives en el mundo. Y él necesita que tengas un crecimiento, pues si no sabes ser fiel en lo poco, no puede ponerte sobre lo mucho.

3)                 Talvez entiendan mejor la intención de Jehová Dios con el Salmo 23, que dice: Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. El Señor sabe qué pastos y qué aguas debes alimentarte según tu situación espiritual y de conocimiento en Jesucristo. Que debes crecer en poder y autoridad espiritual. Mas cuando tu “quieres” tus peticiones no estás permitiendo que Jehová sea tu pastor, quien te cuida y guía “provechosamente”.

4)                Por eso, Jehová “sabe” de antemano para qué estás destinado a ser, y hacia esa meta te está guiando. Y para llegar a ella, deberás cumplir con cierta condición de valentía, de experiencia, de preparación en las armaduras. ¿Alguna vez has pensado en estas cosas? ¿O simplemente has estado pensando en las cosas “urgentes” que tienes delante de tus ojos? CONFÍA EN JEHOVÁ SEGÚN ÉL DESEA Y PERMITE QUE ÉL TE MUESTRE CÓMO SABE SOLUCIONAR TUS PROBLEMAS. ESO TAMBIÉN ES FE.

5)                 Tu pides por tus concupiscencias actuales, en cambio Dios sabe qué necesidades tienes ahora para que tengas el “reposo” en Jehová Dios: hoy, mañana y para la eternidad.

6)                El pensamiento de Dios es para conducirte, de perfeccionarte, para que descubras, para que pidas y desees tu parte del Reino de Dios, tu porción, tu función. Y Dios analizando en función a eso, sabe que tienes falta en ciertos aspectos de la Palabra, que en este aspecto del conocimiento no estás teniendo toda la Fe necesaria. Entonces su pensamiento está enfocado a resolver esa necesidad. Y por lo general es muy diferente a tu necesidad de la concupiscencia.

7)                 Incluso el conocimiento que hoy tienes es insuficiente, y en la medida en que sabes obedecer y confiar en él según su pensamiento, Dios te guía a nuevos niveles de conocimiento y de relacionamiento.

8)                Y ese es el problema de los hombres, creen que saben lo suficiente de Dios, creen que conocen suficientemente sus  pensamientos y la voluntad de Dios. Como Salmo 23 dice, es el pensamiento de Dios que a veces necesita guiarte por caminos de valles de sombra de muerte, para que aprendas a no temer de mal alguno. ¿Y esto cómo sucederá en la realidad? Carnalmente, ¿cómo orarás cuando veas el valle de sombra de muerte? Mas ¿cómo sería orar en Espíritu, cuando eres guiado por el Espíritu de Dios y ves conoces el pensamiento de Jehová?

Por eso, son dos reacciones completamente opuestas, tu carne pedirá para que Dios aleje de ti el peligro, en espíritu deberías orar a que tengas fe para aprender y cruzarlo en medio de grandes peligros. Carnalmente no entiendes por qué Dios no responde a tu oración. Si fuera espiritual sabría qué está haciendo Dios y tratarías de aprender lo más posible y te adentrarías en su corazón y su mente.

Carnalmente cerrarías tus ojos para no ver, buscarías soluciones en otros lugares, en otras iglesias, junto a otras personas quienes oren por ti para que te solucione el miedo, el temor. Espiritualmente pedirías y recibirías mayor poder espiritual, conocerías el carácter de Dios, y serías del agrado del corazón de Dios.

Por estas razones, tus oraciones cuando no están “centrados” según los pensamientos de Dios, te resultarán vanos e insatisfactorios.

MIS PENSAMIENTOS NO SON VUESTROS PENSAMIENTOS

El hombre no ve más allá de lo que sus ojos “cree” está observando, tu fe te hacer confiar hasta ese límite de tu conocimiento y experiencia.

¿Qué sabes tú de lo que sucederá en tu vida o qué necesidad tendrás dentro de 20 0 30 años? ¿Sabes qué conocimientos y que fundamentos necesitas tener y enseñar a tus hijos para que tus hijos hereden la tierra dentro de 50 años o 500 años? ¿Cómo sabes que los conocimientos que tienes hoy serán suficientes para el fuego del juicio del mañana? ¿Estás seguro que serás librado? ¿Te podrás escapar a tiempo? ¿Cómo sabes que tienes justicia y juicio para librarte del juicio de Dios cuando viniere?

Que no puedas ver estas cosas, pero sí puedes ver las necesidades y los temores del mundo, muestran que no estás conociendo los pensamientos de Jehová Dios. Por estas causas, las oraciones de muchos creyentes son como desiertos, secos, áridos, insípidos y dolorosos por la desesperación. La experiencia de la oración es mala, nunca puedes testimoniar a nadie sobre la grandeza de Jesucristo y cómo tienes comunión en el Espíritu Santo.

Y la Biblia dice: Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. (Isaías 55:8-11)

Estas palabras no son desconocidas para ustedes, el problema está en que ustedes “creen saber bien” a Dios, que saben bien cuál es su voluntad. Que están bien centrados en Dios.

¿Sabes cuál es el plan de Dios para tu tierra, para tu familia, para tu iglesia, para tu tiempo? Pues dice la Biblia: Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. (Amós 3:7). ¿Eres tú parte de este grupo de creyentes sobre quienes Dios confía para anunciar sus planes?

Por eso, hay que enfocar tu oración en conocer a Dios, en aprender más de él, en mejorar tu comunión, en recibir mayor poder espiritual y autoridad sobre su Palabra, conocer los planes y tiempos de Dios. Y sobre todas tus necesidades tienes que aprender a tener fe y confiar que Jehová ya conoce todos esos problemas igualmente y que él te solucione como “añadidura” y por amor a ti.

Hay que aprender a levantar tu pensamiento como SU pensamiento, y conocer SU camino y hacerlo tu camino. Comprender cómo funciona y tener los ojos como los de Dios para ver cómo él está trabajando por el mundo.

PROMETE QUE CONOCERÁN SU CORAZÓN

Dice la Biblia: Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. (1 Corintios 2:9-16)

Que cuando por medio de los dones espirituales ustedes brillen como “la luz del mundo” y como “la sal de la tierra”, aprenderán a conocer por medio del Espíritu de Dios el corazón de Dios, comenzarán a tener la mente de Cristo. Porque cuando los dones espirituales son utilizados y practicados cada día, utilizándolos en aquellos lugares en donde el Señor Jesús te pide que lleves la cruz, cuando permaneces y perseveras, así tu “don” es la sal de la tierra, y la luz del mundo. Tendrán el discernimiento espiritual para comprender las cosas como suceden.

Porque los creyentes piden por su provecho y todo lo que dice que es para la gloria y reino de Dios no es más que un maquillaje, las oraciones que generalmente hacen tienen pocas respuestas de Dios. Porque siempre hacen según su pensamiento, pero acaramelan con chocolate diciendo que piden y hacen y viven según la voluntad de Dios.

¿Cuál es tu pensamiento hoy? ¿Cuál es el pensamiento de Jehová Dios hoy para contigo y para el mundo? ¿Están esos pensamientos en consonancia y vives en esa sintonía? ¿Cuál es el pensamiento de Dios para ti para dentro de 10 ó 20 años?

Tienes que dejar que Jehová tu pastor te guíe más, y que tú cierres tus ojos, largues tus manos del volante del auto de tu vida y cree que Jehová te conducirá. Tu fe será apretar el acelerador. Confía en que él te guiará mejor que tú.

CONCLUSIÓN:

¿Sabes cuánto falta para que tu pensamiento sea la mente de Cristo? ¿Sabes el camino para llegar a tener la mente de Cristo?

Generalmente los creyentes no desean hacer esto, porque piensan que perderán el pleno control de sus vidas, consideran que Dios no sabe tanto como ustedes; otros prefieren tener así un poco de privacía e libertad de Dios. Prefieren menor cantidad de control por parte de Dios porque desean continuar en su maldad y vida pecaminosa.

¿Cuál es tu pensamiento? Busca por medio de la oración y con la lectura de la Biblia conocer a “Jehová es mi pastor”, y podrás confiar “un poco más cada día” y así su oración se enriquecerá, tendrá vida, comunicación. La oración será la prioridad de tu vida.

Todo es fe basado en el conocimiento de Jehová Dios.

Que Dios te bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.

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Fecha de modicación: 04 de enero de 2010