|
Es un Ministerio más de Tu Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada |
www.evangelio 1 2 3 .org |
LLevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar . |
|
Sermón en el día de Jesús 6 de septiembre de 2009. Título: EL PACTO Y LA FE Biblia: Salmo 89:14-37 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada Teniente Primero Leónidas Escobar 3913, Asunción, Paraguay www.evangelio123.org 14) Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; misericordia y verdad van delante de tu rostro. 15) Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte; andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro. 16) En tu nombre se alegrará todo el día, y en tu justicia será enaltecido. 17) Porque tú eres la gloria de su potencia, y por tu buena voluntad acrecentarás nuestro poder. 18) Porque Jehová es nuestro escudo, y nuestro rey es el Santo de Israel. 19) Entonces hablaste en visión a tu santo, y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso; he exaltado a un escogido de mi pueblo. 20) Hallé a David mi siervo; lo ungí con mi santa unción. 21) Mi mano estará siempre con él, mi brazo también lo fortalecerá. 22) No lo sorprenderá el enemigo, ni hijo de iniquidad lo quebrantará; 23) Sino que quebrantaré delante de él a sus enemigos, y heriré a los que le aborrecen. 24) Mi verdad y mi misericordia estarán con él, y en mi nombre será exaltado su poder. 25) Asimismo pondré su mano sobre el mar, y sobre los ríos su diestra. 26) El me clamará: Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salvación. 27) Yo también le pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra. 28) Para siempre le conservaré mi misericordia, y mi pacto será firme con él. 29) Pondré su descendencia para siempre, y su trono como los días de los cielos. 30) Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios, 31) Si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos, 32) Entonces castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. 33) Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. 34) No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. 35) Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David. 36) Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol delante de mí. 37) Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo. INTRODUCCIÓN:Este tipo de pensamiento y opinión es muy común. Y esto sucede tanto dentro de nuestra iglesia como fuera, porque vemos las reacciones de los hombres luego de leer los folletos Palabras de Vida. Pues existen personas quienes creen que hay una diferencia, que son dos asuntos diferentes: el pacto y la fe. Es decir, mientras que nosotros basamos toda la vida, desde la elección y la salvación del hombre basados en un pacto de la promesa de Dios, que fue concediendo a Adán, a Noé, a Abraham, a Isaac, a Jacob, a David y en Jesucristo. Y que la fe es consecuencia fruto del pacto en que moramos. Mas a muchos no les interesa el pacto en Dios, sino solamente la fe en Jesucristo. También encuentro a personas quienes por encima e independiente al pacto, toda persona puede tener fe en Jesucristo, y consecuentemente tener la salvación y que Dios le responderá según la Biblia. ¡No! No son entidades separadas, sino en el pacto está incluido la fe. O sea, no existe la fe en forma independiente ni es espontáneo, la fe como fe tiene existencia porque existe un pacto establecido entre Dios y los elegidos desde antes de la fundación del mundo. Por eso, pueden ustedes buscar el versículo que deseen que hable de la fe, y les explicaré cómo esa fe se cumple únicamente bajo los términos del pacto que Dios hizo con los hombres y finalmente dio completo cumplimiento en Jesucristo. Y muchos que están diciendo que por su fe se encontraron con Dios, que escucharon a Dios, que vieron visiones, que se gozaron en la Biblia, que se sintieron llenados por la gracia del Espíritu Santo; (siempre que estas manifestaciones sean auténticas y verdaderas) todo esto en realidad es porque estás dentro de los hijos del pacto y las promesas relacionadas a aquella; elegidos según la presciencia de Dios, que por la misericordia de Dios estás recibiendo su gracia, y la manifestación de esa gracia para ver a Dios es justamente la fe: como dice Efesios 2:4-9 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Mas si sigues sin creer, sin aceptar y sin reconfirmar el pacto en Jesucristo, sucederán estas cosas: aun cuando leas la Biblia cada día entenderás menos, desearás que las palabras de Dios tengan cumplimiento en tu vida pero será más y más esporádico. Estás en la iglesia pero te sentirás vacío y ausente. Orarás a Dios pero dudarás si te ha oído, tampoco sentirás si él te ha escuchado o no. Te cansarás, te fatigarás, estarás confundido, las preocupaciones te abrumarán, la inseguridades aumentarán porque cada día el alimento celestial escaseará. Y sobre todo la vida no tendrá sentido, simplemente vivirá porque no puede morir. ¿Por qué ocurre todo esto si tienes fe en Jesucristo? Porque ha pasado un tiempo prudencial, sabes las Sagradas Escrituras pero no quieres confirmar el pacto que sí Jesús ya hizo por ti. Dices que tienes fe pero no vives en función a las promesas del pacto de Abraham: tierra prometida, descendencia como multitud de estrellas del cielo, y que seas el bendito de Jehová. ¡Ojo! No estoy diciendo que porque sucede esto “estás perdiendo tu salvación en Jesucristo”. Pero sí dejas de entender la verdadera voluntad de Dios para lo cual te escogió, te llamó, te justificó y te glorificó. Alguien podría decir: ¡pero yo confesé mi fe en Jesucristo creyendo en mi corazón y confesando con mi boca! Y yo le digo: ¡CIERTO! ¡PERFECTO! Pero aún así no implica que hayas confirmado o reconfirmado el pacto en Jesucristo. Eso fue la primera vez, cuando aún no sabías nada de Dios, cuando todas las cosas están muy en los principios, cuando tu fe y conocimiento de Dios está en pañales. Mas luego con el conocimiento y entendimiento debes acordar el pacto y vivir acorde a los términos del pacto. Les explicaré bíblicamente, cuando Moisés llegó a liberar al pueblo de Israel de la servidumbre de Faraón, hizo milagros y los israelitas comprendieron que llegó su salvación, y fueron salvados, prueba de ello es la décima plaga del cual fueron librados con la fe en la sangre del cordero, imagen de la redención en Jesucristo. Cruzaron el Mar Rojo, anduvieron por el desierto y recibieron las primeras leyes, luego aprendieron que no solo de pan vivirá el hombre sino de toda la Palabra de Dios que sale de su boca. Luego en el monte Sinaí, Jehová Dios les expone bajo qué leyes se establece el pacto. El pueblo de Israel los aceptó. Por eso Moisés subió cuarenta días y recibió las leyes en mandamientos como testimonio que el pacto entre Jehová y los hijos de Israel se regiría según esos términos. Es entonces que se establece el pacto del Monte Sinaí. Luego cuando vino la desobediencia de los padres porque desoyeron y no entraron en la tierra prometida, murieron durante 40 años en el desierto. Y finalmente cuando se cumplió los cuarenta años, estando aún Moisés vivo, en los campos de Moab (que es el Deuteronomio) se realiza la reconfirmación del pacto con los sobrevivientes y los que nacieron en el desierto. Reconfirmación con aquellos que eran pequeños cuando sus padres acordaron el pacto en el monte Sinaí, y un nuevo pacto para los que nacieron después. Este es el pacto en los campos de Moab. Hoy muchos creyentes confesaron su fe en Jesucristo, pero poquísimas personas hicieron un pacto con Dios en forma personal y posterior al primer llamado. Prueba de ellos es que poquísimas personas viven su fe en Jesucristo según los términos del pacto y aun menos siembran según esas promesas. Es más, creyentes de muchos años, de varias generaciones, simplemente se contentan al ver a sus hijos ir a la iglesia cada domingo. Mas poquísimos les enseñan y muestran el camino para que ellos hagan un pacto en Jesucristo. Inclusive hacen actos que quebrantan el pacto como el casamiento de sus hijos con las hijas de los hombres, empujándolos a la idolatría. Y porque no hicieron el pacto con Dios, ni le pidieron, ni le buscaron para establecer el pacto en cada generación, siempre que escuchan palabras o sermones acerca de la pérdida del primer amor, sentirán compungimiento en sus corazones, querrán arrepentir pero no saben dónde cayeron. Posteriormente la vida espiritual de los creyentes será solamente en letras, en viejos recuerdos de encuentros con Dios. Los hijos no sienten ni tienen una fe viva. Siempre sus conocimientos son parciales, incompletos; tratarán de vivir como el joven rico, pensando que guardando los mandamientos es amar a Dios o hipócritas como los fariseos. ¿Por qué? Porque no pueden ver a Dios, ni ven a Dios porque desoyen los términos del pacto, porque no abrazan el pacto. No siembran, ni caminan en la dirección de las promesas y menos llevan la cruz de Jesucristo porque esperan y tienen fe en el pacto. ¿Por qué sucede todo esto? Porque no se enseña el pacto al individuo, solamente la fe en Jesucristo que fuera del pacto solamente tiene un efecto muy personalista, por eso tenemos tantas denominaciones de las iglesias evangélicas, porque cada uno busca lo suyo y su beneficio. Por eso, la misma definición de la fe se refiere al pacto entre Dios y el creyente, veamos el versículo de Hebreos 11:1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. ¿Qué se está esperando? ¿En qué se tiene convicción? Y está diciendo que la fe justamente sirve para estos dos objetivos: dar certeza e infundir convicción en las cosas que se espera y que no se fe. En cambio, muchos dicen: tengo fe en Jesucristo. Si ya tienes fe en Jesús, ¿qué más certeza o qué nueva convicción se necesita? Mas no es el punto clave y central de lo que está hablando. Pues está hablando de la certeza de la espera en el cumplimiento de las promesas del pacto. Se habla de la convicción de las promesas del pacto que hoy no se ve, pero uno tiene fe y cree porque vendrán, se cumplirán. Y ejemplo tenemos en todo el antiguo testamento con Abraham y sus descendientes. Hay que tener fe que Dios hará esto también con tu vida. ¡Sí, de esto hay que tener fe para sembrar y vivir! EL PACTO Y LA FESolamente cuando uno establece un pacto personal con Dios en Jesucristo, que es como dije, posterior al llamamiento que tuvo en Jesús. Porque el creyente debe ser un adulto, responsable de su pacto o contrato de vida que hace con Dios en Jesucristo. Mientras uno no hace un pacto, si
simplemente se mantiene en la fe y no reconoce y acepta vivir bajo el pacto,
siempre será como el niño que habla Gálatas 4:1-7: Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere
del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores
hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos
niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Pero cuando vino
el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo
la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que
recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a
vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que
ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de
Cristo. Por eso, es imprescindible que Dios haga un pacto contigo luego del llamamiento y la fe que tienes ahora en Cristo es fundamental para que pases de niño a adulto, responsable de tu fe y respondas tomando decisiones en fe que sigue a Jesús; así ya no estarás bajo cuidadores. Y por ti mismo podrás ver, sentir, gozar, esforzarte y ganar más bendiciones; ver cumplido toda la Biblia en su plenitud. Porque mientras no tengas un pacto con Dios, y si tu vida se basamenta solamente en el primer llamado y la fe consecuente, siempre serás un niño. ¿Cómo se sabe que un creyente no tiene un pacto? Generalmente actúa como un niño, quien no es responsable de la fe, siempre se excusa por su falta de fe, no toma decisiones que impliquen tomar la cruz y seguir por encima de los obstáculos, ni es paciente en la fe y siempre necesita de otros e intercesores para mantenerse en la fe. ¿En qué beneficia cuando uno tiene pacto con Dios?
V.27-28 Yo también le pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra. Para siempre le conservaré mi misericordia, y mi pacto será firme con él. Pondré su descendencia para siempre, y su trono como los días de los cielos. v. 36: Su descendencia
será para siempre, y su trono como el sol delante de mí. Como la luna será
firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo. Y como dije en el sermón del miércoles: será su nombre para siempre, se perpetuará su nombre mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones, lo llamarán bienaventurado. (Salmo 72:17). Esta bendición solamente se puede recibir cuando se vive en fe y esperanzado en las promesas del pacto.
Salmo 89:3-4 Hice
pacto con mi escogido; juré a David mi siervo, diciendo: Para siempre
confirmaré tu descendencia, y edificaré tu trono por todas las generaciones. v. 20-23 Hallé a David mi siervo; lo ungí con mi santa unción. Mi mano estará siempre con él, mi brazo también lo fortalecerá. No lo sorprenderá el enemigo, ni hijo de iniquidad lo quebrantará; Sino que quebrantaré delante de él a sus enemigos, y herirá a los que le aborrecen. Mi verdad y mi misericordia estarán con él, y en mi nombre será exaltado su poder. El pacto con Dios, al darnos unas promesas (las 3 que aparecen en Génesis 12), nos guía para que persigamos esas promesas. Entonces Dios enmarca los caminos a seguir hasta recibirlos como sucedió con Abraham y sus hijos a lo largo del antiguo testamento. Solamente así la fe en Jesucristo tiene orden, tiene dirección y una senda común para los creyentes. Y no como ahora donde cada uno busca lo suyo y muchas veces equivocado.
V. 24-26 Mi verdad y mi misericordia estarán con él, y en mi nombre será exaltado su poder. Asimismo pondré su mano sobre el mar, y sobre los ríos su diestra. El me clamará: Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salvación. Cuando el hombre espera pacientemente en las promesas del pacto y ver cómo Dios también es fiel para cumplir toda la Biblia a los hijos que viven de esta manera, realmente glorificas a Dios como él espera serlo. Es que la fe tiene una finalidad dentro del pacto, de creer en las promesas que Dios nos ha dado en toda la Biblia, y porque cree en las promesas, vivirá para buscar y recibir las mismas. Por eso, la vida de un creyente que vive teniendo un pacto, sabe a dónde va, qué busca, qué persigue, sabe cómo debe vivir para alcanzarlo y cuando sea tiempo lo recibirá. Y solamente la persona que tiene un pacto establecido con Dios, verá que toda la Biblia tiene un orden, un sentido y se cumple fielmente. Porque justamente la Biblia también es llamado “el libro del pacto”. ESTÁ INCLUÍDO EN LOS TÉRMINOS DEL PACTOHoy muchos creyentes que basan su vida solamente en la fe de Jesús porque nunca supieron que existe un pacto, siempre vive bajo amenazas, peligros, inseguridades, enfermedades, objeto de maldad, preocupaciones. Mas si aprende el pacto verán que todas las preocupaciones que ahora trata por sí mismo de llevar con “mucha fe”, es cosa sencilla que está incluido en el pacto. Y por esta ignorancia muchos pasan tiempos angustiosos y pierden fuerzas, que deberían ser invertidos para recibir las promesas. PERTENENCIALos que viven solamente de “su fe” lee la
Biblia y no siente “pertenencia”; por eso piensa que tiene que pedirlo siempre
y cuando no lo pide “no lo tiene”. O sea, lee las hermosas palabras, como por
ejemplo: Entonces hablaste en visión a
tu santo, y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso; he
exaltado a un escogido de mi pueblo. Hallé a David mi siervo; lo ungí con mi
santa unción. Mi mano estará siempre con él, mi brazo también lo fortalecerá.
No lo sorprenderá el enemigo, ni hijo de iniquidad lo quebrantará; Sino que
quebrantaré delante de él a sus enemigos, y herirá a los que le aborrecen. Generalmente los creyentes dicen luego de leer estas palabras: ¡ah qué lindas palabras! ¡ojalá que estas palabras se cumplan también en mí! Y se “propone” pedir por estas palabras. En cambio, no sabe que todas estas cosas están “INCLUIDAS” dentro del paquete llamado: PACTO. O sea, cuando uno hace un pacto con Dios, estas y todas las palabras dejan de ser palabras para “otros” y constituye “verdades firmes” que alcanza a ti porque también eres hijo de Dios. Es decir que por la naturaleza misma del pacto con Dios, el Señor está obligado a hacerlas cumplir en ti; y claro tú también cumplirás los términos requeridos por Dios en concordancia. ¿Acaso no dice así la Biblia? Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y VENDRÁN SOBRE TI TODAS ESTAS BENDICIONES, Y TE ALCANZARÁN, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. (Deuteronomio 28:1-2). Por esta razón, porque no recibieron ni establecieron aún un pacto, nunca sienten que “TODA LA PALABRA DE DIOS (LA BIBLIA) es para él”. HIJOS:Hoy muchos creyentes que confían en su fe, siempre están preocupados por sus hijos, esperan que sus hijos también reciban a Jesús en sus corazones y confiesen con sus bocas para tener seguridad que tienen salvación. Y ellos mismos no tienen completa seguridad, y cuando están mal espiritualmente se sienten mal. Es porque no tienen trato de PADRE E HIJO por la falta de pacto. Pero vean cómo la vida de su familia está incluida dentro del pacto de Dios: v.
29-36 Pondré su descendencia para siempre, y su trono como los días de los
cielos. Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios, Si
profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos, Entonces castigaré
con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. Mas no quitaré de él mi
misericordia, ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha
salido de mis labios. Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David.
Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol delante de mí. Salmo
71:5-9 Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, seguridad mía desde mi
juventud. En ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi
madre tú fuiste el que me sacó; de ti será siempre mi alabanza. Como prodigio
he sido a muchos, y tú mi refugio fuerte. Sea llena mi boca de tu alabanza, de
tu gloria todo el día. No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi
fuerza se acabare, no me desampares. Dios promete por medio de un pacto firmado contigo y que tiene carácter eterno, que él mismo cuidará de tus hijos, simplemente porque tú hallaste gracia ante sus ojos, así como lo hizo con Abraham, con David y ahora en Jesucristo. LARGURA DE DÍAS Y SE PERPETUARÁ TU NOMBRE:Proverbios 3:1-4 Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis
mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán. Nunca
se apartarán de ti la misericordia y verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en
la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios
y de los hombres. Salmo
72:16-17 Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los
montes; su fruto hará ruido como el Líbano, y los de la ciudad florecerán como
la hierba de la tierra. Será su nombre para siempre, se perpetuará su nombre
mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones; lo llamarán
bienaventurado. Salmo
92:12-15 El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano.
Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun
en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes, para anunciar que Jehová
mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia. ¿Cómo hoy con tu fe en Jesús lograrás que tus hijos sigan firmes y sin ningún error permanecerán en la fe? ¿Cómo puedes asegurar que tu nombre se prolongue por generaciones? Y todo aquel que tiene un pacto con Dios tiene asegurado estas cosas: hijo varón que perpetúe su apellido y la promesa eterna de que Dios mismo cuidará que tus hijos sean de la familia de Dios. También están incluidos en el pacto con Dios los aspectos como cuidado y protección, la relación de Padre e hijo, pondrá siempre el temor de Jehová para cuidar sus vidas, la inmutabilidad del pacto, igual trato con todos los hijos. ¿CÓMO SE ESTABLECE EL PACTO?Primeramente tienes que estar seguro de tu salvación. Después tienes que aprender todos las Palabras de Dios y en especial los mandamientos para ordenar tu vida. Al mismo tiempo deberás de tratar de vivir bajo estas leyes de Dios guardando ante cualquier situación, sobrellevar la cruz de Cristo en los conflictos, aprender a vivir para Jesús todos los días (siempre poniendo la ley de Dios en primer lugar), saber escoger, renunciar, perder, perdonar, amar, bendecir, y sobretodo evangelizar testimoniando tu fe en Jesús soportando la cruz. A todo esto, nosotros lo llamamos “discipulado”. Y seguro que para poder saber todo esto y sobrellevar cada día, tener un buen discernimiento y valentía en las decisiones hay que leer la Biblia y orar constante y continuamente todos los días. ¿QUÉ SUCEDE SI NO SE HACE UN PACTO?Dios tiene un nombre para el creyente que
no busca establecer un pacto con Jehová Dios luego de creer en Jesús: PUEBLO QUE DIVAGA, y dice la Biblia
para esta clase de personas: SALMO
95:7-11 Porque él es nuestro Dios; nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de
su mano. Si oyereis hoy su voz. No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba,
como en el día de Masah en el desierto. Donde me tentaron vuestros padres, me
probaron, y vieron mis obras. Cuarenta años estuve disgustado con la nación, y
dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos. Por
tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo. El apóstol Pablo también habla así a los
corintios: Porque no quiero, hermanos,
que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron
el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos
comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida
espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era
Cristo. pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron
postrados en el desierto…Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están
escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los
siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. (1 Corintios
10:1-5, 11-12) CONCLUSIÓN:Existe una forma “concluyente” de saber si un creyente independientemente del cargo que tenga en la iglesia ha establecido un pacto personal con Dios o no: de cómo lee y entiende el antiguo testamento. Toda persona quien lo niega, quien no entiende, quien no gusta los términos de sus palabras, que le desagrada los mandamientos allí escritos,… es porque no tiene ningún pacto con Dios. Busca a Dios en el pacto perpetuo que nos da por medio de la fe en Jesucristo. Que Dios te bendiga. Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. |
Informes sobre esta página:
|